POEMAS DE MARCO MARTOS

ABEJORRO.EN HOMENAJE A GEORG TRAKL POR MARCO MARTOS
ABEJORRO.
EN HOMENAJE A GEORG TRAKL
POR MARCO MARTOS

ABEJORRO.
EN HOMENAJE A GEORG TRAKL

POR MARCO MARTOS

Conozco a Walt Whitman, esa petulante gana de vivir,
y la necesidad de decirla a los cuatro vientos,
de escribirla en el aire, en las mesas,
en lo más profundo de corazón. Un tatuaje.
Prefiero a los abejorros, que llevan oro en las alas y luz.
Vestida de púrpura aguarda la noche con su carroña y su metal.
Ya se sabe: la muerte vencerá, tragará al gran Whitman,
a sus decires, y al abejorro antes, aunque lleve en su cuerpo
al susurro sigiloso, suma de la verdad: pasa todo
como una exhalación. Quedan solo ruinas y el rumor del mar.
Me encanta decirlo en versos, eso tiene su alegría,
pero debo desconfiar de toda satisfacción,
puesto que vivo en el infierno, en su barro tenaz.

 

ALDEAS ABANDONADAS POR MARCO MARTOS
ALDEAS ABANDONADAS POR MARCO MARTOS

ALDEAS ABANDONADAS POR MARCO MARTOS

Hay pueblos que son nómades, tienen raíces en el viento,

en las nubes, en las copas de los árboles,

vuelan esos gorriones, silban las serpientes.

Conocen a veces las hachas y los cuchillos,

los clavos, los vestidos y las mantas,

pero viven fuera de las casas,

prenden fuego a los tablones de las camas.

Se alejan de las vacas y los toros

que deambulan a la ventura, en manada.

Sienten rechazo por la carne de las reses

y las leches blancas, espumosas y azuladas.

Cazan en plena selva con arco y con flechas

y dejan fusiles y pistolas herrumbrándose

en las perchas de las casas solitarias,

cuyos techos van hundiéndose

con la lluvia en las aldeas abandonadas.

 

 

ANIMALES DEL DESIERTO POR MARCO MARTOS
ANIMALES DEL DESIERTO
POR MARCO MARTOS

ANIMALES DEL DESIERTO

POR MARCO MARTOS

En el desierto de Gobi vivieron dinosaurios

y pueden encontrarse sus huellas en los arenales,

y hay camellos con sus jorobas y dromedarios con su joroba sola.

Encontrarás osos pardos y lobos y leopardos de la nieve

con fuego en sus ojos rojos, al águila dorada, perfecta en sus vuelos,

planeando en las montañas de seca tierra en ese calor que burbujea.

Delicada viene la gacela de cola negra, escoltada por un ratón,

el más pequeño del mundo, del tamaño de un dedo de un hombre.

En los aguazales me guarezco, en esas depresiones llenas de líquido,

pues calman la sed de solo verlos y sentirlos a lo lejos. De cerca son un sueño.

Cuando llego al oasis de la media luna, quisiera quedarme mucho tiempo,

como los camellos retozando en ese verde, como los dromedarios

tranquilos, reposando, rumiando sus pensamientos con su joroba sola

ANIMALES POR MARCO MARTOS
ANIMALES POR MARCO MARTOS

ANIMALES POR MARCO MARTOS

 

Estos dos animales que no se conocen

se comunican algo por el aire, medio silbidos, medio palabras,

algo que se parece a lo que murmuran los humanos,

cuando se mandan mensajes por correo, por teléfono,

es decir, no se dicen casi nada, solo constatan la presencia

de un ser al otro lado de la línea, en otro lugar del mundo,

que anhela comunicarse, sabiendo que la esencia del mundo

es la compañía, el sueño de estar juntos, aunque nunca se cumpla.

Eso que se mandan es un ladrido, si son perros, un maullido

tratándose de gatos, pero no un discurso complejo,

decir te extraño ya es demasiado profundo para pronunciarlo,

también para los seres humanos que están calculando

lo que deben pronunciar y lo que deben callarse.

Por lo que digo me encantan las luciérnagas

que encienden sus luces en la noche, su mensaje es simple

y puedo comprenderlo: soy una luciérnaga, estoy viva,

busco a otra luciérnaga para hacer el camino de la luz.

En las tinieblas están los otros, los que no quieren hablar

ni comunicarse, los muertos en vida, los silenciosos.

 

APEÑUSCADOS CORAZONES POR MARCO MARTOS
APEÑUSCADOS CORAZONES POR MARCO MARTOS

APEÑUSCADOS CORAZONES POR MARCO MARTOS

 

Apeñuscados los corazones aguardan quién sabe qué.

Los días se deslizan como las corrientes de los ríos

y como múltiples gemelos se parecen unos a los otros,

hasta que algo pasa, un amor desdichado, un viaje inesperado,

un conflicto en la calle entre terceros y una piedra

que pasa como una bala rozándote la sien.

¿Es la vida algo más que esperar a Godot que tal vez no llegue?

¿En qué se diferencia la paciencia del asceta

con sus innumerables ejercicios para vaciar su vida

de todo lo vano, de aquello que guarda minuciosamente en la memoria,

en qué se distingue de la conducta de los que en la pocilga levantan su copa de ajenjo

una y otra vez para olvidar lo aciago de sus días y su propio nombre?

Tal vez la felicidad sea no saber, tener la inocencia de los niños,

la suave sonrisa de la demencia silente en la noche de abril.

AZARES Y QUERERES POR MARCO MARTOS
AZARES Y QUERERES POR MARCO MARTOS

AZARES Y QUERERES POR MARCO MARTOS

 

Naces por azar en el lugar que escoge el destino,

parece acaso puro el encuentro de tus padres,

no es azar tener la lengua que ellos hablan,

tampoco es azar querer después a tu terruño,

estar pegado a lo que mejor conoces,

llevarlo por el mundo con las nubes y con el viento.

Nacer en el Perú es un instante

que luego valoras con los años.

Te tocó lo difícil, quién lo duda,

luchar tenazmente contra el infortunio.

Después de las torrentadas, de los días más aciagos,

tu casa se levanta, el puente se levanta,

y vuela la sonrisa de los niños.

BOFEDALES POR MARCO MARTOS
BOFEDALES POR MARCO MARTOS

BOFEDALES POR MARCO MARTOS

Anduve por callejones, por las ciénagas de Lima,
por las barandas del puente de Barranco, por las agujas,
y en todos lados distinguí, en el fervor de la noche,
a la hermosura con su vestido de flores, sus palmeras,
sus agudos cantares en los principios del verano,
y luego, arropada de negras prendas y bufandas de colores,
cruzando toda la inmensa bahía de la costa verde,
subiendo a los bofedales donde nacen las altas nieblas,
los manantiales, la mollizna de los virreyes, las garúas del invierno.

CABALLO DE AGUA POR MARCO MARTOS
CABALLO DE AGUA POR MARCO MARTOS

CABALLO DE AGUA POR MARCO MARTOS

 

Hay un caballo de agua que mora en las cavernas,

en lo más profundo de la tierra silenciosa,

de sus cascos salen los manantiales,

los delgados líquidos que suben a las montañas

y bajan cantando entre los árboles, bajito,

como en un murmullo.

Hay un galopar de caballos de agua,

cuando llueve, y se les escucha piafar en los aguaceros,

y están francamente desbocados, cuando hay diluvios,

y relámpagos y truenos y algunos miedos.

Cuando escuchas el bisbiseo del mar en la noche de luna,

o en una palabra de un marinero desvelado,

es el caballo de agua, un fantasma

que galopa en las profundidades

y vive en tus ojos acuosos cuando lloras

y relincha en tus venas mientras sueñas.

CALINA POR MARCO MARTOS
CALINA POR MARCO MARTOS

CALINA POR MARCO MARTOS

La noche ha sido blanca, muy blanca, con sus brumas,

y la mañana trae su atmósfera calina, y el redor de nubes,

tiritan los pájaros ordenados, alas quietas en los cables,

y los niños, detrás de las vidrieras, dicen el nombre del sol

que no aparece ni aparecerá en el aire quieto y sombrío.

Es un día perdido para la gente de buenos ánimos.

No para los cangrejos que van tejiendo sus redes misteriosas.

Esos mapas de huecos que modifican la tersura de la playa,

el ir y venir de lo efímero con sus patas innumerables,

el placer del vivir que camina y no tiene motivos.

Escribe el cangrejo en la arena y viene la ola y acaba.

Marco Martos Casi todas las imágenes marinas que aparecen en mis textos tienen detrás experiencias en la bahía de Paita y sus alrededores, La Punta, Pueblo Nuevo, Colán.

CALORES POR MARCO MARTOS
CALORES POR MARCO MARTOS

CALORES POR MARCO MARTOS

Tiene calores el gato de hielo
y se guarece bajo los aleros.
Toma un helado de té verde
y agua fría en grandes proporciones
Afuera espejea el sol
sobre el gris del cemento
y sube a los cielos el humo
que se forma en la tierra deshabitada.
Pero se está bien en este corredor
donde el silencio reina y no hay perros.
¿Existirá en el mundo una gata que sonría
después del amor y su danza?
Sí existe piensa el gato de hielo,
tiene que existir ese hermoso sueño.

OSOS POR MARCO MARTOS
OSOS POR MARCO MARTOS

OSOS POR MARCO MARTOS

¿Dónde va el camino de la nieve?
¿Qué hay más allá de los árboles pelados?
Titila una llama azul en la casa de los osos.
Papá oso y mamá osa escudriñan en el horizonte.
El pequeño no regresa todavía.
Se ha quedado jugando con los carámbanos,
Súbito aparece, bamboleándose.

 

 

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HABLAR, ESCUCHAR, ESCRIBIR, LEER POR MARCO MARTOS

HABLAR, ESCUCHAR, ESCRIBIR, LEER. POR MARCO MARTOS

HABLAR, ESCUCHAR, ESCRIBIR, LEER POR MARCO MARTOS

A menudo oímos que alguna persona pondera alguna de estas actividades como muy importante. Y no se equivoca quien así opina. Lo que se dice menos es que cada una de estas acciones forma parte de algo más complejo: la comunicación y todas tienen el mismo nivel de importancia, son a su manera indispensables. Cada ser humano aprende el lenguaje oyendo a las personas mayores, imitando los gestos y palabras y relacionándolos con la realidad que conocen. La noción de “verde” por ejemplo, necesita de modo perentorio relacionarse con el mundo exterior. Es muy difícil explicar ese “verde” a un niño, sin mostrárselo. Hablar, organizar palabras de forma oral es indispensable en la comunicación, está antes que la escritura. Hay grandes hombres en la historia que no escribieron, lo hicieron sus discípulos por ellos: Sócrates, Buda, Jesús, pero sabríamos muy poco o casi nada de ellos, si no se hubiera escrito sobre ellos. He allí la importancia de la escritura. Hay una sabiduría oral que trasmiten los pueblos, la oralidad permite conversar, ir afinando las opiniones en una comunidad, una familia, un salón de clases, un grupo de amigos, pero gracias a la escritura se pueden fijar conocimientos y trasmitirlos a quienes no están con nosotros. La literatura, esa belleza de la forma de las palabras, en palabras de Aristóteles, se tramite de forma oral en muchos pueblos, pero en la escritura logra importantes logros. Hablar, oír, escribir y leer, son actividades que nos hacen seres humanos en toda su potencia. Quien sepa hablar bien, escuchar con atención, escribir con propiedad y leer con atención, con toda seguridad, sabrá abrirse paso en la vida con mucha habilidad.

AGUA ROJA POR MARCO MARTOS

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AGUA ROJA POR MARCO MARTOS

AGUA ROJA

POR MARCO MARTOS

Tomo el agua roja de electrolitos, tomo ese menjunje,

para aliviar la sequedad de mis grandes cavernas,

esa tempestad de náuseas que casi acaba con mi vida.

Mi voluntad de escribir me sostiene,

para sacar de adentro con alguna gracia,

aquello que me deja la lengua con su abrazo,

y ganar algo del afecto que me das,

sin merecerlo, cada día.

Cómo se curaba Homero, dime si lo sabes, cómo se curaba,

si era ciego, cómo llegaba con paso vacilante a la casa del médico,

y duró tanto que pudo escribir todo lo que soñaba,

cómo vivió Virgilio con sus dolores estomacales,

cómo pudo escribir en medio de tantos reiterados sufrimientos.

Y Dante, qué hizo Dante, que hierbas tomaba a salto de mata,

en medio de las batallas y el rencor y la envidia de tantos florentinos,

y Juan de la Cruz, cuando estaba recluido,

qué aguas medicinales bebía, antes de deslizarse por una pared

con una blanca sábana en la noche de luna,

y Leopardi, encerrado en su casa, mirando el mundo

a través de los ojos de la hija del cochero,

la más delicada imaginable, tanto cómo el lucero de la mañana,

qué esperanza de curación tuvo, mientras tristísimo escribía,

y César Vallejo qué sintió cuando salió del hospital,

hecho un guiñapo, un malestar permanente,       

desconocido, que luego acabaría con su vida.

Tuvieron siempre una pluma en su corazón y en su mano,

un ramo de olivo y una sonrisa para toda la gente

y sus nombres se mezclan con la hermosura del día.

 

PINCELES POR MARCO MARTOS

PINCELES POR MARCO MARTOS-2

PINCELES POR MARCO MARTOS
Con tinta negra
dibujo mis palabras
y el poema huye delante
y te acompaña.
Me quedan
el bamboleo de tu cuerpo,
el abrir y cerrar de tus ojos
y tu sonrisa de jade.

 

 

MÚSICA POR MARCO MARTOS

MÚSICA POR MARCO MARTOS
MÚSICA POR MARCO MARTOS

MÚSICA POR Marco Martos


A lo lejos oigo la música,
el extraño orden de tus dientes
que chocan como copas
cegadas por el perfume de la noche,
enigmas enemigos
que evocan el rumor de los eucaliptos
cantando con el viento
en el centro de la plaza,
cielos azules, látigos de hielo
en las lindes de los cerros,
aguas crueles, remolinos
que trituran el deseo
mientras acaban las tinieblas
en roncas ráfagas de luz
y de olvido.

ANDRÓMEDA, ESCRIBE HORACIO POR MARCO MARTOS

ANDRÓMEDA ESCRIBE HORACIO POR MARCO MARTOS

ANDRÓMEDA, ESCRIBE HORACIO
POR Marco Martos

Te percibí días antes de la batalla de Filipos,
desgraciada para la república de Roma,
luz del amanecer para el imperio de Augusto.
Recogías nenúfares a orillas del río
y tu sonrisa condensaba la alegría del universo.
Quedé cautivado por tu belleza
y por tu nombre mítico, Andrómeda.
Chocaron las armas, escapé por milagro de la muerte,
y no volví a verte Andrómeda, salvo en sueños.
¡Qué triste mi vida en Roma como Cuestor del imperio!
No es un bálsamo la amistad de Mecenas, conseguida luego,
ni conocer a Virgilio, ni al mismo Octavio coronado,
ni alternar con las patricias romanas.
¡Quiero arrojarme en tus brazos
y tú me has arrojado al olvido para siempre!

 

EL AMOR ES FUEGO WANG WEI ESCRIBE A LA DAMA TU SAN

Lo acechan ¿cómo no saberlo? Mi muerte o tu muerte
o la pasión de los que hacen de la envidia su centro,

EL AMOR ES FUEGO WANG WEI ESCRIBE A LA DAMA TU SAN POR MARCO MARTOS
EL AMOR ES FUEGO
WANG WEI ESCRIBE A LA DAMA TU SAN
POR Marco Martos

EL AMOR ES FUEGO
WANG WEI ESCRIBE A LA DAMA TU SAN
POR Marco Martos

El amor que te ofrezco es el de los comienzos,
una flor de ilusión amarilla en el páramo eterno,
durará toda la vida y quedará después escrito en palabras intensas.
Lo acechan ¿cómo no saberlo? Mi muerte o tu muerte
o la pasión de los que hacen de la envidia su centro,
pero ha pasado por muchas primaveras
y numerosos inviernos con sus heladas
y su llama quema al que se acerca,
como una recién encendida alegría, ¡fuego de los inicios!