SACRIFICIO POR FANNY JEM WONG

SACRIFICIO POR FANNY JEM WONG

SACRIFICIO


Arráncale a la noche
los gritos del silencio….
Viste tu cuerpo
de rojos soles.
Acomoda
los  cabellos ausentes
Cántale y dile
que eres una bestia,
una fiera herida.
Pídele…que cure
viejas  heridas
Ordénale….. lamer tus llagas
que limpie la bilis,
veneno de tu  alma
Aúlla  fuerte  loba salvaje.
Haz resonar en  los ecos del tiempo,
el clamor de todas  las ansias
Que se incline  ante tus plantas
Y venga  a ti…dispuesto  al sacrificio.


FANNY JEM WONG

30-08-2009

LIMA – PERÚ


SACRIFICIO POR FANNY JEM WONG

FOTOS FANNY JEM WONG 08-02-2009 029

SACRIFICIO


Arráncale a la noche
los gritos del silencio….
Viste tu cuerpo
de rojos soles.
Acomoda
los  cabellos ausentes
Cántale y dile
que eres una bestia,
una fiera herida.
Pídele…que cure
viejas  heridas
Ordénale….. lamer tus llagas
que limpie la bilis,
veneno de tu  alma
Aúlla  fuerte  loba salvaje.
Haz resonar en  los ecos del tiempo,
el clamor de todas  las ansias
Que se incline  ante tus plantas
Y venga  a ti…dispuesto  al sacrificio.


FANNY JEM WONG

30-08-2009

LIMA – PERÚ


CONTADORWAP

INSTANTE POR FANNY JEM WONG

6211

INSTANTE

Umbral…….Instante……Piedra……Sombras
A quién le interesa el orden en que aparecen las palabras
A quién le importa su real significado,
A quién su carga afectiva, sus colores
Las pinto una a una……maquillándolas con destreza.

Atraen …..Seducen. …..Excitan….. transpiran…..
Embriagan…..fornican …….se tragan entre ellas
Logro arrancárselas…… Hambrienta oscuridad
Y cuando todas las penas ladran dentro de mis viseras
Convulsionadas las regreso al vacío.

Un martillo enfebrecido golpea el obsesivo cerebro,
En el umbral “Yo”  vistiéndome de luces negras
En un instante que se hace eterno, pateando piedras,
tratando de alejarme finalmente de las sombras

FANNY JEM WONG
27-08-2009
LIMA PERÚ


Arrancándose de los ojos
las visiones del pasado,
¡Camina! Altiva Reina
hacia los verdes prados


JEM

CONTADORWAP
FANNY JEM WONG  (35)

HOY ME VI REFLEJADA EN UN ESPEJO POR FANNY JEM WONG

11a

Son mis voces cantando

para que no canten ellos,

los amordazados grismente en el alba,

los vestidos de pájaro desolado en la lluvia.

Hay, en la espera,

un rumor a lila rompiéndose.

Y hay, cuando viene el día,

una partición de sol en pequeños soles negros.

Y cuando es de noche, siempre,

una tribu de palabras mutiladas

busca asilo en mi garganta

para que no canten ellos,

los funestos, los dueños del silencio.

ALEJANDRA PIZARNIK “ANILLOS DE CENIZAS”


fanny wong miñan 2212121288

HOY ME VI REFLEJADA EN UN ESPEJO

Estoy  aquí sumergida en ti

amiga  fiel y oscura.

Un frío intenso pareciera  quebrarme los huesos

¡OH! Mi negra amiga ¿Qué  te  puedo contar?

¿Sabes? Hoy me vi  reflejada en  un espejo

No era el mío, vi dos caras….

Una sensación de congoja arrancaba el corazón…

¿Cuántos recuerdos de fantasmas me  invadieron?

¿Cuántos recuerdos de una vida inédita?

Sumida en pensamientos de mares rojos

Tormentosos, inciertos pero, siempre deseados.

En ese espejo vi  dos realidades,

iguales y distintas a la vez

Vi inocencias perdidas.

la mía si sé  por quién.

la suya todavía no lo sé.

Vi  sus  miedos y los míos

El pavor al abandono…

Vi las noches que se esperan con ansias

pero que parecen nunca terminar.

Vi en el reflejo de ese espejo dos caras

Una era más triste que la otra

tan parecidas y distintas a la vez

En un continuo  buscar el oscuro túnel del olvido,

del no ser…. para ser,

del deseo  por abrazar  la locura,

del deseo de morir  para poder renacer.

Vi en el reflejo de ese espejo dos caras

Imagines de cuencas vacías

pero a pesar de ello

pude ver los ojos de esas niñas  viejas

Y  desee entender su esencia y la mía,

sin perderme  en la inconsciencia…

En el absurdo de compararnos

pero, que difícil poderlas entender

Ambas  caminan  cansadas,

buscando un paraíso inexistente…

el jardín del edén, que no existió ,ni existe

Vi en el reflejo de ese espejo dos caras

Una  todavía tiene un cuerpo,

deseoso de sentirse vivo,

amado y de arder…Pero que a veces ,

sin saber por qué desea partir…

El  otro  ya solo  tiene alma

un alma viajera, sin esperanzas….

Que camina y  camina  durante  la perpetua noche

en dónde solo reina el silencio de sus propias voces.

Hoy vi en el reflejo de ese espejo dos caras

Y es extraño ya no tengo frío.

Veo un remolino  serpenteando a mí alrededor

y estoy escuchando mis propias  voces internas,

tratando de plasmar en mis  escritos

la vida misma, su esencia y la mía,

el ser y el no ser…

Hoy vi en el reflejo de ese espejo dos caras

La cabeza estalla y  duele,

la mente se aturde y la sangre fluye…

¿Qué te sostiene todavía a la vida?

Y solo escuche  mi propia voz  que decía

¡Una esperanza!

La misma que a veces no termina de llegar…

y vuelve a partir

Hoy vi en el reflejo de ese espejo dos caras

La tuya y la mía y extrañamente te busque… te llame…

¡OH!  ¿Es que la poesía  es también parte de la locura?

Que  nos impulsa  a buscar ríos  rojos…

Tormentos…

Dolores…

Espejos…

Soles negros…

Voces inexistentes…

Fantasmas…

Morir para poder ser…

Pavorosas imágenes que vienen  a la mente

la aturden… la gastan…

¿Por qué las piedras atragantaban tu garganta?

En la fila de la muerte muchos estamos

Tu primero, yo después…

¿Quién nos entiende?

Estamos extraviados

en esta loca  necesidad de dejar ser

para volver a ser.

¡Que tormentos!

Alejandra, Alejandra…

Te robaron un nuevo amanecer

Hoy vi en el reflejo de ese espejo dos caras

La tuya y la mía y te siento tan cercana

que por un momento no pensé y te llame…

Alejandra, Alejandra, Alejandra.

A LA MEMORIA DE  ALEJANDRA PIZARNIK

JEM WONG

09.10.2004

(Jemwong)


LINTERNA SORDA

Los ausentes soplan

y la noche es densa.

La noche tiene el color

de los párpados del muerto.

Toda la noche hago la noche.

Toda la noche escribo.

Palabra por palabra yo escribo la noche.

ALEJANDRA PIZARNIK

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INSTANTE POR FANNY JEM WONG

INSTANTE POR FANNY JEM WONG

Posted in POESIA DE AUSENCIA , MELANCOLÍA Y TRISTEZA, POESÍA LIBRE, SENTIMIENTOS con etiquetas , , , , , , , , , , , , , on Agosto 28, 2009 by fannyjemwong

INSTANTE

Umbral.……Instante……Piedra……Sombras
A quién le interesa el orden en que aparecen las palabras
A quién le importa su real significado,
A quién su carga afectiva, sus colores
Las pinto una a una……..maquillándolas con destreza.

Atraen…. Seducen…. Excitan… transpiran…
Embriagan…..fornican…. se tragan entre ellas
Logro arrancárselas…… Hambrienta oscuridad
Y cuando todas las penas ladran dentro de mis viseras
Convulsionadas las regreso al vacío.

Un martillo enfebrecido golpea el obsesivo cerebro,
En el umbral “Yo”  vistiéndome de luces negras
En un instante que se hace eterno, pateando piedras,
tratando de alejarme finalmente de las sombras

FANNY JEM WONG
27-08-2009
LIMA PERÚ


Arrancándose de los ojos
las visiones del pasado,
¡Camina! Altiva Reina
hacia los verdes prados


JEM

   

FANNY JEM WONG 2013- JULIO EN UCV (14)_副本_副本55555

HOY ME VI REFLEJADA EN UN ESPEJO POR FANNY JEM WONG

HOY ME VI REFLEJADA EN UN ESPEJO POR FANNY JEM WONG

Son mis voces cantando

para que no canten ellos,

los amordazados grismente en el alba,

los vestidos de pájaro desolado en la lluvia.

Hay, en la espera,

un rumor a lila rompiéndose.

Y hay, cuando viene el día,

una partición de sol en pequeños soles negros.

Y cuando es de noche, siempre,

una tribu de palabras mutiladas

busca asilo en mi garganta

para que no canten ellos,

los funestos, los dueños del silencio.

ALEJANDRA PIZARNIK “ANILLOS DE CENIZAS”

 

 

HOY ME VI REFLEJADA EN UN ESPEJO

 

Estoy  aquí sumergida en ti

amiga  fiel y oscura.

Un frío intenso pareciera  quebrarme los huesos

¡OH! Mi negra amiga ¿Qué  te  puedo contar?

 

¿Sabes? Hoy me vi  reflejada en  un espejo

No era el mío, vi dos caras….

Una sensación de congoja arrancaba el corazón…

¿Cuántos recuerdos de fantasmas me  invadieron?

¿Cuántos recuerdos de una vida inédita?

Sumida en pensamientos de mares rojos

Tormentosos, inciertos pero, siempre deseados.

 

 

En ese espejo vi  dos realidades,

iguales y distintas a la vez

Vi inocencias perdidas.

la mía si sé  por quién.

la suya todavía no lo sé.

Vi  sus  miedos y los míos

El pavor al abandono…

Vi las noches que se esperan con ansias

pero que parecen nunca terminar.

 

Vi en el reflejo de ese espejo dos caras

Una era más triste que la otra

tan parecidas y distintas a la vez

En un continuo  buscar el oscuro túnel del olvido,

del no ser…. para ser,

del deseo  por abrazar  la locura,

del deseo de morir  para poder renacer.

 

Vi en el reflejo de ese espejo dos caras

Imagines de cuencas vacías

pero a pesar de ello

pude ver los ojos de esas niñas  viejas

Y  desee entender su esencia y la mía,

sin perderme  en la inconsciencia…

En el absurdo de compararnos

pero, que difícil poderlas entender

Ambas  caminan  cansadas,

buscando un paraíso inexistente…

el jardín del edén, que no existió ,ni existe

 

Vi en el reflejo de ese espejo dos caras

Una  todavía tiene un cuerpo,

deseoso de sentirse vivo,

amado y de arder…Pero que a veces ,

sin saber por qué desea partir…

El  otro  ya solo  tiene alma

un alma viajera, sin esperanzas….

Que camina y  camina  durante  la perpetua noche

en dónde solo reina el silencio de sus propias voces.

 

Hoy vi en el reflejo de ese espejo dos caras

Y es extraño ya no tengo frío.

Veo un remolino  serpenteando a mí alrededor

y estoy escuchando mis propias  voces internas,

tratando de plasmar en mis  escritos

la vida misma, su esencia y la mía,

el ser y el no ser…

 

Hoy vi en el reflejo de ese espejo dos caras

La cabeza estalla y  duele,

la mente se aturde y la sangre fluye…

¿Qué te sostiene todavía a la vida?

Y solo escuche  mi propia voz  que decía

¡Una esperanza!

La misma que a veces no termina de llegar…

y vuelve a partir

 

Hoy vi en el reflejo de ese espejo dos caras

La tuya y la mía y extrañamente te busque… te llame…

¡OH!  ¿Es que la poesía  es también parte de la locura?

Que  nos impulsa  a buscar ríos  rojos…

Tormentos…

Dolores…

Espejos…

Soles negros…

Voces inexistentes…

Fantasmas…

Morir para poder ser…

Pavorosas imágenes que vienen  a la mente

la aturden… la gastan…

¿Por qué las piedras atragantaban tu garganta?

En la fila de la muerte muchos estamos

Tu primero, yo después…

¿Quién nos entiende?

Estamos extraviados

en esta loca  necesidad de dejar ser

para volver a ser.

¡Que tormentos!

Alejandra, Alejandra…

Te robaron un nuevo amanecer

 

Hoy vi en el reflejo de ese espejo dos caras

La tuya y la mía y te siento tan cercana

que por un momento no pensé y te llame…

Alejandra, Alejandra, Alejandra.

 A LA MEMORIA DE  ALEJANDRA PIZARNIK

 JEM WONG

09.10.2004

(Jemwong)

LINTERNA SORDA

Los ausentes soplan

y la noche es densa.

La noche tiene el color

de los párpados del muerto.

Toda la noche hago la noche.

Toda la noche escribo.

Palabra por palabra yo escribo la noche.

ALEJANDRA PIZARNIK

 

 

ESCOMBROS POR FANNY JEM WONG

ESCOMBROS POR FANNY JEM WONG

“CÍRCULOS…. CÍRCULOS…. MILES DE ELLOS… SIN PRINCIPIO… SIN FINAL….”
JEM WONG

ESCOMBROS

Escondida tras las ruinas de los años idos,

bajo las piedras más oscuras del camino…

Batiéndome entre escombros,

mordiéndome los labios….

Asomo la cabeza, respiro….

Engendrando  preguntas tras preguntas…

Apretando el sexo entre  las piernas.

Arrancándome la piel en girones.

Más no consigo ver  luz…. solo fuego,

no hay  olas fabulosas, ni espuma…

Aquí estoy… como antes… como hoy…

con mis bestias y demonios,

enfrentada  a mis espejos,

recogiendo mis  horribles pedazos,

atravesada de recuerdos….

Detener  el  tic tac  de los relojes…

Cómo se hace eso….cómo huyo de mí…

Cómo detengo está loca  orgía de pulsiones

Cómo seco  las humedades que brotan de mis  letras

Cómo  logro borrar esta  secuencia de deseos impronunciables

Sobre  sábanas blancas  una y otra vez me suicido,

en  cada espasmo, en  cada contorción….

Golpe a golpe  rompiendo el silencio….

Levanto la cabeza, respiro….

Y sigo haciendo   el amor….

FANNY JEM WONG

24/08/2009

“MIRO MI REFLEJO EN EL ESPEJO, ME RECORRO UNA Y MIL VECES Y ME RECONOZCO”…..

MI POESÍA SOY YO

 


ESCOMBROS POR FANNY JEM WONG

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“CÍRCULOS…. CÍRCULOS…. MILES DE ELLOS… SIN PRINCIPIO… SIN FINAL….”
JEM WONG

ESCOMBROS

Escondida tras las ruinas de los años idos,

bajo las piedras más oscuras del camino…

Batiéndome entre escombros,

mordiéndome los labios….

Asomo la cabeza, respiro….

Engendrando  preguntas tras preguntas…

Apretando el sexo entre  las piernas.

Arrancándome la piel en girones.

Más no consigo ver  luz…. solo fuego,

no hay  olas fabulosas, ni espuma…

Aquí estoy… como antes… como hoy…

con mis bestias y demonios,

enfrentada  a mis espejos,

recogiendo mis  horribles pedazos,

atravesada de recuerdos….

Detener  el  tic tac  de los relojes…

Cómo se hace eso….cómo huyo de mí…

Cómo detengo está loca  orgía de pulsiones

Cómo seco  las humedades que brotan de mis  letras

Cómo  logro borrar esta  secuencia de deseos impronunciables

Sobre  sábanas blancas  una y otra vez me suicido,

en  cada espasmo, en  cada contorción….

Golpe a golpe  rompiendo el silencio….

Levanto la cabeza, respiro….

Y sigo haciendo   el amor….

FANNY JEM WONG

24/08/2009

“MIRO MI REFLEJO EN EL ESPEJO, ME RECORRO UNA Y MIL VECES Y ME RECONOZCO”…..

MI POESÍA SOY YO


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Extracción de la piedra de la locura POR ALEJANDRA PIZARNIK

Extracción de la piedra de la locura

Cantora nocturna

Joe, macht die Musik von damals nacht…

La que murió de su vestido azul está cantando. Canta imbuida de muerte al sol de su ebriedad. Adentro de su canción hay un vestido azul, hay un caballo blanco, hay un corazón verde tatuado con los ecos de los latidos de su corazón muerto. Expuesta a todas las perdiciones, ella canta junto a una niña extraviada que es ella: su amuleto de la buena suerte. Y a pesar de la niebla verde en los labios y del frío gris en los ojos, su voz corroe la distancia que se abre entre la sed y la mano que busca el vaso. Ella canta.

a Olga Orozco

Vértigos o contemplación de algo que termina

Esta lila se deshoja.

Desde sí misma cae

y oculta su antigua sombra.

He de morir de cosas así

Privilegio

I

Ya perdido el nombre que me llamaba,

su rostro rueda por mí

como el sonido del agua en la noche,

del agua cayendo en el agua.

Y es su sonrisa la última sobreviviente,

no mi memoria

II


El más hermoso

en la noche de los que se van,

oh deseado,

es sin fin tu no volver,

sombra tú hasta el día de los días

Nuit du Coeur

Otoño en el azul de un muro: sé amparo de las pequeñas muertas.

Cada noche, en la duración de un grito, viene una sombra nueva. A solas danza la misteriosa autónoma. Comparto su miedo de animal muy joven en la primera noche de las cacerías.

Fragmentos para dominar al silencio

I

Las fuerzas del lenguaje son las damas solitarias, desoladas, que cantan a través de mi voz que escucho a lo lejos. Y lejos, en la negra arena, yace una niña densa de música ancestral. ¿Dónde la verdadera muerte? He querido iluminarme a la luz de mi falta de luz. Los ramos se mueren en la memoria. La yacente anida en mí con su máscara de loba. La que no pudo más e imploró llamas y ardimos.

II

Cuando a la casa del lenguaje se le vuela el tejado y las palabras no guarecen, yo hablo.

Las damas de rojo se extraviaron dentro de sus máscaras aunque regresarán para sollozar entre flores.

No es muda la muerte. Escucho el canto de los enlutados sellas las hendiduras del silencio. Escucho tu dulcísimo llanto florecer mi silencio gris.

III

La muerte ha restituido al silencio su prestigio hechizante. Y yo no diré mi poema y yo he de decirlo. Aun si el poema (aquí, ahora) no tiene sentido, no tiene destino.

Sortilegios

Y las damas vestidas de rojo para mi dolor y con mi dolor insumidas en mi soplo, agazapadas como fetos de escorpiones en el lado más interno de mi nuca, las madres de rojo que me aspiran el único calor que me doy con mi corazón que apenas pudo nunca latir, a mí que siempre tuve que aprender sola cómo se hace para beber y comer y respirar y a mí que nadie me enseño a llorar y nadie me enseñara ni siquiera las grandes damas adheridas a la entretela de mi respiración con babas rojizas y velos flotantes de sangre, mi sangre, la mía sola, la que yo me procuré y ahora vienen a beber de mí luego de haber matado al rey que flota en el río y mueve los ojos y sonríe pero está muerto y cuando alguien está muerto, muerto está por más que sonría y las grandes, las trágicas damas de rojo han matado al que se va río abajo y yo me quedo como rehén en perpetua posesión.

Un sueño donde el silencio es de oro

El perro del invierno dentella mi sonrisa. Fue en el puente. Yo estaba desnuda y llevaba un sombrero con flores y arrastraba mi cadáver también desnudo y con un sombrero de hojas secas.

He tenido mucho amores -dije- pero el más hermoso fue mi amor por los espejos.

Estar

Vigilas desde este cuarto

donde la sombra temible es la tuya.

No hay silencio aquí

sino frases que evitas oír.

Signos en los muros

narran la bella lejanía.

(Haz que no muera

sin volver a verte.)

Las promesas de la música

Detrás de un muro blanco la variedad del arco iris. La muñeca en su jaula está haciendo el otoño. Es el despertar a las ofrendas. Un jardín recién creado, un llanto detrás de la música. Y que suene siempre, así nadie asistirá al movimiento del nacimiento, a la mímica de las ofrendas, al discurso de aquella que soy anudada a este silenciosa que también soy. Y que de mí no que demás que la alegría de quien pidió entrar y le fue concedido. Es la música, es la muerte, lo que yo quise decir en las noches variadas como los colores del bosque.

Continuidad

No nombrar las cosas por sus nombres. Las cosas tienen bordes dentados, vegetación lujuriosa. Pero quién habla en la habitación llena de ojos. Quién dentellea con una boca de papel. Nombres que vienen, sombras con máscaras. Cúrame del vacío –dije. (La luz se amaba en mi oscuridad. Supe que ya no había cuando me encontré diciendo: soy yo.) Cúrame –dije.

Como agua sobre una piedra

a quien retorna en busca de su antiguo buscar

la noche se le cierra como agua sobre una piedra

como aire sobre un pájaro

como se cierran dos cuerpos al amarse

Extracción de la piedra de la locura

Elles, les âmes (…), sont malades et elles souffrent et nul ne leur porte remède; elles sont blessées et brisés et nul ne les panse.

Ruysbroeck

La luz mala se ha avecinado y nada es cierto. Y si pienso en todo lo que leí acerca del espíritu… Cerré los ojos, vi cuerpos luminosos que giraban en la niebla, en el lugar de las ambiguas vecindades. No temas, nada te sobrevendrá, ya no hay violadores de tumbas. El silencio, el silencio siempre, las monedas de oro del sueño.

Hablo como en mí se habla. No mi voz obstinada en parecer una voz humana sino la otra que atestigua que no he cesado de morar en el bosque.

Si vieras a la que sin ti duerme en un jardín en ruinas en la memoria. Allí yo, ebria de mil muertes, hablo de mí conmigo sólo por saber si es verdad que estoy debajo de la hierba. No sé los nombres. ¿A quién le dirás que no sabes? Te deseas otra. La otra que eres se desea otra. ¿Qué pasa en la verde alameda? Pasa que no es verde y ni siquiera hay una alameda. Y ahora juegas a ser esclava para ocultar tu corona ¿otorgada por quién?, ¿quién te a ungido?, ¿quién te ha consagrado? El invisible pueblo de la memoria más vieja. Perdida por propio designio, has renunciado a tu reino por las cenizas. Quien te hace doler te recuerda antiguos homenajes. No obstante, lloras funestamente y evocas tu locura y hasta quisieras extraerla de ti como si fuese una piedra, a ella, tu solo privilegio. En un muro blanco dibujas las alegorías del reposo, y es siempre una reina loca que yace bajo la luna sobre la triste hierba del viejo jardín. Pero no hables de los jardines, no hables de la luna, no hables de la rosa, no hables del mar. Habla de lo que sabes. Habla de lo que vibra en tu médula y hace luces y sombras en tu mirada, habla del dolor incesante de tus huesos, habla del vértigo, habla de tu respiración, de tu desolación, de tu traición. Es tan oscuro, tan en silencio el proceso a que me obligo. Oh habla del silencio.

De repente poseída por un funesto presentimiento de un viento negro que impide respirar, busqué el recuerdo de alguna alegría que me sirviera de escudo, o de arma de defensa, o aun de ataque. Parecía el Eclesiastés: busqué en todas mis memorias y nada, nada debajo de la aurora de dedos negros. Mi oficio (también en el sueño lo ejerzo) es conjurar y exorcizar. ¿A qué hora empezó la desgracia? No quiero saber. No quiero más que un silencio para mí y las que fui, un silencio como la pequeña choza que encuentran en el bosque los niños perdidos. Y qué sé yo qué ha de ser mí si nada rima con nada.

Te despeñas. Es el sinfín desesperante, igual y no obstante contrario a la noche de los cuerpos donde apenas un manantial cesa aparece otro que reanuda el fin de las aguas.

Sin el perdón de las aguas no puedo vivir. Sin el mármol final del cielo no puedo morir.

En ti es de noche. Pronto asistirás al animoso encabritarse del animal que eres. Corazón de la noche, habla.

Haberse muerto en quien se era y en quien se amaba, haberse y no haberse dado vuelta como un cielo tormentoso y celeste al mismo tiempo.

Hubiese querido más que esto y a la vez nada.

Va y viene diciéndose solo en solitario vaivén. Un perderse gota a gota el sentido de los días. Señuelos de conceptos. Trampas de vocales. La razón me muestra la salida del escenario donde levantaron una iglesia bajo la lluvia: la mujer-loba deposita a su vástago en el umbral y huye. Hay una luz tristísima de cirios acechados por un soplo maligno. Llora la niña loba. Ningún dormido la oye. Todas las pestes y las plagas para los que duermen en paz.

Esta voz ávida venida de antiguos plañidos. Ingenuamente existes, te disfrazas de pequeña asesina, te das miedo frente al espejo. Hundirme en la tierra y que la tierra se cierre sobre mí. Éxtasis innoble. Tú sabes que te han humillado hasta cuando te mostraban el sol. Tú sabes que nunca sabrás defenderte, que sólo deseas presentarles el trofeo, quiero decir tu cadáver, y que se lo coman y se lo beban.

Las moradas del consuelo, la consagración de la inocencia, la alegría inadjetivable del cuerpo.

Si de pronto una pintura se anima y el niño florentino que miras ardientemente extiende una mano y te invita a permanecer a su lado en la terrible dicha de ser un objeto a mirar y admirar. No (dije), para ser dos hay que ser distintos. Yo estoy fuera del marco pero el modo de ofenderse es el mismo.

Briznas, muñecos sin cabeza, yo me llamo, yo me llamo toda la noche. Y en mi sueño un carromato de circo lleno de corsarios muertos en sus ataúdes. Un momento antes, con bellísimos atavíos y parches negros en el ojo, los capitanes saltaban de un bergantín a otro como olas, hermosos como soles.

De manera que soñé capitanes y ataúdes de colores deliciosos y ahora que tengo miedo a causa de todas las cosas que guardo, no un cofre de piratas, no un tesoro bien enterrado, sino cuantas cosas en movimiento, cuantas pequeñas figuras azules y doradas gesticulan y danzan (pero decir no dicen), y luego está el espacio negro -déjate caer, déjate caer-, umbral de la más alta inocencia o tal vez tan sólo de la locura. Comprendo mi miedo a una rebelión de las pequeñas figuras azules y doradas. Alma partida, alma compartida, he vagado y errado tanto para fundar uniones con el niño pintado en tanto que objeto a contemplar, y no obstante, luego de analizar los colores y las formas, me encontré haciendo el amor con un muchacho viviente en el mismo momento que el del cuadro se desnudaba y me poseía detrás de mis párpados cerrados.

Sonríe y yo soy una minúscula marioneta rosa con un paraguas celeste yo entro por su sonrisa yo hago mi casita en su lengua yo habito en la palma de su mano cierra sus dedos un polvo dorado un poco de sangre adiós oh adiós.

Como una voz no lejos de la noche arde el fuego más exacto. Sin piel ni huesos andan los animales por el bosque hecho cenizas. Una vez el canto de un solo pájaro te había aproximado al calor más agudo. Mares y diademas, mares y serpientes. Por favor, mira cómo la pequeña calavera de perro suspendida del cielo raso pintado de azul se balancea con hojas secas que tiemblan en torno a ella. Grietas y agujeros en mi persona escapada de un incendio. Escribir es buscar en el tumulto de los quemados el hueso del brazo que corresponda al hueso de la pierna. Miserable mixtura. Yo restauro, yo reconstruyo, yo ando así de rodeada de muerte. Y es sin gracia, sin aureola, sin tregua. Y esa voz, esa elegía a una causa primera: un grito, un soplo, un respirar entre dioses. Yo relato mi víspera. ¿Y qué puedes tú? sales de tu guarida y no entiendes. Vuelves a ella y ya no importa entender o no. Vuelves a salir y no entiendes. No hay por donde respirar y tú hablas del soplo de los dioses.

No me hables del sol porque me moriría. Llévame como a una princesita ciega, como cuando lenta y cuidadosamente se hace el otoño en un jardín.

Vendrás a mí con tu voz apenas coloreada por un acento que me hará evocar una puerta abierta, con la sombra de un pájaro de bello nombre, con lo que esa sombra deja en la memoria, con lo que permanece cuando avientan las cenizas de una joven muerta, con los trazos que duran en la hoja después de haber borrado un dibujo que representaba una casa, un árbol, el sol y un animal.

Si no vino es porque no vino. Es como hacer el otoño. Nada esperabas de su venida. Todo lo esperabas. Vida de tu sombra ¿qué quieres? Un transcurrir de fiesta delirante, un lenguaje sin límites, un naufragio en tus propias aguas, oh avara.

Cada hora, cada día, yo quisiera no tener que hablar. Figuras de cera los otros y sobre todo yo, que soy más otra que ellos. Nada pretendo en este poema si no es desanudar mi garganta.

Rápido, tu voz más oculta. Se transmuta, te transmite. Tanto que hacer y yo me deshago. Te excomulgan de ti. Sufro, luego no sé. En el sueño el rey moría de amor por mí. Aquí, pequeña mendiga, te inmunizan. ( Y aún tienes cara de niña; varios años más y no le caerás en gracia ni a los perros.)

mi cuerpo se abría al conocimiento de mi estar

y de mi ser confusos y difusos

mi cuerpo vibraba y respiraba

según un canto ahora olvidado

yo no era aún la fugitiva de la música

yo no sabía el lugar del tiempo

y el tiempo del lugar

en el amor yo me abría

y ritmaba los viejos gestos de la amante

heredera de la visión

de un jardín prohibido

La que soñó, la que fue soñada. Paisajes prodigiosos para la infancia más fiel. A falta de eso -que no es mucho-, la voz que injuria tiene razón.

La tenebrosa luminosidad de los sueños ahogados. Agua dolorosa.

El sueño demasiado tarde, los caballos blancos demasiado tarde, el haberme ido con una melodía demasiado tarde. La melodía pulsaba mi corazón y yo lloré la pérdida de mi único bien, alguien me vio llorando en el sueño y yo expliqué (dentro de lo posible), palabras buenas y seguras (dentro de lo posible). Me adueñé de mi persona, la arranqué del hermoso delirio, la anonadé a fin de serenar el terror que alguien tenía a que me muriera en su casa.

¿Y yo? ¿A cuántos he salvado yo?

El haberme prosternado ante el sufrimiento de los demás, el haberme acallado en honor de los demás.

Retrocedía mi roja violencia elemental. El sexo a flor de corazón, la vía del éxtasis entre las piernas. Mi violencia de vientos rojos y de vientos negros. Las verdaderas fiestas tienen lugar en el cuerpo y en los sueños.

Puertas del corazón, pero apaleado, veo un templo, tiemblo, ¿que pasa? No pasa. Yo presentía una escritura total. El animal palpitaba en mis brazos con rumores de órganos vivos, calor, corazón, respiración, todo musical y silencioso al mismo tiempo. ¿Qué significa traducirse en palabras? Y los proyectos de perfección a largo plazo; medir cada día la probable elevación de mi espíritu, la desaparición de mis faltas gramaticales. Mi sueño es un sueño sin alternativas y quiero morir al pie de la letra del lugar común que asegura que morir es soñar. La luz, el vino prohibido, los vértigos, ¿para quién escribes? Ruinas de un templo olvidado. Si celebrar fuera posible.

Visión enlutada, desgarrada, de un jardín con estatuas rotas. Al filo de la madrugada los huesos te dolían. Tú te desgarras. Te los prevengo y te lo previne. Tú te desarmas. Te lo digo, te lo dije. Tú te desnudas. Te desposees. Te desunes. Te lo predije. De pronto se deshizo: ningún nacimiento. Te llevas, te sobrellevas. Solamente tú sabes de este ritmo quebrantado. Ahora tus despojos, recogerlos uno a uno, gran hastío, en dónde dejarlos. De haberla tenido cerca, hubiese vendido mi alma a cambio de invisibilizarme. Ebria de mí, de la música, de los poemas, por qué no dije del agujero de ausencia. En un himno harapiento rodaba el llanto por mi cara. ¿Y por qué no dicen algo? ¿Y para qué este gran silencio?

Noche compartida en el recuerdo de una huida

Golpes en la tumba. Al filo de las palabras golpes en la tumba. Quién vive, dije. Yo dije quién vive. Y hasta cuándo esta intromisión de lo externo de lo interno, o de lo menos interno de lo interno, que se va tejiendo como un manto de arpillera sobre mi pobreza indecible. No fue el sueño, no fue la vigilia, no fue el crimen, no fue el nacimiento: solamente el golpear como un pesado cuchillo sobre la tumba de mi amigo. Y lo absurdo de mi costado derecho, lo absurdo de un sauce inclinado hacia la derecha sobre un río, mi brazo derecho, mi hombro derecho, mi oreja derecha, mi desposesión. Desviarme hacia mi muchacha izquierda —manchas azules en mi palma izquierda, misteriosas manchas azules—, mi zona de silencio virgen, mi lugar de reposo en donde me estoy esperando. No aún es demasiado desconocida, aún no sé reconocer estos sonidos nuevos que están iniciando un canto de queja diferente del mío que es un canto de quemada, que es un canto de niña perdida en una silenciosa ciudad en ruinas.

¿Y cuántos centenares de años hace que estoy muerta y te amo?

Escucho mis voces, los coros de los muertos. Atrapada entre las rocas: empotrada en la hendidura de una roca. No soy yo la hablante: es el viento que me hace aletear para que yo crea que estos cánticos del azar que se formulan por obra del movimiento son palabras venidas de mí.

Y esto fue cuando empecé a morirme, cuando golpearon en los cimientos y me recordé. Suenan las trompetas de la muerte. el cortejo de muñecas de corazones de espejo con mis ojos azul—verdes reflejados en cada uno de los corazones .

Imitas viejos gestos heredados. Las damas de antaño cantaban entre muros leprosos, escuchaban trompetas de la muerte, miraban desfilar —ellas, las imaginadas— un cortejo imaginario de muñecas con corazones de espejo y en cada corazón mis ojos de pájara de papel dorado embestida por el viento. La imaginada pajarita cree cantar; en verdad sólo murmura como un sauce inclinado sobre el río.

Muñequita de papel, yo la recorté en papel celeste, verde, rojo, y se quedó en el suelo, en el máximo de la carencia de relieves y de dimensiones. En medio del camino te incrustaron, figurita errante, estás en el medio del camino y nadie te distingue pues no te diferencias del suelo aun si a veces gritas, pero hay tantas cosas que gritan en un camino ¿por qué irían a ver qué significa esa mancha verde, celeste, roja?

Si fuertemente, a sangre y fuego, se graban mis imágenes, sin sonidos, sin colores, ni siquiera lo blanco. Si se intensifica el rastro de los animales nocturnos en las inscripciones de mis huesos. Si me afinco en el lugar del recuerdo como una criatura se atiene a la saliente de una montaña y al más pequeño movimiento hecho de olvido cae —hablo de lo irremediable, pido lo irremediable—, el cuerpo desatado y los huesos desparramados en el silencio de la nieve traidora. Proyectada hacia el regreso, cúbreme con una mortaja lila. Y luego cántame una canción de una ternura sin precedentes, una canción que no diga de la vida ni de la muerte sino de gestos levísimos como el más imperceptible ademán de aquiescencia , una canción que sea menos que una canción, una canción como un dibujo que representa una pequeña casa debajo de un sol al que le faltan algunos rayos; allí ha de poder vivir la muñequita de papel verde, celeste y rojo; allí se ha de poder erguir y tal vez andar en su casita dibujada sobre una página en blanco.

Linterna sorda

Los ausentes soplan y la noche es densa. La noche

tiene el color de los párpados del muerto.

Toda la noche hago la noche. Toda la noche escribo.

Palabra por palabra yo escribo la noche.

ALEJANDRA PIZARNIK


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