TAÑIDO POR MARCO MARTOS

Ahí está el tañido de la campana,
el gallo de bronce que anuncia la luz
a las arenas interminables

POEMA: TAÑIDO POR MARCO MARTOS
TAÑIDO POR MARCO MARTOS

TAÑIDO POR MARCO MARTOS


Ahí está el tañido de la campana,
el gallo de bronce que anuncia la luz
a las arenas interminables
y a las aguas sagradas del mar eterno.
Se extiende desde el fondo del tiempo,
suena y se acaba de pronto, milagro de música
que nos deja temblando y con gozo
todo el día hasta que llega la noche
y lo aguardamos en nuestro sueño.

Este poema pertenece al libro “Caligrafía china” que, editado por Peisa, se encuentra en librerías.

MUJER DEL PERÚ POR MARCO MARTOS

Vienen hacia mí
tu fragancia,
tus silencios
y tu sonrisa
más hermosa
que el amanecer.

POEMA : MUJER DEL PERÚ POR MARCO MARTOS
MUJER DEL PERÚ POR MARCO MARTOS

Mujer del Perú
por Marco Martos


Tu fragancia.
Tu fragancia
que se mezcla
con la luz
que nace
en la niebla,
en el mar
del Perú.
Tu fragancia
y esa manera tuya
de quedarte quieta
en el lado derecho
de la cama,
junto a la taza
de café.
Vienen hacia mí
tu fragancia,
tus silencios
y tu sonrisa
más hermosa
que el amanecer.

CINTIA ES LA VIDA (ESCRIBE PROPERCIO) POR MARCO MARTOS

Solo, no soy de este mundo,
semejo a un fantasma extraviado
entre los humanos de carne y hueso.
Tiemblo cuando no estoy a tu lado,
pero si te veo soy el agua que fluye gozosa
bajo el sol de la primavera,
una nieve en lo alto de la montaña,
un pájaro errante que llega a su nido.

POEMAS DE MARCO MARTOS UNMSM   (18)

CINTIA ES LA VIDA (ESCRIBE PROPERCIO) POR MARCO MARTOS

Vas y vienes por las callejuelas de Roma.
Las bibliotecas son tu reino, los pergaminos,
la caligrafía, los largos dictados de los juristas,
de los empleados del Foro
y de los ujieres de toda laya.
Paseas tu belleza incólume
entre el polvo de los siglos.
En el otro extremo de la ciudad,
mientras crecen las sombras
cuando el sol declina,
alcanzo a escribir las líneas que te envío.
Solo, no soy de este mundo,
semejo a un fantasma extraviado
entre los humanos de carne y hueso.
Tiemblo cuando no estoy a tu lado,
pero si te veo soy el agua que fluye gozosa
bajo el sol de la primavera,
una nieve en lo alto de la montaña,
un pájaro errante que llega a su nido.

PROPERCIO DIALOGA CON CINTIA POR MARCO MARTOS

Transformarte en un poeta eficiente,
incansable, descontento consigo mismo,
profundo si cabe, de dicción exacta,
con numerosos vocablos.
-Gracias, recibe mi gratitud.
-No hay nada que agradeceder
, cumplo mi misión en la tierra.

POEMAS DE MARCO MARTOS UNMSM   (15)
PROPERCIO DIALOGA CON CINTIA POR MARCO MARTOS

PROPERCIO DIALOGA CON CINTIA
POR Marco Martos


-Cintia, milagro de la mañana,
te pregunto, eres de este mundo
o has venido de un planeta gemelo,
más sano y verdadero.
-He nacido aquí en estas tierras violentas,
entre personas que conoces
y que ves cada mañana.
-Te imagino entonces como una caña
cimbreante a orillas del río de la locura
que arrastra a innumerables hombres.
-Así es, los veo pulular cerca
y luego perderse en la ría, camino al mar
y luego desaparecer,
junto al rosado del sol bañando
las aguas del atardecer.
-¿Y tú, cómo te conservas?
-Manteniendo una central serenidad
en mi corazón, mis piernas y mis manos,
de día y de noche, en el sueño y la vigilia.
-¿Y la locura no te alcanza?
-Solo en las proporciones necesarias
para emprender acciones audaces.
-¿Y cuál es tu propósito conmigo? –
Transformarte en un poeta eficiente,
incansable, descontento consigo mismo,
profundo si cabe, de dicción exacta,
con numerosos vocablos.
-Gracias, recibe mi gratitud.
-No hay nada que agradeceder
, cumplo mi misión en la tierra.

LUNA DE PAITA POR MARCO MARTOS

Inacabable es el día hasta que aparezca la luna
para ambular desde Pueblo Nuevo hasta La Punta
recogiendo brillantes caracoles, estrellas de mar
hieráticas por siempre, historias de aparecidos,
de Francis Drake y de mujeres. Y mientras el mar
se torna verde y azul, pareciera
que este tiempo suspendido está libre de la muerte.

POEMA : LUNA DE PAITA POR MARCO MARTOS
LUNA DE PAITA POR MARCO MARTOS

LUNA DE PAITA
POR MARCO MARTOS


Cuando clarea el cielo y se apaga la luna,
el plomo del mar traspasa las farolas del malecón,
atraviesa la delgada bruma del día que principia,
cruza los vidrios del ventanal y anida
en los ojos insomnes del niño en el alféizar.
Los trajes descoloridos, colgados en la percha,
semejan guerreros silenciosos aguardando en la penumbra.
Una voz enfurruñada dice algo y al rato otra vez
la sombra inquieta, trepada en el alféizar,
atisba a los viandantes que hacen la jornada:
pescadores descalzos, soñolientos transeúntes
que caminan hacia el muelle donde embarcan las reses
y el sol que nace detrás de los cerros
y tiñe las aguas de oro y de rosa.
Inacabable es el día hasta que aparezca la luna
para ambular desde Pueblo Nuevo hasta La Punta
recogiendo brillantes caracoles, estrellas de mar
hieráticas por siempre, historias de aparecidos,
de Francis Drake y de mujeres. Y mientras el mar
se torna verde y azul, pareciera
que este tiempo suspendido está libre de la muerte.