LA PUERTA EN SUEÑOS DE LEOPOLDO CHARIARSE

Poemas de Leopoldo Chariarse

La selva oscura

Si el ruiseñor cantor de amor me ha dado

su voz para que alabe tu belleza

y el león su majestuosa fortaleza

para servirte siempre enamorado

vino de ti hacia mí toda grandeza

y mi verso por ti surgió inspirado

más allá de mi ciencia y mi destreza

torrente cual que el tiempo no ha agotado

fueron mis compañeros de aventura

zorzal músico y álbatros altivo

que me alentaron en la hora oscura

cuando tu ausencia me dejó cautivo

de una selva sin fin cuya espesura

verte me impide aún estando vivo

Furtivo encuentro

Aquel calor que me dejó en las manos

la luz que el mar en tu pecho vertía

me llega como un sol que los veranos

de otro tiempo en delicia convertía

y tu voz que el silencio me traía

vuelve con los rumores más lejanos

que mi memoria apenas escondía

de una historia feliz testigos vanos

hoy cuando el sol revive de una tarde

el esplendor que fue furtivo encuentro

siento tu cuerpo efímero a mi lado

y su contacto inflama en mi costado

el fuego de la vida que en el centro

del corazón sin tregua por ti arde

La calle antigua

Hay una calle en que el amor se anima

al caer la tarde y en las noches canta

o bailando en tugurios se levanta

como tornando de su propia ruina

y otra vez de tu voz en mi garganta

surge el eco y despliega en mi retina

cielos que aún tu imagen ilumina

y un abismo que en todo se agiganta

y regreso a aquel tiempo en que tu cara

o el roce de tus labios mil tardíos

paraísos dormidos despertara

y a aquella calle antigua cuyos fríos

recintos muertos la fortuna avara

resucitó en tus ojos y los míos

El aeda

¿Qué fulgor que no fuera el de tus ojos

más que la luz del sol me alumbraría

y de qué atardecer los cielos rojos

no guardara tu rostro y mi alegría?

ya de tu desamor el hielo ausente

me quema el pecho que por ti sangraba

y tu crueldad prefiero si presente

eras ya todo cuanto al fin deseaba

si para ti la música mis manos

surgir hacían de la zona queda

del silencio en los últimos arcanos

cuando acepté el destino del aeda

que en fiestas locas y prodigios vanos

vierte cantando cuanto aún le queda

Orfeo en sueños

No me detienen fuego de volcán

ni hambre ni sed por la zonas desiertas

ni las furias de gélido huracán

si en el Hades soñé puertas abiertas

ya no sé si llamándote despiertas

ni hacia dónde sin ti mis pasos van

para agotado de esperanzas yertas

caer a tus pies cual tétrico galán

vuelvo siempre a esperarte sin saber

si mi voz llegaría hasta el Leteo

más allá de los sueños y la muerte

y ningún hombre o dios podría saber

con qué fuerza infinita te deseo

ni qué fortunas pagaría por verte

El abandono

Por ti me abandonó todo deseo

que no fuera gozar de tu presencia

iluminando todo cuanto veo

y alejando de mí toda dolencia

y por tu voz que en mí todo silencia

que no fuera el dulcísimo recreo

de una huerta y un patio que en tu ausencia

inundaron las aguas del Leteo

pero a tus pies torrentes de poesía

puse y te diera más de cuanto di

por retener tu breve compañía

aun si lo más deseable estaba en mí

tan sólo con desearlo noche y día

y hasta el soñarte me acercaba a ti

El suplicio

Grande es la noche y solas las estrellas

iluminan la esfera temblorosa

inescrutable y fríamente hermosa

pupila abierta de ávidas centellas

y me inflama tu cuerpo de ondas bellas

surgiendo de la fuente cenagosa

de la vida y su marcha sigilosa

siempre latiendo en tus perdidas huellas

a tu silencio a solas me acercara

secretamente en medio del bullicio

del mundo y entreviera reflejados

mis ojos en tu fuego y extasiados

comprendiendo que el único suplicio

fuera olvidarme de tu dulce cara

El conjuro

Quién de poesía la pasión callada

despertara y sus mágicos poderes

llevándote sin fin la desgarrada

voz aunque ya ningún mensaje esperes

quién pudiera entre todas las mujeres

elegirte otra vez y en tu mirada

de los dardos de amor con que me hieres

reconocer la vida renovada

de toda tierra en presurosas naves

oro y piedras preciosas te trajera

y hasta del cielo las ocultas llaves

si al fin el alba para ti surgiera

resucitando el canto de las aves

y la luz de tus ojos encendiera

El último consuelo

¿Quién fuiste tú cuando pisaste el suelo

de una tierra feliz bajo tu paso

y del poeta el último consuelo

fue contemplar tu luz en el ocaso?

¿quién te dio ser la mano que el desvelo

de innumerables noches y el fracaso

de mis sueños y empresas ya en el suelo

caídas recogía en tu regazo?

seré el sendero que acogió tus huellas

o el viento que borrara las fronteras

de las nubes que ocultan tus sonrojos

seré el lago que abriga las estrellas

y refleja las verdes sementeras

surgiendo del abismo de tus ojos

La espada

Desafiando los vientos más huraños

y derribando muros y barreras

voy escalando inhóspitas laderas

y escaleras de innúmeros peldaños

no me detiene el peso de los años

ni el cabalgar por húmedas praderas

ni en desiertos y páramos extraños

la sed o el hambre paran mis carreras

no busco a nadie ni pretendo nada

alcanzar o ganar en la partida

fatal que juego con la misma espada

que llevo en mí y me hiere convertida

en la esencia sutil que derramada

en cuanto amara alimentó mi vida

La respuesta

Cada día que pasa es una herida

o una esperanza que se viene abajo

y año tras año el sueño de la vida

se disuelve en efímero trabajo

¿quién el encuentro lleva a despedida?

¿quién la ilusión convierte en espantajo

y adonde llegue al punto de partida

me precipita por oculto atajo?

pero responde en mí la voz distante

que en el aire escribiera cadenciosos

versos vibrando aún en todo instante

nieve o lava en torrentes tempestuosos

o brisa murmurando que bastante

fue haber amado en días venturosos

El retrato encontrado

Fue el sol de mi alegría el gesto tierno

de sus manos rozando mi costado

y su presencia el cielo y el infierno

fue por ella el sentirme abandonado

toda mi vida en el instante alado

de un beso se volvía goce eterno

y un solo abrazo hacía del invierno

verano azul de flores perfumado

vi hoy su retrato entre papeles viejos

y cartas olvidadas y despojos

de un tiempo que me llama desde lejos

y ante ella me pregunto aún de hinojos

si sus ojos del cielo eran reflejos

o todo el cielo espejo de sus ojos

5 LA PUERTA DE LEOPOLDO CHARIARSE ESCRIBIO MARCO MARTOS CARRERA

LA PUERTA EN SUEÑOS DE LEOPOLDO CHARIARSE

Abro una puerta en sueños cuando evoco

un tiempo sin retorno en el que hallé

cuanto faltaba a mi sentir barroco

y a mi romanticismo en cuanto amé

un sitio en donde ahora vuelto loco

alguien me reconozca si me ve

una fonda tranquila en la que poco

cuesta sentarse y tomar un café

allí tal vez un amigo viniera

sobreviviente de la injusta injuria

de la edad y sus hábitos de fiera

o la amiga que al fin de la hoguera

de desastrados años ciega furia

los daños reparar aún supiera

ESTACIONES POR FANNY JEM WONG

Siglos de historia recorren veredas,
remecen cimientos, incendian ciudades.
Ante su vigorosa presencia
trémulas se abren las puertas,
en un tiempo sin tiempos,
reluce triunfal, portentoso corcel.

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ESTACIONES
I
Balanceándome en mis extremos
Intentando no perder mi centro
Integrando los ciclos cumplidos,
regresan en fila a la hora precisa
uno a uno los recibo con intenso placer.
II
Es difícil mirar entre tantas imágenes,
invaden mi cráneo sin compasión.
En libertad total, resuena su cálida voz,
su desnudez me arropa entera
y se hace aroma y se hace canto,
presa de sus grandes manos,
invoco a ese sol , a ese mar.
III
Escribo lento, como si fuese un rito.
El universo entero en largo cortejo,
va abriéndose paso entre los bosques
y las hojas palpitantes de las rosas.
Clara actitud de entrega reflejan
sus cansados y tristes ojos.
IV
Siglos de historia recorren veredas,
remecen cimientos, incendian ciudades.
Ante su vigorosa presencia
trémulas se abren las puertas,
en un tiempo sin tiempos,
reluce triunfal, portentoso corcel.
V
Convierte la noche en día y viceversa
Que los muertos se sonrojen en sus tumbas.
Mordisquea, lame, examina muros,
en prolongado vaivén desgárrame la piel
En libertad total el agua mane sobre los campos.
FANNY JEM WONG
15-01-2017

 

ORQUÍDEA DE LI PO POR POR MARCO MARTOS

ORQUÍDEA DE LI PO
POR Marco Martos
Observo en el jardín
la orquídea que traje de Chang
y que cuelga en el aire
en ese poco de tierra
apeñuscada en un cazo.
Es la belleza iluminando
la eternidad, aunque dure un instante,
una pureza de color morado
que semeja a un quieto pájaro.
Vivo para esta flor,
siento que respiro
y entro en la perfección de la mañana.

ORQUÍDEA DE LI PO POR MARCO MARTOS

ORQUÍDEA DE LI PO
POR Marco Martos
Observo en el jardín
la orquídea que traje de Chang
y que cuelga en el aire
en ese poco de tierra
apeñuscada en un cazo.
Es la belleza iluminando
la eternidad, aunque dure un instante,
una pureza de color morado
que semeja a un quieto pájaro.
Vivo para esta flor,
siento que respiro
y entro en la perfección de la mañana.

 

ANDRÓMEDA, ESCRIBE HORACIO POR MARCO MARTOS

Te percibí días antes de la batalla de Filipos,
desgraciada para la república de Roma,
luz del amanecer para el imperio de Augusto.
Recogías nenúfares a orillas del río
y tu sonrisa condensaba la alegría del universo.
Quedé cautivado por tu belleza
y por tu nombre mítico, Andrómeda.
Chocaron las armas, escapé por milagro de la muerte,
y no volví a verte Andrómeda, salvo en sueños.
¡Qué triste mi vida en Roma como Cuestor del imperio!
No es un bálsamo la amistad de Mecenas, conseguida luego,
ni conocer a Virgilio, ni al mismo Octavio coronado,
ni alternar con las patricias romanas.
¡Quiero arrojarme en tus brazos
y tú me has arrojado al olvido para siempre!

ANDRÓMEDA ESCRIBE HORACIO POR MARCO MARTOS

ANDRÓMEDA, ESCRIBE HORACIO
POR Marco Martos

Te percibí días antes de la batalla de Filipos,
desgraciada para la república de Roma,
luz del amanecer para el imperio de Augusto.
Recogías nenúfares a orillas del río
y tu sonrisa condensaba la alegría del universo.
Quedé cautivado por tu belleza
y por tu nombre mítico, Andrómeda.
Chocaron las armas, escapé por milagro de la muerte,
y no volví a verte Andrómeda, salvo en sueños.
¡Qué triste mi vida en Roma como Cuestor del imperio!
No es un bálsamo la amistad de Mecenas, conseguida luego,
ni conocer a Virgilio, ni al mismo Octavio coronado,
ni alternar con las patricias romanas.
¡Quiero arrojarme en tus brazos
y tú me has arrojado al olvido para siempre!

Fanny Jem Wong como invitada de Poe3ía y Opinión

FANNY JEM WONG EN PO3SÍA Y OPINION
Fanny Jem Wong como invitada de Poe3ía y Opinión

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#EditorialCieloGris

LEER POEMA EN:
http://www.editorialcielogris.blogspot.com/

Fanny Jem Wong como invitada de Poe3ía y Opinión

Cuando mi cuerpo
se consuma entre llamas
y de mis letras solo queden
lúgubres cenizas,
más allá de mis casas en ruinas,
del murmullo de las aguas,
renaceré salvaje
de entre mis flores mustias.

Poe3ía y Opinión-www-editorialcielogris-blogspot-com-FANNY JEM WONG_副本

Poe3ía y Opinión

Editorial Cielo Gris

VIENTOS DE OTOÑO POR FANNY JEM WONG

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VIENTOS DE OTOÑO POR FANNY JEM WONG

Cuando los vientos otoñales,
soplen sobre los sueños
y las ideas vibren
en los planos más profundos,
más allá de lo vivido,
en la simplicidad de la muerte,
podré rehacer los cielos rotos
y las hojas amarillas.

Cuando mi alma flote,
más allá de mis huesos,
y mis muertes den origen
a nuevos nacimientos,
más allá de donde se inicia
la sinfonía de las esferas,
desnudaré todos mis rostros,
y finalmente seré libre…

Cuando los rojos soles,
se oculten por siempre
y avancen todos los muros
sobre las noches que se hunden,
más allá de mis lechos de jade,
del musgo que vistió mis espejos,
lograré aceptar la fortuna
de haber sido la Hija del Fuego.

Cuando mi cuerpo
se consuma entre llamas
y de mis letras solo queden
lúgubres cenizas,
más allá de mis casas en ruinas,
del murmullo de las aguas,
renaceré salvaje
de entre mis flores mustias.

FANNY JEM WONG
07.03.08
He aquí, el comienzo de mi imperfecta perfección.
(Jemwong)

FLORES PARA LOU ANDREAS SALOMÉ POR MARCO MARTOS

El día jueves el doctor Sigmund Freud
le envía flores rojas
a Lou Andreas Salomé
y un claro mensaje de amor.
(De deseo sexual según sus teorías).
Está desesperado.
Y lo advierte mientras se acicala la barba.

POEMAS  DE MARCO MARTOS UNMSM  (3)LOU ANDREAS-SALOMÉ
FLORES PARA LOU ANDREAS SALOMÉ POR MARCO MARTOS

FLORES PARA LOU ANDREAS SALOMÉ POR MARCO MARTOS

Es miércoles en Viena.
Dos sillas vacías
atormentan al conferencista,
quien advierte las ausencias
de Lou Andreas Salomé,
bienamada contertulia,
y de Víctor Tausk, enfurruñado discípulo.
El disertante conoce
los meandros de la vida,
se ha visto a sí mismo
mejor que en un espejo
a través de un severo autoanálisis,
sabe que los sentimientos
son oscuros y complejos
y que ningún tiempo es suficiente
para conocerlos y estudiarlos.
Y aunque la ciencia que practica
le ha permitido colocarse
por encima de los pequeños asuntos,
queda confundido
con los celos que lo invaden,
los más espantosos
que puedan imaginarse.
Odia al impostor
y a Lou Andreas Salomé,
cuyas historias de amor
bien conoce, la quiere
borrar de la memoria.
Otra es su secreta voluntad.
El día jueves el doctor Sigmund Freud
le envía flores rojas
a Lou Andreas Salomé
y un claro mensaje de amor.
(De deseo sexual según sus teorías).
Está desesperado.
Y lo advierte mientras se acicala la barba.