POEMAS DE MARCO MARTOS

POEMA : ABEJORRO.EN HOMENAJE A GEORG TRAKL POR MARCO MARTOS
ABEJORRO EN HOMENAJE A GEORG TRAKL POR MARCO MARTOS

ABEJORRO EN HOMENAJE A GEORG TRAKL POR MARCO MARTOS

Conozco a Walt Whitman, esa petulante gana de vivir,
y la necesidad de decirla a los cuatro vientos,
de escribirla en el aire, en las mesas,
en lo más profundo de corazón. Un tatuaje.
Prefiero a los abejorros, que llevan oro en las alas y luz.
Vestida de púrpura aguarda la noche con su carroña y su metal.
Ya se sabe: la muerte vencerá, tragará al gran Whitman,
a sus decires, y al abejorro antes, aunque lleve en su cuerpo
al susurro sigiloso, suma de la verdad: pasa todo
como una exhalación. Quedan solo ruinas y el rumor del mar.
Me encanta decirlo en versos, eso tiene su alegría,
pero debo desconfiar de toda satisfacción,
puesto que vivo en el infierno, en su barro tenaz.

POEMA : ALDEAS ABANDONADAS POR MARCO MARTOS
ALDEAS ABANDONADAS POR MARCO MARTOS

ALDEAS ABANDONADAS POR MARCO MARTOS

Hay pueblos que son nómades, tienen raíces en el viento,

en las nubes, en las copas de los árboles,

vuelan esos gorriones, silban las serpientes.

Conocen a veces las hachas y los cuchillos,

los clavos, los vestidos y las mantas,

pero viven fuera de las casas,

prenden fuego a los tablones de las camas.

Se alejan de las vacas y los toros

que deambulan a la ventura, en manada.

Sienten rechazo por la carne de las reses

y las leches blancas, espumosas y azuladas.

Cazan en plena selva con arco y con flechas

y dejan fusiles y pistolas herrumbrándose

en las perchas de las casas solitarias,

cuyos techos van hundiéndose

con la lluvia en las aldeas abandonadas.

POEMA : ANIMALES DEL DESIERTO POR MARCO MARTOS
ANIMALES DEL DESIERTO
POR MARCO MARTOS

ANIMALES DEL DESIERTO

POR MARCO MARTOS

En el desierto de Gobi vivieron dinosaurios

y pueden encontrarse sus huellas en los arenales,

y hay camellos con sus jorobas y dromedarios con su joroba sola.

Encontrarás osos pardos y lobos y leopardos de la nieve

con fuego en sus ojos rojos, al águila dorada, perfecta en sus vuelos,

planeando en las montañas de seca tierra en ese calor que burbujea.

Delicada viene la gacela de cola negra, escoltada por un ratón,

el más pequeño del mundo, del tamaño de un dedo de un hombre.

En los aguazales me guarezco, en esas depresiones llenas de líquido,

pues calman la sed de solo verlos y sentirlos a lo lejos. De cerca son un sueño.

Cuando llego al oasis de la media luna, quisiera quedarme mucho tiempo,

como los camellos retozando en ese verde, como los dromedarios

tranquilos, reposando, rumiando sus pensamientos con su joroba sola

POEMA : ANIMALES POR MARCO MARTOS
ANIMALES POR MARCO MARTOS

ANIMALES POR MARCO MARTOS

Estos dos animales que no se conocen

se comunican algo por el aire, medio silbidos, medio palabras,

algo que se parece a lo que murmuran los humanos,

cuando se mandan mensajes por correo, por teléfono,

es decir, no se dicen casi nada, solo constatan la presencia

de un ser al otro lado de la línea, en otro lugar del mundo,

que anhela comunicarse, sabiendo que la esencia del mundo

es la compañía, el sueño de estar juntos, aunque nunca se cumpla.

Eso que se mandan es un ladrido, si son perros, un maullido

tratándose de gatos, pero no un discurso complejo,

decir te extraño ya es demasiado profundo para pronunciarlo,

también para los seres humanos que están calculando

lo que deben pronunciar y lo que deben callarse.

Por lo que digo me encantan las luciérnagas

que encienden sus luces en la noche, su mensaje es simple

y puedo comprenderlo: soy una luciérnaga, estoy viva,

busco a otra luciérnaga para hacer el camino de la luz.

En las tinieblas están los otros, los que no quieren hablar

ni comunicarse, los muertos en vida, los silenciosos.

POEMA : APEÑUSCADOS CORAZONES POR MARCO MARTOS
APEÑUSCADOS CORAZONES POR MARCO MARTOS

APEÑUSCADOS CORAZONES POR MARCO MARTOS

Apeñuscados los corazones aguardan quién sabe qué.

Los días se deslizan como las corrientes de los ríos

y como múltiples gemelos se parecen unos a los otros,

hasta que algo pasa, un amor desdichado, un viaje inesperado,

un conflicto en la calle entre terceros y una piedra

que pasa como una bala rozándote la sien.

¿Es la vida algo más que esperar a Godot que tal vez no llegue?

¿En qué se diferencia la paciencia del asceta

con sus innumerables ejercicios para vaciar su vida

de todo lo vano, de aquello que guarda minuciosamente en la memoria,

en qué se distingue de la conducta de los que en la pocilga levantan su copa de ajenjo

una y otra vez para olvidar lo aciago de sus días y su propio nombre?

Tal vez la felicidad sea no saber, tener la inocencia de los niños,

la suave sonrisa de la demencia silente en la noche de abril.

POEMA : AZARES Y QUERERES POR MARCO MARTOS
AZARES Y QUERERES POR MARCO MARTOS

AZARES Y QUERERES POR MARCO MARTOS

Naces por azar en el lugar que escoge el destino,

parece acaso puro el encuentro de tus padres,

no es azar tener la lengua que ellos hablan,

tampoco es azar querer después a tu terruño,

estar pegado a lo que mejor conoces,

llevarlo por el mundo con las nubes y con el viento.

Nacer en el Perú es un instante

que luego valoras con los años.

Te tocó lo difícil, quién lo duda,

luchar tenazmente contra el infortunio.

Después de las torrentadas, de los días más aciagos,

tu casa se levanta, el puente se levanta,

y vuela la sonrisa de los niños.

POEMA : BOFEDALES POR MARCO MARTOS
BOFEDALES POR MARCO MARTOS

BOFEDALES POR MARCO MARTOS

Anduve por callejones, por las ciénagas de Lima,
por las barandas del puente de Barranco, por las agujas,
y en todos lados distinguí, en el fervor de la noche,
a la hermosura con su vestido de flores, sus palmeras,
sus agudos cantares en los principios del verano,
y luego, arropada de negras prendas y bufandas de colores,
cruzando toda la inmensa bahía de la costa verde,
subiendo a los bofedales donde nacen las altas nieblas,
los manantiales, la mollizna de los virreyes, las garúas del invierno.

POEMA : CABALLO DE AGUA POR MARCO MARTOS
CABALLO DE AGUA POR MARCO MARTOS

CABALLO DE AGUA POR MARCO MARTOS

Hay un caballo de agua que mora en las cavernas,

en lo más profundo de la tierra silenciosa,

de sus cascos salen los manantiales,

los delgados líquidos que suben a las montañas

y bajan cantando entre los árboles, bajito,

como en un murmullo.

Hay un galopar de caballos de agua,

cuando llueve, y se les escucha piafar en los aguaceros,

y están francamente desbocados, cuando hay diluvios,

y relámpagos y truenos y algunos miedos.

Cuando escuchas el bisbiseo del mar en la noche de luna,

o en una palabra de un marinero desvelado,

es el caballo de agua, un fantasma

que galopa en las profundidades

y vive en tus ojos acuosos cuando lloras

y relincha en tus venas mientras sueñas.

POEMA : CALINA POR MARCO MARTOS
CALINA POR MARCO MARTOS

CALINA POR MARCO MARTOS

La noche ha sido blanca, muy blanca, con sus brumas,

y la mañana trae su atmósfera calina, y el redor de nubes,

tiritan los pájaros ordenados, alas quietas en los cables,

y los niños, detrás de las vidrieras, dicen el nombre del sol

que no aparece ni aparecerá en el aire quieto y sombrío.

Es un día perdido para la gente de buenos ánimos.

No para los cangrejos que van tejiendo sus redes misteriosas.

Esos mapas de huecos que modifican la tersura de la playa,

el ir y venir de lo efímero con sus patas innumerables,

el placer del vivir que camina y no tiene motivos.

Escribe el cangrejo en la arena y viene la ola y acaba.

Marco Martos Casi todas las imágenes marinas que aparecen en mis textos tienen detrás experiencias en la bahía de Paita y sus alrededores, La Punta, Pueblo Nuevo, Colán.

POEMA : CALORES POR MARCO MARTOS
CALORES POR MARCO MARTOS

CALORES POR MARCO MARTOS

Tiene calores el gato de hielo
y se guarece bajo los aleros.
Toma un helado de té verde
y agua fría en grandes proporciones
Afuera espejea el sol
sobre el gris del cemento
y sube a los cielos el humo
que se forma en la tierra deshabitada.
Pero se está bien en este corredor
donde el silencio reina y no hay perros.
¿Existirá en el mundo una gata que sonría
después del amor y su danza?
Sí existe piensa el gato de hielo,
tiene que existir ese hermoso sueño.

POEMA : OSOS POR MARCO MARTOS
OSOS POR MARCO MARTOS

OSOS POR MARCO MARTOS

¿Dónde va el camino de la nieve?
¿Qué hay más allá de los árboles pelados?
Titila una llama azul en la casa de los osos.
Papá oso y mamá osa escudriñan en el horizonte.
El pequeño no regresa todavía.
Se ha quedado jugando con los carámbanos,
Súbito aparece, bamboleándose.

JOSÉ BELTRÁN PEÑA: ENTRE LA POESÍA Y EL LIBRO.

Todos conocemos la profunda crisis de lectores del libro impreso, sobre todo en niños, adolescentes y jóvenes. Me refiero a los libros que se leen fuera de las aulas, no a los cuadernos en forma de libros que han copado los “nidos”, las escuelas primarias, los colegios secundarios y las academias pre universitarias, tampoco aludo a los libros con lomos dorados que nadie consulta, y que se exhiben por metros lineales y cuadrados para impresionar a las visitas, tanto en oficinas, casas museos, mansiones, etc.

JOSÉ BELTRÁN PEÑA: ENTRE LA POESÍA Y EL LIBRO.

(Armando Alvarado Balarezo)

“Abre con ternura un libro

“Abre con ternura un libro,y sentirás la respiración del Creador”.

Aralba

Todos conocemos la profunda crisis de lectores del libro impreso, sobre todo en niños, adolescentes y jóvenes. Me refiero a los libros que se leen fuera de las aulas, no a los cuadernos en forma de libros que han copado los “nidos”, las escuelas primarias, los colegios secundarios y las academias pre universitarias, tampoco aludo a los libros con lomos dorados que nadie consulta, y que se exhiben por metros lineales y cuadrados para impresionar a las visitas, tanto en oficinas, casas museos, mansiones, etc.

Son muchas las causas que originan esta crisis, por lo que enumerarlas sería muy prolijo, razón de más para citar sólo una de ellas: Internet, “red de redes” con una capacidad de convocatoria que desborda cualquier cálculo a escala mundial. Los lectores acuden por millones, segundo a segundo, para experimentar una serie de vivencias enriquecedoras a través de obras digitales, que están al alcance de todos, las 8,760 horas del año. Pero esta situación, en vez de desalentar a los autores y empresas editoras, los ha impulsado a trabajar más duro, para que el libro impreso siga cumpliendo su noble misión en la formación del Hombre y del conocimiento universal. En este afán, dobles trabajos están desarrollando las editoras de revistas, periódicos y suplementos para mantenerse vigentes en el mercado, produciendo al mismo tiempo ediciones impresas y digitales, con creciente participación de escritores y especialistas en diversos temas. Lástima que, en esta hazaña sin precedentes, en extremo onerosa y sacrificada, el Ministerio de Educación esté tardando demasiado en apostar por el diálogo franco con los autores, para oxigenar los libros de consulta escolar y superar las carencias mediante tendencias de avanzada, siguiendo el ejemplo de la Naturaleza que se renueva permanentemente.

Uno de los antólogos que está luchando a pulso y cerebro para mantener indemne el acervo impreso, es el poeta, investigador literario, gestor cultural e historiador JOSÉ BELTRÁN PEÑA. Sus antologías son manantiales de agua fresca que fluyen sin cesar, donde versos de diferentes tonos y registros se funden en uno, no como muestra representativa del momento, sino como canto de vida que busca el alba en un coro de confraternidad literaria. Sus antologías no aparecen de vez en cuando como los cometas, sino de manera sostenida, marcando una línea divisora entre el aislamiento que diseca y la difusión colectiva que multiplica, gracias a su amplia nómina de creadores que acoge con los brazos abiertos y el corazón henchido de gozo. Sin lugar a dudas una muestra latente de la importancia de su trabajo en la forja diaria de la literatura, que la cultura y la educación de los pueblos, reclaman. Se suman sus libros de investigación literaria y revistas, entre las que predominan: Evangelio de la poesía, Mario Vargas Llosa en la historia del Perú, Literatura Peruana del fin del mundo, Estación Com-Partida, Haikus peruanos, Poesía concreta del Perú: vanguardia plena : estudio y antología, Estas 13 del 90, La poeta peruana y el erotismo: estudio y antología, Poesía peruana infantil, Escritores del colegio Nuestra Señora de Guadalupe, Poetas peruanas, Luis Hernán Ramírez: poeta y académico peruano: estudio y selección, Poesía peruana a la madre: poemas selectos, Poesía peruana al padre. Antología, Poesía peruana para niñas y niños: poemas selectos para el colegio y la casa, Serpiente de Eva y Palabra en Libertad, en esta última se siente el palpitar de la palabra LIBERTAD en cada edición, no de aquella libertad que levanta su voz sólo en días de feria. Esa bendita libertad, cuyo crisol purificador anida en este pensamiento del poeta cubano José martí, escrito en Nueva York durante su destierro: “Hay hombres que son peores que las bestias, porque las bestias necesitan ser libres para ser dichosas: el elefante no quiere tener hijos cuando vive preso: la llama del Perú se echa en la tierra y se muere, cuando el indio le habla con rudeza, o le pone más carga de la que puede soportar. El hombre debe ser, por lo menos, tan decoroso como el elefante y como la llama. En América se vivía antes de la libertad como la llama que tiene mucha carga encima. Era necesario quitarse la carga, o morir”. José Julián Martí Pérez, murió luchando “de cara al sol” por la libertad de su patria amada, como fue su deseo supremo, el 19 de mayo de 1895 en la zona de Dos Ríos (Cuba).

Del mismo modo, José Beltrán, presenta libros de diferentes autores y editoras, y realiza recitales poéticos, haciendo escuela de solidaridad en cada jornada, atizando permanentemente el fuego cultural al ritmo de las palabras, tonificando la vida y endulzando los latidos cardiacos de sus compañeros de peregrinaje. Un digno ejemplo de enseñanza viva, siempre con el motor en marcha. Luz perenne en el camino literario.

José Beltrán Peña ama los libros, al libro: amigo, hermano, padre, abuelito… sobre todo cuando contienen diversas formas expresivas como testimonios de vida. Poeta inmune al brillo ajeno, presenta libros individuales o antologías, con la misma alegría e intensidad comunicativa con la que presenta sus propias creaciones, porque sabe, como todo poeta benefactor, que es mejor dar a raudales que hacerlo a cuenta gotas, superando su propia marca mes a mes. Él convoca a todos los aedas sin distinción alguna: grandes, medianos y en vías de desarrollo creador, buscando en todo momento la hermandad, como avizora la profecía de Isaías en el siguiente texto bíblico: “El lobo convivirá con el cordero; el leopardo se acostará junto al cabrito; el becerro, el león y el animal engordado andarán juntos, y un chiquillo los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas…”.

Seres humanos como José Beltrán, son bellos ejemplos de desprendimiento y amor por los semejantes. Seres que prefieren contar con saludables batallones poéticos en vez de aquellos sórdidos batallones que destruyen vidas y contaminan conciencias. Única herramienta de afecto, perseverancia y talento, capaz de acabar con la ignorancia y la indiferencia. Son seres humanos de espíritu precursor, dispuestos a dar la vida por sus ideales. Seres humanos que dejan a un lado el individualismo en aras de la dimensión colectiva. Seres que ceden el paso a propios y extraños para ensanchar el camino del verso, en aras de un mundo más humano, unido y pacífico.

José Beltrán Peña, “voz templada en la fragua ardiente de la sensibilidad creadora”, como diría el cicerone chiquiano Manuel Ñato Allauca, es un poeta nato, de reconocido prestigio en el país y en el extranjero, con muchos premios y galardones bien merecidos que acepta con humildad franciscana, pero con el alma plena de gratitud. Poeta de corazón generoso y reciedumbre mayúscula para el verbo, e inteligencia luminosa que abre sendas en torrencial abundancia, buscando que la poesía alcance carácter universal, escribe así:

REQUIEM POEMA DE JOSÉ BELTRÁN PEÑA
REQUIEM POR JOSÉ BELTRÁN PEÑA

REQUIEM

I

¿SI UN NIÑO NAVEGA EN SU BARCO DE PAPEL, ENTONCES,

¿POR QUÉ, UN POETA NO PUEDE CAMBIAR EL MUNDO CON SU POEMA?

II

LA VIDA DEL POETA

ES UNA OBRA DE ARTE

QUE SE ESCULPE

CON PUÑALADAS QUE DA EL TIEMPO.

III

10:12:00 p.m. MORDIÉNDOME EL OÍDO IZQUIERDO, ME PREGUNTÓ:

¿la poesía o yo?

10:13:08 p.m. LE RESPONDÍ CON VOZ LATINA:

la poesía

10:13:56 p.m. SACUDIÉNDOSE LA ARENA Y MIS CARICIAS

SE VISTIÓ EN SILENCIO

10:18:00 p.m. ME DEJÓ SOLO

10:20:00 p.m. ME SENTÍ SOLO

10:32:02 p.m. ME CREÍ INCAPAZ PARA MONTAR EL LOMO DEL MAR

10:34:34 p.m. AL GUIAR MIS OJOS AL CORAZÓN DE LA LUNA

VOLVÍ A SER EL MISMO DE LAS 10:19:59 p.m.

AL CONTARME ENTRE LAS ESTRELLAS

MIENTRAS LA BRISA ME PEINABA

La trascendencia internacional de su obra viene siendo abordada desde diversas perspectivas por eminentes intelectuales peruanos y extranjeros. Por motivos históricos cuya nutrida exposición rebosan estas sucintas líneas, cito solamente los nombres de 40: Ricardo González Vigil, Juan Benavente Díaz, Danilo Sánchez Lihón, Luis Hernán Ramírez, César Toro Montalvo, Marco Martos Carrera, Jorge Cornejo Polar, Manuel Velásquez Rojas, Yolanda Westphalen Rodríguez, Manuel Pantigoso Pecero, Martha Crosby Crosby, Norma Maquilón Vera, Benjamín Blass Rivarola, Max Silva Tuesta, Ronald Haladyna, Norka Bríos Ramos, Juan Rodríguez Jara, Rosella Di Paolo, Rosario Valdivia Paz Soldán, Rene Carhuanhuanca Buller, Ana María García, Marcial Moro, Ismael Pinto, George Cromwell, Teodoro Hampe Martínez, Vicente Azar, Maynor Freyre, Salomón Lerner Febres, Ana Varela Tafur, Winston Orrillo, Enrique Verástegui, Carlos Zúñiga Segura, Heriberto Tejo, Luis Antonio Meza, Raúl Jurado Párraga, Jorge Coaguila, Desiderio Blanco, Rafael Lara Rivas, Giovanna Minardi y Carlos Parra Morzán.

En el mes de la poesía y del libro, brindo mi tributo de fe y esperanza, al laudable trabajo literario y la ejemplar calidad humana de uno de los más prolíficos hacedores y pensadores peruanos: poeta José Beltrán Peña, augurándole éxitos personales y realizaciones colectivas en su empeño de forjar comunidades de lectura y de promoción poética, como buen apóstol de las letras peruanas y universales.

FUENTE:

http://redaccionpopular.com/articulo/jose-beltran-pena-entre-la-poesia-y-el-libro

FILOSOFÍA DEL CERO JOSÉ BELTRÁN PEÑA
LA FILOSOFÍA DEL CERO PESÍA DE JOSÉ BELTRÁN PEÑA

JAIME SABINES -ALGO SOBRE LA MUERTE DEL MAYOR SABINES

De los huesos también,
de la sal más entera de la sangre,
del ácido más fiel,
del alma más profunda y verdadera,
del alimento más entusiasmado,
del hígado y del llanto,
viene el oleaje tenso de la muerte,
el frío sudor de la esperanza,
y viene Dios riendo.

Caminan los libros a la hoguera.
Se levanta el telón: aparece el mar.

Algo sobre la muerte del mayor Jaime Sabines

PRIMERA PARTE

I

Déjame reposar,
aflojar los músculos del corazón
y poner a dormitar el alma
para poder hablar,
para poder recordar estos días,
los más largos del tiempo.

Convalecemos de la angustia apenas
y estamos débiles, asustadizos,
despertando dos o tres veces de nuestro escaso sueño
para verte en la noche y saber que respiras.
Necesitamos despertar para estar más despiertos
en esta pesadilla llena de gentes y de ruidos.

Tú eres el tronco invulnerable y nosotros las ramas,
por eso es que este hachazo nos sacude.
Nunca frente a tu muerte nos paramos
a pensar en la muerte,
ni te hemos visto nunca sino como la fuerza y la
alegría.
No lo sabemos bien, pero de pronto llega
un incesante aviso,
una escapada espada de la boca de Dios
que cae y cae y cae lentamente.
Y he aquí que temblamos de miedo,
que nos ahoga el llanto contenido,
que nos aprieta la garganta el miedo.

Nos echamos a andar y no paramos
de andar jamás, después de medianoche,
en ese pasillo del sanatorio silencioso
donde hay una enfermera despierta de ángel.
Esperar que murieras era morir despacio,
estar goteando del tubo de la muerte,
morir poco, a pedazos.

No ha habido hora más larga que cuando no
dormías,
ni túnel más espeso de horror y de miseria
que el que llenaban tus lamentos,
tu pobre cuerpo herido.

II

Del mar, también del mar,
de la tela del mar que nos envuelve,
de los golpes del mar y de su boca,
de su vagina obscura,
de su vómito,
de su pureza tétrica y profunda,
vienen la muerte, Dios, el aguacero
golpeando las persianas,
la noche, el viento.

De la tierra también,
de las raíces agudas de las casas,
del pie desnudo y sangrante de los árboles,
de algunas rocas viejas que no pueden moverse,
de lamentables charcos, ataúdes del agua,
de troncos derribados en que ahora duerme el rayo,
y de la yerba, que es la sombra de las ramas del cielo,
viene Dios, el manco de cien manos,
ciego de tantos ojos,
dulcísimo, impotente.
(Omniausente, lleno de amor,
el viejo sordo, sin hijos,
derrama su corazón en la copa de su vientre.)

De los huesos también,
de la sal más entera de la sangre,
del ácido más fiel,
del alma más profunda y verdadera,
del alimento más entusiasmado,
del hígado y del llanto,
viene el oleaje tenso de la muerte,
el frío sudor de la esperanza,
y viene Dios riendo.

Caminan los libros a la hoguera.
Se levanta el telón: aparece el mar.

(Yo no soy el autor del mar.)

III

Siete caídas sufrió el elote de mi mano
antes de que mi hambre lo encontrara,
siete veces mil veces he muerto
y estoy risueño como en el primer día.
Nadie dirá: no supo de la vida
más que los bueyes, ni menos que las golondrinas.
Yo siempre he sido el hombre, amigo fiel del perro,
hijo de Dios desmemoriado,
hermano del viento.
¡A la chingada las lágrimas!,dije,
y me puse a llorar
como se ponen a parir.
Estoy descalzo, me gusta pisar el agua y las piedras,
las mujeres, el tiempo,
me gusta pisar la yerba que crecerá sobre mi tumba
(si es que tengo una tumba algún día).
Me gusta mi rosal de cera
en el jardín que la noche visita.
Me gustan mis abuelos de Totomoste
y me gustan mis zapatos vacíos
esperándome como el día de mañana.
¡A la chingada la muerte!, dije,
sombra de mi sueño,
perversión de los ángeles,
y me entregué a morir
como una piedra al río,
como un disparo al vuelo de los pájaros.

IV

Vamos a hablar del Príncipe Cáncer,
Señor de los Pulmones, Varón de la Próstata,
que se divierte arrojando dardos
a los ovarios tersos, a las vaginas mustias,
a las ingles multitudinarias.

Mi padre tiene el ganglio más hermoso del cáncer
en la raíz del cuello, sobre la subclavia,
tubérculo del bueno de Dios,
ampolleta de la buena muerte,
y yo mando a la chingada a todos los soles del mundo.
El Señor Cáncer, El Señor Pendejo,
es sólo un instrumento en las manos obscuras
de los dulces personajes que hacen la vida.

En las cuatro gavetas del archivero de madera
guardo los nombres queridos,
la ropa de los fantasmas familiares,
las palabras que rondan
y mis pieles sucesivas.

También están los rostros de algunas mujeres
los ojos amados y solos
y el beso casto del coito.
Y de las gavetas salen mis hijos.
¡Bien haya la sombra del árbol
llegando a la tierra,
porque es la luz que llega!

V

De las nueve de la noche en adelante,
viendo televisión y conversando
estoy esperando la muerte de mi padre.
Desde hace tres meses, esperando.
En el trabajo y en la borrachera,
en la cama sin nadie y en el cuarto de niños,
en su dolor tan lleno y derramado,
su no dormir, su queja y su protesta,
en el tanque de oxígeno y las muelas
del día que amanece, buscando la esperanza.

Mirando su cadáver en los huesos
que es ahora mi padre,
e introduciendo agujas en las escasas venas,
tratando de meterle la vida, de soplarle
en la boca el aire…

(Me avergüenzo de mí hasta los pelos
por tratar de escribir estas cosas.
¡Maldito el que crea que esto es un poema!)

Quiero decir que no soy enfermero,
padrote de la muerte,
orador de panteones, alcahuete,
pinche de Dios, sacerdote de penas.
Quiero decir que a mí me sobre el aire…

VI

Te enterramos ayer.
Ayer te enterramos.
Te echamos tierra ayer.
Quedaste en la tierra ayer.
Estás rodeado de tierra
desde ayer.
Arriba y abajo y a los lados
por tus pies y por tu cabeza
está la tierra desde ayer.
Te metimos en la tierra,
te tapamos con tierra ayer.
Perteneces a la tierra
desde ayer.
Ayer te enterramos
en la tierra, ayer.

VII

Madre generosa
de todos los muertos,
madre tierra, madre,
vagina del frío,
brazos de intemperie,
regazo del viento,
nido de la noche,
madre de la muerte,
recógelo, abrígalo,
desnúdalo, tómalo,
guárdalo, acábalo.

VIII

No podrás morir.
Debajo de la tierra
no podrás morir.
Sin agua y sin aire
no podrás morir.
Sin azúcar, sin leche,
sin frijoles, sin carne,
sin harina, sin higos,
no podrás morir.
Sin mujer y sin hijos
no podrás morir.
Debajo de la vida
no podrás morir.
En tu tanque de tierra
no podrás morir.
En tu caja de muerto
no podrás morir.
En tus venas sin sangre
no podrás morir.
En tu pecho vacío
no podrás morir.
En tu boca sin fuego
no podrás morir.
En tus ojos sin nadie
no podrás morir.
En tu carne sin llanto
no podrás morir.
No podrás morir.
No podrás morir.
No podrás morir.
Enterramos tu traje,
tus zapatos, el cáncer;
no podrás morir.
Tu silencio enterramos.
Tu cuerpo con candados.
Tus canas finas,
tu dolor clausurado.
No podrás morir.

IX

Te fuiste no sé a dónde.
Te espera tu cuarto.
Mi mamá, Juan y Jorge
te estamos esperando.
Nos han dado abrazos
de condolencia, y recibimos
cartas, telegramas, noticias
de que te enterramos,
pero tu nieta más pequeña
te busca en el cuarto,
y todos, sin decirlo,
te estamos esperando.

X

Es un mal sueño largo,
una tonta película de espanto,
un túnel que no acaba
lleno de piedras y de charcos.
¡Qué tiempo éste, maldito,
que revuelve las horas y los años,
el sueño y la conciencia,
el ojo abierto y el morir despacio!

XI

Recién parido en el lecho de la muerte,
criatura de la paz, inmóvil, tierno,
recién niño del sol de rostro negro,
arrullado en la cuna del silencio,
mamando obscuridad, boca vacía,
ojo apagado, corazón desierto.

Pulmón sin aire, niño mío, viejo,
cielo enterrado y manantial aéreo
voy a volverme un llanto subterráneo
para echarte mis ojos en tu pecho.

XII

Morir es retirarse, hacerse a un lado,
ocultarse un momento, estarse quieto,
pasar el aire de una orilla a nado
y estar en todas partes en secreto.

Morir es olvidar, ser olvidado,
refugiarse desnudo en el discreto
calor de Dios, y en su cerrado
puño, crecer igual que un feto.

Morir es encenderse bocabajo
hacia el humo y el hueso y la caliza
y hacerse tierra y tierra con trabajo.

Apagarse es morir, lento y aprisa
tomar la eternidad como a destajo
y repartir el alma en la ceniza.

XIII

Padre mío, señor mío, hermano mío,
amigo de mi alma, tierno y fuerte,
saca tu cuerpo viejo, viejo mío,
saca tu cuerpo de la muerte.

Saca tu corazón igual que un río,
tu frente limpia en que aprendí a quererte,
tu brazo como un árbol en el frío
saca todo tu cuerpo de la muerte.

Amo tus canas, tu mentón austero,
tu boca firme y tu mirada abierta,
tu pecho vasto y sólido y certero.

Estoy llamando, tirándote la puerta.
Parece que yo soy el que me muero:
¡padre mío, despierta!

XIV

No se ha roto ese vaso en que bebiste,
ni la taza, ni el tubo, ni tu plato.
Ni se quemó la cama en que moriste,
ni sacrificamos un gato.

Te sobrevive todo. Todo existe
a pesar de tu muerte y de mi flato.
Parece que la vida nos embiste
igual que el cáncer sobre tu omóplato.

Te enterramos, te lloramos, te morimos,
te estás bien muerto y bien jodido y yermo
mientras pensamos en lo que no hicimos

y queremos tenerte aunque sea enfermo.
Nada de lo que fuiste, fuiste y fuimos
a no ser habitantes de tu infierno.

XV

Papá por treinta o por cuarenta años,
amigo de mi vida todo el tiempo,
protector de mi miedo, brazo mío,
palabra clara, corazón resuelto,

te has muerto cuando menos falta hacías,
cuando más falta me haces, padre, abuelo,
hijo y hermano mío, esponja de mi sangre,
pañuelo de mis ojos, almohada de mi sueño.

Te has muerto y me has matado un poco.
Porque no estás, ya no estaremos nunca
completos, en un sitio, de algún modo.

Algo le falta al mundo, y tú te has puesto
a empobrecerlo más, y a hacer a solas
tus gentes tristes y tu Dios contento.

XVI

(Noviembre 27)

¿Será posible que abras los ojos y nos veas
ahora?
¿Podrás oírnos?
¿Podrás sacar tus manos un momento?

Estamos a tu lado. Es nuestra fiesta,
tu cumpleaños, viejo.
Tu mujer y tus hijos, tus nueras y tus nietos
venimos a abrazarte, todos, viejo.
¡Tienes que estar oyendo!
No vayas a llorar como nosotros
porque tu muerte no es sino un pretexto
para llorar por todos,
por los que están viviendo.
Una pared caída nos separa,
sólo el cuerpo de Dios, sólo su cuerpo.

XVII

Me acostumbré a guardarte, a llevarte lo mismo
que lleva uno su brazo, su cuerpo, su cabeza.
No eras distinto a mí, ni eras lo mismo.
Eras, cuando estoy triste, mi tristeza.

Eras, cuando caía, eras mi abismo,
cuando me levantaba, mi fortaleza.
Eras brisa y sudor y cataclismo,
y eras el pan caliente sobre la mesa.

Amputado de ti, a medias hecho
hombre o sombra de ti, sólo tu hijo,
desmantelada el alma, abierto el pecho,

Ofrezco a tu dolor un crucifijo:
te doy un palo, una piedra, un helecho,
mis hijos y mis días, y me aflijo.

SEGUNDA PARTE

I

Mientras los niños crecen, tú, con todos los muertos,
poco a poco te acabas.
Yo te he ido mirando a través de las noches
por encima del mármol, en tu pequeña casa.
Un día ya sin ojos, sin nariz, sin orejas,
otro día sin garganta,
la piel sobre tu frente agrietándose, hundiéndose,
tronchando obscuramente el trigal de tus canas.
Todo tú sumergido en humedad y gases
haciendo tus desechos, tu desorden, tu alma,
cada vez más igual tu carne que tu traje,
más madera tus huesos y más huesos las tablas.
Tierra mojada donde había tu boca,
aire podrido, luz aniquilada,
el silencio tendido a todo tu tamaño
germinando burbujas bajo las hojas de agua.
(Flores dominicales a dos metros arriba
te quieren pasar besos y no te pasan nada.)

II

Mientras los niños crecen y las horas nos hablan
tú, subterráneamente, lentamente, te apagas.
Lumbre enterrada y sola, pabilo de la sombra,
veta de horror para el que te escarba.

¡Es tan fácil decirte “padre mío”
y es tan difícil encontrarte, larva
de Dios, semilla de esperanza!

Quiero llorar a veces, y no quiero
llorar porque me pasas
como un derrumbe, porque pasas
como un viento tremendo, como un escalofrío
debajo de las sábanas,
como un gusano lento a lo largo del alma.

¡Si sólo se pudiera decir: “papá, cebolla,
polvo, cansancio, nada, nada, nada”
!Si con un trago te tragara!
¡Si con este dolor te apuñalara!
¡Si con este desvelo de memorias
-herida abierta, vómito de sangre-
te agarrara la cara!

Yo sé que tú ni yo,
ni un par de valvas,
ni un becerro de cobre, ni unas alas

sosteniendo la muerte, ni la espuma
en que naufraga el mar, ni -no- las playas,
la arena, la sumisa piedra con viento y agua,
ni el árbol que es abuelo de su sombra,
ni nuestro sol, hijastro de sus ramas,
ni la fruta madura, incandescente,
ni la raíz de perlas y de escamas,
ni tío, ni tu chozno, ni tu hipo,
ni mi locura, y ni tus espaldas,
sabrán del tiempo obscuro que nos corre
desde las venas tibias a las canas.

(Tiempo vacío, ampolla de vinagre,
caracol recordando la resaca.)

He aquí que todo viene, todo pasa,
todo, todo se acaba.
¿Pero tú? ¿pero yo? ¿pero nosotros?
¿para qué levantamos la palabra?
¿de qué sirvió el amor?
¿cuál era la muralla
que detenía la muerte? ¿dónde estaba
el niño negro de tu guarda?

Ángeles degollados puse al pie de tu caja,
y te eché encima tierra, piedras, lágrimas,
para que ya no salgas, para que no salgas.

III

Sigue el mundo su paso, rueda el tiempo
y van y vienen máscaras.
Amanece el dolor un día tras otro,
nos rodeamos de amigos y fantasmas,
parece a veces que un alambre estira
la sangre, que una flor estalla,
que el corazón da frutas, y el cansancio
canta.

Embrocados, bebiendo en la mujer y el trago,
apostando a crecer como las plantas,
fijos, inmóviles, girando
en la invisible llama.
Y mientras tú, el fuerte, el generoso,
el limpio de mentiras y de infamias,
guerrero de la paz, juez de victorias
-cedro del Líbano, robledal de Chiapas-
te ocultas en la tierra, te remontas
a tu raíz obscura y desolada.

IV

Un año o dos o tres,
te da lo mismo.
¿Cuál reloj en la muerte?, ¿qué campana
incesante, silenciosa, llama y llama?
¿qué subterránea voz no pronunciada?
¿qué grito hundido, hundiéndose, infinito
de los dientes atrás, en la garganta
aérea, flotante, pare escamas?

¿Para esto vivir? ¿para sentir prestados
los brazos y las piernas y la cara,
arrendados al hoyo, entretenidos
los jugos en la cáscara?
¿para exprimir los ojos noche
a noche en el temblor obscuro de la cama,
remolino de quietas transparencias,
descendimiento de la náusea?

¿Para esto morir?
¿para inventar el alma,
el vestido de Dios, la eternidad, el agua
del aguacero de la muerte, la esperanza?
¿morir para pescar?
¿para atrapar con su red a la araña?

Estás sobre la playa de algodones
y tu marca de sombras sube y baja.

V

Mi madre sola, en su vejez hundida,
sin dolor y sin lástima,
herida de tu muerte y de tu vida.

Esto dejaste. Su pasión enhiesta,
su celo firme, su labor sombría.
Árbol frutal a un paso de la leña,
su curvo sueño que te resucita.
Esto dejaste. Esto dejaste y no querías.

Pasó el viento. Quedaron de la casa
el pozo abierto y la raíz en ruinas.
Y es en vano llorar. Y si golpeas
las paredes de Dios, y si te arrancas
el pelo o la camisa,
nadie te oye jamás, nadie te mira.
No vuelve nadie, nada. No retorna
el polvo de oro de la vida.

Déjame reposar JAIME SABINES

LA NOVIA DEL VIENTO POR MARCO MARTOS Y OTROS POEMAS

Te pareces al olvido y al silencio,
estás en la puerta del despecho,
o mío o tuyo o de un tercero,
en el oscuro amanecer
de la desesperanza que perdura
y es la esencia del amor
para que sea verdadero.

LA NOVIA DEL VIENTO POR MARCO MARTOS
LA NOVIA DEL VIENTO POR MARCO MARTOS

LA NOVIA DEL VIENTO POR MARCO MARTOS

Tú eres, Alma Mahler, la novia del viento,
brisa de la mañana del verano,
la mujer de mis sueños extraviados,
tempestad en la noche de los mares cálidos.
Te pareces al olvido y al silencio,
estás en la puerta del despecho,
o mío o tuyo o de un tercero,
en el oscuro amanecer
de la desesperanza que perdura
y es la esencia del amor
para que sea verdadero.
Mañana serás una estatua de yeso
nacida de mis manos,
algo hermoso, pero inerte y frágil,
como un cristal de Bohemia
en la espalda de los condenados.
Un día caerás en añicos
Y solo quedarán mis letras angustiadas,
que serán un milésimo de un milésimo de segundo
en la historia del mundo contemporáneo.
Esos escritos dirán que Oskar Kokoschka
te amó como un loco en medio de los hielos eternos.
La solitaria flecha de Eros vaga alucinada por el universo.
¿Merecías mi amor o no lo merecías?
Eso nunca se sabe.

LA ENTRAÑA DEL LENGUAJE, ESCRIBE MARCO VALERIO PROBO POR MARCO MARTOS

Todo acaba, salvo las palabras que se quedan solas danzando en las estrellas, lejos de los hombres y las mujeres, en sus amores tiernos y sus cóleras sagradas. Nadie las dice y ellas hablan, el universo entero está hecho de palabras

LA ENTRAÑA DEL LENGUAJE ESCRIBE MARCO VALERIO PROBO POR MARCO MARTOS
LA ENTRAÑA DEL LENGUAJE,
ESCRIBE MARCO VALERIO PROBO
POR MARCO MARTOS
LA ENTRAÑA DEL LENGUAJE,
ESCRIBE MARCO VALERIO PROBO
POR MARCO MARTOS
¡Balumba de luces! eso son las palabras.
Escribo mis poemas sobre la entraña del lenguaje,
el misterio del vocablo rosa
que no contiene aquello que evoca.
Danzan las palabras solas en el aire,
en los planetas lejanos, en las constelaciones,
lejos de la tierra, y escribo un texto
de significados neutros, zarabanda de lástimas,
quejidos de la aurora, debajo, en los fondos del mar,
se mueven los peces, y el ojo en la superficie
ve fantasmas que pululan y el sol arriba,
como una bola de luz, se hunde
en las cálidas aguas de la noche.
Todo acaba, salvo las palabras
que se quedan solas danzando en las estrellas,
lejos de los hombres y las mujeres,
en sus amores tiernos y sus cóleras sagradas.
Nadie las dice y ellas hablan,
el universo entero está hecho de palabras.
1 EL LENGUAJE, ESCRIBE MARCO VALERIO PROBO por MARCO MARTOS CARRERA
MARCO MARTOS

TELÉSFORO LEÓN BAJO LA LUZ DE UNA VELA POR MARCO MARTOS

Todavía estoy yendo a buscarlo, todavía partimos para Yacila en una noche encantada, encendemos las lámparas, todavía acomodamos las fichas y todavía siento, en la habitación de al lado, el respirar del mar como un murmullo que me ilumina toda la vida.

TELÉSFORO LEÓN BAJO LA LUZ DE UNA VELA  POR MARCO MARTOS
TELÉSFORO LEÓN BAJO LA LUZ DE UNA VELA POR MARCO MARTOS
TELÉSFORO LEÓN BAJO LA LUZ DE UNA VELA
POR MARCO MARTOS
En lo más alto del acantilado,
en medio de la noche tan serena,
bajo la luz de una vela jugué
ajedrez con Telésforo León,
en Yacila. Hasta el tablero llegaban
rumorosos mensajes del mar con su garra.
A veces era una lámpara
como una estrella marina
la que ardía sobre nuestras cabezas
y el zumbido del moscardón que apenas
escuchábamos y el acompasado respirar
del mar lamiendo las rocas, abajo.
Pero este era el mundo de afuera,
adentro las fichas cobraban vida propia
y libraban ancestrales batallas,
indiferentes a la luz de la luna,
a la suave quietud del aire marino,
al propio corazón con sus reclamos.
Ese combate no termina, ni acabará
nunca, cristalizado como está
en la memoria. Lo que ha crecido
con el paso del tiempo es mi afecto
por Telésforo León Vilela,
el notario de Piura, con su estudio
repleto de trofeos, de tableros de madera
y de fichas de toda laya.
Todavía estoy yendo a buscarlo,
todavía partimos para Yacila
en una noche encantada,
encendemos las lámparas, todavía
acomodamos las fichas
y todavía siento, en la habitación de al lado,
el respirar del mar como un murmullo
que me ilumina
toda la vida.

Montes de Chungnan Wang Wei 699-759. Poeta y pintor chino

Wang Wei 699-759. Poeta y pintor chino. Se le considera el fundador del estilo de pintura paisajístico puro y fue uno de los maestros del verso lírico de la dinastía Tang. Aunque no se conserva ninguna obra auténtica, sus poemas destacan por su gran sensibilidad hacia la naturaleza. Fue también un gran calígrafo.

Montes de Chungnan
Wang Wei 699-759. Poeta y pintor chino

Cordillera de Chungnan: desde la capital,
Cerro tras cerro, hasta el borde del mar.
Las nubes: si me vuelvo, contra mí se cierran;
La niebla turquesa: si entro en ella, se disipa.
En el pico central cambian las direcciones:
Diferente la luz, diferente la sombra en cada valle.
Por no pasar la noche al raso, llamo a un leñador:
Salta mi grito a través del torrente.

(*)Wang Wei 699-759. Poeta y pintor chino. Se le considera el fundador del estilo de pintura paisajístico puro y fue uno de los maestros del verso lírico de la dinastía Tang. Aunque no se conserva ninguna obra auténtica, sus poemas destacan por su gran sensibilidad hacia la naturaleza. Fue también un gran calígrafo.