MÚSICA POR MARCO MARTOS

MÚSICA POR MARCO MARTOS
MÚSICA POR MARCO MARTOS

MÚSICA POR Marco Martos


A lo lejos oigo la música,
el extraño orden de tus dientes
que chocan como copas
cegadas por el perfume de la noche,
enigmas enemigos
que evocan el rumor de los eucaliptos
cantando con el viento
en el centro de la plaza,
cielos azules, látigos de hielo
en las lindes de los cerros,
aguas crueles, remolinos
que trituran el deseo
mientras acaban las tinieblas
en roncas ráfagas de luz
y de olvido.

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La palabra del deseo, Alejandra Pizarnik

Esta espectral textura de la oscuridad, esta melodía en los huesos, este soplo de silencios diversos, este ir abajo por abajo, esta galería oscura, oscura, este hundirse sin hundirse.

¿Qué estoy haciendo? Está oscuro y quiero entrar. No sé que más decir. (Yo no quiero decir, yo quiero entrar.) El dolor en los huesos, el lenguaje roto a paladas, poco a poco reconstituir el diagrama de la irrealidad.

Posesiones no tengo (esto es seguro; al fin algo seguro). Luego una melodía. Es una melodía plañidera, una luz lila, una inminencia sin destinatario. Veo la melodía. Presencia de una luz anaranjada. Sin tu mirada no voy a saber vivir, también esto es seguro. Te suscito, te resucito. Y me dijo que saliera al viento y fuera de casa en casa  preguntando si estaba.

Paso desnuda con un cirio en la mano, castillo frío, jardín de las delicias. La soledad no es estar parada en el muelle, a la madrugada, mirando el agua con avidez. La soledad es no poder decirla por no poder circundarla por no poder darle un rostro por no poder hacerla sinónimo de un paisaje. La soledad sería esta melodía rota de mis frases.

En la tormenta Su Tung-P´o -Su shih- (1036-1101)

Mi botella, vacía;
Ceniza, el fuego. El hombre
Ya no habla: susurra:
¿A quién decir mi canto?

En la tormenta
Su Tung-P´o -Su shih- (1036-1101)

Viejos fantasmas, nuevos.
Zozobra, llanto, nadie.
Envejecido, roto,
Para mí solo canto.
Andrajos de neblina
Cubren la noche, a trechos.
Contra la nieve, el viento.
Mi copa derramada;
Mi botella, vacía;
Ceniza, el fuego. El hombre
Ya no habla: susurra:
¿A quién decir mi canto?

Esclavo Del Demonio POR FANNY JEM WONG

Asumo lo que corresponde, lo enfrento, no me escondo
No bajaré jamás la cabeza, no derribaran la frente
Soy la hija del fuego, la Diosa de emociones extremas
No me avergonzaré jamás de ello,
Ni morirá el alma bajo el yunque de culpas ajenas
Ni será manicomio del alma perversa última morada
Vuela ya de mis caminos, nunca fuiste
Piérdete cobarde ser entre las galerías de estiércol

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Esclavo Del Demonio

Oscura y perversa nube de melancolías
Eres puerta sangrienta del averno
¡Aléjate, del límpido cielo de los sueños!
De las realidades que no te pertenecen
No las cubras con mantos de odio,
No enlodes con fétido aliento de azufre
No utilices a quien es carne de mi carne
¡Aléjate, cobarde duende esclavo del demonio!

No parece haber salida eso es lo que crees,
Conviertes la vida en espantos rojos
Nombras el pasado, lo ensucias, lo ultrajas,
Cubres todo con la negra sal de envidia
Trituras, destrozas, amenazas,
Chantajeas decapitando la cordura
Filosas son tus tijeras tras los matorrales rata inmunda
Amenazas el hilo de plata
No temoSi te complace ¡Córtalo cobarde!

Acorralas todos los yoes
Y el estigma de la bilis negra expones con saña
Laberintos infernales de cristales rotos
Son cuna de equivocaciones
Pero son mías.mías.
Cuando danza el limonero o llora el manzano
Cuando la vida se escapa y se posa en una estrella
Cuando sangran de placer los botones de la blusa
Son mis yoes.no ajenos
Bastarda es la mano que degolla ilusiones
Arrancas del vientre viseras convirtiéndolas en culpas
Son mis yoes.no ajenos
No temosi te complace ¡Córtalos!

Asumo lo que corresponde, lo enfrento, no me escondo
No bajaré jamás la cabeza, no derribaran la frente
Soy la hija del fuego, la Diosa de emociones extremas
No me avergonzaré jamás de ello,
Ni morirá el alma bajo el yunque de culpas ajenas
Ni será manicomio del alma perversa última morada
Vuela ya de mis caminos, nunca fuiste
Piérdete cobarde ser entre las galerías de estiércol

Tu verde lengua duende del averno será condena
Astillas de hiel atragantarán tu garganta
Te perderás entre los ciegos remolinos de tus odios
Torcida mueca dibujarán los vientos del Norte sobre tu rostro
El Cazador de Demonios atrapará la perversidad de tus generaciones
Y tu alma será ceniza negra cubierta por loza fría
No utilices a quien es carne de mi carne
No hay lugar en el universo que proteja de los humos negros
Cuando tu enorme boca se desangre verde duende del averno

¡ASÍ SEA!

FANNY JEM WONG