EL TIC TAC DEL CORAZÓN – COACHING PARA LA VIDA POR VICTOR HUGO VISVAL


El Tic Tac del CorazónVivimos en tiempos rápidos, incontrolables de cambios constantes donde la gente busca alegría, felicidad o plenitud incluso en pastillas. En ese mundo reina hoy la incertidumbre que exige de cada ser humano una nueva perspectiva en su vida, la necesidad de construir su “futurible” – es decir su futuro posible-, siendo arquitecto de sus propios sueños, pero sueños que deben vivirse con los ojos abiertos, es decir con plena consciencia, sin embargo en nuestra profesión de koaches vemos sufrimiento diario porque muchos se quedan viviendo en su pasado y lo que es peor se infringen sufrimiento rememorando situaciones dolorosas que dañan su presente. Perdemos tanto de nuestro día a día en cosas que no podemos remediar y somos los únicos que permitimos que ese pasado doloroso se actualice en nuestros pensamientos y emociones.

Hoy vivimos en un mundo donde falta seguridad, un mundo donde la violencia externa ha convertido nuestras casas en cárceles, donde hay robos y violaciones, crímines y diatribas. Que otros roben y violenten nuestra tranquilidad es detestable pero robarse a sí mismo es abominable, y eso hacemos cuando nos quedamos y reabrimos heridas sangrantes del pasado. No hay pasado que lo pueda dañar a menos que tu mismo lo permitas, no hay sobrepeso emocional sí tu no deseas cargarlo..deja de robarte y violentarte a ti mismo…porque por cada instante que te quedes sufriendo de ese pasado, te estás robando futuro.

Es tiempo de escuchar la voz del corazón que late siempre en tiempo presente y déjate llevar por su intuición, especialmente cuando hoy la ciencia nos ha probado que las decisiones parten del corazón y sus 40,000 neuronas y se toman nanosegundos antes que lleguen al neocortex. La sabiduría popular de nuestros ancestros y de sus “corazonadas” ha sido confirmada por la neurociencia Concentremos nuestra energía y nuestros recursos en el futuro que deseamos, diseñemos nuestro día a día y recorramos el camino paso a paso disfrutando de ese viaje. Esto nos lo debemos a nosotros mismos …salvo mejor parecer

Victor H. VisVal
Koach InterConexionista

Marco Martos: calígrafo chino Por Winston Orrillo

El libro es un prodigio de lírica, una meditación filosófica sobre la brevedad –y plenitud- de la aventura humana, en torno a la sabiduría de nuestra especie y hasta –celebramos su atrevimiento- en el último poema, “Viringo” donde hace una rectificación de la historia ad usum y nos dice, meridianamente, que los perros llamados “chinos”, cuya onomástica verdadera es “Viringos”, fueron dejados, en 1422 –bastante antes que el arribo de Colón- en la zona de Piura, pues el almirante Zheng He y sus compañeros Zhou Man, Hung Bao, Zhou Wen y Yan Quing, “llegaron –en el año anotado- a la bahía de Paita, a Colán, a Sechura…”

WINSTON ORRILLO LEDESMA. Lima, 1941 (Perú). Poeta, investigador, crítico literario, catedrático principal de San Marcos y periodista. Actualmente escribe en el diario UNO. Es  Premio El Poeta Joven del Perú. Premio Nacional de Cultura y Premio “Palabra en Libertad” de la Sociedad Literaria Amantes del País. Autor de 25 poemarios, 3 libros de cuentos y 10 de ensayos literarios. Obra traducida parcialmente al inglés, alemán, francés, ruso y búlgaro.
WINSTON ORRILLO LEDESMA. Lima, 1941 (Perú). Poeta, investigador, crítico literario, catedrático principal de San Marcos y periodista. Actualmente escribe en el diario UNO. Es  Premio El Poeta Joven del Perú. Premio Nacional de Cultura y Premio “Palabra en Libertad” de la Sociedad Literaria Amantes del País. Autor de 25 poemarios, 3 libros de cuentos y 10 de ensayos literarios. Obra traducida parcialmente al inglés, alemán, francés, ruso y búlgaro.
MARCO MARTOS CARRERA : Caligrafía China (Editorial Peisa, 2014)
Caligrafía China (Editorial Peisa, 2014)

De libro en libro, Marco Martos (Piura, 1942) Premio Nacional de Poesía, ex Decano de la Facultad de Letras de San Marcos y Presidente de la Academia Peruana de la Lengua, con varios poemarios, ensayos y un libro de cuentos, nos llena de asombro.

Al parecer, como dice la cita del clásico, “nada de lo que es humano, le es extraño”.

Y en esta Caligrafía China (Editorial Peisa, 2014) aprovecha para metamorfosearse en varios de los grandes vates de ese país: Li Po, Wang Wei, Tu Fu, y, desde su óptica, nos llegan delicadas piezas en jade y con un permanente olor a lavanda, plena del reino del amor y el desamor, de la crítica social, debidamente encubierta en las figuras mayestáticas de los emperadores y de sus obsecuentes mandarines.

El libro es un prodigio de lírica, una meditación filosófica sobre la brevedad –y plenitud- de la aventura humana, en torno a la sabiduría de nuestra especie y hasta –celebramos su atrevimiento- en el último poema, “Viringo” donde hace una rectificación de la historia ad usum y nos dice, meridianamente, que los perros llamados “chinos”, cuya onomástica verdadera es “Viringos”, fueron dejados, en 1422 –bastante antes que el arribo de Colón- en la zona de Piura, pues el almirante Zheng He y sus compañeros Zhou Man, Hung Bao, Zhou Wen y Yan Quing, “llegaron –en el año anotado- a la bahía de Paita, a Colán, a Sechura…”

Ellos viajaban por orden del emperador Zhu Di “con numerosa comitiva de concubinas y marineros” Y, además, “Venían con la orden expresa de tratar bien/ a las gentes de los países distantes/ y establecer relaciones de concordia con los gobiernos”.  Y aunque pensaron volver “nunca lo hicieron”, mas “dejaron sus perros pelados que dan calor/ a los ancianos en las noches del invierno,/ algunas gallinas orientales de cuellos sin plumas/ y vuelo muy pequeño, dejaron ungüentos,/ hierbas medicinales, algunas palabras que repetimos”.

No obstante que “La nostalgia de lo extraño los acompañó en su regreso/. Tuvieron tiempo para hacer cartas geográficas, mapas/ de todos los mundos que fueron conociendo”. Y todos estos “conocimientos privados llegaron a los cartógrafos italianos, / a los estudiosos portugueses, a los geógrafos de España, /  llegaron a Vasco de Gama, a Cristóbal Colón, a Magallanes…”

 Como leemos, la audacia del planteamiento es digna de encomio, porque éste es un texto aislado, ya que, la mayor parte de los poemas nos conducen a estancias de sabiduría, de lirismo puro que se pergeñan –en especial- en ese trío de poetas con sus respectivas musas.

Li Po con la dama Lu; Wang Wei con la dama Tu San, y el inefable Tu Fu, con su no menos poliédrica, polisémica, dama Ping.

El volumen es, por momentos, me animo a afirmarlo, un himno ecuménico al amor, leitmotiv de gran parte de la cada vez más entrañable obra poética de Marco Martos, como cuando escribe Li Po en los sótanos del Palacio de Verano, un  texto realmente sublevante, contra los “caprichos de los mandarines/ que aprenden la caligrafía de los negocios”, mientras que “los ilustrados piensan como caballos” (y) ”no son mejores que los soldados con sus lanzas de plata”; en tanto él le dice a su amada “Déjame, muchacha, tocar tu piel sagrada, /navegar por tu cuerpo de aguas de mar de jade verde” y la incita a que se una a él en lo prohibido, al mismo tiempo que se burla “de los mandarines y de sus precarios saberes”, y acaba sugiriéndole que se ría “también del emperador y de sus tesoros”.

Y no resistimos citar otra presea: “Escarcha”, poema que Wan g Wei dedica a su amada, la Dama Tu San: “Sufriendo,  sin lágrimas, nos hemos separado/ en la encrucijada de los caminos./ A lo lejos veo la montaña Chu, solitaria.// En su cumbre hay nieves/ y en mi corazón de jade, escarcha”. ¡Soberbio, sin ninguna duda!

Mientras tanto, Tu Fu trata sobre la belleza de Wan Zhao Jun, que “no tiene límites” y a la que el emperador ha “designado como esposa de Hu Han Shie,/el antagonista insólito que gobierna el reino vecino”. Y aquí viene la explicación de todo: “Aquellos que dicen que la belleza solo sirve para contemplarla/ o para solaz de uno solo, se equivocan y mucho.// Es cierto que provoca guerras en ocasiones,/ pero en otras trae la paz duradera.// Viaja Wan Zhao Jun para desposarse,/ detrás de ella van mis ojos y mi pena”.

Y este rubro del amor (todo el libro, lo repito, en definitiva, es un gran libro de amor), imposible no transcribir “Estrecho”: “Desde los acantilados/ amarillas tortugas y peces azules/ se ven tan cerca que parece que te tocaran./ Hay rojos cangrejos en las hendijas de las rocas.// Pálido pero sereno, guiando mi barca/ en las tinieblas de la noche,/ cruzo los rápidos torbellinos/ para llegar ante tus ojos.”

Colores, sonidos (como en otro poema, “Tañido”), orgía de la naturaleza: todo cabe en este poetizar totalizador, que revela la madurez de un vate en la plenitud de sus facultades.

El poema “Los que hicieron el palacio” (con su metalenguaje social) tiene cierta reminiscencia de una conocida composición brechtiana, en tanto en cuanto el tema –bien que el tratamiento sea distinto- que versa sobre los anónimos y humildes que edifican el palacio: “¿Cómo son…?/ ¿De qué hablan? ¿Qué potajes comen?// ¿Cuáles son sus sueños? ¿Cómo son sus aposentos?/.Todas estas multitudes “cruzan los campos sembrados de nieve, lentos en los meses/ del invierno/ y parecen incansables en su labor, pero caen rendidos y /su sueño es pesado/ hasta el amanecer. Se abrazan en silencio, tienen sus hijos, / viven en cabañas, / en una sola habitación. Hacen demasiadas cosas de sol a sol. //En el palacio hermoso, en medio de sonrisas, cortesanos, /doncellas, mandarines, / vive el emperador”.

Finalmente, en la “Palabra de Lao Tse” hallamos una de las más significativas poéticas del bardo, máxime cuando anota: “La palabra es el acto, crea cosas./ Basta decirla, nacen las figuras./ Las figuras son sombras en las noches, / hombres que dicen mágicas palabras.// A los hombres nos crea la palabra/ que otro hombre nos dice cuando sueña.// Hay una mujer en ese sueño fino/ que crea con palabras toda tierra.// El universo es todo lo soñado/ por la diosa que es madre de los hombres.// Donde hay agua están todos los dioses/ que se meten en sueños de la vida.//Donde hay una mujer hay orden:// alínea planetas con sus dedos.”

¿El génesis, verdad: la mujer y el agua?

En fin, podríamos pasarnos de cita en cita, de poema en poema, porque Martos ha logrado una obra compacta que deslumbra y que nos dice bien –como repetimos- que se halla en la cima de su tarea creadora.

(La Memoria del aire)

Composición fotográfica RCBáez

 Caligrafía China (Editorial Peisa, 2014)
Caligrafía China (Editorial Peisa, 2014)

TU FU JUEGA AJEDREZ CON LA DAMA PING POR MARCO MARTOS

Frente a las piezas del ajedrez,
escudriño tu rostro de arroz y de nieve
que urde estrategias, estratagemas, tácticas.
Empleo toda mi inteligencia y astucia

POEMA : TU FU JUEGA AJEDREZ CON LA DAMA PING POR MARCO MARTOS
TU FU JUEGA AJEDREZ CON LA DAMA PING POR MARCO MARTOS

Tu Fu juega ajedrez con la dama Ping

por Marco Martos.


Frente a las piezas del ajedrez,
escudriño tu rostro de arroz y de nieve
que urde estrategias, estratagemas, tácticas.
Empleo toda mi inteligencia y astucia
en ganar tus deseos y te voy entregando
una a una mis fichas hasta quedar inerme
en las aguas profundas y amarillas de los desesperados.
Cuando me rindo y me entregas tu sonrisa de jade,
emprendo otra partida y con mis dedos, lentos o veloces,
palpo tus hendiduras, tus altas torres soberbias,
tus hermosos flancos y tus descampados.

PIEL DE ARMIÑO POR FANNY JEM WONG

El abrigo se cae a pedazos, lo contemplo noche tras noche
frente a los espejo rotos, esta raído, colmado de agujeros negros
trato de no ver, de no escuchar.
Podría curarlo, zurcirlo, me repito a cada minuto,
podría saciar su hambre hasta que broten
nuevas mieles, sobre la piel que suspira.
Cuento las monedas que guardo en sus alforjas,
insuficientes para repararlo, existen prioridades.

POEMA : PIEL DE ARMIÑO POR FANNY JEM WONG
PIEL DE ARMIÑO POR FANNY JEM WONG

PIEL DE ARMIÑO

El abrigo  se  cae a  pedazos, lo contemplo noche tras noche
frente a los  espejo rotos,  esta raído, colmado de agujeros negros
trato de no  ver, de no escuchar.
Podría curarlo, zurcirlo, me repito a cada minuto,
podría saciar su hambre hasta que broten
nuevas mieles,  sobre la piel que suspira.
Cuento las monedas  que guardo en sus alforjas,
insuficientes para repararlo, existen prioridades.
Qué más da  ¡Púdrete, maldito traje!
Después de todo, no  te llevaré  a ningún lado,
nunca fuiste a ningún lado, solo lo soñaste.
Muérete frente al espejo entre caricaturas extrañas.
Deja que tus huesos fracturados,  muestren  sus causas
e ingresa firme a las oscuras galerías del tiempo.
Baja los brazos, incéndiate bajo la hoguera,
camina descuidadamente  por las viejas  cornisas,
acepta la única verdad   que existe para la masa
solo eres   un número más  entre millones de monos desnudos
sin esperanza  , sin mañana , sin futuro.
 
FANNY JEM WONG
24-07-2014

Propercio habla con Cintia por Marco Martos

POEMA : Propercio habla con Cintia por Marco Martos
Propercio habla con Cintia por Marco Martos

Propercio habla con Cintia
por Marco Martos


Tú has nacido para que yo te adore
con la palabra que me han dado los dioses,
de fuego y niebla en la fragua del deseo,
en el rumor de los principios y mientras
nuestro mundo dure. Te cuido en el tiempo
que transcurre mi vida y luego mis versos
serán guardianes de tu ser de reina en el universo.

PROPERCIO ESCRIBE A CINTIA, AGRADECIDO POR MARCO MARTOS

Tú me regalas rollos, pergaminos,
en la mesa de mármol, poesía,
gracias a ti me brota noche y día,
en reposo o en el polvo de caminos,
sabiduría en todo tiempo oscuro,
palabra del pasado y del futuro.

POEMA : PROPERCIO ESCRIBE A CINTIA, AGRADECIDO POR MARCO MARTOS (2)
PROPERCIO ESCRIBE A CINTIA, AGRADECIDO POR MARCO MARTOS

PROPERCIO ESCRIBE A CINTIA, AGRADECIDO POR MARCO MARTOS

Tú me regalas rollos, pergaminos,
en la mesa de mármol, poesía,
gracias a ti me brota noche y día,
en reposo o en el polvo de caminos,
sabiduría en todo tiempo oscuro,
palabra del pasado y del futuro.

Veo, juntos, trabajos del futuro,
la calmada labor, los pergaminos,
luz de palabras, dones de lo oscuro
que hacen toda la noche poesía,
lluvia de cada rato en los caminos,
atraviesa los años cada día.

Vienes con tu hermosura cada día,
en tu rostro dibujas el futuro,
difuminas perfume en los caminos,
tus manos manipulan pergaminos
en hileras perfectas: poesía
que enciende las hogueras en lo oscuro.

Magnífica belleza de lo oscuro
irrumpe de la noche hasta el día
en amalgama feraz de poesía,
flecha desconocida hacia el futuro,
las huellas de palabras, pergaminos,
incertidumbres, luces en caminos.

Viandantes de la vida en los caminos,
de puntillas nos vamos al futuro,
llevando en las manos pergaminos
que trabajamos siempre cada día,
buscando en la noche, en lo más oscuro,
para sacar la luz de la poesía.

Así es como ya crece poesía
luminosa, radiante de caminos
que nacen de la historia y del futuro,
como aroma de flores del oscuro
transitar de la noche con su día
que queda registrado en pergaminos.

Sin pergaminos muere poesía,
sin el paso del día no hay caminos,
oscuro queda el astro del futuro.

La palabra del deseo, Alejandra Pizarnik

Paso desnuda con un cirio en la mano, castillo frío, jardín de las delicias. La soledad no es estar parada en el muelle, a la madrugada, mirando el agua con avidez. La soledad es no poder decirla por no poder circundarla por no poder darle un rostro por no poder hacerla sinónimo de un paisaje. La soledad sería esta melodía rota de mis frases.

Esta espectral textura de la oscuridad, esta melodía en los huesos, este soplo de silencios diversos, este ir abajo por abajo, esta galería oscura, oscura, este hundirse sin hundirse.

¿Qué estoy haciendo? Está oscuro y quiero entrar. No sé que más decir. (Yo no quiero decir, yo quiero entrar.) El dolor en los huesos, el lenguaje roto a paladas, poco a poco reconstituir el diagrama de la irrealidad.

Posesiones no tengo (esto es seguro; al fin algo seguro). Luego una melodía. Es una melodía plañidera, una luz lila, una inminencia sin destinatario. Veo la melodía. Presencia de una luz anaranjada. Sin tu mirada no voy a saber vivir, también esto es seguro. Te suscito, te resucito. Y me dijo que saliera al viento y fuera de casa en casa  preguntando si estaba.

Paso desnuda con un cirio en la mano, castillo frío, jardín de las delicias. La soledad no es estar parada en el muelle, a la madrugada, mirando el agua con avidez. La soledad es no poder decirla por no poder circundarla por no poder darle un rostro por no poder hacerla sinónimo de un paisaje. La soledad sería esta melodía rota de mis frases.