Carta de Martin Heidegger a Hannah Arendt

Por FANNY JEM WONG – 27 de Abril, 2008, 7:30, Categoría: CARTAS DE AMOR

 

Carta de Martin Heidegger a Hannah Arendt

 

Carta de Martin Heidegger a Hannah Arendt

¡Queridísima!

Gracias por tu carta. Si solamente pudiera decirte cómo soy feliz contigo- acompáñándote mientras tu vida y mundo se abren de nuevo. Y puedo ver apenas cuánto has entendido y cómo todo es providencial. Qué nadie aprecia jamás es cómo la experimentación consigo mismo, por esa circusntancia, todos los compromisos, técnicas, moralización, escapismo, y cerrando su crecimiento puede inhibir y torcer la providencia de Ser. Y esta distorsión gira en torno a cómo, a pesar de todos nuestros sustitutos para la “fe,” no tenemos ninguna fe genuina en la existencia en sí misma y no entendemos cómo sostener cualquier cosa como esa por nosotros mismos. Esta fe en la providencia no excusa nada, y no es un escape que me permitirá terminar conmigo de una manera fácil. Solamente esa fe-que como fe en en el otro es amor-puede realmente aceptar al “otro” totalmente. Cuando vi que mi alegría en tí es grande y en crecimiento, eso significa que también tengo fe en todo lo que sea tu historia. No estoy erigiendo un ideal-aún menos sería tentado jamás a educarte, o a cualquier cosa que se asemeja a eso. Por suerte, a tí -como eres y seguirás siendo con tu historia- así es cómo te quiero. Sólo así es el amor fuerte para el futuro, y no sólo el placer efímero de un momento – sólo entonces es el potencial del otro también movido y consolidado para las crisis y las luchas que siempre se presentan. Pero tal fe también se guarda de emplear mal la confianza del otro en el amor. Amor que pueda ser feliz en el futuro ha echado raíz. El efecto de la mujer y su ser es mucho más cercano a los orígenes para nosotros, menos transparentes, por lo tanto providencial pero más fundamental. Tenemos un efecto solamente en cuanto somos capaces de dar-si el regalo es aceptado siempre inmediatamente, o en su total, es una cuestión de poca importancia. Y nosotros, cuanto mucho, sólo tenemos el derecho de existir si somos capaces de que nos importe. Nosotros podemos dar solamente lo que pedimos de nosotros mismos. Y es la profundidad con la cual yo mismo puedo buscar mi propio Ser, que determina la naturaleza de mi ser hacia otros. Y ese amor es la herencia gratificante de la existencia, que puede ser. Y así es que la nueva paz se desprende de tu rostro, el reflejo no de una felicidad que flota libremente, pero sí de la resolución y la bondad en las cuales tú eres enteramente tú.

Tu Martin.

Una historia de amor comenzó en el otoño de 1924 entre un filósofo alemán en pleno ascenso, de treinta y cinco años, casado, con dos hijos, y la estudiante Hannah Arendt, judía, soltera y de dieciocho.

De las 166 cartas que perduraron, cerca de las tres cuartas partes fueron escritas por Heidegger. Heidegger, miembro del partido y pro Hitler, y Hannah Arendt, que trabajó para distintas organizaciones judías y participó cuando el establecimiento del Estado de Israel en el sionismo, mantuvieron una cercanía afectiva que sus cartas testimonian en el presente.

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QUEMÁNDOME DE A POCOS POR FANNY JEM WONG

QUEMÁNDOME DE A POCOS
Publicado el 20/04/2008 a 06:45
Por jemwong
 
 

 

 

QUEMÁNDOME DE A POCOS

Hoy escribo quemándome de a pocos,
mientras las cuerdas de la vieja guitarra
rompen con su llanto los  silencios…
Con el pecho arponeado de recuerdos,
con  las manos colmadas de ocasos.

Quemándome de a pocos,
a sabiendas  de que he de morir
alejada de las ausentes flores
que adornaran alguna vez la  mesa.

Quemándome de a pocos,
Con  los pies cansados y cubiertos
hasta la absurda cabeza, 
por estériles e inútiles semillas,
convertidas  tantas veces en versos.

Sofocada hasta el hartazgo,
con la derrota a cuestas,
con los sueños carbonizados,
con  las heridas secas…

 
Quemándome de frío
entre campanarios muertos,
con  las verdades pintadas
sobre sábanas desvanecidas.

Hoy le escribo, a la sabiduría
de su almidonado cuello,
al corazón de su lustroso calzado
quemándome de a pocos

Porque para morirme esta noche
al son de las embrutecidas neuronas
de su colosal  y palpitante armadura
lo que me sobra, lo que me sobra… es  tiempo.

 FANNY JEM WONG
19.04.2008

 
“Cíñete la corona y enciende de una vez por todas el pensamiento”

JEM

 

 

LAS COSAS QUE DISFRUTO :Aria Madam Butterfly

LAS COSAS QUE DISFRUTO :Aria Madam Butterfly

 

Madame Butterfly

Giacomo Puccini terminó la partitura de Butterfly en la Navidad de 1903. El estreno tuvo lugar en la Scala de Milán el 17 de febrero de 1904 y a pesar de la gran actuación de la soprano Rosina Storchio fue una de las veladas más desdichadas de la historia de la ópera. El fracaso fue absoluto y vergonzoso. hLm!.com presenta la historia de una de las óperas mas representativas del maestro italiano que durante mucho tiempo fue la más representada en el ámbito internacional.

Tragedia japonesa en tres actos. Libreto de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa, basado en la novela de John Luther Long y en la pieza teatral de David Belasco, basada a su vez en la novela.