HIJAS DEL VIENTO POR ALEJANDRA PIZARNIK.

HIJAS DEL VIENTO POR ALEJANDRA PIZARNIK 2

Han venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencia,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.

HIJAS DEL VIENTO POR ALEJANDRA PIZARNIK 02

Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma
porque no hay nadie.

HIJAS DEL VIENTO POR ALEJANDRA PIZARNIK 03

Tú lloras debajo de tu llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.

Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.

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Juan y Alejandra

FUE AL AIRE LA OBRERA ENAMORADA ALEJANDRA PIZARNIK 5

 

maleta de piel de pájaro ALEJANDRA PIZARNIK 3

HIJAS DEL VIENTO POR ALEJANDRA PIZARNIK 03

Hablo de mí

(A 45 años de la muerte de Alejandra Pizarnik)

¿ADÓNDE FUE LA OBRERA ENAMORADA?
la alucinada con su “maleta de piel de pájaro” huye de sí misma con un cuchillo en la memoria.

¿FUE AL AIRE LA OBRERA ENAMORADA?
el aire me castiga el ser
detrás del aire hay monstruos
que beben de mi sangre.

LA OBRERA DE LA PALABRA MURIÓ
la sombra no muere.

¿POR QUÉ CAMINITO SE FUE?
he dado el salto de mí al alba

¿SE FUE POR EL CAMINO QUE LOS DÍAS OSCUROS TEJEN / COMO HORMIGAS DESESPERADAS IGUALES?
sólo buscaba un lugar más o menos propicio para vivir, quiero decir un sitio pequeño donde cantar y poder llorar tranquila a veces.

¿COMO VAIVÉN DE PASES CIEGOS EN UN CUARTO?
la pequeña viajera
moría explicando su muerte

¿TENDRÍA LA OBRERA POCA LUZ?
la luz es demasiado grande
para mi infancia

¿Y QUIÉN LE QUITÓ LA LUZ…

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El olvido que seremos del escritor colombiano Héctor Abad Faciolince.

JARDÍN DE LIBROS

Ya somos el olvido que seremos.
El polvo elemental que nos ignora
y que fue el rojo Adán, y que es ahora,
todos los hombres, y que no veremos.

Ya somos en la tumba las dos fechas
del principio y el término. La caja,
la obscena corrupción y la mortaja,
los triunfos de la muerte, y las endechas.

No soy el insensato que se aferra
al mágico sonido de su nombre.
Pienso con esperanza en aquel hombre

que no sabrá que fui sobre la tierra.
Bajo el indiferente azul del Cielo
esta meditación es un consuelo.

El poema está incluido en el libro El olvido que seremos del escritor colombiano Héctor Abad Faciolince.

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