HOMENAJE DE SOCIEDAD LITERARIA AMANTES DEL PAÍS A LA POETA :GLORIA MENDOZA BORDA

2018 FEBRERO GLORIA MENDOZA BORDA- MEDALLA-PALABRA EN LIBERTAD-DE LA SOCIEDAD LITERARIA AMANTES DEL PAÍS (00001)
 

Hoy, martes 27 de febrero del año 2018, habiendo sido ratificado y evaluado la importante obra creativa literaria como poeta, y por su desempeño ejemplar como conferencista y maestra, GLORIA MANDOZA BORDA, la Sociedad Literaria Amantes del País (Perú), le otorga el Premio /  Medalla “Palabra en Libertad”.

 

Canto A Mis Cabellos por Gloria Mendoza Borda
Canto A Mis Cabellos
 por Gloria Mendoza Borda
Soñé
enroscada
en mi cabellera
siento pena
por mis cabellos
que caen
y se van.
A veces
relucientes
suelen danzar
con la lluvia
tibiamente
ondulante
mi gesta
en la espuma
mi torpeza
en la peineta
Ellos
se esparcen
en los pueblos
que recorro
vuelan
con los vientos
Kandisnkyanamente
Oh música de colores
Suelen
lamer
los desperdicios
pobrecillos
mis cabellos
brillan
en las escobas
Se prenden
de las esquinas
guiñan
los ojos negros
desde los tachos
de residuos
Tengo nostalgia
por su ocaso
huyen de mi nombre
desbordan
mis tempestades
encuentran
nuevos cauces
se prenden del pico
de un avestruz
mi cabeza
bosque de totora
es un trazo
de un cuadro
Mis cabellos
huyen de su origen
se entierran
en los surcos
se trenzan
en el fondo
de nuevas islas
para nueva historia.
BOCETO por gloria mendoza borda
BOCETO
 por Gloria Mendoza Borda
Me pinté
entera
bordeando
cascaras
despajando
el camino
buscando
tu sombra humeante
en el aguacero nuestra sombra de trigo
se ha tendido
a contraluz
entre la multitud
que reclama
un nuevo rijcharismo.

 

POETA MAPUCHE por Gloria Mendoza Borda
POETA MAPUCHE
por Gloria Mendoza Borda
Aurora Llankilef
hace ritos
venera a la tierra
a la mamapacha
Llankilef
recuerda
al poeta peruano
de la tez anaranjada.
Fue una alondra POR GLORIA MENDOZA BORDA
Fue una alondra
arrancada de la ausencia
que me hizo entender
que el origen de mi canto está en tu cielo.
Gloria Mendoza
AÑAÑUCA por Gloria Mendoza Borda
AÑAÑUCA 
por Gloria Mendoza Borda
Tiene voz
es un farol
un faro
un faro
esta bella y salvaje añañuca
no me saques
porque si lo haces
se torcerá tu camino
no te toco
te venero
señora mía
añañuca
aún sin conocerte
decidme Nancy
cuándo las sombras
de los que se fueron
al campo de batalla
salen por las bordas
de las abras
para reclamar
nuestro asombro
en un concierto de grillos
y en una estela
de alarido / de búhos.
guijarros
ocultan rostros y rastros.

AMAPOLAS POR FANNY JEM WONG

4 NO A LA TRISTEZA por Gloria Mendoza BordaNO A LA TRISTEZA por Gloria Mendoza Borda
Crecen pájaros en agujeros insospechados
como crecen pájaros en cuerpos agrietados
por el peso de los años
giran los girasoles
como gira el lenguaje del agua
en una playa desolada
donde la tristeza
debe ser un barco
que se va para siempre.

BIOGRAFÍA DE GLORIA MENDOZA BORDA

Gloria Mendoza Borda, nacida  en Puno en 1948, (Perú). La educación primaria la realizó en escuelas fiscales de Juliaca y Huancané. La Secundaria entre Huancané y Juliaca.

Estudió inicialmente Letras en la Universidad San Antonio Abad de Cusco, luego Educación en San Cristóbal de Huamanga.

1 INVOCACION DEL AGUA por Gloria Mendoza BordaAquí duermo y aquí canto,
río y gozo y me conmuevo.
Lolita Lebrón
INVOCACION DEL AGUA  por Gloria Mendoza Borda
Guarecida en el Hotel Milano
el Caribe inunda
mi vieja geografía
la fuente en la azotea
hielo en los vasos
la noche enciende la voz
de las señoras de la literatura
la…

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De noche, sentado en el pabellón que flota sobre la nieve.

Un poema de Zhang Kejiu poeta chino 1270-1348

Un poema de Zhang Kejiu, poeta chino (1270-1348).

De noche, sentado en el pabellón que flota sobre la nieve.

Esta noche, en el balcón, una luna brillante.
Entre las nubes espesas ¿cómo distinguir los senderos de la montaña?
Para mis ojos ebrios, el azul no tiene límites.
Apoyado sobre el vacío lanzo un largo suspiro,
soñando en la serenidad del pescador bajo la sombra de los sauces.
Traducción de Guillermo Dagnino.

UN POEMA DE FRANCESCO PETRARCA

Bendita la dulcísima porfía
de entregarme a ese amor que en mi alma mora,
y el arco y las saetas, de que ahora
las llagas siento abiertas todavía.

FRANCESCO PETRARCA
UN POEMA DE FRANCESCO PETRARCA

UN POEMA DE FRANCESCO PETRARCA

Bendito sea el año, el punto, el día…

Bendito sea el año, el punto, el día,
la estación, el lugar, el mes, la hora
y el país, en el cual su encantadora
mirada encadenóse al alma mía.

Bendita la dulcísima porfía
de entregarme a ese amor que en mi alma mora,
y el arco y las saetas, de que ahora
las llagas siento abiertas todavía.

Benditas las palabras con que canto
el nombre de mi amada; y mi tormento,
mis ansias, mis suspiros y mi llanto.

“INTIMORES” Y OTROS POEMAS PARA MI MARAVILLOSA FANNY… POESÍA DE JOSÉ BELTRÁN PEÑA

José Beltrán Peña dirige la revista de poesía peruana Estación Com-Partida y la Revista Peruana de Literatura, Palabra en Libertad, así como Ediciones Amantes del País, entre otras actividades, como las Noches culturales-literarias, en el prestigiosa Club Social Miraflores.

FANNY JEM WONG 2017 DICIEMBRE 12 EN LA CASA MUSEO RICARDO PALMA CEREMONIA DE PREMIACIÓN A PEPE BELTRAN Y OTROS (177)
José Beltrán Peña y Fanny Jem Wong

“INTIMORES” PARA MI MARAVILLOSA FANNY…

 Sobre Beltrán Winston Orrillo escribe:

José Beltrán Peña pertenece a ese grupo de poetas que, amén del mero ejercicio del arte, son, ellos mismos, editores, difusores del arte de la palabra, en revistas, certámenes y demás eventos en los que, la poesía y sus alrededores, pueda tener –y de hecho tiene- una mayor proyección que aquella que le damos los meros ejercitantes de la soledosa construcción lírico-épica.

 Así, Beltrán, como Rosario Valdivia Paz-Soldán, Carlos Zúñiga Segura, y Gustavo Armijos, entre varios otros, son no solo cofrades de la poesía, sino sus difusores –ellos mismos- en revistas, antologías y organización de recitales, verbi gratia.

 José Beltrán Peña dirige la revista de poesía peruana Estación Com-Partida y la Revista Peruana de Literatura, Palabra en Libertad, así como Ediciones Amantes del País, entre otras actividades, como las Noches culturales-literarias, en el prestigiosa Club Social Miraflores.

 Su incesante difusión del arte y la cultura, le ha merecido medallas y condecoraciones, como la Pablo Neruda, de la Asociación Latinoamericana de Poetas de Chile, en el 2004, y en ese mismo año, la Medalla al Mérito, Washington  Delgado, de la ANEA, filial Cusco; el Chasqui de Oro, del Ministerio de Educación del Perú, 2008; la Medalla de Oro de la Sociedad Peruana de Poetas, 2012, y la Distinción Honoris Causa de la Fundación Universidad Hispana de la República Bolivariana de Venezuela, con el respaldo del Instituto de Estudios Vallejianos, la Alianza Francesa de Lima y la Asociación de Periodistas Peruanos en el Exterior.”

Fuente: https://sociedadliterariaamantesdelpais.blogspot.pe/2018/01/jose-beltran-penaoso-hormiguero-del.html

 

El poeta celebra la vida POEMA DE JOSÉ BELTRÁN PEÑA
Poesía de José Beltrán Peña

El poeta celebra la vida

con extraña sonrisa de pasión y amor

para revivir a la suerte.

José Beltrán Peña

 

El cero rodó sin esquina POEMA PEPE BELTRÁN
Poesía de José Beltrán Peña

El cero rodó sin esquina

rebotando en el círculo de la muerte.

El amor camina en polvos.

José Beltrán Peña

 

tu musica embriago mi corazón por josé beltrán peña
Poesía de José Beltrán Peña

Tu música embriagó mi corazón

en la absoluta frialdad diabólica del canto.

Tu voz calla en bulla.

José Beltrán Peña

 

Tu sonrisa POEMA DE JOSÉ BELTRÁN PEÑA
Poesía de José Beltrán Peña

Tu sonrisa de muñeca vieja

embellece mágicamente mis besos cortados en dos,

una niña eructa de alegría.

José Beltrán Peña

 

Un corazón llora en silencio POEMA PEPE BELTRÁN
Poesía de José Beltrán Peña

Un corazón llora en silencio

tartamudeando los labios del Sol sin sombra.

La palabra requinta entre tragos.

José Beltrán Peña

 

Estoy embrujado con mi conciencia por josé beltrán peña
Poesía de José Beltrán Peña

Estoy embrujado con mi conciencia

lágrimas de colores brotan recuerdos en cruz

Las palabras quiebran sus sentimientos.

José Beltrán Peña

 

La Luna lloró POEMA DE JOSÉ BELTRÁN
Poesía de José Beltrán Peña

 

La Luna lloró por el

roce de nuestros labios en el averno.

Los celos misteriosos del Universo.

José Beltrán Peña

 

bajo el farol DE JOSÉ BELTRÁN PEÑA
Poesía de José Beltrán Peña

El poeta se oscureció bajo

la luz romántica de un solitario farol.

Su amada espera su flor.

José Beltrán Peña

 

La Luna se puso nerviosa DE JOSÉ BELTRÁN 2
Poesía de José Beltrán Peña

La Luna se puso nerviosa

bajo el quejido melodioso de sus miedos.

El Sol alumbró la noche.

José Beltrán Peña

 

El tiempo retrocedió su rito POEMA PEPE BELTRÁN
Poesía de José Beltrán Peña

Una araña cortó el encanto

del amante incrustado en el meñique rosa.

El silencio destruyó la melodía.

José Beltrán Peña

 

En la posada del ángel POEMA DE JOSÉ BELTRÁN PEÑA
Poesía de José Beltrán Peña

En la posada del ángel

dos corazones ardieron de pasión y libertad.

Sabina cabalgaba al Unicornio Azul.

José Beltrán Peña

 

el tiempo retrocedio de su rito DE JOSÉ BELTRÁN PEÑA
Poesía de José Beltrán Peña

El tiempo retrocedió su rito

veinte dedos encendieron la fogata del éxtasis.

La locura escribió su historia.

José Beltrán Peña

 

El poeta se quedó dormido DE JOSÉ BELTRÁN PEÑA
Poesía de José Beltrán Peña
El poeta celebra la vida POEMA DE JOSÉ BELTRÁN PEÑA 2
Poesía de José Beltrán Peña

El poeta se quedó dormido

derramándose la tinta de su maravillosa inspiración.

Su musa expiró entre versos.

José Beltrán Peña

 

nací yo DE JOSÉ BELTRÁN PEÑA
Poesía de José Beltrán Peña

Mi padre y mi madre

unieron sus vidas y sus cuerpos incansablemente,

el demonio murió, nací yo.

José Beltrán Peña

 

El desamor tocó mi puerta POEMA PEPE BELTRÁN
Poesía de José Beltrán Peña

El desamor tocó mi puerta

mi corazón sufrido le enseñó sus heridas,

retirándose entre lágrimas dijo: Perdón.

José Beltrán Peña

 

El infierno de tu mirada POEMA DE JOSÉ BELTRÁN PEÑA
Poesía de José Beltrán Peña

El infierno de tu mirada

calló y se cayó por un amor,

tus labios brillaron su silencio.

José Beltrán Peña

 

El sabor de sus labios POEMA PEPE BELTRÁN 0
Poesía de José Beltrán Peña

El sabor de sus labios

enloqueció al poeta con un frenesí tripolar.

El pecado orgasmeó sin cadenas.

José Beltrán Peña

 

Te busqué encima del universo POEMA DE JOSÉ BELTRÁN PEÑA
Poesía de José Beltrán Peña

Te busqué encima del universo

pero tu silencio me guió al centro,

estabas revoloteando ciegamente en mí.

José Beltrán Peña

 

El sueño despertó sus ilusiones POEMA DE JOSÉ BELTRÁN PEÑA
Poesía de José Beltrán Peña

El sueño despertó sus ilusiones

quebrantando a la propia realidad del estar.

El revolver disparó muchas flores.

José Beltrán Peña

 

Las pecas de su pecho POEMA PEPE BELTRÁN 2
Poesía de José Beltrán Peña

 

Las pecas de su pecho

iluminan con pasión el sentimiento más profundo.

Los pezones tamborearon el encuentro.

José Beltrán Peña

 

la guitarra tocó sin pentagrama DE JOSÉ BELTRÁN PEÑA
Poesía de José Beltrán Peña

La guitarra cantó sin pentagrama

su cintura quebró el reinado del orgasmo.

La vida redobló su existir.

José Beltrán Peña

 

El sabor de tu recuerdo POEMA JOSÉ BELTRÁN PEÑA
Poesía de José Beltrán Peña

El sabor de tu recuerdo

endulza el caminar de mi poética existencia.

La palabra arde con pasión.

José Beltrán Peña

 

Lágrimas amorosas convertidas en luces POEMA DE JOSÉ BELTRÁN PEÑA
Poesía de José Beltrán Peña

Lágrimas amorosas convertidas en luces

el tiempo volviendo se va dos veces.

Gran apuesta de los dioses.

José Beltrán Peña

 

NACER POEMA DE JOSÉ BELTRÁN PEÑA
Poesía de José Beltrán Peña

No nací un día que Dios estuvo enfermo

sino cuando estaba erotizado

 y tentado por su creación.

José Beltrán Peña

 

La voz sonora POEMA DE JOSÉ BELTRÁN PEÑA.
Poesía de José Beltrán Peña

La voz sonora

del puñal de la muerte

cae en mi cruz.

José Beltrán Peña

 

Madera carnal del hermoso pecado POEMA JOSÉ BELTRÁN PEÑA
Poesía de José Beltrán Peña

Madera carnal del hermoso pecado

alegre llanto, tristeza alegre, sol luna bipolar.

Tu cuerpo es lava ardiente.

José Beltrán Peña

 

Lágrimas amorosas convertidas en luces POEMA DE JOSÉ BELTRÁN PEÑA
Poesía de José Beltrán Peña

Lágrimas amorosas convertidas en luces

el tiempo volviendo se va dos veces.

Gran apuesta de los dioses.

José Beltrán Peña

 

El mohín de su orgasmo POEMA DE JOSÉ BELTRÁN PEÑA
Poesía de José Beltrán Peña

El mohín de su orgasmo

iluminó de amor a mi extasiado cuerpo

sellando el hechizo para siempre.

José Beltrán Peña

 

Una gaviota parchó mi horizonte, DE JOSÉ BELTRÁN PEÑA
Poesía de José Beltrán Peña

Una gaviota parchó mi horizonte,

mi desamor enmarcado con doce flores negras.

El tiempo sonrojado se suicidó.

José Beltrán Peña

 

La sombra de tu pasión 2 POEMA PEPE BELTRÁN
Poesía de José Beltrán Peña

La sombra de tu pasión

ha cambiado en un rayo de sol.

Tu universo abre su flor.

José Beltrán Peña

 

En la catedral POEMA PEPE BELTRÁN 2
Poesía de José Beltrán Peña

En la catedral

el tercer ojo lloró.

La virgen amó.

José Beltrán Peña

 

El amor es una estación josé beltrán peña
Poesía de José Beltrán Peña

El amor es una estación

de sueños sin reglas, sin sapos computarizados.

El loco sabe su mundo.

José Beltrán Peña

 

El sentimiento se puso nervioso POEMA PEPE BELTRÁN PEÑA
Poesía de José Beltrán Peña

El sentimiento se puso nervioso

 en la cajita musical de sus gemidos

 pura luz en las entrañas. José Beltrán Peña

EL CLAVEL Y LA ROSA POEMA DE José Beltrán Peña.
Poesía de José Beltrán Peña

 

“El clavel y la rosa

 felices se unieron y fundieron sus aromas.

Luna de miel del paraíso”

José Beltrán Peña

 

En tu corazón mi existir POEMA DE José Beltrán Peña.
Poesía de José Beltrán Peña

XX: “En tu corazón mi existir

en tus ojos el color del camino

 en tu palabra mi salvación”.

José Beltrán Peña.

Que sueñes con los angelitos POEMA DE JOSÉ BELTRAN 3
Poesía de José Beltrán Peña


XXII: “Que sueñes con los angelitos”,

 son palabras maternales de una bella geisha.

 El niño renació entre canas”.

José Beltrán Peña.

UNA HERMOSA MUESTRA DE ARTE DIGITAL (57)
Poesía de José Beltrán Peña


XXXVI: “La palabra amor resbaló en

 la punta hermosa de su gran ego.

 Mordió la lengua del diablo.”

José Beltrán Peña.

“La cama de un hotel POEMA PEPE BELTRÁN PEÑA
Poesía de José Beltrán Peña


XXXVII: “La cama de un hotel

 maldice el encanto del amor entre tres.

 Él que se enamora pierde “

José Beltrán Peña.

curva del diablo POEMA PEPE BELTRÁN
Poesía de José Beltrán Peña

¿CURVA DEL DIABLO?

 Es la de mi amada,

que me conduce al cielo cayendo al infierno…

José Beltrán Peña.

DEJAME ENTRAR EN TI POEMA DE JOSÉ BELTRÁN PEÑA
Poesía de José Beltrán Peña

“Déjame entrar en ti

como el gusano

sale de la manzana”

José Beltrán Peña.

EL EMBRUJO DE SU PALABRA POEMA DE JOSÉ BELTRÁN PEÑA
Poesía de José Beltrán Peña

“El embrujo de su palabra

la hizo cambiar la soledad del amor

La luna llena sin maquillaje”.

José Beltrán Peña.

 

 

IMPULSOS POEMA DE JOSÉ BELTRÁN PEÑA
Poesía de José Beltrán Peña

“De impulso a impulso

No es difícil hacer el amor,

como dice un oso hormiguero”

José Beltrán Peña.

LAS ARRUGAS DESAPARECIERON POEMA DE JOSÉ BELTRÁN PEÑA
Poesía de José Beltrán Peña

“Las arrugas desaparecieron sin respuestas

la magia del amor se hizo presente

las canas enamoradas brillaron jóvenes”

José Beltrán Peña.

No sé si es un milagro POEMA DE JOSÉ BELTRÁN 2

POEMAS DE MARCO MARTOS

ABEJORRO.EN HOMENAJE A GEORG TRAKL POR MARCO MARTOS
ABEJORRO.
EN HOMENAJE A GEORG TRAKL
POR MARCO MARTOS

ABEJORRO.
EN HOMENAJE A GEORG TRAKL

POR MARCO MARTOS

Conozco a Walt Whitman, esa petulante gana de vivir,
y la necesidad de decirla a los cuatro vientos,
de escribirla en el aire, en las mesas,
en lo más profundo de corazón. Un tatuaje.
Prefiero a los abejorros, que llevan oro en las alas y luz.
Vestida de púrpura aguarda la noche con su carroña y su metal.
Ya se sabe: la muerte vencerá, tragará al gran Whitman,
a sus decires, y al abejorro antes, aunque lleve en su cuerpo
al susurro sigiloso, suma de la verdad: pasa todo
como una exhalación. Quedan solo ruinas y el rumor del mar.
Me encanta decirlo en versos, eso tiene su alegría,
pero debo desconfiar de toda satisfacción,
puesto que vivo en el infierno, en su barro tenaz.

 

ALDEAS ABANDONADAS POR MARCO MARTOS
ALDEAS ABANDONADAS POR MARCO MARTOS

ALDEAS ABANDONADAS POR MARCO MARTOS

Hay pueblos que son nómades, tienen raíces en el viento,

en las nubes, en las copas de los árboles,

vuelan esos gorriones, silban las serpientes.

Conocen a veces las hachas y los cuchillos,

los clavos, los vestidos y las mantas,

pero viven fuera de las casas,

prenden fuego a los tablones de las camas.

Se alejan de las vacas y los toros

que deambulan a la ventura, en manada.

Sienten rechazo por la carne de las reses

y las leches blancas, espumosas y azuladas.

Cazan en plena selva con arco y con flechas

y dejan fusiles y pistolas herrumbrándose

en las perchas de las casas solitarias,

cuyos techos van hundiéndose

con la lluvia en las aldeas abandonadas.

 

 

ANIMALES DEL DESIERTO POR MARCO MARTOS
ANIMALES DEL DESIERTO
POR MARCO MARTOS

ANIMALES DEL DESIERTO

POR MARCO MARTOS

En el desierto de Gobi vivieron dinosaurios

y pueden encontrarse sus huellas en los arenales,

y hay camellos con sus jorobas y dromedarios con su joroba sola.

Encontrarás osos pardos y lobos y leopardos de la nieve

con fuego en sus ojos rojos, al águila dorada, perfecta en sus vuelos,

planeando en las montañas de seca tierra en ese calor que burbujea.

Delicada viene la gacela de cola negra, escoltada por un ratón,

el más pequeño del mundo, del tamaño de un dedo de un hombre.

En los aguazales me guarezco, en esas depresiones llenas de líquido,

pues calman la sed de solo verlos y sentirlos a lo lejos. De cerca son un sueño.

Cuando llego al oasis de la media luna, quisiera quedarme mucho tiempo,

como los camellos retozando en ese verde, como los dromedarios

tranquilos, reposando, rumiando sus pensamientos con su joroba sola

ANIMALES POR MARCO MARTOS
ANIMALES POR MARCO MARTOS

ANIMALES POR MARCO MARTOS

 

Estos dos animales que no se conocen

se comunican algo por el aire, medio silbidos, medio palabras,

algo que se parece a lo que murmuran los humanos,

cuando se mandan mensajes por correo, por teléfono,

es decir, no se dicen casi nada, solo constatan la presencia

de un ser al otro lado de la línea, en otro lugar del mundo,

que anhela comunicarse, sabiendo que la esencia del mundo

es la compañía, el sueño de estar juntos, aunque nunca se cumpla.

Eso que se mandan es un ladrido, si son perros, un maullido

tratándose de gatos, pero no un discurso complejo,

decir te extraño ya es demasiado profundo para pronunciarlo,

también para los seres humanos que están calculando

lo que deben pronunciar y lo que deben callarse.

Por lo que digo me encantan las luciérnagas

que encienden sus luces en la noche, su mensaje es simple

y puedo comprenderlo: soy una luciérnaga, estoy viva,

busco a otra luciérnaga para hacer el camino de la luz.

En las tinieblas están los otros, los que no quieren hablar

ni comunicarse, los muertos en vida, los silenciosos.

 

APEÑUSCADOS CORAZONES POR MARCO MARTOS
APEÑUSCADOS CORAZONES POR MARCO MARTOS

APEÑUSCADOS CORAZONES POR MARCO MARTOS

 

Apeñuscados los corazones aguardan quién sabe qué.

Los días se deslizan como las corrientes de los ríos

y como múltiples gemelos se parecen unos a los otros,

hasta que algo pasa, un amor desdichado, un viaje inesperado,

un conflicto en la calle entre terceros y una piedra

que pasa como una bala rozándote la sien.

¿Es la vida algo más que esperar a Godot que tal vez no llegue?

¿En qué se diferencia la paciencia del asceta

con sus innumerables ejercicios para vaciar su vida

de todo lo vano, de aquello que guarda minuciosamente en la memoria,

en qué se distingue de la conducta de los que en la pocilga levantan su copa de ajenjo

una y otra vez para olvidar lo aciago de sus días y su propio nombre?

Tal vez la felicidad sea no saber, tener la inocencia de los niños,

la suave sonrisa de la demencia silente en la noche de abril.

AZARES Y QUERERES POR MARCO MARTOS
AZARES Y QUERERES POR MARCO MARTOS

AZARES Y QUERERES POR MARCO MARTOS

 

Naces por azar en el lugar que escoge el destino,

parece acaso puro el encuentro de tus padres,

no es azar tener la lengua que ellos hablan,

tampoco es azar querer después a tu terruño,

estar pegado a lo que mejor conoces,

llevarlo por el mundo con las nubes y con el viento.

Nacer en el Perú es un instante

que luego valoras con los años.

Te tocó lo difícil, quién lo duda,

luchar tenazmente contra el infortunio.

Después de las torrentadas, de los días más aciagos,

tu casa se levanta, el puente se levanta,

y vuela la sonrisa de los niños.

BOFEDALES POR MARCO MARTOS
BOFEDALES POR MARCO MARTOS

BOFEDALES POR MARCO MARTOS

Anduve por callejones, por las ciénagas de Lima,
por las barandas del puente de Barranco, por las agujas,
y en todos lados distinguí, en el fervor de la noche,
a la hermosura con su vestido de flores, sus palmeras,
sus agudos cantares en los principios del verano,
y luego, arropada de negras prendas y bufandas de colores,
cruzando toda la inmensa bahía de la costa verde,
subiendo a los bofedales donde nacen las altas nieblas,
los manantiales, la mollizna de los virreyes, las garúas del invierno.

CABALLO DE AGUA POR MARCO MARTOS
CABALLO DE AGUA POR MARCO MARTOS

CABALLO DE AGUA POR MARCO MARTOS

 

Hay un caballo de agua que mora en las cavernas,

en lo más profundo de la tierra silenciosa,

de sus cascos salen los manantiales,

los delgados líquidos que suben a las montañas

y bajan cantando entre los árboles, bajito,

como en un murmullo.

Hay un galopar de caballos de agua,

cuando llueve, y se les escucha piafar en los aguaceros,

y están francamente desbocados, cuando hay diluvios,

y relámpagos y truenos y algunos miedos.

Cuando escuchas el bisbiseo del mar en la noche de luna,

o en una palabra de un marinero desvelado,

es el caballo de agua, un fantasma

que galopa en las profundidades

y vive en tus ojos acuosos cuando lloras

y relincha en tus venas mientras sueñas.

CALINA POR MARCO MARTOS
CALINA POR MARCO MARTOS

CALINA POR MARCO MARTOS

La noche ha sido blanca, muy blanca, con sus brumas,

y la mañana trae su atmósfera calina, y el redor de nubes,

tiritan los pájaros ordenados, alas quietas en los cables,

y los niños, detrás de las vidrieras, dicen el nombre del sol

que no aparece ni aparecerá en el aire quieto y sombrío.

Es un día perdido para la gente de buenos ánimos.

No para los cangrejos que van tejiendo sus redes misteriosas.

Esos mapas de huecos que modifican la tersura de la playa,

el ir y venir de lo efímero con sus patas innumerables,

el placer del vivir que camina y no tiene motivos.

Escribe el cangrejo en la arena y viene la ola y acaba.

Marco Martos Casi todas las imágenes marinas que aparecen en mis textos tienen detrás experiencias en la bahía de Paita y sus alrededores, La Punta, Pueblo Nuevo, Colán.

CALORES POR MARCO MARTOS
CALORES POR MARCO MARTOS

CALORES POR MARCO MARTOS

Tiene calores el gato de hielo
y se guarece bajo los aleros.
Toma un helado de té verde
y agua fría en grandes proporciones
Afuera espejea el sol
sobre el gris del cemento
y sube a los cielos el humo
que se forma en la tierra deshabitada.
Pero se está bien en este corredor
donde el silencio reina y no hay perros.
¿Existirá en el mundo una gata que sonría
después del amor y su danza?
Sí existe piensa el gato de hielo,
tiene que existir ese hermoso sueño.

OSOS POR MARCO MARTOS
OSOS POR MARCO MARTOS

OSOS POR MARCO MARTOS

¿Dónde va el camino de la nieve?
¿Qué hay más allá de los árboles pelados?
Titila una llama azul en la casa de los osos.
Papá oso y mamá osa escudriñan en el horizonte.
El pequeño no regresa todavía.
Se ha quedado jugando con los carámbanos,
Súbito aparece, bamboleándose.

 

 

HABLAR, ESCUCHAR, ESCRIBIR, LEER POR MARCO MARTOS

HABLAR, ESCUCHAR, ESCRIBIR, LEER. POR MARCO MARTOS

HABLAR, ESCUCHAR, ESCRIBIR, LEER POR MARCO MARTOS

A menudo oímos que alguna persona pondera alguna de estas actividades como muy importante. Y no se equivoca quien así opina. Lo que se dice menos es que cada una de estas acciones forma parte de algo más complejo: la comunicación y todas tienen el mismo nivel de importancia, son a su manera indispensables. Cada ser humano aprende el lenguaje oyendo a las personas mayores, imitando los gestos y palabras y relacionándolos con la realidad que conocen. La noción de “verde” por ejemplo, necesita de modo perentorio relacionarse con el mundo exterior. Es muy difícil explicar ese “verde” a un niño, sin mostrárselo. Hablar, organizar palabras de forma oral es indispensable en la comunicación, está antes que la escritura. Hay grandes hombres en la historia que no escribieron, lo hicieron sus discípulos por ellos: Sócrates, Buda, Jesús, pero sabríamos muy poco o casi nada de ellos, si no se hubiera escrito sobre ellos. He allí la importancia de la escritura. Hay una sabiduría oral que trasmiten los pueblos, la oralidad permite conversar, ir afinando las opiniones en una comunidad, una familia, un salón de clases, un grupo de amigos, pero gracias a la escritura se pueden fijar conocimientos y trasmitirlos a quienes no están con nosotros. La literatura, esa belleza de la forma de las palabras, en palabras de Aristóteles, se tramite de forma oral en muchos pueblos, pero en la escritura logra importantes logros. Hablar, oír, escribir y leer, son actividades que nos hacen seres humanos en toda su potencia. Quien sepa hablar bien, escuchar con atención, escribir con propiedad y leer con atención, con toda seguridad, sabrá abrirse paso en la vida con mucha habilidad.

JAIME SABINES -ALGO SOBRE LA MUERTE DEL MAYOR SABINES

Algo sobre la muerte del mayor Jaime Sabines

PRIMERA PARTE

I

Déjame reposar,
aflojar los músculos del corazón
y poner a dormitar el alma
para poder hablar,
para poder recordar estos días,
los más largos del tiempo.

Convalecemos de la angustia apenas
y estamos débiles, asustadizos,
despertando dos o tres veces de nuestro escaso sueño
para verte en la noche y saber que respiras.
Necesitamos despertar para estar más despiertos
en esta pesadilla llena de gentes y de ruidos.

Tú eres el tronco invulnerable y nosotros las ramas,
por eso es que este hachazo nos sacude.
Nunca frente a tu muerte nos paramos
a pensar en la muerte,
ni te hemos visto nunca sino como la fuerza y la
alegría.
No lo sabemos bien, pero de pronto llega
un incesante aviso,
una escapada espada de la boca de Dios
que cae y cae y cae lentamente.
Y he aquí que temblamos de miedo,
que nos ahoga el llanto contenido,
que nos aprieta la garganta el miedo.

Nos echamos a andar y no paramos
de andar jamás, después de medianoche,
en ese pasillo del sanatorio silencioso
donde hay una enfermera despierta de ángel.
Esperar que murieras era morir despacio,
estar goteando del tubo de la muerte,
morir poco, a pedazos.

No ha habido hora más larga que cuando no
dormías,
ni túnel más espeso de horror y de miseria
que el que llenaban tus lamentos,
tu pobre cuerpo herido.

II

Del mar, también del mar,
de la tela del mar que nos envuelve,
de los golpes del mar y de su boca,
de su vagina obscura,
de su vómito,
de su pureza tétrica y profunda,
vienen la muerte, Dios, el aguacero
golpeando las persianas,
la noche, el viento.

De la tierra también,
de las raíces agudas de las casas,
del pie desnudo y sangrante de los árboles,
de algunas rocas viejas que no pueden moverse,
de lamentables charcos, ataúdes del agua,
de troncos derribados en que ahora duerme el rayo,
y de la yerba, que es la sombra de las ramas del cielo,
viene Dios, el manco de cien manos,
ciego de tantos ojos,
dulcísimo, impotente.
(Omniausente, lleno de amor,
el viejo sordo, sin hijos,
derrama su corazón en la copa de su vientre.)

De los huesos también,
de la sal más entera de la sangre,
del ácido más fiel,
del alma más profunda y verdadera,
del alimento más entusiasmado,
del hígado y del llanto,
viene el oleaje tenso de la muerte,
el frío sudor de la esperanza,
y viene Dios riendo.

Caminan los libros a la hoguera.
Se levanta el telón: aparece el mar.

(Yo no soy el autor del mar.)

III

Siete caídas sufrió el elote de mi mano
antes de que mi hambre lo encontrara,
siete veces mil veces he muerto
y estoy risueño como en el primer día.
Nadie dirá: no supo de la vida
más que los bueyes, ni menos que las golondrinas.
Yo siempre he sido el hombre, amigo fiel del perro,
hijo de Dios desmemoriado,
hermano del viento.
¡A la chingada las lágrimas!,dije,
y me puse a llorar
como se ponen a parir.
Estoy descalzo, me gusta pisar el agua y las piedras,
las mujeres, el tiempo,
me gusta pisar la yerba que crecerá sobre mi tumba
(si es que tengo una tumba algún día).
Me gusta mi rosal de cera
en el jardín que la noche visita.
Me gustan mis abuelos de Totomoste
y me gustan mis zapatos vacíos
esperándome como el día de mañana.
¡A la chingada la muerte!, dije,
sombra de mi sueño,
perversión de los ángeles,
y me entregué a morir
como una piedra al río,
como un disparo al vuelo de los pájaros.

IV

Vamos a hablar del Príncipe Cáncer,
Señor de los Pulmones, Varón de la Próstata,
que se divierte arrojando dardos
a los ovarios tersos, a las vaginas mustias,
a las ingles multitudinarias.

Mi padre tiene el ganglio más hermoso del cáncer
en la raíz del cuello, sobre la subclavia,
tubérculo del bueno de Dios,
ampolleta de la buena muerte,
y yo mando a la chingada a todos los soles del mundo.
El Señor Cáncer, El Señor Pendejo,
es sólo un instrumento en las manos obscuras
de los dulces personajes que hacen la vida.

En las cuatro gavetas del archivero de madera
guardo los nombres queridos,
la ropa de los fantasmas familiares,
las palabras que rondan
y mis pieles sucesivas.

También están los rostros de algunas mujeres
los ojos amados y solos
y el beso casto del coito.
Y de las gavetas salen mis hijos.
¡Bien haya la sombra del árbol
llegando a la tierra,
porque es la luz que llega!

V

De las nueve de la noche en adelante,
viendo televisión y conversando
estoy esperando la muerte de mi padre.
Desde hace tres meses, esperando.
En el trabajo y en la borrachera,
en la cama sin nadie y en el cuarto de niños,
en su dolor tan lleno y derramado,
su no dormir, su queja y su protesta,
en el tanque de oxígeno y las muelas
del día que amanece, buscando la esperanza.

Mirando su cadáver en los huesos
que es ahora mi padre,
e introduciendo agujas en las escasas venas,
tratando de meterle la vida, de soplarle
en la boca el aire…

(Me avergüenzo de mí hasta los pelos
por tratar de escribir estas cosas.
¡Maldito el que crea que esto es un poema!)

Quiero decir que no soy enfermero,
padrote de la muerte,
orador de panteones, alcahuete,
pinche de Dios, sacerdote de penas.
Quiero decir que a mí me sobre el aire…

VI

Te enterramos ayer.
Ayer te enterramos.
Te echamos tierra ayer.
Quedaste en la tierra ayer.
Estás rodeado de tierra
desde ayer.
Arriba y abajo y a los lados
por tus pies y por tu cabeza
está la tierra desde ayer.
Te metimos en la tierra,
te tapamos con tierra ayer.
Perteneces a la tierra
desde ayer.
Ayer te enterramos
en la tierra, ayer.

VII

Madre generosa
de todos los muertos,
madre tierra, madre,
vagina del frío,
brazos de intemperie,
regazo del viento,
nido de la noche,
madre de la muerte,
recógelo, abrígalo,
desnúdalo, tómalo,
guárdalo, acábalo.

VIII

No podrás morir.
Debajo de la tierra
no podrás morir.
Sin agua y sin aire
no podrás morir.
Sin azúcar, sin leche,
sin frijoles, sin carne,
sin harina, sin higos,
no podrás morir.
Sin mujer y sin hijos
no podrás morir.
Debajo de la vida
no podrás morir.
En tu tanque de tierra
no podrás morir.
En tu caja de muerto
no podrás morir.
En tus venas sin sangre
no podrás morir.
En tu pecho vacío
no podrás morir.
En tu boca sin fuego
no podrás morir.
En tus ojos sin nadie
no podrás morir.
En tu carne sin llanto
no podrás morir.
No podrás morir.
No podrás morir.
No podrás morir.
Enterramos tu traje,
tus zapatos, el cáncer;
no podrás morir.
Tu silencio enterramos.
Tu cuerpo con candados.
Tus canas finas,
tu dolor clausurado.
No podrás morir.

IX

Te fuiste no sé a dónde.
Te espera tu cuarto.
Mi mamá, Juan y Jorge
te estamos esperando.
Nos han dado abrazos
de condolencia, y recibimos
cartas, telegramas, noticias
de que te enterramos,
pero tu nieta más pequeña
te busca en el cuarto,
y todos, sin decirlo,
te estamos esperando.

X

Es un mal sueño largo,
una tonta película de espanto,
un túnel que no acaba
lleno de piedras y de charcos.
¡Qué tiempo éste, maldito,
que revuelve las horas y los años,
el sueño y la conciencia,
el ojo abierto y el morir despacio!

XI

Recién parido en el lecho de la muerte,
criatura de la paz, inmóvil, tierno,
recién niño del sol de rostro negro,
arrullado en la cuna del silencio,
mamando obscuridad, boca vacía,
ojo apagado, corazón desierto.

Pulmón sin aire, niño mío, viejo,
cielo enterrado y manantial aéreo
voy a volverme un llanto subterráneo
para echarte mis ojos en tu pecho.

XII

Morir es retirarse, hacerse a un lado,
ocultarse un momento, estarse quieto,
pasar el aire de una orilla a nado
y estar en todas partes en secreto.

Morir es olvidar, ser olvidado,
refugiarse desnudo en el discreto
calor de Dios, y en su cerrado
puño, crecer igual que un feto.

Morir es encenderse bocabajo
hacia el humo y el hueso y la caliza
y hacerse tierra y tierra con trabajo.

Apagarse es morir, lento y aprisa
tomar la eternidad como a destajo
y repartir el alma en la ceniza.

XIII

Padre mío, señor mío, hermano mío,
amigo de mi alma, tierno y fuerte,
saca tu cuerpo viejo, viejo mío,
saca tu cuerpo de la muerte.

Saca tu corazón igual que un río,
tu frente limpia en que aprendí a quererte,
tu brazo como un árbol en el frío
saca todo tu cuerpo de la muerte.

Amo tus canas, tu mentón austero,
tu boca firme y tu mirada abierta,
tu pecho vasto y sólido y certero.

Estoy llamando, tirándote la puerta.
Parece que yo soy el que me muero:
¡padre mío, despierta!

XIV

No se ha roto ese vaso en que bebiste,
ni la taza, ni el tubo, ni tu plato.
Ni se quemó la cama en que moriste,
ni sacrificamos un gato.

Te sobrevive todo. Todo existe
a pesar de tu muerte y de mi flato.
Parece que la vida nos embiste
igual que el cáncer sobre tu omóplato.

Te enterramos, te lloramos, te morimos,
te estás bien muerto y bien jodido y yermo
mientras pensamos en lo que no hicimos

y queremos tenerte aunque sea enfermo.
Nada de lo que fuiste, fuiste y fuimos
a no ser habitantes de tu infierno.

XV

Papá por treinta o por cuarenta años,
amigo de mi vida todo el tiempo,
protector de mi miedo, brazo mío,
palabra clara, corazón resuelto,

te has muerto cuando menos falta hacías,
cuando más falta me haces, padre, abuelo,
hijo y hermano mío, esponja de mi sangre,
pañuelo de mis ojos, almohada de mi sueño.

Te has muerto y me has matado un poco.
Porque no estás, ya no estaremos nunca
completos, en un sitio, de algún modo.

Algo le falta al mundo, y tú te has puesto
a empobrecerlo más, y a hacer a solas
tus gentes tristes y tu Dios contento.

XVI

(Noviembre 27)

¿Será posible que abras los ojos y nos veas
ahora?
¿Podrás oírnos?
¿Podrás sacar tus manos un momento?

Estamos a tu lado. Es nuestra fiesta,
tu cumpleaños, viejo.
Tu mujer y tus hijos, tus nueras y tus nietos
venimos a abrazarte, todos, viejo.
¡Tienes que estar oyendo!
No vayas a llorar como nosotros
porque tu muerte no es sino un pretexto
para llorar por todos,
por los que están viviendo.
Una pared caída nos separa,
sólo el cuerpo de Dios, sólo su cuerpo.

XVII

Me acostumbré a guardarte, a llevarte lo mismo
que lleva uno su brazo, su cuerpo, su cabeza.
No eras distinto a mí, ni eras lo mismo.
Eras, cuando estoy triste, mi tristeza.

Eras, cuando caía, eras mi abismo,
cuando me levantaba, mi fortaleza.
Eras brisa y sudor y cataclismo,
y eras el pan caliente sobre la mesa.

Amputado de ti, a medias hecho
hombre o sombra de ti, sólo tu hijo,
desmantelada el alma, abierto el pecho,

Ofrezco a tu dolor un crucifijo:
te doy un palo, una piedra, un helecho,
mis hijos y mis días, y me aflijo.

SEGUNDA PARTE

I

Mientras los niños crecen, tú, con todos los muertos,
poco a poco te acabas.
Yo te he ido mirando a través de las noches
por encima del mármol, en tu pequeña casa.
Un día ya sin ojos, sin nariz, sin orejas,
otro día sin garganta,
la piel sobre tu frente agrietándose, hundiéndose,
tronchando obscuramente el trigal de tus canas.
Todo tú sumergido en humedad y gases
haciendo tus desechos, tu desorden, tu alma,
cada vez más igual tu carne que tu traje,
más madera tus huesos y más huesos las tablas.
Tierra mojada donde había tu boca,
aire podrido, luz aniquilada,
el silencio tendido a todo tu tamaño
germinando burbujas bajo las hojas de agua.
(Flores dominicales a dos metros arriba
te quieren pasar besos y no te pasan nada.)

II

Mientras los niños crecen y las horas nos hablan
tú, subterráneamente, lentamente, te apagas.
Lumbre enterrada y sola, pabilo de la sombra,
veta de horror para el que te escarba.

¡Es tan fácil decirte “padre mío”
y es tan difícil encontrarte, larva
de Dios, semilla de esperanza!

Quiero llorar a veces, y no quiero
llorar porque me pasas
como un derrumbe, porque pasas
como un viento tremendo, como un escalofrío
debajo de las sábanas,
como un gusano lento a lo largo del alma.

¡Si sólo se pudiera decir: “papá, cebolla,
polvo, cansancio, nada, nada, nada”
!Si con un trago te tragara!
¡Si con este dolor te apuñalara!
¡Si con este desvelo de memorias
-herida abierta, vómito de sangre-
te agarrara la cara!

Yo sé que tú ni yo,
ni un par de valvas,
ni un becerro de cobre, ni unas alas

sosteniendo la muerte, ni la espuma
en que naufraga el mar, ni -no- las playas,
la arena, la sumisa piedra con viento y agua,
ni el árbol que es abuelo de su sombra,
ni nuestro sol, hijastro de sus ramas,
ni la fruta madura, incandescente,
ni la raíz de perlas y de escamas,
ni tío, ni tu chozno, ni tu hipo,
ni mi locura, y ni tus espaldas,
sabrán del tiempo obscuro que nos corre
desde las venas tibias a las canas.

(Tiempo vacío, ampolla de vinagre,
caracol recordando la resaca.)

He aquí que todo viene, todo pasa,
todo, todo se acaba.
¿Pero tú? ¿pero yo? ¿pero nosotros?
¿para qué levantamos la palabra?
¿de qué sirvió el amor?
¿cuál era la muralla
que detenía la muerte? ¿dónde estaba
el niño negro de tu guarda?

Ángeles degollados puse al pie de tu caja,
y te eché encima tierra, piedras, lágrimas,
para que ya no salgas, para que no salgas.

III

Sigue el mundo su paso, rueda el tiempo
y van y vienen máscaras.
Amanece el dolor un día tras otro,
nos rodeamos de amigos y fantasmas,
parece a veces que un alambre estira
la sangre, que una flor estalla,
que el corazón da frutas, y el cansancio
canta.

Embrocados, bebiendo en la mujer y el trago,
apostando a crecer como las plantas,
fijos, inmóviles, girando
en la invisible llama.
Y mientras tú, el fuerte, el generoso,
el limpio de mentiras y de infamias,
guerrero de la paz, juez de victorias
-cedro del Líbano, robledal de Chiapas-
te ocultas en la tierra, te remontas
a tu raíz obscura y desolada.

IV

Un año o dos o tres,
te da lo mismo.
¿Cuál reloj en la muerte?, ¿qué campana
incesante, silenciosa, llama y llama?
¿qué subterránea voz no pronunciada?
¿qué grito hundido, hundiéndose, infinito
de los dientes atrás, en la garganta
aérea, flotante, pare escamas?

¿Para esto vivir? ¿para sentir prestados
los brazos y las piernas y la cara,
arrendados al hoyo, entretenidos
los jugos en la cáscara?
¿para exprimir los ojos noche
a noche en el temblor obscuro de la cama,
remolino de quietas transparencias,
descendimiento de la náusea?

¿Para esto morir?
¿para inventar el alma,
el vestido de Dios, la eternidad, el agua
del aguacero de la muerte, la esperanza?
¿morir para pescar?
¿para atrapar con su red a la araña?

Estás sobre la playa de algodones
y tu marca de sombras sube y baja.

V

Mi madre sola, en su vejez hundida,
sin dolor y sin lástima,
herida de tu muerte y de tu vida.

Esto dejaste. Su pasión enhiesta,
su celo firme, su labor sombría.
Árbol frutal a un paso de la leña,
su curvo sueño que te resucita.
Esto dejaste. Esto dejaste y no querías.

Pasó el viento. Quedaron de la casa
el pozo abierto y la raíz en ruinas.
Y es en vano llorar. Y si golpeas
las paredes de Dios, y si te arrancas
el pelo o la camisa,
nadie te oye jamás, nadie te mira.
No vuelve nadie, nada. No retorna
el polvo de oro de la vida.

Déjame reposar JAIME SABINES