ANDRÓMEDA, ESCRIBE HORACIO POR MARCO MARTOS

Te percibí días antes de la batalla de Filipos,
desgraciada para la república de Roma,
luz del amanecer para el imperio de Augusto.
Recogías nenúfares a orillas del río
y tu sonrisa condensaba la alegría del universo.
Quedé cautivado por tu belleza
y por tu nombre mítico, Andrómeda.
Chocaron las armas, escapé por milagro de la muerte,
y no volví a verte Andrómeda, salvo en sueños.
¡Qué triste mi vida en Roma como Cuestor del imperio!
No es un bálsamo la amistad de Mecenas, conseguida luego,
ni conocer a Virgilio, ni al mismo Octavio coronado,
ni alternar con las patricias romanas.
¡Quiero arrojarme en tus brazos
y tú me has arrojado al olvido para siempre!

ANDRÓMEDA ESCRIBE HORACIO POR MARCO MARTOS

ANDRÓMEDA, ESCRIBE HORACIO
POR Marco Martos

Te percibí días antes de la batalla de Filipos,
desgraciada para la república de Roma,
luz del amanecer para el imperio de Augusto.
Recogías nenúfares a orillas del río
y tu sonrisa condensaba la alegría del universo.
Quedé cautivado por tu belleza
y por tu nombre mítico, Andrómeda.
Chocaron las armas, escapé por milagro de la muerte,
y no volví a verte Andrómeda, salvo en sueños.
¡Qué triste mi vida en Roma como Cuestor del imperio!
No es un bálsamo la amistad de Mecenas, conseguida luego,
ni conocer a Virgilio, ni al mismo Octavio coronado,
ni alternar con las patricias romanas.
¡Quiero arrojarme en tus brazos
y tú me has arrojado al olvido para siempre!

L O S R O S T R O S DE LOS OTROS POR MARCO MARTOS

Lo de afuera me atrae y me conmueve,
me hace temblar con alegría cierta,
aunque el dolor parece ser su oferta
más verdadera, lo único que mueve
eso desconocido que se ofrece.
Elijo el ajedrez, sueño que mece.

L O S R O S T R O S DE LOS OTROS POR MARCO MARTOS

L O S R O S T R O S DE LOS OTROS
POR Marco Martos
Afuera están los rostros de los otros,
la lluvia que resbala en las aceras,
la vida que transcurre de a de veras,
muchachas que cabalgan en los potros.
Adentro este universo tan cerrado,
con reglas que parecen inmutables,
damas, reyes, peones tan amables,
furiosos en su ataque endemoniado.
Lo de afuera me atrae y me conmueve,
me hace temblar con alegría cierta,
aunque el dolor parece ser su oferta
más verdadera, lo único que mueve
eso desconocido que se ofrece.
Elijo el ajedrez, sueño que mece.

Poema del libro “Jaque Perpetuo”, editado por la Pontificia Universidad Católica en 2003.

LA NOVIA DEL VIENTO POR MARCO MARTOS Y OTROS POEMAS

Te pareces al olvido y al silencio,
estás en la puerta del despecho,
o mío o tuyo o de un tercero,
en el oscuro amanecer
de la desesperanza que perdura
y es la esencia del amor
para que sea verdadero.

LA NOVIA DEL VIENTO POR MARCO MARTOS
LA NOVIA DEL VIENTO POR MARCO MARTOS

LA NOVIA DEL VIENTO POR MARCO MARTOS

Tú eres, Alma Mahler, la novia del viento,
brisa de la mañana del verano,
la mujer de mis sueños extraviados,
tempestad en la noche de los mares cálidos.
Te pareces al olvido y al silencio,
estás en la puerta del despecho,
o mío o tuyo o de un tercero,
en el oscuro amanecer
de la desesperanza que perdura
y es la esencia del amor
para que sea verdadero.
Mañana serás una estatua de yeso
nacida de mis manos,
algo hermoso, pero inerte y frágil,
como un cristal de Bohemia
en la espalda de los condenados.
Un día caerás en añicos
Y solo quedarán mis letras angustiadas,
que serán un milésimo de un milésimo de segundo
en la historia del mundo contemporáneo.
Esos escritos dirán que Oskar Kokoschka
te amó como un loco en medio de los hielos eternos.
La solitaria flecha de Eros vaga alucinada por el universo.
¿Merecías mi amor o no lo merecías?
Eso nunca se sabe.

EL CENTRO DEL UNIVERSO POR EL DR MARCO MARTOS UNMSM

Tú escuchas lo que recitan los poetas
en los hermosos salones de mármol
de la ciudad eterna, en nuestra Roma,
y escribes lo que dicen con tus punzones, en tablillas,
y luego lo recitas en privado

POEMA  : EL CENTRO DEL UNIVERSO POR EL DR MARCO MARTOS UNMSM
EL CENTRO DEL UNIVERSO POR EL DR MARCO MARTOS UNMSM

EL CENTRO DEL UNIVERSO
Por Marco Martos


Tú escuchas lo que recitan los poetas
en los hermosos salones de mármol
de la ciudad eterna, en nuestra Roma,
y escribes lo que dicen con tus punzones, en tablillas,
y luego lo recitas en privado
y otras muchachas lo dibujan en pergaminos
y así se difunde la literatura en todo el imperio.
Ese es tu trabajo y te entusiasma.
No conoces los espejos de lívida blancura,
eres indiferente a tu propia belleza
que cautiva a los que te hablan
y a Ovidio cuyos versos bien conoces.
Ignoras que respira para que lo mires,
y cuando lo haces se enciende su rostro
de calmada felicidad y lo escribe
en versos que tú copias cada mañana.
Tú eres lo que busca y por eso vive.
Grabas y difundes la poesía que te toca
y Ovidio te percibe tan hermosa que te convierte
en el centro luminoso del universo

Revoloteando En La Espuma por Fanny Jem Wong

Hilo fino de seda que ardiente se desliza entre las yemas
Lujuriosa mariposa revoloteando en la espuma, cambiando poses
Jugueteando incansable sobre las agujas del reloj del universo
Resplandecen las joyas hasta los huesos, nuevamente estallan
Cuando el placer supera el límite de lo humanamente soportable.

FANNY JEM WONG
FANNY JEM WONG

Revoloteando En La Espuma

Circula la sangre como savia inaudita por las venas
Un extraño amor sin dimensión, ni tiempo, me quema
Sacudirme la piel allí en donde asoma la gigantesca serpiente
Cogerla firmemente desde la base, hasta la hermosa cabeza.

Recorrerla suavemente, exorcizar de ella toda querella
Con la mirada, con las manos, con la punta de la lengua
Convulsionada se agita, vomita el hilo de lujuria que esconde
La nacarada piel se humedece bajo la blanca lluvia de deseo.

Las circunvoluciones del cerebro se comprimen, gimen, se quejan
Desesperadamente sedientas se abren todas las puertas
Un torbellino de infinitas imágenes azules se mezclan
Mientras gozosas las nobles joyas se engastan completas.

No hay surco, ni espacio, nada vació entre los cuerpos
Todos los accesos son sellados por símbolos de amor sagrado
El lenguaje de los cuerpos retumba, remese los muros
Danza ceremonial de hechiceros, frenéticas caderas.

Energías que se enfrentan, combaten, arden y estallan
Carnes calientes, saladas, sudorosas, frotándose
Loca agonía de placer sin límites, ni medidas
Dedos curiosos visitando todos los confines del cuerpo
Dibujando sobre la piel constelaciones de estrellas.

Recorrido diestro sobre los lienzos hasta el centro del universo
Oropel que se contrae y se expande en velocidad infernal
Carnosos labios coronando la cabeza de la descomunal serpiente
Falanges de terciopelo aprisionando frutos maduros y rosados.

Hilo fino de seda que ardiente se desliza entre las yemas
Lujuriosa mariposa revoloteando en la espuma, cambiando poses
Jugueteando incansable sobre las agujas del reloj del universo
Resplandecen las joyas hasta los huesos, nuevamente estallan
Cuando el placer supera el límite de lo humanamente soportable.

FANNY JEM WONG
26.05.06

“Amor y pasión dos torrentes de energía que le dan sentido a la vida”
JEM WONG

Sin pasión, el hombre sólo es una fuerza latente
que espera una posibilidad,
como el pedernal el choque del hierro,
para lanzar chispas de luz.
Henry F. Amiel (1821-1881) Escritor suizo.

 

Sin pasión, el hombre sólo es una fuerza latenteque espera una posibilidad, como el pedernal el choque del hierro, para lanzar chispas de luz.

Henry F. Amiel

(1821-1881) Escritor suizo