HABLAR, ESCUCHAR, ESCRIBIR, LEER POR MARCO MARTOS

HABLAR, ESCUCHAR, ESCRIBIR, LEER. POR MARCO MARTOS

HABLAR, ESCUCHAR, ESCRIBIR, LEER POR MARCO MARTOS

A menudo oímos que alguna persona pondera alguna de estas actividades como muy importante. Y no se equivoca quien así opina. Lo que se dice menos es que cada una de estas acciones forma parte de algo más complejo: la comunicación y todas tienen el mismo nivel de importancia, son a su manera indispensables. Cada ser humano aprende el lenguaje oyendo a las personas mayores, imitando los gestos y palabras y relacionándolos con la realidad que conocen. La noción de “verde” por ejemplo, necesita de modo perentorio relacionarse con el mundo exterior. Es muy difícil explicar ese “verde” a un niño, sin mostrárselo. Hablar, organizar palabras de forma oral es indispensable en la comunicación, está antes que la escritura. Hay grandes hombres en la historia que no escribieron, lo hicieron sus discípulos por ellos: Sócrates, Buda, Jesús, pero sabríamos muy poco o casi nada de ellos, si no se hubiera escrito sobre ellos. He allí la importancia de la escritura. Hay una sabiduría oral que trasmiten los pueblos, la oralidad permite conversar, ir afinando las opiniones en una comunidad, una familia, un salón de clases, un grupo de amigos, pero gracias a la escritura se pueden fijar conocimientos y trasmitirlos a quienes no están con nosotros. La literatura, esa belleza de la forma de las palabras, en palabras de Aristóteles, se tramite de forma oral en muchos pueblos, pero en la escritura logra importantes logros. Hablar, oír, escribir y leer, son actividades que nos hacen seres humanos en toda su potencia. Quien sepa hablar bien, escuchar con atención, escribir con propiedad y leer con atención, con toda seguridad, sabrá abrirse paso en la vida con mucha habilidad.

HOMENAJE POR LOS 25 AÑOS DE CRÍTICO LITERARIO DEL DR. CAMILO FERNÁNDEZ COZMAN

En emotiva ceremonia el Director del Instituto De Investigación Humanística de La Facultad De Letras Y Ciencias Humanas De La Universidad Nacional Mayor De San Marcos, Dr. Marco Martos Carrera, homenajeo al Dr. Camilo Fernández Cozman, por su destacada labor intelectual. El acto contó con el auspicio de la Academia Peruana de la Lengua.

HOMENAJE POR LOS 25 AÑOS DE CRÍTICO LITERARIO DEL DR. CAMILO FERNÁNDEZ COZMAN (1)
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DESCRIPCIÓN DE HORACIO POR MARCO MARTOS

Las ramas verdecidas de los olmos,
belleza de la rosa en primavera,
el pasar de los días tan hermosos,
la sensación de vida que es eterna,
las dejó en las líneas más perfectas
del latín pronunciado por romanos.

DESCRIPCIÓN DE HORACIO POR MARCO MARTOS
DESCRIPCIÓN DE HORACIO POR MARCO MARTOS

DESCRIPCIÓN DE HORACIO POR MARCO MARTOS

Don Quinto Horacio Flaco era pequeño, obeso,
tenía la frente comba, amplia, despejada,
sus cabellos eran cortos, con remolinos en el centro.
Gustaba como loco de las mujeres,
tenaz gozador de su soltería,
solía colocar espejos en la alcoba
para verse besando a las muchachas
en los amaneceres de su Roma.
Las ramas verdecidas de los olmos,
belleza de la rosa en primavera,
el pasar de los días tan hermosos,
la sensación de vida que es eterna,
las dejó en las líneas más perfectas
del latín pronunciado por romanos.

GOZNES ESCRIBE TU FU A LA DAMA PING POR MARCO MARTOS

Belleza de tu cuerpo y su pelambre,
Imagen de la vida cada día,
La rosa del perfume de mañana,
paraíso de la música e n la tierra,
El centro de los sueños del poeta.

GOZNES ESCRIBE TU FU A LA DAMA PING POR MARCO MARTOS
GOZNES ESCRIBE TU FU A LA DAMA PING POR MARCO MARTOS

GOZNES ESCRIBE TU FU A LA DAMA PING POR MARCO MARTOS

Busco aquello que escapa por las rendijas,
Tus manos en mis manos por instantes,
Ternura que recibo cuando miras,
las luces de tus ojos, fuegos rápidos.

Tú eres dueña serena de los cielos,
Espuma de la mar de los deseos,
azulada deidad de lo querido,
aire para la boca de verano,
siseo del amor cuando caminas,
Belleza de tu cuerpo y su pelambre,
Imagen de la vida cada día,
La rosa del perfume de mañana,
paraíso de la música e n la tierra,
El centro de los sueños del poeta.

Marco Martos: calígrafo chino Por Winston Orrillo

El libro es un prodigio de lírica, una meditación filosófica sobre la brevedad –y plenitud- de la aventura humana, en torno a la sabiduría de nuestra especie y hasta –celebramos su atrevimiento- en el último poema, “Viringo” donde hace una rectificación de la historia ad usum y nos dice, meridianamente, que los perros llamados “chinos”, cuya onomástica verdadera es “Viringos”, fueron dejados, en 1422 –bastante antes que el arribo de Colón- en la zona de Piura, pues el almirante Zheng He y sus compañeros Zhou Man, Hung Bao, Zhou Wen y Yan Quing, “llegaron –en el año anotado- a la bahía de Paita, a Colán, a Sechura…”

WINSTON ORRILLO LEDESMA. Lima, 1941 (Perú). Poeta, investigador, crítico literario, catedrático principal de San Marcos y periodista. Actualmente escribe en el diario UNO. Es  Premio El Poeta Joven del Perú. Premio Nacional de Cultura y Premio “Palabra en Libertad” de la Sociedad Literaria Amantes del País. Autor de 25 poemarios, 3 libros de cuentos y 10 de ensayos literarios. Obra traducida parcialmente al inglés, alemán, francés, ruso y búlgaro.
WINSTON ORRILLO LEDESMA. Lima, 1941 (Perú). Poeta, investigador, crítico literario, catedrático principal de San Marcos y periodista. Actualmente escribe en el diario UNO. Es  Premio El Poeta Joven del Perú. Premio Nacional de Cultura y Premio “Palabra en Libertad” de la Sociedad Literaria Amantes del País. Autor de 25 poemarios, 3 libros de cuentos y 10 de ensayos literarios. Obra traducida parcialmente al inglés, alemán, francés, ruso y búlgaro.
MARCO MARTOS CARRERA : Caligrafía China (Editorial Peisa, 2014)
Caligrafía China (Editorial Peisa, 2014)

De libro en libro, Marco Martos (Piura, 1942) Premio Nacional de Poesía, ex Decano de la Facultad de Letras de San Marcos y Presidente de la Academia Peruana de la Lengua, con varios poemarios, ensayos y un libro de cuentos, nos llena de asombro.

Al parecer, como dice la cita del clásico, “nada de lo que es humano, le es extraño”.

Y en esta Caligrafía China (Editorial Peisa, 2014) aprovecha para metamorfosearse en varios de los grandes vates de ese país: Li Po, Wang Wei, Tu Fu, y, desde su óptica, nos llegan delicadas piezas en jade y con un permanente olor a lavanda, plena del reino del amor y el desamor, de la crítica social, debidamente encubierta en las figuras mayestáticas de los emperadores y de sus obsecuentes mandarines.

El libro es un prodigio de lírica, una meditación filosófica sobre la brevedad –y plenitud- de la aventura humana, en torno a la sabiduría de nuestra especie y hasta –celebramos su atrevimiento- en el último poema, “Viringo” donde hace una rectificación de la historia ad usum y nos dice, meridianamente, que los perros llamados “chinos”, cuya onomástica verdadera es “Viringos”, fueron dejados, en 1422 –bastante antes que el arribo de Colón- en la zona de Piura, pues el almirante Zheng He y sus compañeros Zhou Man, Hung Bao, Zhou Wen y Yan Quing, “llegaron –en el año anotado- a la bahía de Paita, a Colán, a Sechura…”

Ellos viajaban por orden del emperador Zhu Di “con numerosa comitiva de concubinas y marineros” Y, además, “Venían con la orden expresa de tratar bien/ a las gentes de los países distantes/ y establecer relaciones de concordia con los gobiernos”.  Y aunque pensaron volver “nunca lo hicieron”, mas “dejaron sus perros pelados que dan calor/ a los ancianos en las noches del invierno,/ algunas gallinas orientales de cuellos sin plumas/ y vuelo muy pequeño, dejaron ungüentos,/ hierbas medicinales, algunas palabras que repetimos”.

No obstante que “La nostalgia de lo extraño los acompañó en su regreso/. Tuvieron tiempo para hacer cartas geográficas, mapas/ de todos los mundos que fueron conociendo”. Y todos estos “conocimientos privados llegaron a los cartógrafos italianos, / a los estudiosos portugueses, a los geógrafos de España, /  llegaron a Vasco de Gama, a Cristóbal Colón, a Magallanes…”

 Como leemos, la audacia del planteamiento es digna de encomio, porque éste es un texto aislado, ya que, la mayor parte de los poemas nos conducen a estancias de sabiduría, de lirismo puro que se pergeñan –en especial- en ese trío de poetas con sus respectivas musas.

Li Po con la dama Lu; Wang Wei con la dama Tu San, y el inefable Tu Fu, con su no menos poliédrica, polisémica, dama Ping.

El volumen es, por momentos, me animo a afirmarlo, un himno ecuménico al amor, leitmotiv de gran parte de la cada vez más entrañable obra poética de Marco Martos, como cuando escribe Li Po en los sótanos del Palacio de Verano, un  texto realmente sublevante, contra los “caprichos de los mandarines/ que aprenden la caligrafía de los negocios”, mientras que “los ilustrados piensan como caballos” (y) ”no son mejores que los soldados con sus lanzas de plata”; en tanto él le dice a su amada “Déjame, muchacha, tocar tu piel sagrada, /navegar por tu cuerpo de aguas de mar de jade verde” y la incita a que se una a él en lo prohibido, al mismo tiempo que se burla “de los mandarines y de sus precarios saberes”, y acaba sugiriéndole que se ría “también del emperador y de sus tesoros”.

Y no resistimos citar otra presea: “Escarcha”, poema que Wan g Wei dedica a su amada, la Dama Tu San: “Sufriendo,  sin lágrimas, nos hemos separado/ en la encrucijada de los caminos./ A lo lejos veo la montaña Chu, solitaria.// En su cumbre hay nieves/ y en mi corazón de jade, escarcha”. ¡Soberbio, sin ninguna duda!

Mientras tanto, Tu Fu trata sobre la belleza de Wan Zhao Jun, que “no tiene límites” y a la que el emperador ha “designado como esposa de Hu Han Shie,/el antagonista insólito que gobierna el reino vecino”. Y aquí viene la explicación de todo: “Aquellos que dicen que la belleza solo sirve para contemplarla/ o para solaz de uno solo, se equivocan y mucho.// Es cierto que provoca guerras en ocasiones,/ pero en otras trae la paz duradera.// Viaja Wan Zhao Jun para desposarse,/ detrás de ella van mis ojos y mi pena”.

Y este rubro del amor (todo el libro, lo repito, en definitiva, es un gran libro de amor), imposible no transcribir “Estrecho”: “Desde los acantilados/ amarillas tortugas y peces azules/ se ven tan cerca que parece que te tocaran./ Hay rojos cangrejos en las hendijas de las rocas.// Pálido pero sereno, guiando mi barca/ en las tinieblas de la noche,/ cruzo los rápidos torbellinos/ para llegar ante tus ojos.”

Colores, sonidos (como en otro poema, “Tañido”), orgía de la naturaleza: todo cabe en este poetizar totalizador, que revela la madurez de un vate en la plenitud de sus facultades.

El poema “Los que hicieron el palacio” (con su metalenguaje social) tiene cierta reminiscencia de una conocida composición brechtiana, en tanto en cuanto el tema –bien que el tratamiento sea distinto- que versa sobre los anónimos y humildes que edifican el palacio: “¿Cómo son…?/ ¿De qué hablan? ¿Qué potajes comen?// ¿Cuáles son sus sueños? ¿Cómo son sus aposentos?/.Todas estas multitudes “cruzan los campos sembrados de nieve, lentos en los meses/ del invierno/ y parecen incansables en su labor, pero caen rendidos y /su sueño es pesado/ hasta el amanecer. Se abrazan en silencio, tienen sus hijos, / viven en cabañas, / en una sola habitación. Hacen demasiadas cosas de sol a sol. //En el palacio hermoso, en medio de sonrisas, cortesanos, /doncellas, mandarines, / vive el emperador”.

Finalmente, en la “Palabra de Lao Tse” hallamos una de las más significativas poéticas del bardo, máxime cuando anota: “La palabra es el acto, crea cosas./ Basta decirla, nacen las figuras./ Las figuras son sombras en las noches, / hombres que dicen mágicas palabras.// A los hombres nos crea la palabra/ que otro hombre nos dice cuando sueña.// Hay una mujer en ese sueño fino/ que crea con palabras toda tierra.// El universo es todo lo soñado/ por la diosa que es madre de los hombres.// Donde hay agua están todos los dioses/ que se meten en sueños de la vida.//Donde hay una mujer hay orden:// alínea planetas con sus dedos.”

¿El génesis, verdad: la mujer y el agua?

En fin, podríamos pasarnos de cita en cita, de poema en poema, porque Martos ha logrado una obra compacta que deslumbra y que nos dice bien –como repetimos- que se halla en la cima de su tarea creadora.

(La Memoria del aire)

Composición fotográfica RCBáez

 Caligrafía China (Editorial Peisa, 2014)
Caligrafía China (Editorial Peisa, 2014)

VIRINGO POR MARCO MARTOS

Hay un perro sin pelo en la costa norte de Perú
que llaman viringo, perro chimo, perro chino.
Abunda en Sechura y los científicos lo han bautizado
como sechura canis. Todos esos nombres son verdaderos
y encierran cada uno sus secretos.
En 1422 el almirante Zheng He y sus compañeros
Zhou Man, Hong Bao, Zhou Wen y Yang Qing,
llegaron a la bahía de Paita, a Colán, a Sechura.
Viajaba por orden del emperador Zhu Di
con numerosa comitiva de concubinas y marineros.

1 VIRINGO POR MARCO MARTOS
VIRINGO POR MARCO MARTOS
2 VIRINGO POR MARCO MARTOS
VIRINGO POR MARCO MARTOS
3  VIRINGO POR MARCO MARTOS
VIRINGO POR MARCO MARTOS
4 VIRINGO POR MARCO MARTOS
VIRINGO POR MARCO MARTOS

VIRINGO POR MARCO MARTOS

Hay un perro sin pelo en la costa norte de Perú
que llaman viringo, perro chimo, perro chino.
Abunda en Sechura y los científicos lo han bautizado
como sechura canis. Todos esos nombres son verdaderos
y encierran cada uno sus secretos.
En 1422 el almirante Zheng He y sus compañeros
Zhou Man, Hong Bao, Zhou Wen y Yang Qing,
llegaron a la bahía de Paita, a Colán, a Sechura.
Viajaba por orden del emperador Zhu Di
con numerosa comitiva de concubinas y marineros.
Venían con la orden expresa de tratar bien
a las gentes de los países distantes
y establecer relaciones de concordia con los gobiernos.
Pensaron volver pero nunca lo hicieron,
dejaron sus perros pelados que dan calor
a los ancianos en las noches del invierno,
algunas gallinas orientales de cuellos sin plumas
y vuelo muy pequeño, dejaron ungüentos,
hierbas medicinales, algunas palabras que repetimos.
La nostalgia de lo extraño los acompañó en su regreso.
Tuvieron tiempo para hacer cartas geográficas, mapas
de todos los mundos que fueron conociendo.
Esos conocimientos privados llegaron a los cartógrafos italianos,
a los estudiosos portugueses, a los geógrafos de España,
llegaron a Vasco de Gama, a Cristóbal Colón, a Magallanes.
Todavía permanece, gracias a la magia de la historia,
el emperador Zhu Di, en la ciudad prohibida que mandó construir
dentro de Beijin, en sus aposentos de invierno,
acariciando a su perro viringo, en medio de la nostalgia del tiempo