UN POEMA DE FRANCESCO PETRARCA

Bendita la dulcísima porfía
de entregarme a ese amor que en mi alma mora,
y el arco y las saetas, de que ahora
las llagas siento abiertas todavía.

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FRANCESCO PETRARCA
UN POEMA DE FRANCESCO PETRARCA

UN POEMA DE FRANCESCO PETRARCA

Bendito sea el año, el punto, el día…

Bendito sea el año, el punto, el día,
la estación, el lugar, el mes, la hora
y el país, en el cual su encantadora
mirada encadenóse al alma mía.

Bendita la dulcísima porfía
de entregarme a ese amor que en mi alma mora,
y el arco y las saetas, de que ahora
las llagas siento abiertas todavía.

Benditas las palabras con que canto
el nombre de mi amada; y mi tormento,
mis ansias, mis suspiros y mi llanto.

PIETRO BEMBO A LUCRECIA BORGIA.

Y si a tus manos de marfil le place tocar el arpa o la cítara, resucitan con un arte delicado las notas tebaínas. Si te place evocar las olas vecinas del Po haciendo estremecer la corriente, merced al encanto de tus notas suaves; si te place abandonarte a las danzas y saltar con pie ligero al son de la música ¡oh!, cuanto temo que de darse cuenta por ventura algún dios, no te arranque furtivamente de tu castillo y te lleve, sublimemente, con un vuelo ligero por el aire, para hacer de ti la diosa de un astro nuevo.

 PIETRO BEMBO A LUCRECIA BORGIA.

Pietro Bembo a Lucrecia Borgia.
PIETRO BEMBO A LUCRECIA BORGIA.

“A pesar de la belleza por la que en vano rivalizan contigo la hija de Agenor y Helena de Esparta, secuestrada por el troyano Paris, sabes consagrarte a los estudios y a las artes delicadas y no dejas que tu genio quede ahogado por el esplendor de tu belleza. Si declamas versos en lengua vulgar, semejas una muchacha nacida en Italia. Si tomas la pluma, escribes versos y poemas que son versos y poemas dignos de las musas. Y si a tus manos de marfil le place tocar el arpa o la cítara, resucitan con un arte delicado las notas tebaínas. Si te place evocar las olas vecinas del Po haciendo estremecer la corriente, merced al encanto de tus notas suaves; si te place abandonarte a las danzas y saltar con pie ligero al son de la música ¡oh!, cuanto temo que de darse cuenta por ventura algún dios, no te arranque furtivamente de tu castillo y te lleve, sublimemente, con un vuelo ligero por el aire, para hacer de ti la diosa de un astro nuevo.”

AUTOR : PIETRO BEMBO SIGLO XVI

BROTARON DE SUS MANOS POR FANNY JEM WONG

De sus manos brotaron primaveras,
encendiéndome tiernamente el pensamiento,
con el susurro de su voz hecha mañana.

BROTARON DE SUS MANOS

De sus manos brotaron primaveras,

encendiéndome tiernamente el pensamiento,

con el susurro de su voz hecha mañana.

Y solté los cabellos húmedos al viento

para incrustar sobre su pecho

mi   broche de jade y rubíes.

Quizás pueda decir algún día,

que mis ramas florecieron 

en un espacio de su corazón.

FANNY JEM WONG

23-02-2017

 

ESTACIONES POR FANNY JEM WONG

Siglos de historia recorren veredas,
remecen cimientos, incendian ciudades.
Ante su vigorosa presencia
trémulas se abren las puertas,
en un tiempo sin tiempos,
reluce triunfal, portentoso corcel.

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ESTACIONES
I
Balanceándome en mis extremos
Intentando no perder mi centro
Integrando los ciclos cumplidos,
regresan en fila a la hora precisa
uno a uno los recibo con intenso placer.
II
Es difícil mirar entre tantas imágenes,
invaden mi cráneo sin compasión.
En libertad total, resuena su cálida voz,
su desnudez me arropa entera
y se hace aroma y se hace canto,
presa de sus grandes manos,
invoco a ese sol , a ese mar.
III
Escribo lento, como si fuese un rito.
El universo entero en largo cortejo,
va abriéndose paso entre los bosques
y las hojas palpitantes de las rosas.
Clara actitud de entrega reflejan
sus cansados y tristes ojos.
IV
Siglos de historia recorren veredas,
remecen cimientos, incendian ciudades.
Ante su vigorosa presencia
trémulas se abren las puertas,
en un tiempo sin tiempos,
reluce triunfal, portentoso corcel.
V
Convierte la noche en día y viceversa
Que los muertos se sonrojen en sus tumbas.
Mordisquea, lame, examina muros,
en prolongado vaivén desgárrame la piel
En libertad total el agua mane sobre los campos.
FANNY JEM WONG
15-01-2017

 

AGUA ROJA POR MARCO MARTOS

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AGUA ROJA POR MARCO MARTOS

AGUA ROJA

POR MARCO MARTOS

Tomo el agua roja de electrolitos, tomo ese menjunje,

para aliviar la sequedad de mis grandes cavernas,

esa tempestad de náuseas que casi acaba con mi vida.

Mi voluntad de escribir me sostiene,

para sacar de adentro con alguna gracia,

aquello que me deja la lengua con su abrazo,

y ganar algo del afecto que me das,

sin merecerlo, cada día.

Cómo se curaba Homero, dime si lo sabes, cómo se curaba,

si era ciego, cómo llegaba con paso vacilante a la casa del médico,

y duró tanto que pudo escribir todo lo que soñaba,

cómo vivió Virgilio con sus dolores estomacales,

cómo pudo escribir en medio de tantos reiterados sufrimientos.

Y Dante, qué hizo Dante, que hierbas tomaba a salto de mata,

en medio de las batallas y el rencor y la envidia de tantos florentinos,

y Juan de la Cruz, cuando estaba recluido,

qué aguas medicinales bebía, antes de deslizarse por una pared

con una blanca sábana en la noche de luna,

y Leopardi, encerrado en su casa, mirando el mundo

a través de los ojos de la hija del cochero,

la más delicada imaginable, tanto cómo el lucero de la mañana,

qué esperanza de curación tuvo, mientras tristísimo escribía,

y César Vallejo qué sintió cuando salió del hospital,

hecho un guiñapo, un malestar permanente,       

desconocido, que luego acabaría con su vida.

Tuvieron siempre una pluma en su corazón y en su mano,

un ramo de olivo y una sonrisa para toda la gente

y sus nombres se mezclan con la hermosura del día.

 

PINCELES POR MARCO MARTOS

PINCELES POR MARCO MARTOS-2

PINCELES POR MARCO MARTOS
Con tinta negra
dibujo mis palabras
y el poema huye delante
y te acompaña.
Me quedan
el bamboleo de tu cuerpo,
el abrir y cerrar de tus ojos
y tu sonrisa de jade.

 

 

MÚSICA POR MARCO MARTOS

MÚSICA POR MARCO MARTOS
MÚSICA POR MARCO MARTOS

MÚSICA POR Marco Martos


A lo lejos oigo la música,
el extraño orden de tus dientes
que chocan como copas
cegadas por el perfume de la noche,
enigmas enemigos
que evocan el rumor de los eucaliptos
cantando con el viento
en el centro de la plaza,
cielos azules, látigos de hielo
en las lindes de los cerros,
aguas crueles, remolinos
que trituran el deseo
mientras acaban las tinieblas
en roncas ráfagas de luz
y de olvido.