Fanny Jem Wong como invitada de Poe3ía y Opinión

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Fanny Jem Wong como invitada de Poe3ía y Opinión

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Poe3ía y Opinión

Editorial Cielo Gris

VIENTOS DE OTOÑO POR FANNY JEM WONG

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VIENTOS DE OTOÑO POR FANNY JEM WONG

Cuando los vientos otoñales,
soplen sobre los sueños
y las ideas vibren
en los planos más profundos,
más allá de lo vivido,
en la simplicidad de la muerte,
podré rehacer los cielos rotos
y las hojas amarillas.

Cuando mi alma flote,
más allá de mis huesos,
y mis muertes den origen
a nuevos nacimientos,
más allá de donde se inicia
la sinfonía de las esferas,
desnudaré todos mis rostros,
y finalmente seré libre…

Cuando los rojos soles,
se oculten por siempre
y avancen todos los muros
sobre las noches que se hunden,
más allá de mis lechos de jade,
del musgo que vistió mis espejos,
lograré aceptar la fortuna
de haber sido la Hija del Fuego.

Cuando mi cuerpo
se consuma entre llamas
y de mis letras solo queden
lúgubres cenizas,
más allá de mis casas en ruinas,
del murmullo de las aguas,
renaceré salvaje
de entre mis flores mustias.

FANNY JEM WONG
07.03.08
He aquí, el comienzo de mi imperfecta perfección.
(Jemwong)

FLORES PARA LOU ANDREAS SALOMÉ POR MARCO MARTOS

POEMAS  DE MARCO MARTOS UNMSM  (3)LOU ANDREAS-SALOMÉ

FLORES PARA LOU ANDREAS SALOMÉ
POR MARCO MARTOS

Es miércoles en Viena.
Dos sillas vacías
atormentan al conferencista,
quien advierte las ausencias
de Lou Andreas Salomé,
bienamada contertulia,
y de Víctor Tausk, enfurruñado discípulo.
El disertante conoce
los meandros de la vida,
se ha visto a sí mismo
mejor que en un espejo
a través de un severo autoanálisis,
sabe que los sentimientos
son oscuros y complejos
y que ningún tiempo es suficiente
para conocerlos y estudiarlos.
Y aunque la ciencia que practica
le ha permitido colocarse
por encima de los pequeños asuntos,
queda confundido
con los celos que lo invaden,
los más espantosos
que puedan imaginarse.
Odia al impostor
y a Lou Andreas Salomé,
cuyas historias de amor
bien conoce, la quiere
borrar de la memoria.
Otra es su secreta voluntad.
El día jueves el doctor Sigmund Freud
le envía flores rojas
a Lou Andreas Salomé
y un claro mensaje de amor.
(De deseo sexual según sus teorías).
Está desesperado.
Y lo advierte mientras se acicala la barba.

PRÍNCIPE ZARRAPASTROSO POR MARCO MARTOS

PRÍNCIPE ZARRAPASTROSO POR MARCO MARTOS

PRÍNCIPE ZARRAPASTROSO
POR MARCO MARTOS

Salgo zarrapastroso de mi madriguera
y me visto de príncipe antes de subir a los aviones.
Llego a las ciudades más distantes de nombres curiosos
y me alojo en los hoteles de lujo frente a las playas.
Inspecciono minibares y baños como un notario
y llego a conclusiones asombrosas:
los albergues luminosos de los países ricos
por las minucias cobran menos
que los hospedajes importantes
de las naciones en desarrollo:
copas de vodka en las neveras,
llamadas de teléfono internacionales.
De todos modos, en uno o en otro caso,
pago sin chistar mis consumos.
La habitación con sala de recibo,
hermosas cortinas y aire temperado,
me la paga la Poesía que ha firmado convenios
con diferentes ministerios de numerosas naciones
para que me traten como un príncipe
siendo un zarrapastroso,
un poeta inteligente de escasas ambiciones.
Voy a los teatros y leo mis textos ante ministros
y funcionarios entendidos y pobladores humildes
convocados por la televisión y los diarios,
que me regalan rosas perfumadas
y libros de papeles de colores.
Regreso a mi barrio con dos mariposas de madera,
fragancias y perfumes exóticos
y baúles diminutos repletos de poemas de aire y de agua,
con mi traje de príncipe arrugado, con manchas,
pero contento como un zarrapastroso.
Mi vecino, que me dice príncipe por mis buenos modales,
me pregunta: —¿Dónde estuviste?
—Volando con las águilas en el techo del mundo.

TAÑIDO POR MARCO MARTOS

POEMAS DE MARCO MARTOS UNMSM   (16)
TAÑIDO POR Marco Martos
Ahí está el tañido de la campana,
el gallo de bronce que anuncia la luz
a las arenas interminables
y a las aguas sagradas del mar eterno.
Se extiende desde el fondo del tiempo,
suena y se acaba de pronto, milagro de música
que nos deja temblando y con gozo
todo el día hasta que llega la noche
y lo aguardamos en nuestro sueño.
Este poema pertenece al libro “Caligrafía china” que, editado por Peisa, se encuentra en librerías.

MUJER DEL PERÚ POR MARCO MARTOS

POEMAS DE MARCO MARTOS UNMSM   (19)

Mujer del Perú
por Marco Martos
Tu fragancia.
Tu fragancia
que se mezcla
con la luz
que nace
en la niebla,
en el mar
del Perú.
Tu fragancia
y esa manera tuya
de quedarte quieta
en el lado derecho
de la cama,
junto a la taza
de café.
Vienen hacia mí
tu fragancia,
tus silencios
y tu sonrisa
más hermosa
que el amanecer.

CINTIA ES LA VIDA (ESCRIBE PROPERCIO) POR MARCO MARTOS

POEMAS DE MARCO MARTOS UNMSM   (18)

CINTIA ES LA VIDA
(ESCRIBE PROPERCIO)

POR MARCO MARTOS

Vas y vienes por las callejuelas de Roma.
Las bibliotecas son tu reino, los pergaminos,
la caligrafía, los largos dictados de los juristas,
de los empleados del Foro
y de los ujieres de toda laya.
Paseas tu belleza incólume
entre el polvo de los siglos.
En el otro extremo de la ciudad,
mientras crecen las sombras
cuando el sol declina,
alcanzo a escribir las líneas que te envío.
Solo, no soy de este mundo,
semejo a un fantasma extraviado
entre los humanos de carne y hueso.
Tiemblo cuando no estoy a tu lado,
pero si te veo soy el agua que fluye gozosa
bajo el sol de la primavera,
una nieve en lo alto de la montaña,
un pájaro errante que llega a su nido.

PROPERCIO DIALOGA CON CINTIA POR MARCO MARTOS

POEMAS DE MARCO MARTOS UNMSM   (15)

PROPERCIO DIALOGA CON CINTIA
POR Marco Martos
-Cintia, milagro de la mañana,
te pregunto, eres de este mundo
o has venido de un planeta gemelo,
más sano y verdadero.
-He nacido aquí en estas tierras violentas,
entre personas que conoces
y que ves cada mañana.
-Te imagino entonces como una caña
cimbreante a orillas del río de la locura
que arrastra a innumerables hombres.
-Así es, los veo pulular cerca
y luego perderse en la ría, camino al mar
y luego desaparecer,
junto al rosado del sol bañando
las aguas del atardecer.
-¿Y tú, cómo te conservas?
-Manteniendo una central serenidad
en mi corazón, mis piernas y mis manos,
de día y de noche, en el sueño y la vigilia.
-¿Y la locura no te alcanza?
-Solo en las proporciones necesarias
para emprender acciones audaces.
-¿Y cuál es tu propósito conmigo? –
Transformarte en un poeta eficiente,
incansable, descontento consigo mismo,
profundo si cabe, de dicción exacta,
con numerosos vocablos.
-Gracias, recibe mi gratitud.
-No hay nada que agradeceder
, cumplo mi misión en la tierra.

LUNA DE PAITA POR MARCO MARTOS

POEMAS DE MARCO MARTOS UNMSM   (12)LUNA DE PAITA
POR MARCO MARTOS
Cuando clarea el cielo y se apaga la luna,
el plomo del mar traspasa las farolas del malecón,
atraviesa la delgada bruma del día que principia,
cruza los vidrios del ventanal y anida
en los ojos insomnes del niño en el alféizar.
Los trajes descoloridos, colgados en la percha,
semejan guerreros silenciosos aguardando en la penumbra.
Una voz enfurruñada dice algo y al rato otra vez
la sombra inquieta, trepada en el alféizar,
atisba a los viandantes que hacen la jornada:
pescadores descalzos, soñolientos transeúntes
que caminan hacia el muelle donde embarcan las reses
y el sol que nace detrás de los cerros
y tiñe las aguas de oro y de rosa.
Inacabable es el día hasta que aparezca la luna
para ambular desde Pueblo Nuevo hasta La Punta
recogiendo brillantes caracoles, estrellas de mar
hieráticas por siempre, historias de aparecidos,
de Francis Drake y de mujeres. Y mientras el mar
se torna verde y azul, pareciera
que este tiempo suspendido está libre de la muerte.

POEMAS DE JOSÉ SARAMAGO

JOSÉ SARAMAGO “En el silencio más hondo de esta pausa, Donde la vida se hizo eternidad, Busco tu mano ”
INTEGRAL

Por un segundo, sólo, no ser yo:
Ser bicho, piedra, sol, u otro hombre,
Dejar de ver el mundo desde esta altura,
Pesar el más y el menos de otra vida.

Por un segundo, sólo, otros ojos,
Otra forma de ser y de pensar,
Olvidar cuanto sé, de la memoria
Nada dejar, ni el saberla perdida.

Por un segundo, sólo, otra sombra,
Otro perfil en el muro que separa,
Gritar con otra voz otra amargura,
Cambiar por muerte la muerte prometida.

Por un segundo, sólo, encontrar
En tu cuerpo mudado el cuerpo mío,
Por un segundo, sólo, y no más:
Por desearte más, ya conocida.

DI TU POR MI, SILENCIO

No era hoy un día de palabras,
Intentos de poemas o discursos,
Ni ningún camino era nuestro,
Para decirnos bastaba un acto sólo,
Y ya que en las palabras no me salvo,
Di tú por mi, silencio, lo que no puedo.

PUES EL TIEMPO NO PARA

Pues el tiempo no para, poco importa
Que los días vividos nos acerquen
El vaso de agua amarga colocado
Donde la sed de vida se exaspera.

No contemos los días que pasaron:
Fue hoy cuando nacimos, Sólo ahora
La vida ha comenzado, y, lejos aún,
La muerte ha de cansarse en nuestra espera.

ALEGRIA

Ya oigo gritos a lo lejos
Ya dice la voz del amor
La alegría del cuerpo
El olvido del dolor

Los vientos se han recogido
Y el verano se nos ofrece
Cuántos frutos cuántas fuentes
Y el sol que nos calienta

Ya cojo jazmines y nardos
Ya tengo collares de rosas
Y bailo en medio del camino
Las lanzas prodigiosas

Ya se ofrecen las sonrisas
Ya se dan las vueltas todas
Oh certeza de las certezas
Oh alegría de las bodas.

BALADA

Di la vuelta al continente
Sin salir de este lugar
Interrogué a toda la gente
Como el ciego o el demente
Cuyo sino es preguntar

Nadie me pudo decir
Dónde estabas o vivías
(Ya cansado de olvidar
Para morir sólo vivos
Perdían la cuenta a los días)

Tomé mi guitarra
En el lumbral me senté
Con el cuenco de limosna
Con pan duro en la alforja
Desengañado canté

Quizá dijese romanzas
O cantigas de encantar
Aprendidas en las andanzas
De las escabas venturas
De quien no supo esperar

ARTE DE AMAR

Metidos en esta piel que nos reniega,
Somos dos, lo mismo que enemigos.
Gran cosa, finalmente, es el sudor
(Así ya lo decían los antiguos):
Sin él, la vida no sería lucha,
Ni el amor amor.

INTIMIDAD

En el corazón de la mina más secreta,
En el interior del fruto más distante,
En la vibración de la nota más discreta,
En la caracola espiral y resonante,

En la capa más densa de pintura,
En la vena que en el cuerpo más nos sonde,
En la palabra que diga más blandura,
En la raíz que más baje, más esconda,

En el silencio más hondo de esta pausa,
Donde la vida se hizo eternidad,
Busco tu mano y descifro la causa
De querer y no creer, final, intimidad.

PESDADILLA

Hay un terror de manos en el alba,
Un rechinar de puerta, una sospecha,
Un grito que horada como una espada,
Un ojo desorbitado que me espía.
Hay un fragor de fin y de derrumbe,
Un enfermo que rompe una receta,
Un niño que llora medio ahogado,
Un juramento que nadie acepta,
Una esquina que salta de emboscada,
Un trazo negro, un brazo que repele,
Un resto de comida masticada,
Una mujer golpeada que se acuesta.

Nueve círculos de infierno tuvo el sueño,
Doce pruebas mortales que vencer,
Pero nace el día, y el día recompongo:
Tenía que ser, amor, tenía que ser.

ENIGMA

Un nuevo ser me nace a cada hora.
El que fui, ya lo he olvidado. El que seré
No guardará del que soy ahora
Sino el cumplimiento de cuanto sé.

REGLA

Tan poco damos cuando sólo mucho
En la cama o la mesa ponemos de nosotros:
Hay que dar sin medida, como el sol,
Imagen rigurosa de lo que somos.

RECETA

Tómese un poeta no cansado,
Una nube de sueño y una flor,
Tres gotas de tristeza, un tono dorado,
Una vena sangrando de pavor.
Cuando la masa ya hierve y se retuerce
Se hecha la luz de un cuerpo de mujer,
Una pizca de muerte que refuerce,
Que un amor de poeta así lo quiere.

NO ME PIDAN RAZONES

No me pidan razones, no las tengo,
O daré cuantas quieran: bien sabemos
Que razones son palabras, todas nacen
De las mansas falsedades que aprendemos.

No me pidan razones para entender
La marea rebelde que me llena el pecho.
Mal en este mundo, mal con esta ley:
No hice yo la ley ni el mundo acepto.

No me pidan razones, o que las disculpe,
De este modo de amar y destruir:
En la más oscura noche es donde amanece
El color de primavera el porvenir.

EN LA ESQUINA DEL TIEMPO

En esta esquina del tiempo es donde te encuentro
Oh nocturna ribera de aguas vivas
Donde los lirios abiertos adormecen
El dolor de las horas corrosivas.

Bogando entre los márgenes de tus brazos,
Los ojos e las estrellas de tu pecho,
Doblo la esquina del tiempo que resurge
Del móvil del cuerpo de agua en que me echo.

En la secreta matriz que te modela,
Un pez de cristal suelta delirios,
Y como otro sol se cierne, brillando,
Sobre el agua, los márgenes y los lirios.

INVENTARIO

De qué sedas están hechos tus dedos,
De qué marfil tus muslos lisos,
De qué alturas llegó a tu andar
La gracia de gamuza con que pisas.

De qué moras maduras se extrajo
El sabor acidulado de tu seno,
De qué Indias del bambú de tu cintura.
El oro de tus ojos, de dónde vino.

A qué mecer de ola vas a buscar
La línea serpentina de tus caderas,
De dónde nace la frescura de esa fuente
Que sale de tu boca cuando ríes.

De qué bosques marinos se soltó
La hoja de coral de tus puertas,
Qué perfume te anuncia cuando vienes
A rodearme de deseo las horas muertas.

CUERPO-MUNDO

¿Qué caminos de tu cuerpo no conozco,
A la sombra de qué valles no dormí,
Qué montañas no escalé, qué lejanías
No abarqué con mis ojos dilatados,
Qué torrentes no pasé, qué ríos profundos
La desnudez de mi cuerpo no cruzó,
Qué playas perfumadas no pisé,
Qué selvas y jardines, qué descampados?

RE-INICIACIÓN

Es porque todo huye que yo no huyo
Y vuelvo a conjugar desde el principio
El verbo conocido y sospechado.
En una era de brasas me sentaron,
Más digo que son brumas, Negador,
El cuerpo me regresa, iniciado.

FINAL Y NUEVO COMIENZO

No puede ser luar esta blancura,
Ni aves aletean sobre el lecho,
Donde caen los cuerpos fatigados:
Será, de mí, la sangre que murmura,
Serán de ti, las lunas de tu pecho:
Donde va el cansancio, renovados.

APRENDAMOS AMOR

Aprendamos, amor, de estos montes
Que, tan lejos del mar, saben el modo
De bañar en el azul los horizontes.

Hagamos lo que es justo y razonable:
De deseos ocultos otras fuentes
Y bajemos al mar de nuestro lecho.

MAÑANA

Altos los troncos, y en lo alto los cantos:
La hora de la mañana, en nosotros nacida,
Cubre de azul y verde el gesto simple
Con que me das, serena, tu vida.

Confianza de manos, de ojos calmos,
Donde la sombra de la pena y el llanto
Como la noche del bosque se retira:
Altos los troncos, y en lo alto los cantos.

Saramago José, Poesía completa, Ed. Alfaguara, México, 2005, 637 pp.