BIENVENIDO PAPA FRANCISCO AL PERÚ

Bienvenido Papa Francisco.
Perú 18-01-2018
Jorge Mario Bergoglio es el Papa número 266 de la iglesia católica y el primer pontífice que procede del continente americano, concretamente de Argentina. Fue presidente de la conferencia episcopal Argentina. Hijo de inmigrantes italianos se licenció como Técnico Químico y a la edad de 21 años decidió ser sacerdote. En 2001 Juan Pablo II lo nombró cardenal con el título de San Roberto Belarmino. Como cardenal, Bergoglio fue conocido por su humildad, conservadurismo doctrinal y su compromiso con la justicia social. Destacar también que es el primer Jesuita nombrado Papa en toda la historia.
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Frases de Papa Francisco.


-El odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida

-El Señor no se cansa de perdonar. Somos nosotros
los que nos cansamos de pedir perdón.

-Muchos de ustedes no pertenecen a la Iglesia Católica y otros no son creyentes, pero respetando las conciencias de cada uno os doy mi bendición, sabiendo que cada uno de nosotros somos hijos de Dios.

-Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres.

-Debe exigirse la distribución de la riqueza.

-Antes de dar la bendición os pido un favor, que pidáis al Señor la bendición para su obispo. Hagamos en silencio esta oración vuestra por mí.

-Los que aman con todo su ser, aun llenos de debilidades y límites, son los que vuelan con ligereza, libres de influencias y presiones.

-Los derechos humanos se violan no solo por el terrorismo, la represión, los asesinatos sino también por la existencia de condiciones de extrema pobreza y estructuras económicas injustas que originan las grandes desigualdades

-En nuestra región eclesiástica hay presbiteros que no bautizan a los chicos de las madres solteras porque no fueron concebidos en la santidad del matrimonio. Estos son los hipócritas de hoy. Los que clericalizaron a la Iglesia. Los que apartan al pueblo de Dios de la salvación.

-Por más que se lo destruya el poder del amor como servicio siempre resucita. Su fuente está más allá de toda indicación humana; es la paternidad amorosa de Dios fuente inalcanzable e incuestionable.

-No debemos tener miedo de la bondad ni de la ternura.

-Cristo es el centro, no el sucesor de Pedro.

-Que Dios os perdone por lo que habéis hecho.

-Quisiera pedir a todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político o social, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: seamos custodios de la creación.

-Nos acostumbramos a levantarnos cada día como si no pudiera ser de otra manera, nos acostumbramos a la violencia como algo infaltable en las noticias, nos acostumbramos al paisaje habitual de pobreza y de la miseria caminando por las calles de nuestra ciudad.

-Solo el que sirve con amor sabe custodiar.

-Sólo la mística simple del mandamiento del amor, constante, humilde y sin pretensiones de vanidad pero con firmeza en sus convicciones y en su entrega a los demás podrá salvarnos.

-En la voracidad insaciable de poder, consumismo y falsa eterna juventud, los extremos débiles son descartados como material desechable de una sociedad que se torna hipócrita, entretenida en saciar su “vivir como se quiere” (como si eso fuera posible), con el único criterio de los caprichos adolescentes no resueltos.

-Guardemos a Cristo en nuestra vida, para guardar a los demás, salvaguardar la creación.

-El amor que propone Jesús es gratuito e ilimitado y por ello muchos consideran, a Él y su enseñanza, un delirio, una locura y prefieren conformarse con la mediocridad ambigua.

-Veo las faltas de la Iglesia como las de mi madre.

-Dios no quiere una casa construida por el hombre, sino la fidelidad a su palabra, a su designio; y es Dios mismo quien construye la casa, pero de piedras vivas marcadas por su Espíritu.

La esclavitud no está abolida, está a la orden del día. En esta ciudad se explota a trabajadores en talleres clandestinos, y si son emigrantes se les priva de la posibilidad de salir de ahí. En esta ciudad hay chicos en situación de calle, desde hace años. Hay muchos y esta ciudad fracasó y sigue fracasando en librarnos de esa esclavitud estructural que es la situación de calle.

-La deuda social exige la realización de la justicia social. Juntas, nos interpelan a todos los actores sociales, en particular al Estado, a la dirigencia política, al capital financiero, los empresarios, agropecuarios e industriales, sindicatos, las Iglesias y demás organizaciones sociales.

-La crisis económico-social y el consiguiente aumento de la pobreza tiene sus causas en políticas inspiradas en formas de neoliberalismo que consideran las ganancias y las leyes de mercado como parámetros absolutos en detrimento de la dignidad de las personas y de los pueblos.

-La ternura no es la virtud de los débiles, sino más bien todo lo contrario: denota fortaleza de ánimo y capacidad de atención, de compasión, de verdadera apertura al otro, de amor.

-Preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón. Es preocuparse uno del otro en la familia: los cónyuges se guardan recíprocamente y luego, como padres, cuidan de los hijos, y con el tiempo, también los hijos se convertirán en cuidadores de sus padres

-El poder como ideología única es otra mentira

-El amor aleja de las ideologías

-Entre una Iglesia accidentada que sale a la calle y una Iglesia enferma de autorreferencialidad, no tengo ninguna duda: prefiero la primera

-Una madre se defiende con el corazón lleno de amor, antes de usar la palabra. Me pregunto si en el corazón de muchos de los que entran en esta dinámica de los escándalos habrá amor por la Iglesia.

-Por desgracia, en todas las épocas de la historia existen “Herodes” que traman planes de muerte, destruyen y desfiguran el rostro del hombre y de la mujer.

-Y también los ancianos son abandonados, y no solo en la precariedad material. Son abandonados en la egoísta incapacidad de aceptar sus limitaciones que reflejan las nuestras, en los numerosos escollos que hoy deben superar para sobrevivir en una civilización que no los deja participar, opinar ni ser referentes según el modelo consumista de “sólo la juventud es aprovechable y puede gozar”.

-No soportamos vernos débiles. El diálogo y la búsqueda de las verdades que nos llevan a construir un proyecto común implican escucha, renuncias, reconocimiento de los errores, aceptación de los fracasos y equivocaciones … implican aceptar la debilidad

-Los pobres, los pobres, pensé, e inmediatamente me acordé de Francisco de Asís.

-Tratamos de ser una Iglesia que sale de sí misma y que va hacia los hombres y las mujeres que no la frecuentan, que no la conocen, que se fueron, indiferentes

-Los cardenales no son los agentes de una ONG, sino los siervos del Señor, bajo la inspiración del Espíritu Santo, que es Aquél que hace la verdadera diferencia entre los carismas, y que al mismo tiempo en la Iglesia les conduce a la unidad.

-La vanidad el alardeo, son una actitud de espiritualidad mundana, que es el peor pecado de la Iglesia.

-El ejercicio de buscar poder acumulativo como adrenalina es sensación de plenitud artificial hoy y autodestrucción mañana

-Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio, y que también el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez más en ese servicio que tiene su culmen luminoso en la cruz; debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto, rico de fe, de san José y, como él, abrir los brazos para custodiar a todo el Pueblo de Dios y acoger con afecto y ternura a toda la humanidad, especialmente los más pobres, los más débiles, los más pequeños.

-Comenzamos este camino de la Iglesia de Roma, obispo y pueblo, juntos, en hermandad, amor y confianza recíproca. Recemos unos por otros, por todo el mundo, para que haya una gran hermandad. Este camino debe dar frutos para la nueva evangelización

-Tratamos de llegar a las personas que se encuentran lejos mediante los medios digitales, la red y los mensajes cortos

-Hermanos y hermanas, buenas tardes. Sabéis que el deber de un cónclave es dar un obispo a Roma y parece que mis hermanos cardenales han ido a buscarlo al fin del mundo, pero ya estamos aquí

-Pensé en las guerras y en que Francisco es el hombre de la paz, además de los pobres, y así me vino el nombre

-Una vez más se avanza deliberadamente en limitar y eliminar el valor supremo de la vida e ignorar los derechos de los niños por nacer.

-“Esta no es una tierra huérfana. Es la tierra de la madre. Y si hay madre, hay hijos”  Francisco En Perú

– “Ayuden a sus obispos, ayuden a sus misioneras y misioneros para que se hagan uno con ustedes, y de esta manera, dialogando entre todos, puedan plasmar una iglesia con rostro amazónico y una iglesia con rostro indígena”. Francisco En Perú

– “Existe otra devastación de la vida propiciada por la minería ilegal; la trata de personas”. Francisco En Perú

– “Muchos han escrito y hablado de ustedes. Está bien, que ahora sean ustedes mismos quienes se autodefinan y nos muestren su identidad. Necesitamos escucharles. Francisco En Perú

-“Felicito también a todos aquellos jóvenes de los pueblos originarios que se esfuerzan por hacer, desde el propio punto de vista, una nueva antropología y trabajan por releer la historia de sus pueblos desde su perspectiva”.Francisco En Perú

– “Pido a mis hermanos obispos … que sigan impulsando espacios de educación intercultural y bilingûe en las escuelas, los institutos pedagógicos y universidades”. Francisco En Perú

-“La corrupción es evitable y exige el compromiso de todos”. Francisco En Perú

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MARTÍN HEIDEGGER (1987) DE CAMINO AL HABLA

“la capacidad de hablar no es sólo una de las facultades del hombre, de idéntico rango que las demás. La capacidad de hablar constituye el rasgo esencial del hombre.

Martin-Heidegger

MARTÍN HEIDEGGER (1987) DE CAMINO AL HABLA “la capacidad de hablar no es sólo una de las facultades del hombre, de idéntico rango que las demás. La capacidad de hablar constituye el rasgo esencial del hombre. Este rasgo distintivo contiene el rasgo esencial del hombre. Este rasgo distintivo contiene el esquema de su esencia. El hombre no sería hombre si le fuera negado el hablar incesantemente, desde todas partes y hacia cada cosa, en múltiples avatares y la mayor parte del tiempo sin que sea expresado en términos de un “es” (es ist). En la medida en que el habla le concede esto, el ser del hombre reside en el habla”

 “La filosofía implica una movilidad libre en el pensamiento, es un acto creador que disuelve las ideologías.”

 “Sólo hay mundo donde hay lenguaje.”

 “No se puede probar nada en el reino del pensamiento; pero el pensamiento puede explicar muchas cosas.”

 “La gran tragedia del mundo es que no cultiva la memoria, y por tanto olvida a los maestros”

 “El pensamiento se traduce tan escasamente como la poesía. Como mucho puede transcribirse. En cuanto se hace una traducción literal, todo resulta alterado”

 “Quien piensa a lo grande tiene que equivocarse a lo grande.”

 “Ninguna época ha sabido tantas y tan diversas cosas del hombre como la nuestra. Pero en verdad, nunca se ha sabido menos qué es el hombre.”

 “Las Artes se convierten en instrumentos de información manipulados y manipuladores”

“La angustia es la disposición fundamental que nos coloca ante la nada.”

 “Muy pronto la televisión, para ejercer su influencia soberana, recorrerá en todos los sentidos toda la maquinaria y todo el bullicio de las relaciones humanas.”

“Solo un Dios puede salvarnos”

“La angustia es la disposición fundamental que nos coloca ante la nada”

“Quien piensa a lo grande yerra grandiosamente”

“Lo más antiguo de lo antiguo llega desde atrás a nuestro pensar, y, sin embargo, se nos adelanta. Por eso el pensar se detiene en la aparición de lo que fue, y es recuerdo”

“No se puede probar nada en el reino del pensamiento; pero el pensamiento puede explicar muchas cosas”

“Camina soportando el fracaso y la cuestión por la única senda que es tuya”

“La lengua es la casa de la verdad del ser”

“Sólo hay mundo donde hay lenguaje”

“Trascendencia constituye individualidad”

PENSAMIENTOS -FRASES CÉLEBRES, REFRANES, CITAS, POEMAS Y OTRAS CURIOSIDADES ILUSTRADAS ***

PENSAMIENTOS -FRASES CÉLEBRES, REFRANES, CITAS, POEMAS Y OTRAS CURIOSIDADES ILUSTRADAS

ELISABETH “SISSI”, Emperatriz de Austria 1837-1898

Así pasó estos años la emperatriz: nada más llegar a Austria, ya emprendía un nuevo viaje. El 16 de julio de 1898, Sissi se despidió de su esposo en Ischl, sería la última vez que Francisco José la vería con vida. Se dirigiría a Munich, luego a Alemania y por último a Suiza

 

ELISABETH “SISSI”, Emperatriz de Austria 1837-1898

La familia Wittelsbach

Los Wittelsbach fueron una de las familias más antiguas y poderosas de Alemania y de Europa, por siete siglos reinó en Baviera –territorio al sur de Alemania- ya sea como electores o como duques e incluso en la calidad de reyes. Como toda familia, vio nacer individuos inteligentes, valientes y poderosos, pero también su estirpe se caracterizó por dar al mundo los personajes más crueles, locos, ambiciosos y extravagantes que se tenga memoria.

Manteniendo la vieja costumbre germana de subdividir sus tierras y gracias a su abundante prole, esta familia se esparció por el sur de Alemania, formando ramas segundonas de la oficialmente reinante, de esta forma los condes palatinos de Zweinbrücken-Birkenfeld-Gelnhausen, se les concedió el titulo de Duques en Baviera en 1799 (no de Baviera, para no disminuir las atribuciones de la línea más antigua, cuyo jefe poseía entre sus títulos el de Duque de Baviera).

Para afianzar los lazos que deberían unir a las dos familias, el rey Maximiliano I, casó a una de sus hijas menores, de nombre Ludovica (habida de su segundo matrimonio con una princesa de Baden) con el duque Maximiliano José en Baviera (1808-1888), lo que permitió a la familia mejorar su condición económica y acercarse aún más a la corte bávara.

El matrimonio tuvo ocho hijos; Luis Guillermo, Elena, Elisabeth, Carlos Teodoro, María, Matilde, Sofía y Maximiliano; quienes emparentaron con la realeza y con la más alta aristocracia europea.
Retrato en grupo de los hijos e hijas de los Duques Max-Joseph y Ludovica en Baviera, según Stieler.

Sissi: de princesa romántica a emperatriz de Austria

Elisabeth Amalie Eugenie von Wittelsbach, conocida como Sissi en el entorno familiar, nació en Munich el 24 de diciembre de 1837, creció en el palacio de Munich y desde muy niña se caracterizo por su personalidad retraída, que casi no se podría llamar bonita, pero con un encanto peculiar, gusta de la naturaleza, especialmente de los animales y las caminatas en los bosques cercanos.
Retrato ecuestre de la Duquesa Elisabeth en Baviera, alias “Sissí”, ante el castillo de Possenhofen, propiedad de sus padres y lugar de su infancia y adolescencia despreocupada.

Si bien para la pequeña Sissi no estaba contemplado el matrimoniarla, ya que la familia por ahora tenía el anhelo de casar lo mejor posible a la mayor de las mujeres, que cariñosamente llaman Nené, y en vista de la soltería del joven emperador Francisco José de Austria, se trasladaron en 1853 a Ischl, Austria, para presentarla al monarca, que también era su primo, ya que su madre la archiduquesa Sofía era hermana de la duquesa Ludovica.
Retrato oficial del Emperador Francisco-José I de Austria (1830-1916), fechado en 1853.

Sin embargo, el emperador se encandila con la particular belleza y sencillez de la pequeña Sissi, ésta que no ha sido preparada, a diferencia de su hermana, para desenvolverse en una corte y menos aún imperial, se halla cohibida con tan real pretensión, pero de pronto todo esta resuelto, no será Nené la próxima Emperatriz, sino su pequeña hermana de 17 años, Sissi.

Elisabeth debe abandonar su querida Baviera y su familia, para trasladarse a vivir al Palacio Imperial de Viena, los novios contraerán matrimonio en esta ciudad el 24 de abril de 1857.
Retrato de Sofía Federica de Baviera (1805-1872), Archiduquesa de Austria y madre del Emperador Francisco-José I de Austria.

Su tía y suegra, la Archiduquesa Sofía, se convertirá en el peor calvario de la joven emperatriz, que deberá luchar contra el poder de la madre del monarca que ejerce una gran influencia en la corte y también en la vida del recién casado. Aunque Elisabeth no tiene ambiciones políticas, sino que al contrario prefiere hacer su vida en sus aposentos, alejada del protocolo y de la pompa imperial, debe enfrentarse a su suegra, que le exige conductas propias a tan alto rango.
Retrato oficial de Elisabeth “Sissí”, Emperatriz de Austria y Reina de Hungría (1837-1898).

Pero Elisabeth tiene una forma de aislarse, una forma que ni todo el aparataje imperial podría combatir, es más bien un secreto, un placer culposo; escribe versos a hurtadillas. Si bien es cierto que no son composiciones que vayan a quedar en la retina de la prosa mundial, le permiten abstraerse, abstraerse de la soledad, de los recuerdos, de la ausencia de su imperial esposo, del desprecio -ya declarado- de su suegra, le permiten viajar y alejarse de ese frío y fastuoso palacio. Sin embargo, hay versos que denotan lo atribulada de su alma, y que sí son buenos, como por ejemplo uno que comenzaba así: “hace mucho tiempo que he muerto ya…”

Otro de los pocos placeres que tiene Elisabeth es montar a caballo, lo hace con tal entusiasmo, que sólo podría compararse al placer que siente escribiendo versos. Corre por los bosques y prados, sus camaristas, que por supuesto le son impuestas por la archiduquesa Sofía, se escandalizaron de esta actitud, y llegará a ser, incluso, asunto de estado; pero será una pasión que la acompañará por largos años, hasta cuando las fuerzas se lo permitan.

Otro punto que siempre atormentó a la joven emperatriz fueron los hijos, de su primer embarazo tuvo a una niña que llevó el nombre de Sofía (1855), en honor a su abuela, pensando que de esta forma podría acercarse más a ella, pero el resultado fue que la archiduquesa tomó como suya a la pequeña criatura, provocando profundas depresiones en Sissi. Un año después, el 12 de julio de 1856, nacería la segunda hija del matrimonio imperial cuyo nombre, Gisela, se le dio en honor de una princesa de Baviera que se casó en el 955 con un príncipe pagano de Hungría de nombre Waik, que se convertiría al cristianismo y pasaría a la historia como Esteban I el santo.

Los acontecimientos políticos del imperio recomiendan al emperador que debe hacer un viaje por los territorios mas rebeldes a la dominación, estos son Lombardia-Véneto y Hungría, creyendo que la belleza y carisma de su joven esposa, podrían cautivar a los insurrectos, invita a ésta a un viaje a las posesiones al norte de Italia; Sissi acepta gustosa y sólo se siente triste porque deberá dejar a sus hijas al cuidado de su odiosa suegra.

Francisco-José I (1830-1916), Emperador de Austria y Rey de Hungría de 1848 a 1916.

Al regreso de Italia deben emprender el viaje a Hungría, pero esta vez, Elisabeth, se queja de los cuidados de la Archiduquesa Sofía, juzgados excesivos y agobiantes hacia sus nietas, por lo tanto pide a su esposo que las pequeñas princesas las puedan acompañar; Francisco José acepta.

De ese viaje Sissi retendrá dos recuerdos, uno es lo encantadores que les resultan los húngaros y su tierra, cariño que se hace reciproco; y la trágica muerte el 29 de mayo de 1857, de su hija mayor, la princesa Sofía de dos años de edad.

Obviamente este triste acontecimiento, provocará cada vez mas fricciones entre suegra y nuera, acentuado por el desprecio de la madre del emperador que siente hacia todo lo húngaro. No se sabe si Sissi movida por sus sentimientos de amor hacia Hungría o por revancha hacia la archiduquesa Sofía, se empeña en aprender todo lo que pueda del pueblo húngaro, empezando por su lengua e historia.

El 12 de julio de 1858, en el palacio de Laxenberg, Elisabeth da a luz al ansiado varón, que recibe el nombre de Rodolfo Franz Karl Joseph y sólo después de diez años tendría su última hija, la pequeña Valeria (1868).

Litografía de 1870, que representa a la Familia Imperial Austro-Húngara en los jardines del Palacio de Gödollo, en Hungría.

Hungría y los viajes de la emperatriz

retrato de la Emperatriz Elisabeth según Winterhalter, en 1865.

Elisabeth pasó a la historia por su encantadora belleza, por esa mirada profunda, escrutadora, por su personalidad tornadiza, en fin por sus un y mil atributos de su carácter y de su físico, pero pocos la describen con el profundo amor que sentía hacia su Hungría, ese país que fue para ella lo que nunca pudo ser Austria.

A su alero los nacionalistas de Hungría tuvieron una protectora, a su alero también llegó a ser el primer presidente del gobierno húngaro y posteriormente ministro de relaciones exteriores (1871-79) el conde Gyula Andrássy, revolucionario del 48, a quien la emperatriz llegó a considerar su único amigo.

El pueblo húngaro no reparó en obsequios y muestras de amor a su soberana, que les hablaba y entendía en su propia lengua, los hicieron coronar reyes de Hungría en 1867 y les regalaron el palacio de Gödöllö donde Sissi pasaría largas temporadas.

Hungría era el único nexo que tenia la emperatriz con la politica del imperio. Aunque ella nunca participó activamente en la toma de decisiones, siempre hacia ver sus puntos de vista a su esposo, observaciones que siempre tenían un tinte liberal, consecuencia de la corte y de la familia de la que provenía.

Pero una vez apartado del poder su amigo Andrássy, Sissi se alejó completamente del consejo imperial. Su hijo Rodolfo escribió alguna vez: hubo un tiempo en que la emperatriz, con fortuna o no, que eso no quiero discutirlo ahora, se ocupaba de los asuntos políticos, y los hablaba con el emperador, generalmente desde puntos de vista diametralmente opuestos a los de este. Aquellos tiempos han pasado. La emperatriz sólo se ocupa ahora de los deportes y por eso se ha extinguido aquella corriente de ideas liberales.

Una vez muerta su suegra en 1872, Elisabeth sintió un gran alivio, a pesar de que ya no tenía el mismo rencor que en los primeros años de convivencia, es más, estuvo acompañándola en su lecho de muerte hasta el último minuto.

Sus hijos mayores tampoco ya estaban para cuidados personales y se dedicó en cuerpo y alma a la pequeña Valeria. Pero la emperatriz desde hacia un tiempo se iba mostrando más y más inquieta, gustaba de los viajes, y su afición a montar no la había abandonado por nada.

Fotografía de Sissí aka Elisabeth, Emperatriz de Austria y Reina de Hungría en 1869.

Pero su perenne melancolía unida a cierta inquietud en el ánimo, hicieron que sus médicos le recomendasen hacer algún viaje a climas más templados. Ella obedeció y descubrió un mundo nuevo; literalmente. Primero fueron las costas de la isla griega de Corfú, después Italia y el Mediterráneo en general. Gustaba de viajar a esta reina, gustaba demasiado al parecer de la corte vienesa; pero Francisco José, que no veía nada extraño en estos viajes, la dejaba hacer.

Sin embargo estos se volvieron en un ir y venir constante, visitaba la familia en Baviera, en especial a su primo, el excéntrico rey Luis II, que profesaba hacia Sissi una devoción propia de alguien que construye palacios de ensueño en la punta de un cerro; de ahí se iba a Gödöllö, luego visita a su amiga, la reina de Rumania, con quien compartía su gusto por la literatura, después a Viena, después a Corfú, África, España, Italia, Francia, Suiza y un largo etcétera.

Retrato del Rey Luis II de Baviera, según Ferdinand von Piloty en 1865.

Sus viajes a Inglaterra eran de antología, ya que el protocolo le exigía visitar a la Reina Victoria, pero Sissi tan poco dada a las formalidades, se excusaba con cualquier pretexto; estas excentricidades muchas veces valieron más de un dolor de cabeza a los embajadores, que debían dar las explicaciones de las extravagancias de su soberana.

Retrato del Emperador Francisco-José I de Austria-Hungría, según F.X. Winterhalter.

Su maridito, como se firmaba en las cartas Francisco José, comenzó a notar esa perturbación en su mujer, junto con sus obsesión a montar y a las caminatas (en un día podía andar sin parar nueve horas, haciendo desfallecer a sus damas de compañía, que no soportaban tanto traqueteo).

Según consta en diarios personales de sus camaristas y en las cartas que la emperatriz mantenía con su esposo, el año de 1885 se podría decir que fue uno de los más productivos en cuanto a viajes, ya que ese año pasó cuatro semanas paseando por diversas islas griegas.

Sin embargo la vida que llevaba la emperatriz en un momento tenia que pasarle la cuenta al cuerpo, comenzó a sufrir de fuertes dolores de huesos y a sentir que las fuerzas ya no eran las de antes; por el mismo motivo comienza una serie de viajes terapéuticos a Holanda, viajes que se harán una costumbre. De esta forma Francisco José ve como, sea con el pretexto que sea, su mujer tiene que, irremediablemente…, viajar.

A la vez trata de relajar su hiperactividad y de mal humor se presenta en bailes y fiestas en aquellos tormentos que se han inventado para los reyes. En esa frase se puede apreciar lo tedioso que le resultaba la vida cortesana y las murmuraciones en Viena, que contadas veces al año veían en alguna actividad pública a su soberana.

La emperatriz y la muerte

Retrato de Elisabeth “Sissí”, Emperatriz de Austria-Hungría, según Georg Raab en 1879.

El poco tiempo que la emperatriz pasaba en Viena trajo como consecuencia que de la vida de sus hijos se enteraba por terceras personas. En 1875 asiste a la boda de su hija Gisela, quien contrajo nupcias con un príncipe de Baviera llamado Leopoldo.

De Rodolfo es poco, o casi nada, lo que sabe. El joven que tiene una vida independiente, vida que incluye una pequeña corte, es de carácter débil y de una endeblez psíquica notoria, incluso más tarde se tornaría enfermizo a causa de una enfermedad que padeció en 1886.

Sissi escucha y piensa en lo que dicen las gentes: los Habsburgos empezaron su poderío con un Rodolfo y con un Rodolfo lo terminarán. En más de una ocasión le dijo a su esposo, que él seria el penúltimo de los soberanos de Austria.

El príncipe heredero se casa en 1881 con la princesa Estefanía de Bélgica, y esto significa el fin definitivo de cualquier intento de acercamiento entre madre e hijo.

El periodo que comprende entre 1882 y 1885, la emperatriz lo dedica única y exclusivamente a viajar. Pero ese periodo de intranquilidad y desasosiego se rompe con una perturbadora noticia, su primo y amigo, el rey Luis II de Baviera ha muerto ahogado en un lago, dos días después de que lo depusieran y encerraban debido a su locura.

Este hecho la marcó fuertemente, ya que la manera en que murió el desgraciado monarca, parece advertirle que por sus venas corre la misma sangre esquizofrénica del difunto. Teme por sus nervios, teme por los hijos que tiene y principalmente teme por el futuro del imperio.

Hasta que los hechos toman ese rumbo indeseado, la muerte se presenta con más poder y más cercana aún. El 30 de enero de 1889 se suicida junto a su amante, Maria Vetsera, en su pabellón de caza de Mayerling, el príncipe Rodolfo a los 31 años de edad, dejando a una pequeña hija, Elisabeth Marie, de 5 años.

Elisabeth sufre como nunca, reniega contra todo e incluso contra sus creencias, pero al rato se arrepiente, sin embargo maldice el día que conoció a Francisco José. Se sumerge en una profunda depresión y se vestirá hasta el día de su muerte de un riguroso negro en señal de duelo.

La muerte de la emperatriz

Elisabeth, después de la muerte de su hijo, se embarca en uno de sus viajes más extensos, se va a ver las obras de su palacio en Corfú y desde ahí decide seguir a África, para pasar de vuelta a Italia y volver a Viena; pero su estado de ánimo, hace recomendable que busque tranquilidad, palabra que tiene verdadero sentido viajando. Es por ello que vuelve a viajar a Corfú y desde ahí a Egipto, donde pasa unos días de sosiego.
Mientras tanto, su hija menor Valeria contraía matrimonio en Ischl el 31 de julio de 1890 con el archiduque Francisco Salvador, un pariente de su padre. Esto deja a Elisabeth en verdadera libertad de acción, pues ya no tiene a nadie a su cuidado.

En 1892, vuelve a embarcarse; esta vez se dirige a las Baleares, pasando por Sicilia, y desde ahí a España, viaje que le hace pasar las navidades y por ende su cumpleaños en solitario. Desde Barcelona se va a Turín por la Riviera Francesa y desde ahí a Ginebra y luego a Terriet; es un andar sin rumbo fijo, es la busca de la tranquilidad, o quizás es la forma de huir de sus recuerdos.

Una de las alegrías de la emperatriz en este tiempo (que ya contaba con cincuenta y siete años) es el nacimiento de su primera bisnieta, hija de su nieta la princesa Augusta.

Así pasó estos años la emperatriz: nada más llegar a Austria, ya emprendía un nuevo viaje. El 16 de julio de 1898, Sissi se despidió de su esposo en Ischl, sería la última vez que Francisco José la vería con vida. Se dirigiría a Munich, luego a Alemania y por último a Suiza

El 9 de septiembre la emperatriz llegó a Ginebra y fue de visita a una finca de los barones de Rothschild, donde pasa el día, de regreso al hotel, mira extasiada la vista que tiene al hermoso lago.

El día 10 desea embarcarse hacia Caux y junto a su camarista, la condesa Sztáray, se dirigen al embarcadero; a la salida del hotel, un hombre se abalanza sobre ella haciéndola caer, el individuo huye, Sissi se pone de pie y todos corren a verla, pero ella calmadamente les dice que esta bien y que no se preocupen, se sube al vapor y al estar allí cae inconsciente. La emperatriz ni siquiera se percató, pero el hombre le había clavado acertadamente un estilete en el corazón, lo que provocó su muerte minutos más tarde.

El magnicida se llamaba Luigi Luccheni, un obrero de origen italiano y que, según sus propias declaraciones, lo hizo en pos de la lucha contra los ricos y poderosos. Luccheni era un anarquista que ya estaba fichado por la policía, pero que no se consideraba peligroso. Como en Suiza no existía la pena de muerte el hombre fue condenado a cadena perpétua, pero terminaría ahorcándose en 1910.

Texto de David S.D.M. “Elisabeth Sissí de Baviera”

 
 

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