EL AMOR ES FUEGO WANG WEI ESCRIBE A LA DAMA TU SAN

El amor que te ofrezco es el de los comienzos,
una flor de ilusión amarilla en el páramo eterno,
durará toda la vida y quedará después escrito en palabras intensas.
Lo acechan ¿cómo no saberlo? Mi muerte o tu muerte
o la pasión de los que hacen de la envidia su centro,
pero ha pasado por muchas primaveras
y numerosos inviernos con sus heladas
y su llama quema al que se acerca,
como una recién encendida alegría, ¡fuego de los inicios!

EL AMOR ES FUEGO WANG WEI ESCRIBE A LA DAMA TU SAN POR MARCO MARTOS

EL AMOR ES FUEGO
WANG WEI ESCRIBE A LA DAMA TU SAN POR Marco Martos

El amor que te ofrezco es el de los comienzos,
una flor de ilusión amarilla en el páramo eterno,
durará toda la vida y quedará después escrito en palabras intensas.
Lo acechan ¿cómo no saberlo? Mi muerte o tu muerte
o la pasión de los que hacen de la envidia su centro,
pero ha pasado por muchas primaveras
y numerosos inviernos con sus heladas
y su llama quema al que se acerca,
como una recién encendida alegría, ¡fuego de los inicios!

PENSAMIENTOS , FRASES CÉLEBRES, REFRANES, CITAS, POEMAS Y OTRAS CURIOSIDADES ILUSTRADAS

PENSAMIENTOS , FRASES CÉLEBRES, REFRANES, CITAS, POEMAS Y OTRAS CURIOSIDADES ILUSTRADAS

RETAZOS POR FANNY JEM WONG

RETAZOS POR FANNY JEM WONG 2012


Publicado por FANNY JEM WONG

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Mario H. Russo – ÁRBOL SAGRADO: A MI PADRE

Muchos pozos oscuros encontraré en el camino,
pero a cada paso que mis pies avancen estos se secarán

¡Así sea!
JEM

ÁRBOL SAGRADO: A MI PADRE

Cobija amor bajo el influjo de la magia de tu reino
purpúreas penas y amargas soledades
Abraza entre tus raíces mi mundo de cristales rojos
y bajo tu copa celestial ,cúbreme de las tempestades
Dale a este corazón los símbolos de tu fortaleza y de tu aliento

Que tu tronco sea el eterno vínculo entre nuestras almas
Viste, con tus himnos sagrados de primavera, el campo santo
Cubre de oro y de sangre los cabellos de tu triste princesa
Borda de prisa el edredón de flores que le dé abrigo
Aleja los peligros y la funesta oscuridad que amenaza

Acaricia, entre melancólicos susurros, el entendimiento
Y sea tu veneno y fuego procesión de espantasombras
En cada piedra ordena que sea grabada una hoja con nuestros nombres
¡Guerrero! Levanta la espada en honor a la justicia
¡Protégeme!

Oculta las frambuesas que me alimentan con tus hojas amarillas
y, bajo tu copa mullida, dame tranquilidad entre tus ramas
No pierdas jamás el grueso abrigo en invierno,
No dejes que me vean, cúbreme de encajes verdes
Sean tus tiernos brotes inspiración sabia de estas manos

Aleja, con tu aroma,a los demonios, serpientes y vacíos
Limpia, con la sabiduría de tus cantos, los estanques de fango
Neutraliza el olor de azufre que enferma el alma y la mente
Sé fuente eterna, sabio protector y espejo de mis letras
Mística plegaria, oración divina, cazador de demonios

Multiplica, entre tus bosques, fuentes de aguas límpidas
Enriquece las crecientes flores de loto. ¡Multiplícalas!
Revela, en cada escritura que inspiras, todas mis estaciones
Y, cuando la comprensión se aleje,
déjame dormir para siempre a los pies de tu sombra

Te amo, papá

Fanny Jem Wong
27.05.07

Muchos pozos oscuros encontraré en el camino,
pero a cada paso que mis pies avancen estos se secarán

¡Así sea!

REGALOS DEL CAZADOR DE VERSOS

Quiero que lo que amo siga vivo
y a ti te amé y canté sobre todas las cosas,
por eso sigue tú floreciendo, florida,

para que alcances todo lo que mi amor te ordena,
para que se pasee mi sombra por tu pelo,
para que así conozcan la razón de mi canto.

NERUDA



Tu cuerpo está a mi lado

Tu cuerpo está a mi lado
Fácil, dulce, callado.
Tu cabeza en mi pecho se arrepiente
Con los ojos cerrados
Y yo te miro y fumo
Y acaricio tu pelo, enamorado.
Esta mortal ternura con que callo
Te está abrazando a ti mientras yo tengo
Inmóviles mis brazos.
Miro mi cuerpo, el muslo
En que descansa tu cansancio,
Tu blando seno oculto y apretado
Y el bajo y suave respirar de tu vientre
Sin mis labios.
Te digo a media voz
Cosas que invento a cada rato
Y me pongo de veras triste y solo
Y te beso como si fueras tu retrato.
Tú, sin hablar, me miras
Y te aprietas a mí y haces tu llanto
Sin lágrimas, sin ojos, sin espanto.
Y yo vuelvo a fumar, mientras las cosas
Se ponen a escuchar lo que no hablamos

Jaime Sabines

LA GRAN MISERIA HUMANA

Una noche de misterio,estando el mundo dormido

buscando un amor perdido,

pasé por el cementerio Desde su azul hemisferio,

la luna su luz ponía,

sobre la Gran Muralla fría,

de la Necrópolis Santa,

en donde a los muertos canta,

el búho su triste elegía.

La luna sus limpideces,

a las tumbas ofrecía,

y pulsaba el áura umbría,

el arpa de los cipreses

Y aquellas lobregueces,

de mi corazón hermanas,

me inspiraron y con ganas

de interrogar a la Parca

entré a la Glacial Comarca

de las Miserias Humanas

Acompañado de un cierzo

los difuntos visité

y en cada tumba dejé

una lágrima y un verso

¿Estaba allí de perverso,

entre seres no ofensivos?

¿Fuí a perturbar los cautivos,

en sus sepulcros desiertos?

Pues no, fuí a visitar a los muertos,

por tener miedo a los vivos.

La noche estaba muy bella,

y el aire muy sonoro,

y una dalia de oro,

semejaba cada estrella

Sentí vacilar mis pies,

en tan lúgubre mansión,

me senté en un panteón,

con la lira en una mano,

y como un revuelto oceáno

temblaba mi corazón

Bajo de un ciprés sombrío,

y verde cual la esperanza

con su fúnebre acechanza

estaba un cráneo vacío,

Y sentí pavor y frío,

al mirar la calavera,

pareciéndome en su esfera,

que se reía de mí,

y yo de ella me reía,

al verla calva y tan fiera.

Dime hermana calavera,

¿que hiciste la carne aquélla,

que te dio hermosura bella,

cual lirio de primavera?

¿Que se hizo tu cabellera,

tan frágil y tan liviana,

dorada cual la mañana,

de la aurora al nacimiento?

dime, ¿que se hizo tu pensamiento?

Responde, Miseria Humana

Calavera sin antojos,

dime ¿ que hiciste tus ojos,

con que mataste de hinojos,

a idílicos corazones?

aquí donde no hay tropel,     

cCalavera sin resabios,

dime ¿que se hicieron tus labios,

tan rojos como el clavel?

Y dulces como la miel,

de la Campiña Romana,

esos tus labios de grana,

llenos de pasión medida,

¿que se hicieron en la vida?
Responde, Miseria Humana.

Calavera a quien feliz,

¿porque te encuentras ñata,

si era larga tu nariz?

¿Dónde está la masa gris,

de tu cerebro pensante?

donde en bello semblante,

y mejilla sonrojada,

a veces en noche helada,

quiso robarse un amante.

Aquí donde todo es calma,

contesta, cráneo vacío,

¿que se hizo tu poderío,

y el placer de tu alma?

¿Qué fue de tu aurina palma,

que te dio el amor un dia,

tu altivez, tu bisarria,

tus sonrisas que mintieron

dime – dime que se hicieron?

Oh, calavera sombría

A mis interrogaciones

el cráneo blanco callaba,

mientras la luna alumbraba

sarcófagos y panteones

Y dije sin aflicciones,

si eres el cráneo de aquélla

que en la vida sin querella

me despreció con desdén,

despréciame ahora también,

eclipsa otra vez mi estrella

Aquí en esta soledad,

donde solo cruza el cocuyo,

¿qué se hizo tu orgullo,

tu amor y tu vanidad?

¿Que se hizo tu potestad,

de persona soberana,

tan débil y tan galana?

Responde, Miseria Humana

Y de pronto dijo la calavera:

Vanidad de vanidades

solamente son tus galas,

Oh, mariposa sin alas,

llorad a tus liviandades

Las éticas realidades,

realidades que te circundan,

con profundo marasmo,

donde infecundo es el amor,

aquí es donde terminan

las vanidades del mundo

Aquí en este Camposanto

se terminan los amores,

el poderío y el encanto,

las alegrías y los dolores,

secan los ojos el llanto,

y el mundo vivo suspira

Aquí no llega la ira,

aquí se termina el poeta,

y se enmudece la lira

En este mundo idealista,

de egoísmo y de censura,

tan sólo la sepultura,

es la que no es egoísta

Ella recibe humanista,

al santo y al condenado,

al pobre, al acaudalado,

al perverso, al bueno,

al caco y al honrado,

al bruto y al ilustrado

Al rodad el ataúd,

y abrirse la sepultura,

se igualan en linea oscura,

el crimen y la virtud

Y en eterna laxitud

queda todo movimiento

lanza quejidos el viento,

y la soledad aterra,

y ruedan sobre la tierra

cráneos sin pensamiento

Aquí en este Camposanto,

termina del vate el canto,

del músico su sonido,

y el cerebro se consume

Aquí quedó el sofoco,

y sólo queda el recuerdo,

aquí tanto vale un cuerdo

como lo que vale un loco.

Todo corazón se aterra

al llegar a esta Mansión,

viendo cavar el cajón,

que se comerá la tierra

Cuando una tumba se cierra,

el alma gime asustada,

y esta humana bandada,

que a otros vienen a enterrar,

mañana en este lugar,

serán polvo y serán nada

En esta Mansión Glacial,

donde el fatuo refleja,

se pudre la carne vieja,

como la carne jovial,

Aquí el necio se hace igual

al urbano de ilustrada

sociedad civilizada

y aquí la Diosa Riqueza,

es igual a la pobreza,

todo aquí es polvo y es nada

Y decía la calavera:

Aquí en este erial,

donde sucumbir es ley,

el esqueleto de un Rey,

al de un esclavo es igual

Aquí con este toque funeral,

de la sonora campana,

queda la cabeza cana,

como la de un negro pelo,

y ñata donde recelosa,

es la Calavera Humana

Tan sólo el dolor es fuerte,

la vida es vano capullo,

yo vi acobardarse mi orgullo,

bajo el peso de la muerte

Llorar en estos desiertos,

es una cosa muy vaga,

porque el llanto nada paga,

ni resucita a los muertos

Que de paños recubiertos,

está la loza fría,

aquí en un tétrico día,

cae el que peca y el que no peca,

así haciendo horrible mueca,

la calavera decía

Aqui esta la gran verdad,

que sobre el orgullo pesa,

aquí la gentil belleza,

es igual a la fealdad

Aquí acaba la maldad,

y acaba también la bondad

apreciada aquí la mujer casada,

es igual a la soltera,

me decía la calavera,

con su voz apagada

Como la primera estrella,

o la flor del Tulipán,

a quien las auroras dan,

el rocío que se delie,

Aquí el que de mi se ríe,

de el mañana se reirán

Yo escuché aquella cosa

y todo lleno de espanto

salí de aquel Camposanto

como veloz mariposa

La luna pura y radiosa

vertía su lumbre fugaz

y la calavera audaz

dijo al mirarme correr

“Aquí tienes que volver,

y calavera serás”

Ante razón tan sentida,

sentí por el cuerpo mío

un extraño escalofrío

casi perdiendo la vida

Llegué a mi celda cristiana

meditando que mañana,

por firme ley de la parca

debo habitar la comarca

de la Gran Miseria Humana.

GABRIEL ESCORCIA GRAVINI

 
Cuando yo muera quiero tus manos en mis ojos:
quiero la luz y el trigo de tus manos amadas
pasar una vez más sobre mí su frescura:
sentir la suavidad que cambió mi destino.

Quiero que vivas mientras yo, dormido, te espero,

quiero que tus oídos sigan oyendo el viento,
que huelas el aroma del mar que amamos juntos
y que sigas pisando la arena que pisamos.

Quiero que lo que amo siga vivo
y a ti te amé y canté sobre todas las cosas,
por eso sigue tú floreciendo, florida,

para que alcances todo lo que mi amor te ordena,
para que se pasee mi sombra por tu pelo,
para que así conozcan la razón de mi canto.

NERUDA

Misterio


Si tu alma pura es un broche
Que para abrirse a la vida
Quiere la calma adormecida
De las sombras de la noche;
Si buscas como un abrigo
Lo más tranquilo y espeso,
Para que tu alma y tu beso
Se encuentren sólo conmigo;
Y si temiendo en tus huellas
Testigos de tus amores,
No quieres ver más que flores,
Más que montañas y estrellas;
Yo sé muchas grutas, y una
Donde podrás en tu anhelo,
Ver un pedazo de cielo
Cuando aparezca la luna.
Donde a tu tímido oído
No llegarán otros sones
Que las tranquilas canciones
De algún ruiseñor perdido.
Donde a tu mágico acento
Y estremecido y de hinojos,
Veré abrirse ante mis ojos
Los mundos del sentimiento.
Y donde tu alma y la mía,
Como una sola estrechadas,
Se adormirán embriagdas
De amor y melancolía.
Ven a esta gruta y en ella
Yo te daré mis desvelos,
Hasta que se hunda en los cielos
La luz de la última estrella.
Y antes que el ave temprana
Su alegre vuelo levante
Y entre los álamos cante
La vuelta de la mañana.
Yo te volveré al abrigo
De tu estancia encantadora,
Donde el recuerdo de esa hora
Vendrás a soñar conmigo…
Mientras que yo en el exceso
De la pasión que me inspiras
Iré a soñar que me miras,
E iré a soñar que te beso

Manuel Acuña

CON LAS PALABRAS DESNUDAS POR FANNY JEM WONG

Cuando la vida se apagaba en la garganta,
entre inusitados silencios y petrificados cantos,
entre sonrisas dormidas y gélidos adioses,
entre rubíes sombríos y espejos muertos…
¡Te amé!

CON LAS PALABRAS DESNUDAS POR FANNY JEM WONG

CON LAS PALABRAS DESNUDAS POR FANNY JEM WONG

Con Las Palabras Desnudas

Con las palabras desnudas,
con la complejidad de cada imágen
retratada sobre espumosas sábanas
convertidas en inmortales poemas…
¡Te amé!

Con la complicidad inconfesable de mis actos,
de mis absurdos e irracionales actos,
a pesar del raudo paso del tiempo,
a pesar de tus agridulces llamados…
¡Te amé!

Cuando la vida se apagaba en la garganta,
entre inusitados silencios y petrificados cantos,
entre sonrisas dormidas y gélidos adioses,
entre rubíes sombríos y espejos muertos…
¡Te amé!

A sabiendas de que serías angustiosa espera,
manuscrito extraviado, contradictorio abrazo,
dulce cruz, penosa procesión,
amarga e inevitable condena…
¡Te amé!

Con mis locuras que fueron tantas,
con mis extremos tan complejos,
con la ambivalencia de mis alocados actos,
Entre sollozos, quejidos y puños apretados…
¡Te amé!

Con mis ¡Te amos! aprisionados por tus besos,
entre calcinadas caricias y desbocados palpitares
con mis carnes, con mis huesos,
con mi ombligo, con mi centro
entre gritos desesperados y seguidillas de placeres…
¡Te amé!

A pesar de ti, a pesar de mí,
a pesar de todo y de todos,
de una manera endemoniada,
incoherente, estúpida, absurda,
desmedida, compulsiva, ciega…
¡Te amé!

Conciente de que eras agua de otro molino
A pesar de que serías viento helado,
dura loza, patética corona de mirada esquiva,
frágil memoria, eterno desatino
cruel jugada del destino…
¡Te amé!

FANNY JEM WONG
25-01-08

“Los ecos de mis cantos serán por siempre azules”
JEM

MARIA JOSE ACUÑA BELAUSTEGUI ENTREVISTA A FANNY JEM WONG

Más allá de donde se inicia
la sinfonía de las esferas,
desnudaré todos mis rostros
Finalmente seré libre…
cuando los rojos soles,
se oculten por siempre
y avancen todos los muros
sobre las noches que se hunden,
más allá de mis lechos de jade,
del musgo que vistió mis espejos
lograré aceptar la fortuna
de haber sido la Hija del Fuego.

MARIA JOSE ACUÑA BELAUSTEGUI ENTREVISTA A FANNY JEM WONG


Fanny Jem Wong es una poetisa peruana de ascendencia china, cuya historia podremos conocer a través de la entrevista, Fanny tiene una larga trayectoria literaria, de una gran sensibilidad poética e inteligencia, dueña de una gran simpatía, bienvenida Fanny a este espacio donde podremos conocer más de tu encantadora personalidad

Fanny es un honor para nosotros tenerte aquí, ¿Cómo te presentarías a tu público?

– No podría estar aquí con Uds., si no reconociera antes que quizás sea uno de los seres más imperfectos que existen en este mundo. Si tuviera que describirme diría que soy por lo general observadora, comunicativa, locuaz, cordial, súper puntual, responsable. Mi temperamento muy fuerte, intenso, apasionado, loco, no me gustan las cosas a medias. Mi carácter… Una bomba… pero cuando me dan motivos, por ejemplo cuando no respetan mi trabajo, cuando invaden mis espacios o cuando en mi presencia hablan mal de alguien que no lo merece…. Soy vehemente pero no demente jaaaaaaa bueno a veces eso también.

Amo mi soledad, en cierta forma se puede estar rodeado de mucha gente y estar solo en nuestro mundo interior a veces bello, a veces tortuoso y despiadado. No existe peor juez que uno mismo, ni existen peores pesadillas que las que uno mismo se inventa, despierto o dormido.
Mi casa interior es así compleja, repleta de espejos, laberintos, muros, escaleras, sótanos y circunferencias.

¿Desde cuando escribes?

– Desde los ocho o diez años no recuerdo bien. Empecé con un cuento en los juegos florales de mi escuela. Nos dieron una postal a cada participante. La verdad nunca entendí por qué ganó, para mí era un horror o un desastre como quieras llamarlo. El estímulo visual fue un tren, creé toda una familia como personajes y al final no quedaba nadie vivo, solo un solitario y destartalado tren. Cosa de locos ¿Verdad?

Luego seguí escribiendo lo que pensaba, sentía y demás cosas pero debía esconderlas para que nadie supiera lo que había en mi cabeza. Escribí varios diarios hasta que mi madre descubrió uno de ellos y me dio una paliza. Creo que a partir de allí empecé a escribir caricaturas de poemas esporádicamente más por catarsis que por arte.

¿Qué es lo que más te satisface de escribir?

-Me satisface poder transmitir imágenes mentales como una ráfaga de flashes que producen emociones intensas. Pienso que aprendí algo en estos años y es que la poesía es una noble arma, que debe ser usada con destreza pero también con sabiduría. Una hoja en blanco, un espacio vacío para el escritor es toda una invitación a la creación.

¿Qué te ha dado la poesía, en que te ha enriquecido tanto a nivel personal como literario?

– La poesía me dio estabilidad en sus inicios, más tarde reconocimiento. Pero la verdad es que no me lo creo. Cuando leo a otros que si han sido formados en literatura me siento avergonzada por ser tan atrevida ¿Qué le vamos a hacer? Así soy.

¿En qué páginas escribes?

-Uyyyyyyyyyyyyy en más de cincuenta lugares, tengo muchos blogs, participo en varias comunidades poéticas, aunque últimamente me he alejado de ellas. Publico exageradamente pero existe una razón, los lugares de alojamiento gratuito en ocasiones alegando que han cambiado de objetivos desaparecen todo en un segundo, apretando un botón y no se puede hacer nada para que sea diferente. Como resultado todo el trabajo se va al vació. Eso es lo malo de escribir en internet y del mundo real a veces no se toma en cuenta el esfuerzo.

¿Has publicado libros?

– La verdad no. Tendría que invertir en ello a sabiendas de que no se recupera la inversión y mi familia necesita de ese dinero. Quizás lo haga más adelante. He participado en algunas Antologías grupales que están impresas pero no en mi país. La primera fue con Poeta Latino, siguió Punto y Aparte, Escritorio 1,  Escritorio 2 , Piernas Cruzadas 1, Piernas cruzadas 2.

¿Si tuvieras que crear una frase para la posteridad que dirías?

– Simplemente lo que siempre he escrito “Si del dolor nacen mis versos bienvenido seas dolor”

¿Qué opinas de internet como medio de difundir la poesía?

– El internet si se sabe usar adecuadamente es un eficaz medio de comunicación, información y difusión.

¿Además de poesía, cultivas otros géneros literarios?

-Escribo de todo pero ¿Qué sé yo? Si lo que hago podría clasificarse como lírica, dramática o narrativa, simplemente escribo.

¿Qué otras cosas has escrito además de poesía, en cual te encuentra más a gusto?

-Algunos artículos y ensayos.

-En cualquiera creo, todo requiere de esfuerzo, me gusta investigar, hacer análisis extra textual. No se puede escribir en vació sería irresponsable. Me gustaría algún día escribir una novela pero no sé cómo hacerlo.

¿Para ti que poeta vivo o muerto es el abanderado de la poesía en castellano?

-Ayyyyyyyyyy…. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡No me pidas elegir a uno!!!!!!!!!!!!! Nooooooooo.…sería un sacrilegio. Rimbaud, Baudelaire, Pizarnik, Neruda, Varela, Watanabe, Borges, Benedetti, Sabines, Storni, Alberti, Hernández y cuantos más

¿Admiras a algún poeta de Internet?

– Me encanta Faila y es más tengo la certeza que su obra será trascendente Como alguna vez dijo un periodista sobre él: -Llegará el día en que se hable de la poesía Failiana.

¿Cuál piensas que es la mayor virtud del hombre?

-¿La mayor virtud? –Ummmmmmmmmmmmm Para mí es la capacidad de ser justo a pesar de todo lo que se encuentre en juego, es decir poder distinguir lo que es valioso de lo que no lo es.

¿Cuál es la peor?

-La falta de voluntad para hacer que las cosas sucedan, sin ella todo estaría perdido.

¿Cuál es la virtud más sobre valorada socialmente?

-El reconocimiento y la fama a pesar de que no son precisamente virtudes pero las gentes creen que eso es importante y termina siéndolo.

¿Cuáles son tus escritores favoritos?

-A mí me gusta Leadbeater, Blavatsky, eran teósofos

¿Qué talento desearías tener?

– Me atrae todo lo que está relacionado con el arte: la danza, tocar un instrumento musical de preferencia el piano, actuar pero no he desarrollado dichos talentos. Siempre me he dedicado a mi desarrollo académico.

¿Qué te desagrada más?

-La ingratitud es lo más detestable que puede existir, lo triste es que es un defecto frecuente entre los seres humanos. La mentira, soy capaz de comprender una omisión pero no una mentira, para mí son cosas totalmente distintas.

¿Cuándo y dónde has sido más feliz?

-En los brazos de mí padre, cuando tuve a mis hijos y cuando descubrí ciertas verdades que no me dejaron vivir por años.

Si pudieras, ¿Qué cambiaría del mundo?


– Sí pudiera hacerlo sería a través de la educación porque esta nos posibilita el decidir en nuestras vidas con conocimiento de causa.


La repartición de la riqueza y el poder en este mundo no es equitativa aunque quienes nos gobiernan nos digan lo contrario. Lo más triste es que quienes poseen todo, ambicionan más y más. Se convierten en verdaderos vampiros, en bestias con apetitos voraces y terminan tragándose todo. La riqueza no es que sea mala por el contrario, es la recompensa por un esfuerzo realizado, pero no todos los que se esfuerzan reciben lo que merecen.

¿Cuál es tu mayor logro?

-¿Mi mayor logro? La sumatoria de los pequeños que hacen un todo, pero que al final resultan ser nada y empieza todo de nuevo. Pero como todo el mundo necesito trabajar, ganar dinero, de poesía no se vive al contrario se muere y yo vivo para morir.

¿Cuál es tu posesión más atesorada?

– Tengo muchas cosas materiales que he atesorado a lo largo de mi vida, cuyo valor era básicamente sentimental. Siempre supe que lo más valioso está dentro de cada uno de nosotros y no fuera.

¿Cuál es la manifestación más clara de la miseria?

-El matar los sueños de un individuo y dejarlo vivo sin el más mínimo remordimiento. Esa es la miseria más grande que existe y conozco bien su rostro.

¿Dónde desearías vivir?

– En medio de un bosque, en la playa o en el País De Las Maravillas alejada del mundo pero eso no es posible. Pero si te soy sincera en este instante ya me cambio el estado de ánimo y desearía estar en un cráter de la luna.

¿Cuál es tu pasatiempo favorito?

-Me gusta nadar, bailar, hacer pesas, montar bicicleta pero en los últimos dos años no hago nada de lo mencionado. Tengo demasiadas responsabilidades académicas y laborales es más, por lo que supe hoy este año creo que será igual, por eso te decía que me quiero ir a la luna jaaaa………..

A pesar de que solo trabajo por horas el tiempo nunca alcanza, siempre hay nuevas exigencias y sobre exigencias que debes cumplir.

Aquí no considero como pasatiempo ni la lectura, ni la música porque estos elementos forman parte de mis hábitos.

Me olvidaba de algo importante colecciono muñecas y miniaturas de porcelana.

Fanny háblanos un poco de tu vida

– Mi padre se llamaba Julio Víctor Wong Espinoza (1932-1998). Mi madre Esther Miñán Solís. Soy la mayor de dos hermanas, nací en Lima un 29 de Julio de 1964. Así que si ya sacaste la cuenta pronto cumpliré 47 años. Me voy acercando lento pero seguro al medio siglo. Mi corazón es totalmente chalaco, vivo en el la Provincia Constitucional Del Callao desde siempre. Mis padres son también del puerto, al igual que mis abuelos maternos y mi abuela paterna. En el caso de mi abuelo paterno él era harina de otro costal… Made in China.

De profesión Psicóloga egresada de la Universidad Inca Garcilaso De La Vega. Estudié el Post Grado en la Universidad Nacional de San Marcos. Estoy casada. Tengo dos hijos Arturo Víctor Marco Mariano de 17 años y Giorgio Romildo de 15. Trabajo como docente universitaria.

Contar sobre la historia familiar en mi particular caso tiene tantos matices y tantos capítulos que no terminaríamos nunca pero intentaré bosquejar algunos que por su contenido histórico pueden resultar interesantes para el lector.

Mi padre contaba que cuando él tenía unos 8 años mi abuelo Ricardo Wong León natural de Guangzhou provincia de Cantón en China     24 12 1899     cuyo nombre en chino fuera Wong Angán Lyon (hace unos 70 años- 1939) lo llevaba al cine para que viera a Anna May Wong y siempre le repetía ella es mi hermana….recuérdalo… ella es mi hermana

Hace unos 20 años atrás cuando buscaba mis raíces orientales, llegué a una empresa de cine llamada Rodo Film aquí en Lima, allí existían todavía películas del año 45 protagonizadas por Anna May . En esos años “El Pájaro Rojo” fue una de las más famosas. Conversé con muchos amigos chinos, viejos para ese entonces Ellos decían: – La historia por lo general cuenta lo que conviene y no lo real, porque hay muchos intereses de por medio.

Te preguntarás ¿Quién fue Anna May Wong? ¿Por qué la menciono? Tengo dos respuestas: Para el mundo, ella fue la primera diva Oriental de Hollywood. Antes de ella las protagonistas de personajes chinos eran norteamericanas caracterizadas.

Pero yo prefiero la segunda respuesta: Ella fue mi tía abuela; hasta donde sé, mi abuelo emigró de China a los 14 años, luego le siguió su hermano Vicente. Ambos salieron por el puerto de Cantón hacia Sudamérica. Tiempo más tarde le siguieron dos hermanos más, uno hacia Chile el otro a California de ellos perdieron el rastro. La hermana actriz supuestamente es Anna May Wong. El hermano mayor permaneció en el Asia porque era un alto jefe militar del Gobierno de Chang Kai-shek (1927-28.). Durante los años 30, China estaba en guerra interna debido a la Revolución por parte de Mao. En esos años mi abuelo según contaba mi padre escuchaba las noticias de su nación por la radio y lloraba por su familia y por su hermano mayor. El abuelo llegó a Perú teniendo 14 años de edad, hace casi 100 años y ¿Sabes? Era alfabetizado, cosa rara para un emigrante chino en esas épocas, en dónde solo recibían educación ciertas élites

Mi abuelo Ricardo Wong se casó con una peruana, natural del Callao, cuyo nombre fue Julia Josefa Espinoza Smith (1907) a quién todos sus nietos llamábamos abuelita “Chepa”, poeta de corazón, locuaz declamadora y ferviente admiradora de Vallejo. Nieta de Don Juan Bautista Espinoza Grijalva nacido en Venezuela en el año 1789. Miembro Del Ejército Libertador de Don Simón Bolívar como capitán de Lanceros de Venezuela. Miembro fundador de la “Sociedad de Fundadores de la Independencia” en el Perú y miembro del ejército durante el Combate del 2 de Mayo de 1866. Razón por la cual el Presidente de la República Don Ignacio Prado le otorgó el diploma y medalla de Benemérito de la Patria. Mis abuelos al casarse tuvieron diez hijos: Ricardo, Fidelia, Luisa, Miguel, Juan Modesto, Isabel, Fernando, Zoraida, Alberto y Julio Víctor mi padre, como verás todo un batallón. A pesar de que mi abuelo se dedicó a ser cocinero cuando fue adulto , tenía maneras muy delicadas y refinadas ajenas a un campesino, quienes eran los que normalmente llegaban al país en esas épocas. Amaba el arte sobre todo el Teatro Chino, cuentan que de joven actuaba con la gente de la Beneficencia China, en esas épocas las mujeres orientales no actuaban allí y él por su refinamiento protagonizaba roles femeninos, era altivo y dominaba al mundo con solo mirarlo. En algún momento conversé con mi tío Pedro Wong, hijo de Vicente Wong y él tenía una versión parecida a la que aquí manifiesto, solo discrepaba en que Anna May era prima hermana. Él tampoco estaba seguro, ya que como manifestó mi padre, cuando ellos estaban niños la prioridad de las familias por ser tan numerosa era sobrevivir y no contar historias o conservar tradiciones.

No debemos olvidar un detalle importante, la esperanza de vida entre la década de los 30 y 40 era de menos de 50 años. Además en esos tiempos había que cuidarse de las enfermedades que por contagio mataban a familias enteras. Una de ellas era la tuberculosis, pensar que ahora se cura tan fácilmente, pero fue la causa del fallecimiento de las dos hermanas menores de mi padre Isabel y Luisa, quienes se contagiaron de un paisano de mi abuelo. Por cierto mi papá siempre contaba que mis abuelos eran tan caritativos que tuvieron diez hijos pero criaron como a veinte y que eso era bonito porque siempre la mesa era enorme.

Hace algunos años se me dio por asistir a clases de chino con una maestra de la Universidad de Beijing, ella se llamaba Li Duo. Al poco tiempo me di cuenta que no podía aprender el idioma en el corto tiempo que ella permanecería en Perú. Así que le pedí que diera clases sobre su cultura. En esas largas conversaciones le conté sobre mis inquietudes y todo lo que había logrado averiguar sobre mi familia paterna, ella dijo que era una tarea difícil pero no imposible y empecé de nuevo. Visite la Beneficencia China en Paruro y no habían registros. Me enviaron a la Sociedad Chung Shan pero la verdad esta cambió de local y yo me cansé de buscar a ciegas. Mi maestra me ofreció averiguar a través de su gobierno pero necesitaba la tarjeta verde del abuelo, que era algo así como un carnet de extranjería, pero nadie me daba razón de dónde quedo después de fallecido el abuelo. Como comprenderás llego un momento en que me cansé y quedè con los retazos que comparto.

Fanny es interesantísima la historia de tus abuelos, nos encantó conocerla, te agradecemos mucho que la hayas compartido. Pero continuemos con las preguntas,

¿Cuál es la cualidad que aprecias más en una mujer?

-La discreción, el no ser envidiosa y la empatía. Las mujeres en general son proclives a fallar en las dos primeras.

¿Cuál es la cualidad que aprecias más en un hombre?

– En el hombre “una es ninguna”, para mí son importantes la caballerosidad, la pulcritud, la inteligencia, la capacidad de comunicarse, la constancia y la pasión.

¿Cuál es tu héroe de ficción favorito?

-El Conde de Montecristo

¿Crees que existen héroes en la vida real? Nombra uno

– Sí existen y seguramente serán muchos, lo que sucede es que lo bueno y valioso generalmente solo se da a conocer cuando la noticia vende o si el héroe muere.

¿Eres creyente?

– Creo en la existencia de una fuerza más evolucionada y superior a nosotros los simples mortales.

¿Qué le dirías a Dios al llegar al paraíso?

– Fue muy larga la antesala Señor, te demoraste demasiado para recibirme.

Gracias querida Fanny por tu grata presencia compartiendo con nosotros. Al despedirse nos dejó uno de sus más bellos poemas.

VIENTOS DE OTOÑO

Cuando los vientos otoñales,
Soplen sobre los sueños
Y las ideas vibren,
…en los planos más profundos.
más allá de lo vivido,
en la simplicidad de la muerte,
podré rehacer los cielos rotos
y las hojas amarillas.
Cuando mi alma flote
más allá de mis huesos
y mis muertes den origen
a nuevos nacimientos
Más allá de donde se inicia
la sinfonía de las esferas,
desnudaré todos mis rostros
Finalmente seré libre…
cuando los rojos soles,
se oculten por siempre
y avancen todos los muros
sobre las noches que se hunden,
más allá de mis lechos de jade,
del musgo que vistió mis espejos
lograré aceptar la fortuna
de haber sido la Hija del Fuego.
Cuando mi cuerpo
se consuma entre las llamas
y de mis letras solo queden
lúgubres cenizas
Más allá de mis casas en ruinas,
del murmullo de las aguas
renaceré salvaje
de entre mis flores mustias.

FANNY JEM WONG
07.03.08

BASES ERGUIDAS POR FANNY JEM WONG

-Total, Claudio por ahora solo se conforma con ver.
-Fuera ahijados: Venid a mi Petina, traigan también
a la ardiente Paulina quiero danzar con vosotras
-Hoy tengo hambre, luz y ganas de reír esta noche
-Prepárenme para Claudio dejémoslo se atragante
y termine de comer sus setas y beba de este vino.



BASES ERGUIDAS POR FANNY JEM WONG

Existe el amor compartido en la propia ilusión.
Nadie alcanza el alma del niño, del leal amigo
todos los dioses: cuidan su juguete preferido
con obsesión de tiranos que enjaulan y raptan,
al amor que envilece la condición del amante
quién entiende el alma y es el abrigo del bebé.

Desean los reyes se les ame, con el amor libre
apoyando la triste condición del tirano invisible
Que enjaula, tortura, somete y entristece
a las núbiles princesas callándole el privilegio
de versar de muñecas, de fantasear y ser ellas
las que regalen sonrisas en las horas inciertas.

Gritan cantando en la Roma de las Siete Colinas
Allí Mesalina flamante lucía sus cinco abrigos
con Claudio, alegre testigo en el Vicus coronado.
Mesalina comía y bebía con sus cinco ahijados
mientras iban y venían los feos Patricios cornados
Ella se lavaba la boca de la lejía del útil amado.

Seguía en un carro al vencedor; los demás al oro
del ornamento, revestidos con la roja pretexta.
Ella, montaba a caballo con traje de dos palmas,
la Patricia abastecía el incendio de toda ínsula,
sin poder contenerse en las Noches De Los Fuegos,
abrumaba a los ahijados con húmedas caricias.

Parada en un curul ,alcanzaba los muros romanos
mientras que por Roma a otros dos ella acariciaba
Los reemplazos; aprestos y enhiestos aguardaban
en la roja sensualidad del palacio; sus manos
se iban excitando y entraban en el lindero de ellos
hasta lo más hondo, sus delicadas manos les araba
Haciendo vibrar sus cimientos y las bases erguidas

En el cielo los labios de Roma entera de sed ardían
enloquecida la bella Patricia bebía a todos
hasta dejar mustios los pozos secos
danzando incansable sus manos cambian de camino
y ella sonríe sola.
Al mirarlos la tierra vibra desesperada ¡Reclama!
Estar sedienta y se echa sobre un altar de rosas

Jóvenes cuerpos se alborotan tocando su mano
Le recorren recreando todas las formar de amar
La van libando una y cinco lenguas, no hablan
Solo dibujan sobre la piel sus ropas de las cien figuras.
Ella fantasea, gime, araña pide más… todo siente.
Revisa que las colmenas sean colmadas de miel

Es dulce y amado el tibio licor que le inunda la piel.
Danzan los ahijados cual abejas libadoras, rotan,
se arropan, todos comen de los panales del César.
Ella esta sedienta desea una copa,
beber elixires de embrujos, reclamándoles:
Tomarlos uno a uno o todos a la vez.
– Total , estoy de fiesta pónganme al revés,
tomen con fuerza, cójanlo todo, sírvanse,
nada dejen hasta quedarse vacíos y embriagados

-Total, Claudio por ahora solo se conforma con ver.
-Fuera ahijados: Venid a mi Petina, traigan también
a la ardiente Paulina quiero danzar con vosotras
-Hoy tengo hambre, luz y ganas de reír esta noche
-Prepárenme para Claudio dejémoslo se atragante
y termine de comer sus setas y beba de este vino.

Espantaré sus desconfianzas recorran cada lugar
aunque muchos lo hayan hecho antes, ¡Embárrense!
Coman los manjares y pieles de bestias hambrientas
al derecho, al revés hasta que la luna se nos ponga
muy alta y refleje todas mis ansias de fiera mujer,
De placer ábranme completa que Claudio se incite.

Que el César ingrese en el Capitolio, que esta noche
será un esclavo a mis pies; total yo al él lo tomo
desde la pared alta del edificio hasta las plantas,
Sacrificándolo a los dioses en asamblea silenciosa
jugando a los juegos que nadie ha visto, ni hecho
aunque todos lo sepan Mesalina era solo su mujer.

Y el coliseo lo sabía… y aplaudían todos de pie.

FANNY JEM WONG
23.03.05

REGALOS DEL CAZADOR DE VERSOS

Cansado.
¡Sí!
Cansado
por carecer de antenas,
de un ojo en cada omóplato
y de una cola autentica,
alegre
desatada,
y no este rabo hipócrita,
degenerado,
enano.

Cansado,
sobre todo,
de estar siempre conmigo,
de hallarme cada día,
cuando termina el sueño,
allí, donde me encuentre,
con las mismas narices
y con las mismas piernas;
como si no deseara
esperar la rompiente con un cutis de playa,
ofrecer, al rocío, dos senos de magnolia,
acariciar la tierra con un vientre de oruga,
y vivir, unos meses, adentro de una piedra.

AFIRMACIÓN DE AMOR

Supremo idilio.
Supremo idilio, Delmira Agustini (1886-1914)

Boceto de un poema-

En el balcón romántico de un castillo adormido
que los ojos suspensos de la noche adiamantan,
una figura blanca hasta la luz… Erguido
bajo el balcón romántico del castillo adormido,
un cuerpo tenebroso… Alternándose cantan.

-¡Oh tú, flor augural de una estirpe suprema
que doblará los pétalos sensitivos del alma,
nata de azules sangres, aurisolar diadema
florecida en las sienes de la Raza!… Suprema-
Mente pulso en la noche tu corazón en calma!

-¡Oh tú que surges pálido de un gran fondo de enigma
como el retrato incógnito de una tela remota!…
Tu sello puede ser un blasón ó un estigma;
en las aguas cambiantes de tus ojos de enigma
un corazón herido -y acaso muerto- flota!

-Los ojos son la Carne y son el Alma: mira!
Yo soy la Aristocracia lívida del Dolor
que forja los puñales, las cruces y las liras,
que en las llagas sonríe y en los labios suspira…
Satán pudiera ser mi semilla ó mi flor!

Soy fruto de aspereza y maldición: yo amargo
y mancho mortalmente el labio que me toca;
mi beso es flor sombría de un Otoño muy largo…
Exprimido en tus labios dará un sabor amargo,
y todo el Mal del Mundo florecerá en tu boca!

Bajo la aurora fúlgida de tu ilusión, mi vida
extenderá las ruinas de un apagado Averno;
vengo como el vampiro de una noche aterida
a embriagarme en tu sangre nueva: llego á tu vida
derramada en capullos, como un ceñudo Invierno!

-!Cómo en pétalos flojos yo desmayo á tu hechizo!…
Traga siniestro buitre mi pobre corazón!
En tus manos mi espíritu es dúctil como un rizo…
El corazón me lleva á tu siniestro hechizo
como el barco inconsciente el ala del timón!

Comulga con mi cuerpo devoradora sima!
Mi alma clavo en tu alma como una estrella de oro;
florecerá tu frente como una tierra opima,
cuando en tu almohada trágica y honda como una sima,
mis rizos se derramen como una fuente de oro!

-Mi alma es negra tumba, fría como la Nieve…
-Buscaré una rendija para filtrarme en luz !
-Albo lirio !… A tocarte ni mi sombra se atreve…
-Te abro; ¡ oh mancha de lodo ! mi gran cáliz de nieve
y tiendo á ti eucarísticos mis brazos, negra cruz!

Enróscate; ¡oh serpiente caída de mi Estrella
sombría! a mi ardoroso tronco primaveral…
Yo apagaré tu Noche ó me incrustaré en ella:
seré en tus cielos negros el fanal de una estrella
seré en tus mares turbios la estrella de un fanal!

Sé mi bien ó mi mal, yo viviré en tu vida!
Yo enlazo á tus espinas mi hiedra de Ilusión…
Seré en ti una paloma que en una ruina anida;
soy blanca, y dulce, y leve; llévame por la Vida
prendida como un lirio sobre tu corazón!

-Oh dulce, dulce lirio!… Llave de las alburas!
Tú has abierto la sala blanca en mi alma sombría,
la sala en que silentes las Ilusiones puras
en dorados sitiales, tejen mallas de alburas!…
-Tu alma se vuelve blanca porque va siendo mía!

-Oh leyes de Milagro!… yo, hijo de la sombra
Morder tu carne rubia: oh fruto de los soles!
-Soy tuya fatalmente: mi silencio te nombra,
y si la tocas tiembla como un alma mi sombra!…
Oh maga flor del Oro brotada en mis crisoles!

-Los surcos azurados del Ensueño sembremos
de alguna palpitante simiente inconcebida
que arda en florecimientos imprevistos y extremos;
y al amparo inefable de los cielos sembremos
de besos extrahumanos las cumbres de la Vida!

Amor es milagroso, invencible y eterno;
la vida formidable florece entre sus labios…
Raiz nutrida en la entraña del Cielo y del Averno,
viene á dar á la tierra el fuerte fruto eterno
cuyo sangriento zumo se bebe á cuatro labios!

Amor es todo el Bien y todo el Mal, el Cielo
todo es la arcada ardiente de sus alas cernidas…
Bajar de un plinto vano es remontar el vuelo…
Y Él te impulsa á mis brazos abiertos como el Cielo,
oh suma flor con alma, á deshojar en vidas!…

En el balcón romántico de un castillo adormido
que los ojos suspensos en la Noche adiamantan,
el Silencio y la Sombra se acarician sin ruido…
Bajo el balcón romántico del castillo adormido
un fuerte claro-oscuro y dos voces que cantan…

Delmira Agustini (1886-1914)

enamorados

Amor sin Descanso.
Johann Wolfgang Von Goethe (1749-1832)

¡A través de la lluvia, de la nieve,
A través de la tempestad voy!
Entre las cuevas centelleantes,
Sobre las brumosas olas voy,
¡Siempre adelante, siempre!
La paz, el descanso, han volado.

Rápido entre la tristeza
Deseo ser masacrado,
Que toda la simpleza
Sostenida en la vida
Sea la adicción de un anhelo,
Donde el corazón siente por el corazón,
Pareciendo que ambos arden,
Pareciendo que ambos sienten.

¿Cómo voy a volar?
¡Vanos fueron todos los enfrentamientos!
Brillante corona de la vida,
Turbulenta dicha…
¡Amor, tu eres esto!

pareja-embarazo-NTnva

La Caricia Perdida.
Alfonsina Storni.

Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos… En el viento, al pasar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida ¿quién la recogerá?

Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida, rodará… rodará…

Si en los ojos te besan esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va.

Si no ves esa mano, ni esa boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de besar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida, ¿me reconocerás?

CANSANCIO

Cansado.
¡Sí!
Cansado
de usar un solo bazo,
dos labios,
veinte dedos,
no sé cuántas palabras,
no sé cuántos recuerdos,
grisáceos,
fragmentarios.

Cansado,
muy cansado
de este frío esqueleto,
tan púdico,
tan casto,
que cuando se desnude
no sabrá si es el mismo
que usé mientras vivía.

Cansado.
¡Sí!
Cansado
por carecer de antenas,
de un ojo en cada omóplato
y de una cola autentica,
alegre
desatada,
y no este rabo hipócrita,
degenerado,
enano.

Cansado,
sobre todo,
de estar siempre conmigo,
de hallarme cada día,
cuando termina el sueño,
allí, donde me encuentre,
con las mismas narices
y con las mismas piernas;
como si no deseara
esperar la rompiente con un cutis de playa,
ofrecer, al rocío, dos senos de magnolia,
acariciar la tierra con un vientre de oruga,
y vivir, unos meses, adentro de una piedra.

Oliverio Girondo

Los versos del Capitán-Pablo Neruda

Hilo de trigo y agua
de cristal o de fuego,
la palabra y la noche,
el trabajo y la ira,
la sombra y la ternura
todo lo has ido poco a poco cosiendo
a mis bolsillos rotos
y no sólo en la zona trepidante
en que amor y martirio son gemelos
como dos campanas de incendio,
me esperaste, amor mío,

Los versos del Capitán
El amor

 

EN TI LA TIERRA

Pequeña

rosa,

rosa pequeña,

a veces,

diminuta y desnuda,

parece

que en una mano mía

cabes,

que así voy a cerrarte

y llevarte a mi boca,

pero

de pronto

mis pies tocan tus pies y mi boca tus labios, has crecido,

suben tus hombros como dos colinas,

tus pechos se pasean por mi pecho,

mi brazo alcanza apenas a rodear la delgada

línea de luna nueva que tiene tu cintura:

en el amor como agua de mar te has desatado:

mido apenas los ojos más extensos del cielo

y me inclino a tu boca para besar la tierra.

 

LA REINA

Yo te he nombrado reina.

Hay más altas que tú, más altas.

Hay más puras que tú, más puras.

Hay más bellas que tú, hay más bellas.

Pero tú eres la reina.

Cuando vas por las calles

nadie te reconoce.

Nadie ve tu corona de cristal, nadie mira

la alfombra de oro rojo

que pisas donde pasas,

la alfombra que no existe.

Y cuando asomas

suenan todos los ríos

en mi cuerpo, sacuden

el cielo las campanas,

y un himno llena el mundo.

Sólo tú y Yo,

sólo tú y yo, amor mío,

lo escuchamos.

 

EL ALFARERO

Todo tu cuerpo tiene

copa o dulzura destinada a mí.

Cuando subo la mano

encuentro en cada sitio una paloma

que me buscaba, como si te hubieran, amor, hecho de arcilla

para mis propias manos de alfarero.

Tus rodillas, tus senos,

tu cintura faltan en mí como en el hueco

de una tierra sedienta

de la que desprendieron

una forma,

y juntos

somos completos como un solo río,

como una sola arena.

 

8 DE SEPTIEMBRE

Hoy, este día fue una copa plena,

hoy, este día fue la inmensa ola,

hoy, fue toda la tierra.

Hoy el mar tempestuoso

nos levantó en un beso tan alto que temblamos

a la luz de un relámpago

y, atados, descendimos

a sumergirnos sin desenlazarnos.

Hoy nuestros cuerpos se hicieron extensos,

crecieron hasta el límite del mundo

y rodaron fundiéndose

en una sola gota

de cera o meteoro.

Entre tú y yo se abrió una nueva puerta

y alguien, sin rostro aún,

allí nos esperaba.

 

TUS PIES

Cuando no puedo mirar tu cara

miro tus pies.

Tus pies de hueso arqueado,

tus pequeños pies duros.

Yo sé que te sostienen,

y que tu dulce peso

sobre ellos se levanta.

Tu cintura y tus pechos,

la duplicada púrpura de tus pezones,

la caja de tus ojos que recién han volado,

tu ancha boca de fruta,

tu cabellera roja,

pequeña torre mía.

Pero no amo tus pies

sino porque anduvieron

sobre la tierra y sobre

el viento y sobre el agua,

hasta que me encontraron.

 

TUS MANOS

Cuando tus manos salen,

y amor, hacia las mías,

qué me traen volando?

Por qué se detuvieron en mi boca,

de pronto,

por qué las reconozco

como si entonces antes,

las hubiera tocado,

como si antes de ser

hubieran recorrido

mi frente, mi cintura?

Su suavidad venía

volando sobre el tiempo,

sobre el mar, sobre el humo,

sobre la primavera,

y cuando tú pusiste

tus manos en mi pecho,

reconocí esas alas

de paloma dorada,

reconocí esa greda

y ese color de trigo.

Los años de mi vida

yo caminé buscándolas.

Subí las escaleras,

crucé los arrecifes,

me llevaron los trenes,

las aguas me trajeron,

y en la piel de las uvas

me pareció tocarte.

La madera de pronto

me trajo tu contacto,

la almendra me anunciaba

tu suavidad secreta,

hasta que se cerraron

tus manos en mi pecho

y allí como dos alas

terminaron su viaje.

 

TU RISA

Quítame el pan si quieres,

quítame el aire, pero

no me quites tu risa.

No me quites la rosa,

la lanza que desgranas,

el agua que de pronto

estalla en tu alegría,

la repentina ola

de planta que te nace.

Mi lucha es dura y vuelvo

con los ojos cansados

a veces de haber visto

la tierra que no cambia,

pero al entrar tu risa

sube al cielo buscándome

y abre para mí

todas las puertas de la vida.

Amor mío, en la hora

más oscura desgrana

tu risa, y si de pronto

ves que mi sangre mancha

las piedras de la calle,

ríe, porque tu risa

será para mis manos

como una espada fresca.

Junto al mar en otoño,

tu risa debe alzar

su cascada de espuma,

y en primavera, amor,

quiero tu risa como

la flor que yo esperaba,

la flor azul, la rosa

de mi patria sonora.

Ríete de la noche,

del día, de la luna,

ríete de las calles

torcidas de la isla,

ríete de este torpe

muchacho que te quiere,

pero cuando yo abro

los ojos y los cierro,

cuando mis pasos van,

cuando vuelven mis pasos,

niégame el pan, el aire,

la luz, la primavera,

pero tu risa nunca

porque me moriría.

 

EL INCONSTANTE

Los ojos se me fueron

detrás de una morena que pasó.

Era de nácar negro,

era de uvas moradas,

y me azotó la sangre

con su cola de fuego.

Detrás de todas

me voy.

Pasó una clara rubia

como una planta de oro

balanceando sus dones.

Y mi boca se fue

como una ola

descargando en su pecho

relámpagos de sangre.

Detrás de todas

me voy.

Pero a ti, sin moverme,

sin verte, tú distante,

van mi sangre y mis besos,

morena y clara mía,

alta y pequeña mía,

ancha y delgada mía,

mi fea, mi hermosura,

hecha de todo el oro

y de toda la plata,

hecha de todo el trigo

y de toda la tierra,

hecha de toda el agua

de las olas marinas,

hecha para mis brazos,

hecha para mis besos,

hecha para mi alma.

 

LA NOCHE EN LA ISLA

Toda la noche he dormido contigo

junto al mar, en la isla.

Salvaje y dulce eras entre el placer y el sueño,

entre el fuego y el agua.

Tal vez muy tarde

nuestros sueños se unieron

en lo alto o en el fondo,

arriba como ramas que un mismo viento mueve,

abajo como rojas raíces que se tocan.

Tal vez tu sueño

se separó del mío

y por el mar oscuro

me buscaba como antes,

cuando aún no existías,

cuando sin divisarse navegué por tu lado,

y tus ojos buscaban lo que ahora

-pan, vino, amor y cólera-

te doy a manos llenas

porque tú eres la copa

que esperaba los dones de mi vida.

He dormido contigo

toda la noche mientras

la oscura tierra gira

con vivos y con muertos,

y al despertar de pronto

en medio de la sombra

mi brazo rodeaba tu cintura.

Ni la noche, ni el sueño

pudieron separarnos.

He dormido contigo

y al despertar tu boca

salida de tu sueño

me dio el sabor de tierra,

de agua marina, de algas,

del fondo de tu vida,

y recibí tu beso

mojado por la aurora

como si me llegara

del mar que nos rodea.

 

EL VIENTO EN LA ISLA

El viento es un caballo:

óyelo cómo corre

por el mar, por el cielo.

Quiere llevarme: escucha

cómo recorre el mundo

para llevarme lejos.

Escóndeme en tus brazos

por esta noche sola,

mientras la lluvia rompe

contra el mar y la tierra

su boca innumerable.

Escucha cómo el viento

me llama galopando

para llevarme lejos.

Con tu frente en mi frente,

con tu boca en mi boca,

atados nuestros cuerpos

al amor que nos quema,

deja que el viento pase

sin que pueda llevarme.

Deja que el viento corra

coronado de espuma,

que me llame y me busque

galopando en la sombra,

mientras yo, sumergido

bajo tus grandes ojos,

por esta noche sola

descansaré, amormío.

 

LA INFINITA

Ves estas manos? Han medido

la tierra, han separado

los minerales y los cereales,

han hecho la paz y la guerra,

han derribado las distancias

de todos los mares y ríos,

y sin embargo

cuando te recorren

a ti, pequeña, grano de trigo, alondra,

no alcanzan a abarcarle,

se cansan alcanzando

las palomas gemelas

que reposan o vuelan en tu pecho,

recorren las distancias de tus piernas,

se enrollan en la luz de tu cintura.

Para mí eres tesoro más cargado

de inmensidad que el mar y sus racimos

y eres blanca y azul y extensa como

la tierra en la vendimia.

En ese territorio,

de tus pies a tu frente,

andando, andando, andando,

me pasaré la vida.

 

BELLA

Bella,

como en la piedra fresca

del manantial, el agua

abre un ancho relámpago de espuma,

así es la sonrisa en tu rostro,

bella.

Bella,

de finas manos y delgados pies

como un caballito de plata,

andando, flor del mundo,

así te veo,

bella.

Bella,

con un nido de cobre enmarañado

en tu cabeza, un nido

color de miel sombría

donde mi corazón arde y reposa,

bella.

Bella,

no te caben los ojos en la cara,

no te caben los ojos en la tierra.

Hay países, hay ríos,

en tus ojos,

mi patria está en tus ojos,

yo camino por ellos,

ellos dan luz al mundo

por donde yo camino,

bella.

Bella,

tus senos son como dos panes hechos

de tierra cereal y luna de oro,

bella.

Bella,

tu cintura

la hizo mi brazo como un río cuando

pasó mil años por tu dulce cuerpo,

bella.

Bella,

no hay nada como tus caderas,

tal vez la tierra tiene

en algún sitio oculto

la curva y el aroma de tu cuerpo,

tal vez en algún sitio,

bella.

Bella, mi bella,

tu voz, tu piel, tus uñas,

bella, mi bella,

tu ser, tu luz, tu sombra,

bella,

todo eso es mío, bella,

todo eso es mío, mía,

cuando andas o reposas,

cuando cantas o duermes,

cuando sufres o sueñas,

siempre,

cuando estás cerca o lejos,

siempre,

eres mía, mi bella,

siempre.

 

LA RAMA ROBADA

En la noche entraremos

a robar

una rama florida.

Pasaremos el muro,

en las tinieblas del jardín ajeno,

dos sombras en la sombra.

Aún no se fue el invierno,

y el manzano aparece

convertido de pronto

en cascada de estrellas olorosas.

En la noche entraremos

hasta su tembloroso firmamento,

y tus pequeñas manos y las mías

robarán las estrellas.

Y sigilosamente,

a nuestra casa,

en la noche y en la sombra,

entrará con tus pasos

el silencioso paso del perfume

y con pies estrellados

el cuerpo claro de la primavera.

 

EL HIJO

Ay hijo, sabes, sabes

de dónde vienes?

De un lago con gaviotas

blancas y hambrientas.

Junto al agua de invierno

ella y yo levantamos

una fogata roja

gastándonos los labios

de besarnos el alma,

echando al fuego todo,

quemándonos la vida.

Así llegaste al mundo.

Pero ella para verme

y para verte un día

atravesó los mares

y yo para abrazar

su pequeña cintura

toda la tierra anduve,

con guerras y montañas,

con arenas y espinas.

Así llegaste al mundo.

De tantos sitios vienes,

del agua y de la tierra,

del fuego y de la nieve,

de tan lejos caminas

hacia nosotros dos,

desde el amor terrible

que nos ha encadenado,

que queremos saber

cómo eres, qué nos dices,

porque tú sabes más

del mundo que te dimos.

Como una gran tormenta

sacudimos nosotros

el árbol de la vida

hasta las más ocultas

fibras de las raíces

y apareces ahora

cantando en el follaje,

en la más alta rama

que contigo alcanzamos.

 

LA TIERRA

La tierra verde se ha entregado

a todo lo amarillo, oro, cosechas,

terrones, hojas, grano,

pero cuando el otoño se levanta

con su estandarte extenso

eres tú la que veo,

es para mí tu cabellera

la que reparte las espigas.

Veo los monumentos

de antigua piedra rota,

pero si toco

la cicatriz de piedra

tu cuerpo me responde,

mis dedos reconocen

de pronto, estremecidos,

tu caliente dulzura.

Entre los héroes paso

recién condecorados

por la tierra y la pólvora

y detrás de ellos, muda,

con tus pequeños pasos,

eres o no eres?

Ayer cuando sacaron

de raíz, para verlo,

el viejo árbol enano

te vi salir mirándome

desde las torturadas

y sedientas raíces.

Y cuando viene el sueño

a extenderme y llevarme

a mi propio silencio

hay un gran viento blanco

que derriba mi sueño

y caen de él las hojas,

caen como cuchillos

sobre mí desangrándome.

Y cada herida tiene

la forma de tu boca.

 

AUSENCIA

Apenas te he dejado,

vas en mí, cristalina

o temblorosa,

o inquieta, herida por mí mismo

o colmada de amor, como cuando tus ojos

se cierran sobre el don de la vida

que sin cesar te entrego.

Amor mío,

nos hemos encontrado

sedientos y nos hemos

bebido toda el agua y la sangre,

nos encontramos

con hambre

y nos mordimos

como el fuego muerde,

dejándonos heridas.

Pero espérame,

guárdame tu dulzura.

Yo te daré también

una rosa.

El deseo

 

EL TIGRE

Soy el tigre.

Te acecho entre las hojas

anchas como lingotes

de mineral mojado.

El río blanco crece

bajo la niebla. Llegas.

Desnuda te sumerges.

Espero.

Entonces en un salto

de fuego, sangre, dientes,

de un zarpazo derribo

tu pecho, tus caderas.

Bebo tu sangre, rompo

tus miembros uno a uno.

Y me quedo velando

por años en la selva

tus huesos, tu ceniza,

inmóvil,

lejos del odio y de la cólera,

desarmado en tu muerte,

cruzado por las lianas,

inmóvil en la lluvia,

centinela implacable

de mi amor asesino.

 

EL CÓNDOR

Yo soy el cóndor, vuelo

sobre ti que caminas

y de pronto en un ruedo

de viento, pluma, garras,

te asalto y te levanto

en un ciclón silbante

de huracanado frío.

Y a mi torre de nieve,

a mi guarida negra

te llevo y sola vives,

y te llenas de plumas

y vuelas sobre el mundo,

inmóvil, en la altura.

Hembra cóndor, saltemos

sobre esta presa roja,

desgarremos la vida

que pasa palpitando

y levantemos juntos

nuestro vuelo salvaje.

 

EL INSECTO

De tus caderas a tus pies

quiero hacer un largo viaje.

Soy más pequeño que un insecto.

Voy por estas colinas,

son de color de avena,

tienen delgadas huellas

que sólo yo conozco,

centímetros quemados,

pálidas perspectivas.

Aquí hay una montaña.

No saldré nunca de ella.

Oh qué musgo gigante!

Y un cráter, una rosa

de fuego humedecido!

Por tus piernas desciendo

hilando una espiral

o durmiendo en el viaje

y llego a tus rodillas

de redonda dureza

como a las cimas duras

de un claro continente.

Hacia tus pies resbalo,

a las ocho aberturas,

de tus dedos agudos,

lentos, peninsulares,

y de ellos al vacío

de la sábana blanca

caigo, buscando ciego

y hambriento tu contorno

de vasija quemante!

Las furias

 

EL AMOR

Qué tienes, qué tenemos,

qué nos pasa?

Ay nuestro amor es una cuerda dura

que nos amarra hiriéndonos

y si queremos

salir de nuestra herida,

separarnos,

nos hace un nuevo nudo y nos condena

a desangrarnos y quemarnos juntos.

Qué tienes? Yo te miro

y no hallo nada en ti sino dos ojos

como todos los ojos, una boca

perdida entre mil bocas que besé, más hermosas,

un cuerpo igual a los que resbalaron

bajo mi cuerpo sin dejar memoria.

Y qué vacía por el mundo ibas

como una jarra de color de trigo

sin aire, sin sonido, sin substancia!

Yo busqué en vano en ti

profundidad para mis brazos

que excavan, sin cesar, bajo la tierra:

bajo tu piel, bajo tus ojos nada,

bajo tu doble pecho levantado

apenas

una corriente de orden cristalino

que no sabe por qué corre cantando.

Por qué, por qué, por qué, amor mío, por qué?

 

SIEMPRE

Antes de mí

no tengo celos.

Ven con un hombre

a la espalda,

ven con cien hombres en tu cabellera,

ven con mil hombres entre tu pecho y tus pies,

ven como un río

lleno de ahogados

que encuentra el mar furioso,

la espuma eterna, el tiempo!

Tráelos todos

adonde yo te espero:

siempre estaremos solos,

siempre estaremos tú y yo

solos sobre la tierra

para comenzar la vida!

 

EL DESVÍO

Si tu pie se desvía de nuevo,

será cortado.

Si tu mano te lleva

a otro camino

se caerá podrida.

Si me apartas tu vida

morirás

aunque vivas.

Seguirás muerta o sombra,

andando sin mí por la tierra.

 

LA PREGUNTA

Amor, una pregunta

te ha destrozado.

Yo he regresado a ti

desde la incertidumbre con espinas.

Te quiero recta como

la espada o el camino.

Pero te empeñas

en guardar un recodo

de sombra que no quiero.

Amor mío,

compréndeme,

te quiero toda,

de ojos a pies, a uñas,

por dentro,

toda la claridad, la que guardabas.

Soy yo, amor mío,

quien golpea tu puerta.

No es el es el fantasma, no es

el que antes se detuvo

en tu ventana.

yo echo la puerta abajo:

Yo entro en toda tu vida:

vengo a vivir en tu alma:

tú no puedes conmigo.

Tienes que abrir puerta a puerta,

tienes que obedecerme,

tienes que abrir los ojos

para que busque en ellos,

tienes que ver cómo ando

con pasos pesados

por todos los caminos

que, ciegos, me esperaban.

No me temas,

soy tuyo,

pero

no soy el pasajero ni el mendigo,

soy tu dueño,

el que tú esperabas,

y ahora entro

en tu vida,

para no salir más,

amor, amor, amor,

para quedarme.

 

LA PRÓDIGA

Yo te escogí entre todas las mujeres

para que repitieras

sobre la tierra

mi corazón que baila con espigas

o lucha sin cuartel cuando hace falta.

Yo te pregunto, dónde está mi hijo?

No me esperaba en ti, reconociéndome,

Y diciéndome: “Llámame para salir sobre la tierra

Y continuar tus luchas y tus cantos?”

Devuélveme a mi hijo!

Lo has olvidado en las puertas

del placer, oh pródiga enemiga,

has olvidado que viniste a esta cita,

la más profunda, aquella

en que los dos, unidos, seguiremos hablando

por su boca, amor mío,

ay, todo aquello que no alcanzamos a decirnos?

Cuando yo te levanto en una ola

de fuego y sangre, y se duplica

la vida entre nosotros, acuérdate,

que alguien nos llama

como nadie jamás nos ha llamado

y que no respondemos

y nos quedamos solos y cobardes

ante la vida que negamos.

Pródiga,

abre las puertas,

y que en tu corazón

el nudo ciego

se desenlace y vuele

con tu sangre y la mía

por el mundo!

 

EL DAÑO

Te he hecho daño, alma mía,

he desgarrado tu alma.

Entiéndeme.

Todos saben quién soy,

pero ese Soy

es además un hombre

para ti.

En ti vacilo, caigo

y me levanto ardiendo.

Tú entre todos los seres

tienes derecho

a verme débil.

Y tu pequeña mano

de pan y de guitarra

debe tocar mi pecho

cuando sale al combate.

Por eso busco en ti la firme piedra.

Ásperas manos en tu sangre clavo

buscando tu firmeza

y la profundidad que necesito,

y si no encuentro

sino tu risa de metal, si no hallo

nada en qué sostener mis duros pasos,

adorada, recibe mi tristeza y mi cólera,

mis manos enemigas

destruyéndote un poco

para que te levantes de la arcilla,

hecha de nuevo para mis combates.

 

EL POZO

A veces te hundes, caes

en tu agujero de silencio,

en tu abismo de cólera orgullosa,

y apenas puedes

volver, aún con jirones

de lo que hallaste

en la profundidad de tu existencia.

Amor mío, qué encuentras en tu pozo cerrado?

Algas, ciénagas, rocas?

Qué ves con ojos ciegos,

rencorosa y herida?

Mi vida, no hallarás

en el pozo en que caes

lo que yo guardo para ti en la altura:

un ramo de jazmines con rocío

un beso más profundo que tu abismo.

No me temas, no caigas

en tu rencor de nuevo.

Sacude la palabra mía que vino a herirte

y déjala que vuele por la ventana abierta.

Ella volverá a herirme

sin que tú la dirijas

puesto que fue cargada con un instante duro

y ese instante será desarmado en mi pecho.

Sonríeme radiosa

si mi boca te hiere.

No soy un pastor dulce

como en los cuentos de hadas,

sino un buen leñador que comparte contigo

tierra, viento y espinas de los montes.

Ámame, tú, sonríeme,

ayúdame a ser bueno.

No te hieras en mí, que será inútil,

no me hieras a mí porque te hieres.

 

EL SUEÑO

Andando en las arenas

yo decidí dejarte.

Pisaba un barro oscuro

que temblaba,

y hundiéndome y saliendo

decidí que salieras

de mí, que me pesabas

como piedra cortante,

y elaboré tu pérdida

paso a paso:

cortarte las raíces,

soltarte sola al viento.

Ay, en ese minuto,

corazón mío, un sueño

con sus alas terribles te cubría.

Te sentías tragada por el barro,

y me llamabas y yo no acudía,

te ibas, inmóvil,

sin defenderte

hasta ahogarte en la boca de arena.

Después

mi decisión se encontró con tu sueño,

y desde la ruptura

que nos quebraba el alma,

surgimos limpios otra vez, desnudos,

amándonos

sin sueño, sin arena,

completos y radiantes,

sellados por el fuego.

 

SI TÚ ME OLVIDAS

Quiero que sepas

una cosa.

Tú sabes cómo es esto:

si miro

la luna de cristal, la rama roja

del lento otoño en mi ventana,

si toco

junto al fuego

la impalpable ceniza

o el arrugado cuerpo de la leña,

todo me lleva a ti,

como si todo lo que existe,

aromas, luz, metales,

fueran pequeños barcos que navegan

hacia las islas tuyas que me aguardan.

Ahora bien,

si poco a poco dejas de quererme

dejaré de quererte poco a poco.

Si de pronto

me olvidas

no me busques

que ya te habré olvidado.

Si consideras largo y loco

el viento de banderas

que pasa por mi vida y te decides

a dejarme a la orilla

del corazón en que tengo raíces,

piensa

que en ese día,

a esa hora

levantaré los brazos

y saldrán mis raíces

a buscar otra tierra.

Pero

si cada día,

cada hora

sientes que a mí estás destinada

con dulzura implacable.

Si cada día sube

una flor a tus labios a buscarme,

ay amor mío, ay mía,

en mí todo ese fuego se repite,

en mí nada se apaga ni se olvida,

mi amor se nutre de tu amor, amada,

y mientras vivas estará en tus brazos

sin salir de los míos.

 

EL OLVIDO

Todo el amor en una copa

ancha como la tierra, todo

el amor con estrellas y espinas

te di, pero anduviste

con pies pequeños, con tacones sucios

sobre el fuego, apagándolo.

Ay gran amor, pequeña amada!

No me detuve en la lucha.

No dejé de marchar hacia la vida,

hacia la paz, hacia el pan para todos,

pero te alcé en mis brazos

y te clavé a mis besos y te miré como jamás

volverán a mirarte ojos humanos.

Ay gran amor, pequeña amada!

Entonces no mediste mi estatura,

y al hombre que para ti apartó

la sangre, el trigo, el agua

confundiste

con el pequeño insecto que te cayó en la falda.

Ay gran amor, pequeña amada!

No esperes que te mire en la distancia

hacia atrás, permanece

con lo que te dejé, pasea

con mi fotografía traicionada,

yo seguiré marchando,

abriendo anchos caminos contra la sombra, haciendo

suave la tierra, repartiendo

la estrella para los que vienen.

Quédate en el camino.

Ha llegado la noche para ti.

Tal vez de madrugada nos veremos de nuevo.

Ay gran amor, pequeña amada!

 

LAS MUCHACHAS

Muchachas que buscabais

el gran amor, el gran amor terrible,

qué ha pasado, muchachas?

Tal vez

el tiempo, el tiempo!

Porque ahora,

aquí está, ved cómo pasa

arrastrando las piedras celestes,

destrozando las flores y las hojas,

con un ruido de espumas azotadas

contra todas las piedras de tu mundo,

con un olor de esperma y de jazmines,

junto a la luna sangrienta!

Y ahora

tocas el agua con tus pies pequeños,

con tu pequeño corazón

y no sabes qué hacer!

Son mejores

ciertos viajes nocturnos,

ciertos departamentos,

ciertos divertidísimos paseos,

ciertos bailes sin mayor consecuencia

que continuar el viaje!

Muérete de miedo o de frío,

o de duda,

que yo con mis grandes pasos

la encontraré,

dentro de ti

o lejos de ti,

y ella me encontrará,

la que no temblará frente al amor,

la que estará fundida conmigo

en la vida o la muerte!

 

TÚ VENÍAS

No me has hecho sufrir

sino esperar.

Aquellas horas

enmarañadas, llenas

de serpientes,

cuando

se me caía el alma y me ahogaba,

tú venías andando,

tú venías desnuda y arañada,

tú llegabas sangrienta hasta mi lecho,

novia mía,

y entonces

toda la noche caminamos

durmiendo

y cuando despertamos

eras intacta y nueva,

como si el grave viento de los sueños

de nuevo hubiera dado

fuego a tu cabellera

y en trigo y plata hubiera sumergido

tu cuerpo hasta dejarlo deslumbrante.

Yo no sufrí amor mío,

yo sólo te esperaba.

Tenías que cambiar de corazón

y de mirada

después de haber tocado la profunda

zona de mar que te entregó mi pecho.

Tenías que salir del agua

pura como una gota levantada

por una ola nocturna.

Novia mía, tuviste

que morir y nacer, yo te esperaba

Yo no sufrí buscándote,

sabía que vendrías,

una nueva mujer con lo que adoro

de la que no adoraba,

con tus ojos, tus manos y tu boca

pero con otro corazón

que amaneció a mi lado

como si siempre hubiera estado allí

para seguir conmigo para siempre.

Las vidas

 

EL MONTE Y EL RÍO

En mi patria hay un monte.

En mi patria hay un río.

Ven conmigo.

La noche al monte sube.

El hambre baja al río.

Ven conmigo.

Quiénes son los que sufren?

No sé, pero son míos.

Ven conmigo.

No sé, pero me llaman

y me dicen: “Sufrimos”.

Ven conmigo.

Y me dicen: “Tu pueblo,

tu pueblo desdichado,

entre el monte y el río,

con hambre y con dolores,

no quiere luchar solo,

te está esperando, amigo”.

Oh tú, la que yo amo,

pequeña, grano rojo

de trigo,

será dura la lucha,

la vida será dura,

pero vendrás conmigo.

 

LA POBREZA

Ay no quieres,

te asusta

la pobreza,

no quieres

ir con zapatos rotos al mercado

y volver con el viejo vestido.

Amor, no amamos,

como quieren los ricos,

la miseria. Nosotros

la extirparemos como diente maligno

que hasta ahora ha mordido el corazón del hombre.

Pero no quiero

que la temas.

Si llega por mi culpa a tu morada,

si la pobreza expulsa

tus zapatos dorados,

que no expulse tu risa que es el pan de mi vida.

Si no puedes pagar el alquiler

sal al trabajo con paso orgulloso,

y piensa, amor, que yo te estoy mirando

y somos juntos la mayor riqueza

que jamás se reunió sobre la tierra.

 

LAS VIDAS

Ay qué incómoda a veces

te siento

conmigo, vencedor entre los hombres!

Porque no sabes

que conmigo vencieron

miles de rostros que no puedes ver,

miles de pies y pechos que marcharon conmigo,

que no soy,

que no existo,

¿ue sólo soy la frente de los que van conmigo,

que soy más fuerte

porque llevo en mí

no mí pequeña vida

sino todas las vidas,

y ando seguro hacia adelante

porque tengo mil ojos,

golpeo con peso de piedra

porque tengo mil manos

y mi voz se oye en las orillas

de todas las tierras

porque es la voz de todos

los que no hablaron,

de los que no cantaron

y cantan hoy con esta boca

que a ti te besa.

 

LA BANDERA

Levántate conmigo.

Nadie quisiera

como yo quedarse

sobre la almohada en que tus párpados

quieren cerrar el mundo para mí.

Allí también quisiera

dejar dormir mi sangre

rodeando tu dulzura.

Pero levántate,

tú, levántate,

pero conmigo levántate

y salgamos reunidos

a luchar cuerpo a cuerpo

contra las telarañas del malvado,

contra el sistema que reparte el hambre,

contra la organización de la miseria.

Vamos,

y tú, mi estrella, junto a mí,

recién nacida de mi propia arcilla,

ya habrás hallado el manantial que ocultas

y en medio del fuego estarás junto a mí,

con tus ojos bravíos, alzando mi bandera.

El Amor del Soldado

En plena guerra te llevó la vida

a ser el amor del soldado.

Con tu pobre vestido de seda,

tus uñas de piedra falsa

te tocó caminar por el fuego.

Ven acá, vagabunda,

ven a beber sobre mi pecho

rojo rocío.

No querías saber dónde andabas,

eras la compañera de baile,

no tenías partido ni patria.

Y ahora a mi lado caminando

ves que conmigo va la vida

y que detrás está la muerte.

Ya no puedes volver a bailar

con tu traje de seda en la sala.

Te vas a romper los zapatos,

pero vas a crecer en la marcha.

Tienes que andar sobre las espinas

dejando gotitas de sangre.

Bésame de nuevo, querida.

Limpia ese fusil, camarada.

 

NO SÓLO EL FUEGO

Ay sí, recuerdo,

ay tus ojos cerrados

como llenos por dentro de luz negra,

todo tu cuerpo como una mano abierta,

como un racimo blanco de la luna,

y el éxtasis,

cuando nos mata un rayo,

cuando un puñal nos hiere en las raíces

y nos rompe una luz la cabellera,

y cuando

vamos de nuevo

volviendo a la vida,

como si del océano saliéramos,

como si del naufragio

volviéramos heridos

entre las piedras y las algas rojas.

Pero

hay otros recuerdos,

no sólo flores del incendio,

sino pequeños brotes

que aparecen de pronto

cuando voy en los trenes

o en las calles.

Te veo

lavando mis pañuelos,

colgando en la ventana

mis calcetines rotos,

tu figura en que todo,

todo el placer como una llamarada

cayó sin destruirte,

de nuevo,

mujercita

de cada día,

de nuevo ser humano,

humildemente humano,

soberbiamente pobre,

como tienes que ser para que seas

no la rápida rosa

que la ceniza del amor deshace,

sino toda la vida,

toda la vida con jabón y agujas,

con el aroma que amo

de la cocina que tal vez no tendremos

y en que tu mano entre las papas fritas

y tu boca cantando en invierno

mientras llega el asado

serían para mí la permanencia

de la felicidad sobre la tierra.

Ay vida mía,

no sólo el fuego entre nosotros arde,

si no toda la vida,

la simple historia,

el simple amor

de una mujer y un hombre

parecidos a todos.

 

LA MUERTA

Si de pronto no existes,

si de pronto no vives,

yo seguiré viviendo.

No me atrevo,

no me atrevo a escribirlo,

si te mueres.

Yo seguiré viviendo.

Porque donde no tiene voz un hombre

allí, mi voz.

Donde los negros sean apaleados

yo no puedo estar muerto.

Cuando entren en la cárcel mis hermanos

entraré yo con ellos.

Cuando la victoria,

no mi victoria,

sino la gran victoria

llegue

aunque esté mudo debo hablar:

yo la veré llegar aunque esté ciego.

No, perdóname.

Si tú no vives,

si

tú, querida, amor mío,

si tú

te has muerto,

todas las hojas caerán en mi pecho,

lloverá sobre mi alma noche y día,

la nieve quemará mi corazón,

andaré con frío y fuego y muerte y nieve,

mis pies querrán marchar hacia donde tú duermes,

pero

seguiré vivo,

porque tú me quisiste sobre todas las cosas

indomable,

y, amor, porque tú sabes que soy no sólo un hombre

sino todos los hombres.

 

PEQUEÑA AMÉRICA

Cuando miro la forma

de América en el mapa,

amor, a ti te veo:

las alturas del cobre en tu cabeza,

tus pechos, trigo y nieve,

tu cintura delgada,

veloces ríos que palpitan, dulces

colinas y praderas

y en el frío del sur tus pies terminan

su geografía de oro duplicado.

Amor, cuando te toco

no sólo han recorrido

mis manos tu delicia,

sino ramas y tierras, frutas y agua,

la primavera que amo,

la luna del desierto, el pecho

de la paloma salvaje,

la suavidad de las piedras gastadas

por las aguas del mar o de los ríos

y la espesura roja

del matorral en donde

la sed y el hambre acechan.

Y así mi patria extensa me recibe,

pequeña América, en tu cuerpo.

Aún más, cuando te veo recostada

veo en tu piel, en tu color de avena,

la nacionalidad de mi cariño.

Porque desde tus hombros

el cortador de caña

de Cuba abrasadora

me mira, lleno de sudor oscuro,

y desde tu garganta

pescadores que tiemblan

en las húmedas casas de la orilla

me cantan su secreto.

Y así a lo largo de tu cuerpo,

pequeña América adorada

las tierras y los pueblos

interrumpen mis besos

y tu belleza entonces

no sólo enciende el fuego

que arde sin consumirse entre nosotros,

sino que con tu amor me está llamando

y a través de tu vida

me está dando la vida que me falta

y al sabor de tu amor se agrega el barro,

el beso de la tierra que me aguarda.

 

Oda y Germinaciones

I

El sabor de tu boca y el color de tu piel,

piel, boca, fruta mía de estos días veloces,

dímelo, fueron sin cesar a tu lado

por años y por viajes y por lunas y soles

y tierra y llanto y lluvia y alegría

o sólo ahora, sólo

salen de tus raíces

como a la tierra seca el agua trae

germinaciones que no conocía

o a los labios del cántaro olvidado

sube en el agua el gusto de la tierra?

No sé, no me lo digas, no lo sabes.

Nadie sabe estas cosas.

Pero acercando todos mis sentidos

a la luz de tu piel, desapareces,

te fundes como el ácido

aroma de una fruta

y el calor de un camino,

el olor del maíz que se desgrana,

la madreselva de la tarde pura,

los nombres de la tierra polvorienta,

el perfume infinito de la patria:

magnolia y matorral, sangre y harina,

galope de caballos,

la luna polvorienta de la aldea,

el pan recién nacido:

ay todo de tu piel vuelve a mi boca,

vuelve a mi corazón, vuelve a mi cuerpo,

y vuelvo a ser contigo

la tierra que tú eres:

eres en mí profunda primavera:

vuelvo a saber en ti cómo germino.

II

Años tuyos que yo debí sentir

crecer cerca de mí como racimos

hasta que hubieras visto cómo el sol y la tierra,

a mis manos de piedra te hubieran destinado

hasta que uva con uva hubieras hecho

cantar en mis venas el vino.

El viento o el caballo

desviándose pudieron

hacer que yo pasara por tu infancia,

el mismo cielo has visto cada día,

el mismo barro del invierno oscuro,

la enramada sin fin de los ciruelos

y su dulzura de color morado.

Sólo algunos kilómetros de noche,

las distancias mojadas

de la aurora campestre,

un puñado de tierra nos separó, los muros

transparentes

que no cruzamos, para que la vida,

después, pusiera todos

los mares y la tierra

entre nosotros, y nos acercáramos

a pesar del espacio,

paso a paso buscándonos,

de un océano a otro,

hasta que vi que el cielo se incendiaba

y volaba en la luz tu cabellera

y llegaste a mis besos con el fuego

de un desencadenado meteoro

y al fundirte en mi sangre, la dulzura

del ciruelo salvaje

de nuestra infancia recibí en mi boca,

y te apreté a mi pecho

como si la tierra y la vida recobrara.

III

Mi muchacha salvaje, hemos tenido

que recobrar el tiempo

y marchar hacia atrás, en la distancia

de nuestras vidas, beso a beso,

recogiendo de un sitio lo que dimos

sin alegría, descubriendo en otro

el camino secreto

que iba acercando tus pies a los míos,

y así bajo mi boca

vuelves a ver la planta insatisfecha

de tu vida alargando sus raíces

hacia mi corazón que te esperaba.

Y una a una las noches

entre nuestras ciudades separadas

se agregan a la noche que nos une.

La luz de cada día

su llama o su reposo

nos entregan, sacándolos del tiempo,

y así se desentierra

en la sombra o la luz nuestro tesoro,

y así besan la vida nuestros besos:

todo el amor en nuestro amor se encierra:

toda la sed termina en nuestro abrazo.

Aquí estamos al fin frente a frente,

nos hemos encontrado,

no hemos perdido nada.

Nos hemos recorrido labio a labio,

hemos cambiado mil veces,

entre nosotros la muerte y la vida,

todo lo que traíamos

como muertas medallas

lo echamos al fondo del mar,

todo lo que aprendimos

no nos sirvió de nada:

comenzamos de nuevo,

terminamos de nuevo

muerte y vida.

Y aquí sobrevivimos,

puros, con la pureza que nosotros creamos,

más anchos que la tierra que no pudo extraviarnos,

eternos como el fuego que arderá

cuanto dure la vida.

IV

Cuando he llegado aquí se detiene mi mano.

Alguien pregunta: Dime por qué, como las olas

en una misma costa, tus palabras

sin cesar van y vuelven a su cuerpo?

Ella es sólo la forma que tú amas?

Y respondo: mis manos no se sacian

en ella, mis besos no descansan,

por qué retiraría las palabras

que repiten la huella de su contacto amado,

que se cierran guardando

inútilmente como en la red el agua,

la superficie y la temperatura

de la ola más pura de la vida?

Y, amor, tu cuerpo no sólo es la rosa

que en la sombra o la luna se levanta

o sorprendo o persigo.

No sólo es movimiento o quemadura,

acto de sangre o pétalo del fuego,

sino que para mí tú me has traído

mi territorio, el barro de mi infancia,

las olas de la avena,

la piel redonda de la fruta oscura

que arranqué de la selva,

aroma de maderas y manzanas,

color de agua escondida donde caen

frutos secretos y profundas hojas.

Oh amor tu cuerpo sube

como una línea pura de vasija

desde la tierra que me reconoce

y cuando te encontraron mis sentidos

tú palpitaste como si cayeran

dentro de ti la lluvia y las semillas!

Ay que me digan cómo

pudiera yo abolirte

y dejar que mis manos sin tu forma

arrancaran el fuego a mis palabras!

Suave mía, reposa

tu cuerpo en estas líneas que te deben

más de lo que me das en tu contacto,

vive en estas palabras y repite

en ellas la dulzura y el incendio,

estremécete en medio de sus sílabas,

duerme en mi nombre como te has dormido

sobre mi corazón, y así mañana el

hueco de tu forma

guardarán mis palabras

y el que las oiga un día recibirá una ráfaga

de trigo y amapolas:

estará todavía respirando

el cuerpo del amor sobre la tierra!

V

Hilo de trigo y agua

de cristal o de fuego,

la palabra y la noche,

el trabajo y la ira,

la sombra y la ternura

todo lo has ido poco a poco cosiendo

a mis bolsillos rotos

y no sólo en la zona trepidante

en que amor y martirio son gemelos

como dos campanas de incendio,

me esperaste, amor mío,

sino en las más pequeñas

obligaciones dulces.

El aceite dorado de Italia hizo tu nimbo,

santa de la cocina y la costura,

y tu coquetería pequeñuela,

que tanto se tardaba en el espejo,

con tus manos que tienen

pétalos que el jazmín envidiaría

lavó los utensilios y mi ropa,

desinfectó las llagas.

Amor mío, a mi vida

llegaste preparada

como amapola y como guerrillera:

de seda el esplendor que yo recorro

con el hambre y la sed

que sólo para ti traje a este mundo,

y detrás de la seda

la muchacha de hierro

que luchará a mi lado.

Amor, amor, aquí nos encontramos.

Seda y metal, acércate a mi boca.

VI

Y porque Amor combate

no sólo en su quemante agricultura,

sino en la boca de hombres y mujeres,

terminaré saliéndoles al camino

a los que entre mi pecho y tu fragancia

quieran interponer su planta oscura.

De mí nada más malo

te dirán, amor mío

de lo que yo te dije.

Yo viví en las praderas

antes de conocerte

y no esperé el amor sino que estuve

acechando y salté sobre la rosa.

Qué más pueden decirte?

No soy bueno ni malo sino un hombre,

y agregarán entonces el peligro

de mi vida, que conoces

y que con tu pasión has compartido.

Y bien, este peligro

es peligro de amor, de amor completo

hacia toda la vida, hacia todas las vidas,

y si este amor nos trae

la muerte o las prisiones,

yo estoy seguro que tus grandes ojos,

como cuando los beso

se cerrarán entonces con orgullo,

con doble orgullo, amor,

con tu orgullo y el mío.

Pero hacia mis orejas vendrán antes

a socavar la torre

del amor dulce y duro que nos liga,

y me dirán: “Aquella

que tú amas,

no es mujer para ti,

por qué la quieres? Creo

que podrías hallar una más bella,

más seria, más profunda,

más otra, tú me entiendes, mírala qué ligera,

y qué cabeza tiene,

y mírala cómo se viste

y etcétera y etcétera”.

Y yo en estas líneas digo:

así te quiero, amor, amor,

así te amo, así como te vistes

y como se levanta

tu cabellera y como

tu boca se sonríe,

ligera como el agua

del manantial sobre las piedras puras,

así te quiero amada.

Al pan yo no le pido que me enseñe

sino que no me falte

durante cada día de la vida.

Yo no sé nada de la luz, de dónde

viene ni dónde va,

yo sólo quiero que la luz alumbre,

yo no pido a la noche

explicaciones,

yo la espero y me envuelve,

y así tú, pan y luz

y sombra eres.

Has venido a mi vida con lo que tú traías,

hecha

de luz y pan y sombra te esperaba,

y así te necesito,

así te amo,

y a cuantos quieran escuchar mañana

lo que no les diré, que aquí lo lean,

y retrocedan hoy porque es temprano

para estos argumentos.

Mañana sólo les daremos

una hoja del árbol de nuestro amor, una hoja

que caerá sobre la tierra

como si la hubieran hecho nuestros labios,

como un beso que cae

desde nuestras alturas invencibles

para mostrar el fuego y la ternura

de un amor verdadero.

 

EPITALAMIO

Recuerdas cuando

en invierno llegamos a la isla?

El mar hacia nosotros levantaba

una copa de frío.

En las paredes las enredaderas

susurraban dejando

caer hojas oscuras

a nuestro paso.

Tú eras también una pequeña hoja

que temblaba en mi pecho.

El viento de la vida allí te puso.

En un principio no te vi: no supe

que ibas andando conmigo,

hasta que tus raíces

horadaron mi pecho,

se unieron a los hilos de mi sangre,

hablaron por mi boca,

florecieron conmigo.

Así fue tu presencia inadvertida,

hoja o rama invisible

y se pobló de pronto

mi corazón de frutos y sonidos.

Habitaste la casa

que te esperaba oscura

y encendiste las lámparas entonces.

Recuerdas, amor mío,

nuestros primeros pasos en la isla?

Las piedras grises nos reconocieron,

las rachas de la lluvia,

los gritos del viento en la sombra.

Pero fue el fuego

nuestro único amigo,

junto a él apretamos

el dulce amor de invierno

a cuatro brazos.

El fuego vio crecer nuestro beso desnudo

hasta tocar estrellas escondidas,

y vio nacer y morir el dolor

como una espada rota

contra el amor invencible.

Recuerdas,

oh dormida en mi sombra,

cómo de ti crecía el sueño,

de tu pecho desnudo

abierto con sus cúpulas gemelas

hacia el mar, hacia el viento de la isla

y cómo yo en tu sueño navegaba

libre, en el mar y en el viento

atado y sumergido sin embargo

al volumen azul de tu dulzura?

Oh dulce, dulce mía,

cambió la primavera

los muros de la isla.

Apareció una flor como una gota

de sangre anaranjada,

y luego descargaron los colores

todo su peso puro.

El mar reconquistó su transparencia,

la noche en el cielo

destacó sus racimos

y ya todas las cosas susurraron

nuestro nombre de amor, piedra por piedra

dijeron nuestro nombre y nuestro beso.

La isla de piedra y musgo

resonó en el secreto de sus grutas

como en tu boca el canto,

y la flor que nacía

entre los intersticios de la piedra

con su secreta sílaba

dijo al pasar tu nombre

de planta abrasadora,

y la escarpada roca levantada

como el muro del mundo

reconoció mi canto, bienamada,

y todas las cosas dijeron

tu amor, mi amor, amada,

porque la tierra, el tiempo, el mar, la isla,

la vida la marea,

el germen que entreabre

sus labios en la tierra,

la flor devoradora,

el movimiento de la primavera,

todo nos reconoce.

Nuestro amor ha nacido

fuera de las paredes, en el viento,

en la noche,

en la tierra,

y por eso la arcilla y la corola,

el barro y las raíces

saben cómo te llamas,

y saben que mi boca

se juntó con la tuya

porque en la tierra nos sembraron juntos

sin que sólo nosotros lo supiéramos

y que crecemos juntos

y florecemos juntos

y por eso

cuando pasamos,

tu nombre está en los pétalos

de la rosa que crece en la piedra,

mi nombre está en las grutas.

Ellos todo lo saben,

no tenemos secretos,

hemos crecido juntos

pero no lo sabíamos.

El mar conoce nuestro amor, las piedras

de la altura rocosa

saben que nuestros besos florecieron

con pureza infinita,

cómo en sus intersticios una boca

escarlata amanece:

así conocen nuestro amor y el beso

que reúne tu boca y la mía

en una flor eterna.

Amor mía,

la primavera dulce,

flor y mar, nos rodean.

No la cambiamos

por nuestro invierno,

cuando el viento

comenzó a descifrar tu nombre

que hoy en todas las horas repite,

cuando

las hojas no sabían

que tú eras una hoja,

cuando

las raíces

no sabían que tú me buscabas

en mi pecho.

Amor, amor,

la primavera

nos ofrece el cielo,

pero la tierra oscura

es nuestro nombre,

nuestro amor pertenece

a todo el tiempo y la tierra.

Amándonos, mi brazo

bajo tu cuello de arena

esperaremos

cómo cambia la tierra y el tiempo

en la isla,

cómo caen las hojas

de las enredaderas taciturnas,

cómo se va el otoño

por la ventana rota.

Pero nosotros

vamos a esperar

a nuestro amigo,

a nuestro amigo de ojos rojos,

el fuego,

cuando de nuevo el viento

sacuda las fronteras de la isla

y desconozca el nombre

de todos,

el invierno

nos buscará, amor mío,

siempre,

nos buscará, porque lo conocemos,

porque no lo tememos,

porque tenemos

con nosotros

el fuego

para siempre.

Tenemos

la tierra con nosotros

para siempre,

la primavera con nosotros

para siempre,

y cuando se desprenda

de las enredaderas

una hoja

tú sabes amor mío,

qué nombre viene escrito

en esa hoja,

un nombre que es el tuyo y es el mío,

nuestro nombre de amor, un solo

ser, la flecha

que atravesó el invierno,

el amor invencible,

el fuego de los días,

una hoja

que me cayó en el pecho,

yo una hoja del árbol

de la vida

que hizo nido y cantó

que echó raíces,

que dio flores y frutos.

Y así ves, amor mío cómo marcho

por la isla,

por el mundo,

seguro en medio de la primavera,

loco de luz en el frío,

andando tranquilo en el fuego,

levantando tu peso

de pétalo en mis brazos

como si nunca hubiese caminado

sino contigo alma mía,

como si no supiera caminar

sino contigo,

corno si no supiera cantar

sino cuando tú cantas.

 

La Carta en el Camino

Adiós, pero conmigo

serás, irás adentro

de una gota de sangre que circule en mis venas

o fuera, beso que me abrasa el rostro

o cinturón de fuego en mi cintura.

Dulce mía, recibe

el gran amor que salió de mi vida

y que en ti no encontraba territorio

como el explorador perdido

en las islas del pan y de la miel.

Yo te encontré después

de la tormenta, la lluvia

lavó el aire y en el agua

tus dulces pies brillaron como peces.

Adorada, me voy a mis combates.

Arañaré la tierra para hacerte una cueva

y allí tu Capitán

te esperará con flores en el lecho.

No pienses más, mi dulce,

en el tormento

que pasó entre nosotros

como un rayo de fósforo

dejándonos tal vez su quemadura.

La paz llegó también porque regreso

a luchar a mi tierra,

y como tengo el corazón completo

con la parte de sangre que me diste

para siempre,

y como

llevo

las manos llenas de tu ser desnudo, mírame,

mírame,

mírame por el mar, que voy radiante,

mírame por la noche que navego,

y mar y noche son los ojos tuyos.

No he salido de ti cuando me alejo.

Ahora voy a contarte:

mi tierra será tuya, yo voy a conquistarla,

no sólo para dártela,

sino que para todos,

para todo mi pueblo.

Saldrá el ladrón de su torre algún día.

Y el invasor será expulsado.

Todos los frutos de la vida

crecerán en mis manos

acostumbrados antes a la pólvora.

Y sabré acariciar las nuevas flores

porque tú me enseñaste la ternura.

Dulce mía, adorada,

vendrás conmigo a luchar cuerpo a cuerpo

porque en mi corazón viven tus besos

como banderas rojas,

y si caigo, no sólo

me cubrirá la tierra

sino este gran amor que me trajiste

y que vivió circulando en mi sangre.

Vendrás conmigo,

en esa hora te espero,

en esa hora y en todas las horas,

en todas las horas te espero.

Y cuando venga la tristeza que odio

a golpear a tu puerta,

dile que yo te espero

y cuando la soledad quiera que cambies

la sortija en que está mi nombre escrito,

dile a la soledad que hable conmigo,

que yo debí marcharme

porque soy un soldado,

y que allí donde estoy,

bajo la lluvia o bajo

el fuego,

amor mío, te espero.

Te espero en el desierto más duro

Y junto al limonero florecido,

en todas las partes donde esté la vida,

donde la primavera está naciendo,

amor mío, te espero.

Cuando te digan: ‘Ese hombre

no te quiere”, recuerda

que mis pies están solos en esa noche, y buscan

los dulce pequeños pies que adoro.

Amor, cuando te digan

que te olvidé, y aun cuando

sea yo quien lo dice,

cuando yo te lo diga,

no me creas,

quién y cómo podrían

cortarte de mi pecho

y quién recibiría

mi sangre

cuando hacia ti me fuera desangrando?

Pero tampoco puedo

olvidar a mi pueblo.

Voy a luchar en cada calle,

detrás de cada piedra.

Tu amor también me ayuda:

es una flor cerrada

que cada vez me llena con su aroma

y que se abre de pronto

dentro de mí como una gran estrella.

Amor mío, es de noche.

El agua negra, el mundo

dormido, me rodean.

Vendrá luego la aurora,

y yo mientras tanto te escribo

para decirte: “Te amo’.

Para decirte “Te amo , cuida,

limpia, levanta,

defiende

nuestro amor, alma mía.

Yo te lo dejo como si dejara

Un puñado de tierra con semillas.

De nuestro amor nacerán vidas.

En nuestro amor beberán agua.

Tal vez llegará un día

en que un hombre

y una mujer, iguales

a nosotros,

tocarán este amor y aún tendrá fuerza

para quemar las manos que lo toquen.

Quiénes fuimos? Qué importa?

Tocarán este fuego

y el fuego, dulce mía, dirá tu simple nombre

y el mío, el nombre

que tú sola supiste porque tú sola

sobre la tierra sabes

quién soy, y porque nadie me conoció como una,

como una sola de tus manos,

porque nadie

supo cómo, ni cuándo

mi corazón estuvo ardiendo:

tan sólo

tus grandes ojos pardos lo supieron,

tu ancha boca,

tu piel, tus pechos,

tu vientre, tus entrañas

y el alma tuya que yo desperté

para que se quedara

cantando hasta el fin de la vida.

Amor, te espero.

Adiós, amor, te espero.

Amor, amor, te espero.

Y así esta carta se termina

sin ninguna tristeza:

están firmes mis pies sobre la tierra,

mi mano escribe esta carta en el camino,

y en medio de la vida estaré

siempre

junto al amigo, frente al enemigo,

con tu nombre en la boca

y un beso que jamás

se apartó de la tuya.