Thich Nhat Hahn

041205_1438~01

No digas que partiré mañana
porque todavía estoy llegando.

Mira profundamente: llego a cada instante
para ser el brote de una rama de primavera,
para ser un pequeño pájaro de alas aún frágiles
que aprende a cantar en su nuevo nido,
para ser oruga en el corazón de una flor,
para ser una piedra preciosa escondida en una roca.

Todavía estoy llegando para reír y llorar,
para temer y esperar,
pues el ritmo de mi corazón es el nacimiento y la muerte
de todo lo que vive.

Soy el efímero insecto en metamorfosis
sobre la superficie del rio,
y soy el pájaro que cuando llega la primavera
llega a tiempo para devorar este insecto.

Soy una rana que nada feliz
en el agua clara de un estanque,
y soy la culebra que se acerca
sigilosa para alimentarse de la rana.

Soy el niño de Uganda, todo piel y huesos,
con piernas delgadas como cañas de bambú,
y soy el comerciante de armas
que vende armas mortales a Uganda.

Soy la niña de 12 años
refugiada en un pequeño bote,
que se arroja al mar
tras haber sido violada por un pirata,
y soy el pirata
cuyo corazón es incapaz de amar.

Soy el miembro del Politburó
con todo el poder en mis manos,
y soy el hombre que ha de pagar su deuda de sangre
a mi pueblo, muriendo lentamente
en un campo de concentración.

Mi alegría es como la primavera, tan cálida
que abre las flores de toda la Tierra.
mi dolor es como un rio de lágrimas,
tan desbordante que llena todos los Océanos.

Llámame por mis verdaderos nombres
para poder oír al mismo tiempo mis llantos y mis risas,
para poder ver que mi dolor y mi alegría son la misma cosa.

Por favor, llámame por mis verdaderos nombres
para que pueda despertar
y quede abierta la puerta de mi corazón,
la puerta de la compasión.

*Thich Nhat Hahn
Monje budista, escritor, poeta y activista por la paz

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No hay que subestimar la peligrosidad de las mujeres acosadoras, insta estudio

No hay que subestimar la peligrosidad de las mujeres acosadoras, insta estudio

Las disidentes

por Joan Arehart–Treichel

Hay mucho menos mujeres que hombres acosadores –solamente de un 12 por ciento a un 13 por ciento de todos los acosadores, según algunos cálculos. Pero ¿cómo se comparan las acosadoras con sus homólogos masculinos? ¿Son igual de depredadoras y peligrosas?

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Las disidentes

por Joan Arehart–Treichel

Hay mucho menos mujeres que hombres acosadores –solamente de un 12 por ciento a un 13 por ciento de todos los acosadores, según algunos cálculos. Pero ¿cómo se comparan las acosadoras con sus homólogos masculinos? ¿Son igual de depredadoras y peligrosas?

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MINIFICCIONES DE JOSÉ BELTRÁN PEÑA

JOSE BELTRAN PEÑA

MINIFICCIONES DE JOSÉ BELTRÁN PEÑA

Los minitextos, pueden clasificarse como: minicuentos, que tienen una estructura lógica y secuencial, aunque no siempre presentan la estructura de los cuentos de extensión convencional, es decir que suelen concluir con una broma o con una paradoja (Felipe Buendía, Carlos Eduardo Zavaleta, Jorge Díaz herrera, Ana María Intili y Armando Arteaga, entre otros); microrrelatos que tiene un sentido alegórico y un tono irónico (Isaac Goldemberg, Fernando Iwasaki, etc). Estos textos pueden llegar a no contener una historia, sino una parodia de historia (por ejemplo, César Vallejo en Contra el secreto profesional, Mario Guevara, José Adolph), un aforismo (Julio Ramón Ribeyro, José Beltrán Peña) o greguerías (Abraham Valdelomar) o una parábola (Alfonso La Torre),etc; minificciones hibridas que yuxtaponen elementos de minicuentos y microrrelatos (como Las adivinanzas, de Manuel Mejía Valera, donde se parodia el juego infantil como vehículo del poema en prosa).

   No todos los textos hiperbreves son minicuentos, algunos se acercan a otras clases textuales que, en mayor o menor medida, participan de su misma característica: el poema en prosa, la crónica periodística, la anotación, el aforismo, la boutade, la alegoría, etc; una literatura sin fronteras, según palabras de Beltrán Peña, o, quizá mejor de frontera, que cuestiona una visión conservadora, jerarquizada del centro, a favor de una concepción excéntrica, desestabilizadora de toda practica cultural, podría verse la minificción como un acto contestatario.

Dra. Giovanna Minardi. Universidad de Palermo – Italia. (En: Breves,brevísimos. Antología de la  Minificción Peruana.)

Adán al levantarse de su ataúd JOSE BELTRAN PEÑA
VI
Adán al levantarse de su ataúd se dio cuenta que había vuelto a morir.
Minificciones De José Beltrán Peña.

 

CÉSAR VALLEJO - JOSÉ BELTRÁN PEÑA
IX
                                                        A César Vallejo
Es tan jodido el poeta que comenzó a roncar
universalmente después de muerto.
Minificciones De José Beltrán Peña.

 

EL CUENTO RESPIRABA JOSÉ BELTRÁN PEÑA
I
El cuento respiraba.
Minificciones De José Beltrán Peña.

 

El silencio gritaba JOSE BELTRAN PEÑA
III
El silencio gritaba.
Minificciones De José Beltrán Peña.

 

En una milésima de segundo la paz JOSÉ BELTRÁN PEÑA
V
En una milésima de segundo la paz reinó totalmente entre los hombres.
Minificciones De José Beltrán Peña.

 

JUICIO FINAL JOSE BELTRAN PEÑA
X
Con el tamborear de nuestros corazones,
las luces de nuestras auras y las melodías
de la naturaleza, no necesitaremos ningún
aparato ni instrumento musical para la
fiesta del juicio final.
Minificciones De José Beltrán Peña.

 

La sociedad le bajó el dedo sentenciándolo JOSÉ BELTRÁN PEÑA
0
La sociedad le bajó el dedo sentenciándolo a muerte y siguió viviendo.
Le ahorcaron y siguió sonriendo.
Le amputaron los pies y siguió caminando.
Le sacaron los ojos y siguió viendo.
Le cortaron la lengua y siguió hablando.
Le extirparon el cerebro y siguió pensando.
Le pulverizaron los dedos de la mano y siguió escribiendo
Le tasajearon el corazón y siguió amando.
Pero, siempre hay un pero,
asesinaron al Libro y falleció el Hombre.
MINIFICCIONES DE JOSÉ BELTRÁN PEÑA.

 

Los académicos de la lengua JOSE BELTRAN PEÑA
IV
Los académicos de la lengua, quitaron la palabra “emigrante”
del diccionario, cuando se dieron cuenta que  nunca  salía el
Hombre del planeta Tierra, era su única casa y cementerio.
Minificciones De José Beltrán Peña.

 

LULU LLORÓ JOSE BELTRAN PEÑA
VIII
Lulú lloró como una Miss Mundo al saber que era de plástico
Minificciones De José Beltrán Peña.

 

Se durmió y el dinosaurio se despertó quedándose allí JOSE BELTRAN PEÑA
II
                                              A Augusto Monterroso.
Se durmió y el dinosaurio se despertó quedándose allí.
Minificciones De José Beltrán Peña.

 

Sólo cuando un mono se comporta salvajemente JOSE BELTRAN PEÑA
VII
Sólo cuando un mono se comporta salvajemente, se parece al hombre; es una maldición viva, habiendo evolucionado de él.
Minificciones De José Beltrán Peña.

 

XI LA MUERTE ES EL COMIENZO DE LA VIDA JOSÉ BELTRÁN PEÑA FOTO FANNY JEM WONG
XI
La muerte es el comienzo de la vida.
Minificciones De José Beltrán Peña.

 

LA PUERTA EN SUEÑOS DE LEOPOLDO CHARIARSE

5 LA PUERTA DE LEOPOLDO CHARIARSE ESCRIBIO MARCO MARTOS CARRERA

LA PUERTA EN SUEÑOS DE LEOPOLDO CHARIARSE

Abro una puerta en sueños cuando evoco

un tiempo sin retorno en el que hallé

cuanto faltaba a mi sentir barroco

y a mi romanticismo en cuanto amé

un sitio en donde ahora vuelto loco

alguien me reconozca si me ve

una fonda tranquila en la que poco

cuesta sentarse y tomar un café

allí tal vez un amigo viniera

sobreviviente de la injusta injuria

de la edad y sus hábitos de fiera

o la amiga que al fin de la hoguera

de desastrados años ciega furia

los daños reparar aún supiera

 

POEMAS DE MARCO MARTOS

UN POEMA DE MARCO MARTOS AL PORTUGUÉS

UN POEMA DE MARCO MARTOS AL PORTUGUÉS

MARCO MARTOS·

Propercio compara a Cintia com o mar da tranquilidade

Voce vem das profundidades dos tempos,

lembras as montanhas da lua,

com sua luz ambarina da noite

distribuindo a serenidade.

Voce se move no mundo dos fatos,

levas os pergaminos, os papiros,

a todos os cantos do imperio,

voce é luz, sol, estrela, ouro,

agua do mar da tranquilidade.

 

SOBRE CÉSAR VALLEJO por marco martos

SOBRE CÉSAR VALLEJO

POR MARCO MARTOS

En las primeras décadas del siglo XX en toda América Latina aparecieron movimientos literarios que eran los abanderados de una renovación, especialmente en la poesía. Los más conocidos e influyentes fueron el estridentismo en México con Maples Arce, el creacionismo en Chile que dirigía Vicente Huidobro, el ultraísmo en Argentina, capitaneado por Jorge Luis Borges, los poetas brasileños de la Semana de Arte Moderno en 1922. Y hubo en el el Perú, un poeta que él solo equivale a esos movimientos literarios: César Vallejo con su libro “Trilce”, también de 1922. En 1925 un poeta de Jauja, Clodoaldo Espinoza Bravo escribió “Vallejo hará escuela y será el vallejismo”. Y esas palabras, menos conocidas que las de Antenor Orrego, similares, fueron proféticas. Más allá de las modas, pasajeras como lo dice su propio nombre, Vallejo, con las marcas de esas modernidad que no ponía títulos a los poemas, que los numeraba, que intercalaban neologismos con arcaísmos, que incorporaba a la escritura fragmentos balbuceantes de la oralidad, logra, ya en esos años, una poesía honda, conmovedora, intensa, única que ha pasado casi cien años, durando sin marchitarse gracias al fervor de sucesivas generaciones de lectores y críticos, diseminados en todos los rincones del orbe en muchas lenguas. “Trilce” es un libro que divide en dos a la literatura española, en un antes y un después, como ocurre con “Tierra baldía” de Eliot en la lengua inglesa. Y marca el inicio de la sostenida poesía prodigiosa que escribió Vallejo hasta 1938, año de su muerte.

OFIDIO POR MARCO MARTOS

OFIDIO POR MARCO MARTOS
He soñado con una serpiente que moraba en una gran botella,
una diosa congelada, con dos cabezas y dos lenguas punzantes,
tenía el cuerpo blanco que lucía sus esplendores en esos vidrios trasparentes,
moteada de verde y de negro, cuerpo de aceitunas en los vinagres.
Venía mucha gente y le hacía reverencias a la diosa bicéfala.
Pasaban los oficiantes con bandejas que lucían cirios encendidos
y aceites perfumados. Las sacerdotisas recibían los saludos
y el ofidio movía sus ojos diminutos, inquietantes.
En el silencio de la noche, el brujo fumó sus tabacos,
mezcló en la marmita, con mano diestra, los brebajes,
y la pócima llamada soga de la muerte, ayahuasca,
quedó lista para satisfacer a los cófrades. De nada más me acuerdo.
Cuando desperté, encontré escrito este poema.
La letra era mía y los temblores de cada línea.

marco martos carrera poeta peruano LA BÚSQUEDA

LA BÚSQUEDA

MARCO MARTOS

Parece que busca a una mujer

en todos los municipios de Medellín,

en Caldas, en Envigado, en Sabaneta,

sabe que aquí está la dama de sus sueños,

pero tiene rostro impreciso, entre tantas brumas.

El temor lo invade, tal vez no pueda reconocerla,

tantas bailan cumbia y tienen acento colombiano.

La tarea es inmensa, puede demorar años.

Tal vez sea una científica, bióloga, matemática,

¡Dios sabe! ¡Y nadie puede ayudarlo!

Ahora está en el Parque Berríos,rodeado

de las desconcertantes esculturas de Fernando Botero.

Aparece una muchacha delgada, de insolente belleza.

¿Será ella? ¿Será ella?

 

 

EL MILAGRO DE UN GATO NEGRO POR MARCO MARTOS CARRERA

EL MILAGRO DEL GATO NEGRO POR MARCO MARTOS·

Casi habla mientras maúlla

ese gato negro que pulula

por las estancias, cuando me espía,

agazapado, en el orgánico vestíbulo,

una selva de objetos raros,

de sillas de mimbre y de plantas,

en la casa de los principios,

allá lejos, entre mamparas y lámparas.

En la boca trae hojas de eucalipto

y se desliza suavemente

por el piso de madera de cedro

y ¡oh milagro! enciende la chimenea

con sus ojos que son carbones

en la tibia noche lóbrega.

En todos los espacios se difumina

un olor a bosque, a humus de la tierra, a lavanda.

Arquea entonces el lomo oscuro y se frota

con afecto animal en mis largas piernas,

sorprendidas, muy sorprendidas y espantadas.

 

DESPEDIDA DE SERGUEI ESENIN LENINGRADO

DESPEDIDA DE SERGUEI ESENIN LENINGRADO,HOTEL INGLATERRA, NAVIDAD DE 1925

Suena el acordeón. Parte a la fiesta.

Muchachos se deslizan entre pobos.

Campesinas preparan sus arrobos.

En las nubes la luna sube enhiesta.

Lúgubre, con su ropa bien medida,

Esenin siente música lejana

solo con la cabeza que desgana

en encontrar un verso despedida.

Sobrevivir no es importante, dice,

morir tampoco. Sangre, tinta roja,

se quedan en la cenefa que ya puebla

el opimo banquete que desdice

el triunfo de la vida que lo aloja

mientras lo roe el humo de la niebla.

CARTUJO, LOS LUNES POR MARCO MARTOS

CARTUJO, LOS LUNES POR MARCO MARTOS

Te pedimos que seas un cartujo,

muy moderado potro de la pampa,

tu palabra nos llueve, nunca escampa,

no hay materia ni dioses sin tu influjo.

Ser tan amigos tuyos es un lujo,

buscamos escaleras y la rampa

para llegar tan alto sin la trampa:

ganar tu voluntad con un orujo.

Te pedimos que seas lo que quieras:

prior de los monjes fuertes de cantina,

esos de pinta fina de gomina

que van a la biblioteca o a las eras.

Solo los días lunes los cartujos

mucho hablan y nos dicen sus embrujos.

 

CARTA MORAL A LUCILIO. ESCRIBE SÉNECA

 

CARTA MORAL A LUCILIO. ESCRIBE SÉNECA. (40 D C.)POR MARCO MARTOS

Solitario y débil

el buey viejo

quiere pasto tierno

y los hombres,

no muy diferentes,

somos alimento

diario de la muerte.

Nuestros cocineros

circulando entre los fuegos

preparan manjares para muchos

y los labriegos en Sicilia

y en África, y acaso más allá

del mar de las tinieblas, siembran

hierbas aromáticas, hortalizas y frutales

para alimentar a Roma y a las ciudades

de los cuatro confines

en cada uno de los imperios.

Cada quien defiende con los dientes

su verdad en el foro.

Con discursos y denuestos

los antagonistas se acompañan.

La mujer discute con el marido.

Ambos escuchan el eco

de dos voces y como eso no les basta,

engendran al hijo entre sollozos.

Condición del hombre es estar solo,

vivir lo breve en la incertidumbre.

En cualquier cosa que hagas,

Lucilio, pon tus ojos en la muerte.

Consérvate bueno.

calles de Schorndorf_EL ABISMO POR MARCO MARTOS

EL ABISMO POR MARCO MARTOS
Si caminas por las calles de Schorndorf con los cabellos mojados,
corres el inmenso peligro de quedarte congelado en los principios de año,
cuando celebras con tu uniforme de cosaco la llegada de la nieve
en medio de la algarabía de los niños que hacen sus muñecos de hielo.
Y si te descuidas un poco más y sales sin abrigo, con tus alardes,
puedes terminar en una clínica respirando con un balón de oxígeno,
pasando de lo sano a lo enfermo en un abrir y cerrar de ojos.
Caminas hacia el abismo y el abismo te desea, eres su alimento,
el más anhelado, si tú no hubieras nacido, el abismo nada fuera,
existe porque lo han creado los seres humanos con su conciencia de ser
lo casi perfecto y acabado. Pero el abismo te abraza
mejor que una novia feliz el día de su boda.
De nada te sirve protegerte, guardar tus cuidados.
Cada día que pasa te vas acercando.
Abajo, en lo más profundo, está Martín, el que lo ha dicho y diseñado.

11 EL PUENTE DE LA INFANCIA POR MARCO MARTOS_

EL PUENTE DE LA INFANCIA

POR MARCO MARTOS·

Hubo un puente que se lo llevó el río

en una de las avenidas del verano.

Fue el año del señor de 1894,

cuando se volvieron verdes los candentes arenales.

Ignacio Merino, el pintor famoso, en París

había acumulado muchos francos. Amenguó

su riqueza, sus grandes billetes, su oro en barras,

y mandó a hacer el puente de duro metal rojo.

Ese fue el puente de mi infancia

en el corazón del siglo XX.

Tenía bancas de metal y de madera,

y en las noches del estío despejadas,

la luna espléndida se detenía en lo alto

bendiciendo a los amantes

que iban inventando el amor eterno.

Todo era lento en ese puente, los viandantes,

que iban y venían de Tacalá a San Miguel de Piura,

el paso de las estaciones que se parecían,

los gritos de los niños inacabables,

la tempestad de la noche con sus grillos.

Todavía el Río Bar permanece calladito,

con sus luces verdes en las madrugadas.

 

10 HORMIGAS POR MARCO MARTOS

HORMIGAS

POR MARCO MARTOS·

Las hormigas están siempre de fiesta,

todos los días, en casa de los enemigos

que las quieren matar.

Tienen hambre, mucha hambre,

y roban mantequilla, azúcar, carne,

cómo les gusta el cuerpo de los grillos,

de los negros escarabajos, de las cucarachas.

Levantan sus laberintos, sus despensas,

las cámaras para las reinas que todo lo merecen.

Nunca ceden al cansancio, ni tienen orgullo individual.

Trabajan para el hormiguero, para los zánganos

que esperan el otoño para emprender

junto con las reinas el soñado vuelo nupcial.

Las hormigas disfrutan yendo y viniendo,

las reinas se van poniendo cada día más bellas

y los machos esperan la muerte,

porque esa es su alegría, besar y acabar.

 

4 LÁNGUIDO LICOR POR MARCO MARTOS

LÁNGUIDO LICOR

POR MARCO MARTOS·

Está César Vallejo Mendoza sentado en un recoveco de la biblioteca,

un lánguido licor lo acompaña, oscuro, áspera fuente del saber.

A su lado Omar Jayyam escancia los ríos de la vid. Guardan silencio los amigos

y súbito empiezan a parlotear. Los gobiernos de los emires son iguales

dice Jayyam y Vallejo replica: dudo, con Descartes dudo, es mi profesión.

Pongámonos de acuerdo en algo musita el persa: la vida pasa y luego nada queda,

absolutamente nada, ni un grano de la arena del desierto. Así es, o así

nos parece que es, admite Vallejo, pero la vida continúa y los testigos

de un tiempo preciso no la vemos. Sí, conviene Jayyam, la vida

se contiene en las esencias que duran poco, pero son eternas,

como la belleza sacrosanta de la mujer. Es verdad dice Vallejo

y se queda moviendo la cabeza, resistiéndose a dormir.

3 NAUSÍCAA POR MARCO MARTOS

NAUSÍCAA

POR MARCO MARTOS·

Tu vienes de las arenas de Homero

y trajiste a nuestras vidas la maravilla.

Te soñé entre el agua verde y cana

y las rocas de la playa,

cuando la aurora de rosáceos dedos

empieza a iluminar la vida de los hombres,

y así permaneces en los ojos

como la llama de la esperanza

que no cede al sufrimiento

y que crece y se multiplica

en el amor de los otros.

Verte me alegra tanto

que me quedo mudo

y te bendigo y hay agua y sal

en mi cara y arena de Homero

que se mezcla en mis papeles.

2 LA MUERTE DE NESTOR MARCO MARTOS CARRERA POETA PERUANO -POEMA A SU PADRE

MUERTE DE NÉSTOR

POR MARCO MARTOS·

 

Se ha ido Néstor.

No hace mucho también se fueron Leoncio y Roberto.

A los tres los recuerdo llevándonos a los churres

a correr como locos por el cauce del río seco,

al tiempo que nos decían por vez primera

el sagrado nombre de las cosas:

sapo, lagartija, chilalo, algarrobo.

Más tarde Néstor me enseñó a leer.

Inventaba para mí los más hermosos cuentos.

Por él imagino a Piura, su ciudad, mi ciudad,

viajando en alfombra voladora.

En las tardes del estío, bajo el sol de fuego,

mi rey vencía al suyo, solo porque él quería.

Fue bueno, como el padre de cualquiera.

Fue bueno. La gente lo sentía.

Y tú mi pequeñín,

mañana cuando crezcas,

ojalá pienses de mí

lo que pienso de tu abuelo.

 

2 EL CAMINO DE LA NIEVE POR MARCO MARTOS CARRERA

EL CAMINO DE LA NIEVE

POR MARCO MARTOS

El camino de la nieve

El camino de la nieve ¿adónde me llevará?

Imagino una casa de madera,

un fuego moderado y una taza de café.

Pero sobre todo, me encantaría,

Nausícaa, hablar contigo

como lo hacíamos antaño

bajo el árbol de jacarandá.

 

1 Onza, yaguarundi, gato moro o leoncillo - MARCO MARTOS POEMA DE EL LIBRO DE ANIMALES ZUZÚ LA ONZA

Marco Martos

Poema de “El libro de animales” que, editado por Cátedra Vallejo
Zuzú, la onza
Te vi con tus pasos de terciopelo de onza,
deslizándote silenciosa en el empedrado,
yendo de grupo en grupo, levantando sonrisas
entre todos los animales que no sabían que existen
hembras tan finas, preciosas, delicadas,
que son el extremo de la belleza en el bosque.
En las ciudades es más raro ver onzas de piel moteada,
y observarte, por lo tanto, sonriente entre los hombres.
Pero tú hablas y tu voz es tan precisa
que parece dicha por una actriz en un gran teatro.
Entonces los muchachos te hacen zalemas
y estallan los aplausos a tu paso.
Los más audaces te entregan ramos de rosas rojas
que tu amplia sonrisa agradece.
Tú has nacido para traer alegría a la gente,
estando en algún patio o escenario preciso,
necesitas apenas hablar para llenar los silencios
de la ternura que nace de tu hermosura.
Quien te vio un día a fines de un verano,
te sigue viendo y admirando en todas las estaciones.

1 La bahía de Ilo por MARCO MARTOS CARRERA

LA BAHÍA DE ILO POR MARCO MARTOS

 

Pasaría todos los días de mi vida

contemplando la bahía de Ilo,

en el sur del Perú, descubriendo bondades.

Hay un momento intenso en la mañana:

el cielo se apelmaza con el mar en una divina cópula

y se distinguen dos azules de maravilla debajo

de una montaña de luz que alegra los corazones

y las almas de las mujeres y de los hombres.

Peregrino de tantos mundos bendigo la belleza

de estas aguas tranquilas de ribazos y oquedades.

 

El Valor de la JUSTICIA

INTERESANTE Y NECESARIA PUBLICACIÓN , GRACIAS.

Para reflexionar DECÁLOGO DE JUSTICIA
Decálogo de la justicia
La justicia es actuar con equidad.
Por la justicia se logra el sentimiento de felicidad de quien da y quien recibe. La equidad es un requisito de la justicia para otorgar a cada quien según sus méritos.
En la justicia se encuentra el desarrollo de toda la sociedad, trasciende el egoísmo.
El abuso del poder significa la muerte de la justicia.
La corrupción da vida a la injusticia y la vende al mejor postor.
La apariencia de justicia, engaña la vista, pero quien comprende reconoce este valor.
La justicia resplandece ante lo injusto; pero nos obliga a sacrificar algunas conveniencias.
No podemos cambiar todo lo injusto pero si aspirar a cambiar lo posible de nuestra conducta.
Ser justo significa decidir a favor propio, de las personas y la naturaleza
Si practicas la equidad, aunque mueras no perecerás.
Si practicas la equidad, aunque mueras no perecerás.
Lao-tsé (570 aC-490 aC) Filósofo chino.
Una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Debe ser ley porque es justa.
Una cosa no es justa por el hecho
de ser ley. Debe ser ley porque es justa.
Montesquieu (1689-1755)
Escritor y político francés.
Cuatro características corresponden al juez Escuchar cortésmente, responder sabiamente, ponderar prudentemente y decidir imparcialmente.
Cuatro características corresponden al juez:
Escuchar cortésmente, responder sabiamente,
ponderar prudentemente y decidir imparcialmente.
Sócrates (470 AC-399 AC) Filósofo griego.

Una de las cuatro virtudes cardinales, que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o le pertenece.

Fuente: Diccionario de la Real Academia Española

Justicia es la posibilidad de construir el bien y la capacidad de reconocerlo.

Tema

Injusto es aquello que nos ofende moralmente, que atenta contra nuestra idea del bien. Podríamos pensar que lo justo es aplicar a todos las mismas normas y los mismos castigos en caso de que no se cumpla con lo esperado; pero esto, aunque ordenado, realmente no garantizaría que fuera justo.

La justicia, sin embargo, se localiza cuando las acciones de la persona se mantengan dentro de lo que una sociedad considera justo. Por ejemplo, las acciones contrarias al orden social de las personas mayores, no son valoradas de la misma forma que las conductas de los menores infractores. Por otro lado quienes sufren alguna discapacidad necesitan que acerquemos a…

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