EL AMOR ES FUEGO WANG WEI ESCRIBE A LA DAMA TU SAN

El amor que te ofrezco es el de los comienzos,
una flor de ilusión amarilla en el páramo eterno,
durará toda la vida y quedará después escrito en palabras intensas.
Lo acechan ¿cómo no saberlo? Mi muerte o tu muerte
o la pasión de los que hacen de la envidia su centro,
pero ha pasado por muchas primaveras
y numerosos inviernos con sus heladas
y su llama quema al que se acerca,
como una recién encendida alegría, ¡fuego de los inicios!

EL AMOR ES FUEGO WANG WEI ESCRIBE A LA DAMA TU SAN POR MARCO MARTOS

EL AMOR ES FUEGO
WANG WEI ESCRIBE A LA DAMA TU SAN POR Marco Martos

El amor que te ofrezco es el de los comienzos,
una flor de ilusión amarilla en el páramo eterno,
durará toda la vida y quedará después escrito en palabras intensas.
Lo acechan ¿cómo no saberlo? Mi muerte o tu muerte
o la pasión de los que hacen de la envidia su centro,
pero ha pasado por muchas primaveras
y numerosos inviernos con sus heladas
y su llama quema al que se acerca,
como una recién encendida alegría, ¡fuego de los inicios!

Marco Martos: calígrafo chino Por Winston Orrillo

El libro es un prodigio de lírica, una meditación filosófica sobre la brevedad –y plenitud- de la aventura humana, en torno a la sabiduría de nuestra especie y hasta –celebramos su atrevimiento- en el último poema, “Viringo” donde hace una rectificación de la historia ad usum y nos dice, meridianamente, que los perros llamados “chinos”, cuya onomástica verdadera es “Viringos”, fueron dejados, en 1422 –bastante antes que el arribo de Colón- en la zona de Piura, pues el almirante Zheng He y sus compañeros Zhou Man, Hung Bao, Zhou Wen y Yan Quing, “llegaron –en el año anotado- a la bahía de Paita, a Colán, a Sechura…”

WINSTON ORRILLO LEDESMA. Lima, 1941 (Perú). Poeta, investigador, crítico literario, catedrático principal de San Marcos y periodista. Actualmente escribe en el diario UNO. Es  Premio El Poeta Joven del Perú. Premio Nacional de Cultura y Premio “Palabra en Libertad” de la Sociedad Literaria Amantes del País. Autor de 25 poemarios, 3 libros de cuentos y 10 de ensayos literarios. Obra traducida parcialmente al inglés, alemán, francés, ruso y búlgaro.
WINSTON ORRILLO LEDESMA. Lima, 1941 (Perú). Poeta, investigador, crítico literario, catedrático principal de San Marcos y periodista. Actualmente escribe en el diario UNO. Es  Premio El Poeta Joven del Perú. Premio Nacional de Cultura y Premio “Palabra en Libertad” de la Sociedad Literaria Amantes del País. Autor de 25 poemarios, 3 libros de cuentos y 10 de ensayos literarios. Obra traducida parcialmente al inglés, alemán, francés, ruso y búlgaro.
MARCO MARTOS CARRERA : Caligrafía China (Editorial Peisa, 2014)
Caligrafía China (Editorial Peisa, 2014)

De libro en libro, Marco Martos (Piura, 1942) Premio Nacional de Poesía, ex Decano de la Facultad de Letras de San Marcos y Presidente de la Academia Peruana de la Lengua, con varios poemarios, ensayos y un libro de cuentos, nos llena de asombro.

Al parecer, como dice la cita del clásico, “nada de lo que es humano, le es extraño”.

Y en esta Caligrafía China (Editorial Peisa, 2014) aprovecha para metamorfosearse en varios de los grandes vates de ese país: Li Po, Wang Wei, Tu Fu, y, desde su óptica, nos llegan delicadas piezas en jade y con un permanente olor a lavanda, plena del reino del amor y el desamor, de la crítica social, debidamente encubierta en las figuras mayestáticas de los emperadores y de sus obsecuentes mandarines.

El libro es un prodigio de lírica, una meditación filosófica sobre la brevedad –y plenitud- de la aventura humana, en torno a la sabiduría de nuestra especie y hasta –celebramos su atrevimiento- en el último poema, “Viringo” donde hace una rectificación de la historia ad usum y nos dice, meridianamente, que los perros llamados “chinos”, cuya onomástica verdadera es “Viringos”, fueron dejados, en 1422 –bastante antes que el arribo de Colón- en la zona de Piura, pues el almirante Zheng He y sus compañeros Zhou Man, Hung Bao, Zhou Wen y Yan Quing, “llegaron –en el año anotado- a la bahía de Paita, a Colán, a Sechura…”

Ellos viajaban por orden del emperador Zhu Di “con numerosa comitiva de concubinas y marineros” Y, además, “Venían con la orden expresa de tratar bien/ a las gentes de los países distantes/ y establecer relaciones de concordia con los gobiernos”.  Y aunque pensaron volver “nunca lo hicieron”, mas “dejaron sus perros pelados que dan calor/ a los ancianos en las noches del invierno,/ algunas gallinas orientales de cuellos sin plumas/ y vuelo muy pequeño, dejaron ungüentos,/ hierbas medicinales, algunas palabras que repetimos”.

No obstante que “La nostalgia de lo extraño los acompañó en su regreso/. Tuvieron tiempo para hacer cartas geográficas, mapas/ de todos los mundos que fueron conociendo”. Y todos estos “conocimientos privados llegaron a los cartógrafos italianos, / a los estudiosos portugueses, a los geógrafos de España, /  llegaron a Vasco de Gama, a Cristóbal Colón, a Magallanes…”

 Como leemos, la audacia del planteamiento es digna de encomio, porque éste es un texto aislado, ya que, la mayor parte de los poemas nos conducen a estancias de sabiduría, de lirismo puro que se pergeñan –en especial- en ese trío de poetas con sus respectivas musas.

Li Po con la dama Lu; Wang Wei con la dama Tu San, y el inefable Tu Fu, con su no menos poliédrica, polisémica, dama Ping.

El volumen es, por momentos, me animo a afirmarlo, un himno ecuménico al amor, leitmotiv de gran parte de la cada vez más entrañable obra poética de Marco Martos, como cuando escribe Li Po en los sótanos del Palacio de Verano, un  texto realmente sublevante, contra los “caprichos de los mandarines/ que aprenden la caligrafía de los negocios”, mientras que “los ilustrados piensan como caballos” (y) ”no son mejores que los soldados con sus lanzas de plata”; en tanto él le dice a su amada “Déjame, muchacha, tocar tu piel sagrada, /navegar por tu cuerpo de aguas de mar de jade verde” y la incita a que se una a él en lo prohibido, al mismo tiempo que se burla “de los mandarines y de sus precarios saberes”, y acaba sugiriéndole que se ría “también del emperador y de sus tesoros”.

Y no resistimos citar otra presea: “Escarcha”, poema que Wan g Wei dedica a su amada, la Dama Tu San: “Sufriendo,  sin lágrimas, nos hemos separado/ en la encrucijada de los caminos./ A lo lejos veo la montaña Chu, solitaria.// En su cumbre hay nieves/ y en mi corazón de jade, escarcha”. ¡Soberbio, sin ninguna duda!

Mientras tanto, Tu Fu trata sobre la belleza de Wan Zhao Jun, que “no tiene límites” y a la que el emperador ha “designado como esposa de Hu Han Shie,/el antagonista insólito que gobierna el reino vecino”. Y aquí viene la explicación de todo: “Aquellos que dicen que la belleza solo sirve para contemplarla/ o para solaz de uno solo, se equivocan y mucho.// Es cierto que provoca guerras en ocasiones,/ pero en otras trae la paz duradera.// Viaja Wan Zhao Jun para desposarse,/ detrás de ella van mis ojos y mi pena”.

Y este rubro del amor (todo el libro, lo repito, en definitiva, es un gran libro de amor), imposible no transcribir “Estrecho”: “Desde los acantilados/ amarillas tortugas y peces azules/ se ven tan cerca que parece que te tocaran./ Hay rojos cangrejos en las hendijas de las rocas.// Pálido pero sereno, guiando mi barca/ en las tinieblas de la noche,/ cruzo los rápidos torbellinos/ para llegar ante tus ojos.”

Colores, sonidos (como en otro poema, “Tañido”), orgía de la naturaleza: todo cabe en este poetizar totalizador, que revela la madurez de un vate en la plenitud de sus facultades.

El poema “Los que hicieron el palacio” (con su metalenguaje social) tiene cierta reminiscencia de una conocida composición brechtiana, en tanto en cuanto el tema –bien que el tratamiento sea distinto- que versa sobre los anónimos y humildes que edifican el palacio: “¿Cómo son…?/ ¿De qué hablan? ¿Qué potajes comen?// ¿Cuáles son sus sueños? ¿Cómo son sus aposentos?/.Todas estas multitudes “cruzan los campos sembrados de nieve, lentos en los meses/ del invierno/ y parecen incansables en su labor, pero caen rendidos y /su sueño es pesado/ hasta el amanecer. Se abrazan en silencio, tienen sus hijos, / viven en cabañas, / en una sola habitación. Hacen demasiadas cosas de sol a sol. //En el palacio hermoso, en medio de sonrisas, cortesanos, /doncellas, mandarines, / vive el emperador”.

Finalmente, en la “Palabra de Lao Tse” hallamos una de las más significativas poéticas del bardo, máxime cuando anota: “La palabra es el acto, crea cosas./ Basta decirla, nacen las figuras./ Las figuras son sombras en las noches, / hombres que dicen mágicas palabras.// A los hombres nos crea la palabra/ que otro hombre nos dice cuando sueña.// Hay una mujer en ese sueño fino/ que crea con palabras toda tierra.// El universo es todo lo soñado/ por la diosa que es madre de los hombres.// Donde hay agua están todos los dioses/ que se meten en sueños de la vida.//Donde hay una mujer hay orden:// alínea planetas con sus dedos.”

¿El génesis, verdad: la mujer y el agua?

En fin, podríamos pasarnos de cita en cita, de poema en poema, porque Martos ha logrado una obra compacta que deslumbra y que nos dice bien –como repetimos- que se halla en la cima de su tarea creadora.

(La Memoria del aire)

Composición fotográfica RCBáez

 Caligrafía China (Editorial Peisa, 2014)
Caligrafía China (Editorial Peisa, 2014)

Ascensión Wang Wei 699-759. Poeta y pintor chino

Se encienden las casas de los pescadores.
Un bote solo, anclado. Los pájaros regresan.
Soledad grande. Se apagan cielo y tierra.
En calma, frente a frente, el ancho río y el hombre.

Ascensión
Wang Wei 699-759. Poeta y pintor chino

El caserío anidó en el acantilado.
Entre nubes y nieblas la posada:
Atalaya para ver la caída del sol.
Abajo el agua repite montes ocre.
Se encienden las casas de los pescadores.
Un bote solo, anclado. Los pájaros regresan.
Soledad grande. Se apagan cielo y tierra.
En calma, frente a frente, el ancho río y el hombre.

 

Montes de Chungnan Wang Wei 699-759. Poeta y pintor chino

Wang Wei 699-759. Poeta y pintor chino. Se le considera el fundador del estilo de pintura paisajístico puro y fue uno de los maestros del verso lírico de la dinastía Tang. Aunque no se conserva ninguna obra auténtica, sus poemas destacan por su gran sensibilidad hacia la naturaleza. Fue también un gran calígrafo.

Montes de Chungnan
Wang Wei 699-759. Poeta y pintor chino

Cordillera de Chungnan: desde la capital,
Cerro tras cerro, hasta el borde del mar.
Las nubes: si me vuelvo, contra mí se cierran;
La niebla turquesa: si entro en ella, se disipa.
En el pico central cambian las direcciones:
Diferente la luz, diferente la sombra en cada valle.
Por no pasar la noche al raso, llamo a un leñador:
Salta mi grito a través del torrente.

(*)Wang Wei 699-759. Poeta y pintor chino. Se le considera el fundador del estilo de pintura paisajístico puro y fue uno de los maestros del verso lírico de la dinastía Tang. Aunque no se conserva ninguna obra auténtica, sus poemas destacan por su gran sensibilidad hacia la naturaleza. Fue también un gran calígrafo.

 

PLACERES DE LA NOCHE POR LI HE

La casa descuella en la colina, sola a la luz de la luna.
El nuevo cliente desmonta cuando el viejo se marcha.
Ella se arregla de nuevo las pestañas y se peina.

PLACERES DE LA NOCHE POR LI HE

PLACERES DE LA NOCHE

Rojas cortinas de seda con borlas y flecos
Dorados cubren la recamara,
Un engastado candelabro de nueve brazos ilumina el recinto.
Abiertas las puertas,
Preciosas muchachas resplandecientes a la luz de la luna
Ofrecen vino espumoso
El precio es alto
Pero A Hou recibe la paga con una amplia sonrisa
En sus habitaciones del sur hay sombras caprichosas.
Los cuervos gritan y se acomodan en los nidos.
La fina espada y el látigo que el porta
Tiene incrustaciones de cuarzo y perlas;
Su caballo blanco resopla una espuma
Que se congela en su crin.
La casa descuella en la colina, sola a la luz de la luna.
El nuevo cliente desmonta cuando el viejo se marcha.
Ella se arregla de nuevo las pestañas y se peina.

LI HE.

Publicado por FANNY JEM WONG