Marco Martos: calígrafo chino Por Winston Orrillo

El libro es un prodigio de lírica, una meditación filosófica sobre la brevedad –y plenitud- de la aventura humana, en torno a la sabiduría de nuestra especie y hasta –celebramos su atrevimiento- en el último poema, “Viringo” donde hace una rectificación de la historia ad usum y nos dice, meridianamente, que los perros llamados “chinos”, cuya onomástica verdadera es “Viringos”, fueron dejados, en 1422 –bastante antes que el arribo de Colón- en la zona de Piura, pues el almirante Zheng He y sus compañeros Zhou Man, Hung Bao, Zhou Wen y Yan Quing, “llegaron –en el año anotado- a la bahía de Paita, a Colán, a Sechura…”

WINSTON ORRILLO LEDESMA. Lima, 1941 (Perú). Poeta, investigador, crítico literario, catedrático principal de San Marcos y periodista. Actualmente escribe en el diario UNO. Es  Premio El Poeta Joven del Perú. Premio Nacional de Cultura y Premio “Palabra en Libertad” de la Sociedad Literaria Amantes del País. Autor de 25 poemarios, 3 libros de cuentos y 10 de ensayos literarios. Obra traducida parcialmente al inglés, alemán, francés, ruso y búlgaro.
WINSTON ORRILLO LEDESMA. Lima, 1941 (Perú). Poeta, investigador, crítico literario, catedrático principal de San Marcos y periodista. Actualmente escribe en el diario UNO. Es  Premio El Poeta Joven del Perú. Premio Nacional de Cultura y Premio “Palabra en Libertad” de la Sociedad Literaria Amantes del País. Autor de 25 poemarios, 3 libros de cuentos y 10 de ensayos literarios. Obra traducida parcialmente al inglés, alemán, francés, ruso y búlgaro.
MARCO MARTOS CARRERA : Caligrafía China (Editorial Peisa, 2014)
Caligrafía China (Editorial Peisa, 2014)

De libro en libro, Marco Martos (Piura, 1942) Premio Nacional de Poesía, ex Decano de la Facultad de Letras de San Marcos y Presidente de la Academia Peruana de la Lengua, con varios poemarios, ensayos y un libro de cuentos, nos llena de asombro.

Al parecer, como dice la cita del clásico, “nada de lo que es humano, le es extraño”.

Y en esta Caligrafía China (Editorial Peisa, 2014) aprovecha para metamorfosearse en varios de los grandes vates de ese país: Li Po, Wang Wei, Tu Fu, y, desde su óptica, nos llegan delicadas piezas en jade y con un permanente olor a lavanda, plena del reino del amor y el desamor, de la crítica social, debidamente encubierta en las figuras mayestáticas de los emperadores y de sus obsecuentes mandarines.

El libro es un prodigio de lírica, una meditación filosófica sobre la brevedad –y plenitud- de la aventura humana, en torno a la sabiduría de nuestra especie y hasta –celebramos su atrevimiento- en el último poema, “Viringo” donde hace una rectificación de la historia ad usum y nos dice, meridianamente, que los perros llamados “chinos”, cuya onomástica verdadera es “Viringos”, fueron dejados, en 1422 –bastante antes que el arribo de Colón- en la zona de Piura, pues el almirante Zheng He y sus compañeros Zhou Man, Hung Bao, Zhou Wen y Yan Quing, “llegaron –en el año anotado- a la bahía de Paita, a Colán, a Sechura…”

Ellos viajaban por orden del emperador Zhu Di “con numerosa comitiva de concubinas y marineros” Y, además, “Venían con la orden expresa de tratar bien/ a las gentes de los países distantes/ y establecer relaciones de concordia con los gobiernos”.  Y aunque pensaron volver “nunca lo hicieron”, mas “dejaron sus perros pelados que dan calor/ a los ancianos en las noches del invierno,/ algunas gallinas orientales de cuellos sin plumas/ y vuelo muy pequeño, dejaron ungüentos,/ hierbas medicinales, algunas palabras que repetimos”.

No obstante que “La nostalgia de lo extraño los acompañó en su regreso/. Tuvieron tiempo para hacer cartas geográficas, mapas/ de todos los mundos que fueron conociendo”. Y todos estos “conocimientos privados llegaron a los cartógrafos italianos, / a los estudiosos portugueses, a los geógrafos de España, /  llegaron a Vasco de Gama, a Cristóbal Colón, a Magallanes…”

 Como leemos, la audacia del planteamiento es digna de encomio, porque éste es un texto aislado, ya que, la mayor parte de los poemas nos conducen a estancias de sabiduría, de lirismo puro que se pergeñan –en especial- en ese trío de poetas con sus respectivas musas.

Li Po con la dama Lu; Wang Wei con la dama Tu San, y el inefable Tu Fu, con su no menos poliédrica, polisémica, dama Ping.

El volumen es, por momentos, me animo a afirmarlo, un himno ecuménico al amor, leitmotiv de gran parte de la cada vez más entrañable obra poética de Marco Martos, como cuando escribe Li Po en los sótanos del Palacio de Verano, un  texto realmente sublevante, contra los “caprichos de los mandarines/ que aprenden la caligrafía de los negocios”, mientras que “los ilustrados piensan como caballos” (y) ”no son mejores que los soldados con sus lanzas de plata”; en tanto él le dice a su amada “Déjame, muchacha, tocar tu piel sagrada, /navegar por tu cuerpo de aguas de mar de jade verde” y la incita a que se una a él en lo prohibido, al mismo tiempo que se burla “de los mandarines y de sus precarios saberes”, y acaba sugiriéndole que se ría “también del emperador y de sus tesoros”.

Y no resistimos citar otra presea: “Escarcha”, poema que Wan g Wei dedica a su amada, la Dama Tu San: “Sufriendo,  sin lágrimas, nos hemos separado/ en la encrucijada de los caminos./ A lo lejos veo la montaña Chu, solitaria.// En su cumbre hay nieves/ y en mi corazón de jade, escarcha”. ¡Soberbio, sin ninguna duda!

Mientras tanto, Tu Fu trata sobre la belleza de Wan Zhao Jun, que “no tiene límites” y a la que el emperador ha “designado como esposa de Hu Han Shie,/el antagonista insólito que gobierna el reino vecino”. Y aquí viene la explicación de todo: “Aquellos que dicen que la belleza solo sirve para contemplarla/ o para solaz de uno solo, se equivocan y mucho.// Es cierto que provoca guerras en ocasiones,/ pero en otras trae la paz duradera.// Viaja Wan Zhao Jun para desposarse,/ detrás de ella van mis ojos y mi pena”.

Y este rubro del amor (todo el libro, lo repito, en definitiva, es un gran libro de amor), imposible no transcribir “Estrecho”: “Desde los acantilados/ amarillas tortugas y peces azules/ se ven tan cerca que parece que te tocaran./ Hay rojos cangrejos en las hendijas de las rocas.// Pálido pero sereno, guiando mi barca/ en las tinieblas de la noche,/ cruzo los rápidos torbellinos/ para llegar ante tus ojos.”

Colores, sonidos (como en otro poema, “Tañido”), orgía de la naturaleza: todo cabe en este poetizar totalizador, que revela la madurez de un vate en la plenitud de sus facultades.

El poema “Los que hicieron el palacio” (con su metalenguaje social) tiene cierta reminiscencia de una conocida composición brechtiana, en tanto en cuanto el tema –bien que el tratamiento sea distinto- que versa sobre los anónimos y humildes que edifican el palacio: “¿Cómo son…?/ ¿De qué hablan? ¿Qué potajes comen?// ¿Cuáles son sus sueños? ¿Cómo son sus aposentos?/.Todas estas multitudes “cruzan los campos sembrados de nieve, lentos en los meses/ del invierno/ y parecen incansables en su labor, pero caen rendidos y /su sueño es pesado/ hasta el amanecer. Se abrazan en silencio, tienen sus hijos, / viven en cabañas, / en una sola habitación. Hacen demasiadas cosas de sol a sol. //En el palacio hermoso, en medio de sonrisas, cortesanos, /doncellas, mandarines, / vive el emperador”.

Finalmente, en la “Palabra de Lao Tse” hallamos una de las más significativas poéticas del bardo, máxime cuando anota: “La palabra es el acto, crea cosas./ Basta decirla, nacen las figuras./ Las figuras son sombras en las noches, / hombres que dicen mágicas palabras.// A los hombres nos crea la palabra/ que otro hombre nos dice cuando sueña.// Hay una mujer en ese sueño fino/ que crea con palabras toda tierra.// El universo es todo lo soñado/ por la diosa que es madre de los hombres.// Donde hay agua están todos los dioses/ que se meten en sueños de la vida.//Donde hay una mujer hay orden:// alínea planetas con sus dedos.”

¿El génesis, verdad: la mujer y el agua?

En fin, podríamos pasarnos de cita en cita, de poema en poema, porque Martos ha logrado una obra compacta que deslumbra y que nos dice bien –como repetimos- que se halla en la cima de su tarea creadora.

(La Memoria del aire)

Composición fotográfica RCBáez

 Caligrafía China (Editorial Peisa, 2014)
Caligrafía China (Editorial Peisa, 2014)

BASES ERGUIDAS POR FANNY JEM WONG

-Total, Claudio por ahora solo se conforma con ver.
-Fuera ahijados: Venid a mi Petina, traigan también
a la ardiente Paulina quiero danzar con vosotras
-Hoy tengo hambre, luz y ganas de reír esta noche
-Prepárenme para Claudio dejémoslo se atragante
y termine de comer sus setas y beba de este vino.



BASES ERGUIDAS POR FANNY JEM WONG

Existe el amor compartido en la propia ilusión.
Nadie alcanza el alma del niño, del leal amigo
todos los dioses: cuidan su juguete preferido
con obsesión de tiranos que enjaulan y raptan,
al amor que envilece la condición del amante
quién entiende el alma y es el abrigo del bebé.

Desean los reyes se les ame, con el amor libre
apoyando la triste condición del tirano invisible
Que enjaula, tortura, somete y entristece
a las núbiles princesas callándole el privilegio
de versar de muñecas, de fantasear y ser ellas
las que regalen sonrisas en las horas inciertas.

Gritan cantando en la Roma de las Siete Colinas
Allí Mesalina flamante lucía sus cinco abrigos
con Claudio, alegre testigo en el Vicus coronado.
Mesalina comía y bebía con sus cinco ahijados
mientras iban y venían los feos Patricios cornados
Ella se lavaba la boca de la lejía del útil amado.

Seguía en un carro al vencedor; los demás al oro
del ornamento, revestidos con la roja pretexta.
Ella, montaba a caballo con traje de dos palmas,
la Patricia abastecía el incendio de toda ínsula,
sin poder contenerse en las Noches De Los Fuegos,
abrumaba a los ahijados con húmedas caricias.

Parada en un curul ,alcanzaba los muros romanos
mientras que por Roma a otros dos ella acariciaba
Los reemplazos; aprestos y enhiestos aguardaban
en la roja sensualidad del palacio; sus manos
se iban excitando y entraban en el lindero de ellos
hasta lo más hondo, sus delicadas manos les araba
Haciendo vibrar sus cimientos y las bases erguidas

En el cielo los labios de Roma entera de sed ardían
enloquecida la bella Patricia bebía a todos
hasta dejar mustios los pozos secos
danzando incansable sus manos cambian de camino
y ella sonríe sola.
Al mirarlos la tierra vibra desesperada ¡Reclama!
Estar sedienta y se echa sobre un altar de rosas

Jóvenes cuerpos se alborotan tocando su mano
Le recorren recreando todas las formar de amar
La van libando una y cinco lenguas, no hablan
Solo dibujan sobre la piel sus ropas de las cien figuras.
Ella fantasea, gime, araña pide más… todo siente.
Revisa que las colmenas sean colmadas de miel

Es dulce y amado el tibio licor que le inunda la piel.
Danzan los ahijados cual abejas libadoras, rotan,
se arropan, todos comen de los panales del César.
Ella esta sedienta desea una copa,
beber elixires de embrujos, reclamándoles:
Tomarlos uno a uno o todos a la vez.
– Total , estoy de fiesta pónganme al revés,
tomen con fuerza, cójanlo todo, sírvanse,
nada dejen hasta quedarse vacíos y embriagados

-Total, Claudio por ahora solo se conforma con ver.
-Fuera ahijados: Venid a mi Petina, traigan también
a la ardiente Paulina quiero danzar con vosotras
-Hoy tengo hambre, luz y ganas de reír esta noche
-Prepárenme para Claudio dejémoslo se atragante
y termine de comer sus setas y beba de este vino.

Espantaré sus desconfianzas recorran cada lugar
aunque muchos lo hayan hecho antes, ¡Embárrense!
Coman los manjares y pieles de bestias hambrientas
al derecho, al revés hasta que la luna se nos ponga
muy alta y refleje todas mis ansias de fiera mujer,
De placer ábranme completa que Claudio se incite.

Que el César ingrese en el Capitolio, que esta noche
será un esclavo a mis pies; total yo al él lo tomo
desde la pared alta del edificio hasta las plantas,
Sacrificándolo a los dioses en asamblea silenciosa
jugando a los juegos que nadie ha visto, ni hecho
aunque todos lo sepan Mesalina era solo su mujer.

Y el coliseo lo sabía… y aplaudían todos de pie.

FANNY JEM WONG
23.03.05

Poemas a una Mujer: HOY TE AMO POR WALTER FAILA

“Te amo, y suenan los arpegios de tu voz
y surgen desde la arena, asfixiada de éxtasis,
veletas de ébanos rosados, que son bajeles etéreos
en el océano de tu piel y de mis sueños.
Libero plenilunios que mutilan la noche
y subo a tu hombro mi aliento de ceniza
Avanzo entre hachearles de infortunios
por la in cordura sutil de tus suspiros
y es un conjuro de hierbas el jardín de tu horizonte
por donde muerde el sol tu cintura sudada y presurosa.
Hoy te amo, cabalgando en un rectángulo mudo
desde las crines sedosas de tus talle
y es un coro perenne e implacable tu clamor ante el eclipse
¡Corazón Salvaje!
Bebo en tu vertiente la savia de tu ombligo
y emerjo hacia tus ojos
para descubrir mi delirio en los montes de tu selva
Te amo, y el muro oculta su lepra de musgos
y los borrachos del mapa zigzaguean
por los fronteras del derrumbe,
donde ya nada impide el exilio hasta sus senos,
y nada bloquea mi éxodo de labios
al borde interminable de tu abismo.”

HOY TE AMO POR WALTER FAILA

Publicado por FANNY JEM WONG

REGALO DE orión de panthoseas escribió :QUÉMAME

REGALO DE orión de panthoseas escribió :QUÉMAME

orión de panthoseas dijo
Quémame

… quémame, arráncame de cuajo el silencio de ojos,
perfora mi corazón y el final no será roca,
sino sangre hirviendo para llenar el río de tu vida;
… por arboledas de fuego has venido a beber mi mar embravecido,
a instruir en mi pecho una canción de olas;
[aunque sé, ay, querida, que habremos de romper nuestras venas de cristal
y preparar con celo y con dolor el pago inexorable
de este tiempo frágil y su edad hermosa]
… pero ¿ habrá después ? ¿ y refugio para las fuerzas rotas del agua,
habrá ? ¿ y qué será del fuego ? ¿ y del amor, si algo quedase… ?
¿ … es que acaso no habrá de importar que hayamos de mirarnos tal vez
salvajes e irreconocibles ? ¿ y por qué no – digo – como dos afortunados
que tuvieron el don de compartir el mundo y todo lo vivieron conscientemente
con furia y plenitud como es y está siendo en este instante,
por qué no, por qué no, Fenicia, por qué no…?

orión de panthoseas
[del libro “Fenicia – poemas de amor –”
http://www.oriondepanthoseas.com
(Weblog literario del autor: poesía, relato, novela y filosofía)

23 Agosto 2007 | 10:32 PM

Campos desnudos por Fanny Jem Wong

Las horas corren bañan de espesa sangre las azucenas
En acto criminal arranco las amapolas de las manos
Guirnaldas de silencios sepulcrales coronan de espinas los sueños
Aguijones de amargas penas siembran de flores marchitas el pecho.

Campos desnudos por Fanny Jem Wong
Campos desnudos por Fanny Jem Wong

Campos Desnudos

¿Dónde esta esa voz que paraliza el aliento?
¿Dónde esa mirada que eleva los sentidos?
¿Dónde amor que te busco y no te encuentro?
¿Dónde amado Rey cuando necesito el calor de tu abrazo?

Es acaso que no comprendes que no existe paz en el cielo
Que se deshojan amor las rosas en los viejos jardines
Que la maleza ha cubierto de angustia los retoños que lloran
Y el limonero ha dejado caer en su agonía los frutos.

Los cardos tiemblan, se mueren de rabia, de aflicción por la espera
Y sigilosa la muerte ronda furiosa sobre los almendros,
Las raíces se suicidan arrancándose de un tirón de la tierra
Y el grito del deseo que se antoja es acallado por el llanto.

Las horas corren bañan de espesa sangre las azucenas
En acto criminal arranco las amapolas de las manos
Guirnaldas de silencios sepulcrales coronan de espinas los sueños
Aguijones de amargas penas siembran de flores marchitas el pecho.

¿Dónde esta el líquido que alimenta las orquídeas del vientre?
¿Dónde el abono que fertiliza el cuerpo con ansiosos besos?
¿Dónde estas cuando los abrojos se clavan como estacas dentro del pecho?
¿Dónde estas amor que te busco y no te encuentro?

Mientras los campos desnudos se convulcionan sobre el frio lecho.

FANNY JEM WONG
20.06.2006
“Que sea el viento raudo y fiel aliado de estos cantos”

Guirnaldas De Carnes por Fanny Jem Wong

Resplandecen soberanas las guirnaldas de carnes
Suspiran, suplican, sollozan en ardorosos afanes
Recorriendo cumbres y hondonadas exaltadas
El río hablador baña de ambrosía la hoguera.

Guirnaldas De Carnes por Fanny Jem Wong
Guirnaldas De Carnes por Fanny Jem Wong

Guirnaldas De Carnes

Escudriñan silenciosamente las horas
En la habitación flamean ardorosos los sueños
Luces de fuego crecen en los candelabros
Furiosos tropeles de estrellas palpitan bajo sedas.

Circundan unas fuertes manos las puertas
Y su voz que es tempestad acaricia
El palacio soberano se agita y orgulloso despierta
Al ensueño anhelante de su ágil cosquilleo.

Torrentes de besos con sabor de añejo vino
Destilan aromas de sabrosas uvas, exaltando los sentidos
La excitación es trino, es queja, es grito
Su mirada el fuego que ofusca toda senda.

Giran en requiebros las níveas sábanas
Son vida, son muerte, combustión palpitante
Píeles, huesos fusionándose en cada arremetida
Entre frondas de vigorosos encajes las flamas me arden.

Vibran las mentes, son cerebros mordiéndose
El fragante perfume es delicioso deseo que se vierte
Desearte amor es el misterio de toda una vida
Somos cuerpos reales, desnudos, calientes
Un reflejo palpable del poder superior de amor.

Resplandecen soberanas las guirnaldas de carnes
Suspiran, suplican, sollozan en ardorosos afanes
Recorriendo cumbres y hondonadas exaltadas
El río hablador baña de ambrosía la hoguera.

Cuando de oro y rubíes se visten los silencios
Los siete que son eternos pronuncian
“Te amo”

FANNY JEM WONG
01/06/2006

“Lloran las pieles sonrisas de deseo
cuando hacia ti noble amor
huyen los pensamientos”.

“Que importante es romper la rutina,
quebrar el modus operandi,
para enfrentar una nueva brisa
o una nueva tormenta”
(Autor desconocido)

¡Tú Eres Mi Hembra! por Fanny Jem Wong

Palabras calientes queman los oídos
Vida y muerte, encuentro perfecto
Locas carreteras, placeres turbulentos
Líneas llorando mieles, almíbar en la boca.

¡Tú Eres Mi Hembra!

por Fanny Jem Wong

Mordiendo los talones voy, los pies se derriten
Busco el anhelado atajo de regreso a los sueños
Excitado y sonoro el viejo latón arde, mata el olvido
Latidos delirantes que ansían sus fuertes brazos.

Releo en las entrañas, las huellas de sus besos
Angustiosa fue la espera dibujando sobre el techo
El amor contenido en las hojas del viejo calendario
Danzan en las habitaciones febriles los opuestos.

Ángeles y demonios observan quietos y atentos
Convulsión desesperada de inflamadas teas
Hierve la linfa, fluye furioso río por las arterias
Por fin en veloz saeta dorada, llegas a mí.
El fuego de sus ojos son brazas de pecado
Sueños que reviven y mueren de amor tiritando
Ladran las soledades, espantando las penas
Y aferrada a su abrazo la loba se hace cordero.

Un vértigo implacable quiebra los pensamientos
Se hace poseedor y dueño del inquieto cerebro
Eres rey de mi sangre, resplandor que arrastra
Eres quien roba en compás lujurioso las sonrisas.

Sueños y ensueños, transpiran las blancas carnes
Calientes, ardorosas se penetran completas
Se hunden los labios en aguas de deseos
Dorsos encontrados, delirios sudorosos.

Manos que se aferranBocas que se tragan
lientos que se queman
Piernas que lascivas se enredan
Lumbre sembrándose, rayo en el centro.

Palabras calientes queman los oídos
Vida y muerte, encuentro perfecto
Locas carreteras, placeres turbulentos
Líneas llorando mieles, almíbar en la boca.

Uñas dibujando sobre la piel surcos perfectos
Pétalos de terciopelo acariciando los labios
Sólido y portentoso roble mirando en centro del cielo
Bóveda que engulle en envolventes contracciones.

Ávida sed que es aplacada, tibias lluvias ahogan las gargantas
Caricias de espuma blanca golpean las orillas
Descubres de tu reino amor enigmas y misterios
Avanzando lentamente haces tuyo el paisaje.

Mientras tu voz repite una y otra vez –
¡Tú eres mi hembra!

FANNY JEM WONG
11.05.2006

“Rojas llamas encendidas vistieron el lecho
Por fin rey de mi sangre regresaste a tu reino”.

León De Oro por Fanny Jem Wong

Si mis versos alcanzaran por fin tu corazón,
No les cierres las puertas
No ahogues los dulces trinos,
En el saco del olvido.

FANNY JEM WONG
FANNY JEM WONG

León De Oro

Solo deseo expresar por voluntad
Y no por caos de la carne
Que eres tú noble amor,
La razón de esta existencia.

Hoy he de escribir sin esperar
Demasiado o quizás nada
A pesar de presentir
Que solo recibiré indiferencia.

Este es un mundo
Que se precia de ser bueno y justo
Cuando bien sabemos amor
Que predomina la sordera.

Si mis versos alcanzaran por fin tu corazón,
No les cierres las puertas
No ahogues los dulces trinos,
En el saco del olvido.

Por libre albedrío
He recorrido todas tus sendas y tú las mías
No manche nunca la blanca espuma
Solo te ame y te vestí de ellas.

Eres tú… el león de oro,
Él que colma de emoción los sueños
Él que por siempre vivirá escondido
En la memoria, esa sí que es eterna.

Eres tú…él que viste todas las paredes
Cuando las esperanzas parecen perdidas
Eres tú…él que penetra hasta la sombra
Cual deslumbrante luz, cuando la risa asoma.

No niegues nunca precioso varón
Ser el bálsamo que acaricia
Ni el vaivén que enciende y quema
Sobre la rosa que palpitante espera.

¡Vive ahora! No entierres este amor
Entre escombros de silencios, de olvidos
No condenes a quien locamente te ama
Al aislamiento confundido.

No temas ser el abrazo que ata a la vida
Ni inspiración extraviada, entre locas carreteras
No dejes que duerma eternamente en el ayer
Y si aún así fiero león decides seguir huyendo
Ayúdame a conciliar el eterno sueño.

FANNY JEM WONG
06.05.2006

“Renací hermosa y salvaje
Entre sus garras miles de veces
Doloroso placer de cristal
Bañando el rostro de ansiedades
Presa eternamente de su amor”.

Al Filo De La Hoja Tu Voz Elegante Jilguero Negro por Fanny Jem Wong

Desde el pescante tienes tu propia visión del mundo
Las riendas de nuestros destinos están fuertemente atadas
No podrás en trote vagabundo condenarme al olvido
Alejarte de mis sendas en actitud indiferente, amado señor.

“Noble señor, despójate del pesado traje y la corona…
Olvida el vetusto reloj…
Vierte calor y fuerza sobre los campos desnudos de tu reino”
JEM WONG
“Noble señor, despójate del pesado traje y la corona…
Olvida el vetusto reloj…
Vierte calor y fuerza sobre los campos desnudos de tu reino”
JEM WONG

Al Filo De La Hoja Tu Voz Elegante Jilguero Negro

Monótona las horas transcurren lentas
Envejecen pesadamente los relojes
La habitación se tiñe de crudos humos
Dispersos los pensamientos vagan en la mente.

Incorpóreos los sueños tímidos duermen
Un sonido rompe la quietud de la noche
Más solo silencios retuercen los oídos
Una extraña calma anuncia noche de tormenta.

Nuevamente un sonido irrumpe, quiebra los sentidos
¡Silencio…silencio! Trotan los cascos de fuego
Mantengo los oídos atentos, pegados al suelo
Majestuosos los corceles corren enfebrecidos.

El alma pende de un hilo, al filo de la hoja
Cientos de años de esperas son solo un instante
Sentado en el pescante del carruaje, va el cochero
Silencio…silencio, repentinamente su voz.

Todas las fibras de la piel se inflaman
Un músculo absorbe los impactos, late de prisa
El pecho se oprime desesperado, desfallece
Estallido de emociones que ahogan, que duelen.

El cuerpo tirita, las palabras se quiebran
Huracán de sensaciones de extremada violencia
Su voz es arcilla líquida quemándome entera
Muero de sed en desvaríos locos sin licencia.

Presuroso emisario de ardientes deseos
Revela de una buena vez, todos tus anhelos
No los frenes restallando el duro látigo
Sacúdelo, exorcízalo sobre el cuerpo que te ansía.

Martillan los fonemas sobre todos los recuerdos
Golpe a golpe curvo filo cortante en celo
– ¡Saca! -¡Mete! – Abriéndome de un solo tajo el pecho
Altera las estructuras de este corazón fiero.

Desde el pescante tienes tu propia visión del mundo
Las riendas de nuestros destinos están fuertemente atadas
No podrás en trote vagabundo condenarme al olvido
Alejarte de mis sendas en actitud indiferente, amado señor.

Conozco la pasión dantesca de tus noches de ensueño
No condenes entre dos correas de cuero nuestros encuentros
No te alejes abandonando este amor en el destierro
No tapies en tu boca el fragor de los besos
Ni amortajes la garganta elegante jilguero negro.

¡Hoy soy feliz, inmensamente feliz!
Espantando las penas, espantando los llantos
Soy la dueña del carruaje, de las bestias, del cochero
Cabalgando va la reina sobre el látigo de fuego.

FANNY JEM WONG
02.05.2006

“Mágicas manos las que dirigen las riendas
de pasiones coloradas
Cabalga cochero sobre la pálida luna”.
JEM WONG