JAIME SABINES -ALGO SOBRE LA MUERTE DEL MAYOR SABINES

Algo sobre la muerte del mayor Jaime Sabines

PRIMERA PARTE

I

Déjame reposar,
aflojar los músculos del corazón
y poner a dormitar el alma
para poder hablar,
para poder recordar estos días,
los más largos del tiempo.

Convalecemos de la angustia apenas
y estamos débiles, asustadizos,
despertando dos o tres veces de nuestro escaso sueño
para verte en la noche y saber que respiras.
Necesitamos despertar para estar más despiertos
en esta pesadilla llena de gentes y de ruidos.

Tú eres el tronco invulnerable y nosotros las ramas,
por eso es que este hachazo nos sacude.
Nunca frente a tu muerte nos paramos
a pensar en la muerte,
ni te hemos visto nunca sino como la fuerza y la
alegría.
No lo sabemos bien, pero de pronto llega
un incesante aviso,
una escapada espada de la boca de Dios
que cae y cae y cae lentamente.
Y he aquí que temblamos de miedo,
que nos ahoga el llanto contenido,
que nos aprieta la garganta el miedo.

Nos echamos a andar y no paramos
de andar jamás, después de medianoche,
en ese pasillo del sanatorio silencioso
donde hay una enfermera despierta de ángel.
Esperar que murieras era morir despacio,
estar goteando del tubo de la muerte,
morir poco, a pedazos.

No ha habido hora más larga que cuando no
dormías,
ni túnel más espeso de horror y de miseria
que el que llenaban tus lamentos,
tu pobre cuerpo herido.

II

Del mar, también del mar,
de la tela del mar que nos envuelve,
de los golpes del mar y de su boca,
de su vagina obscura,
de su vómito,
de su pureza tétrica y profunda,
vienen la muerte, Dios, el aguacero
golpeando las persianas,
la noche, el viento.

De la tierra también,
de las raíces agudas de las casas,
del pie desnudo y sangrante de los árboles,
de algunas rocas viejas que no pueden moverse,
de lamentables charcos, ataúdes del agua,
de troncos derribados en que ahora duerme el rayo,
y de la yerba, que es la sombra de las ramas del cielo,
viene Dios, el manco de cien manos,
ciego de tantos ojos,
dulcísimo, impotente.
(Omniausente, lleno de amor,
el viejo sordo, sin hijos,
derrama su corazón en la copa de su vientre.)

De los huesos también,
de la sal más entera de la sangre,
del ácido más fiel,
del alma más profunda y verdadera,
del alimento más entusiasmado,
del hígado y del llanto,
viene el oleaje tenso de la muerte,
el frío sudor de la esperanza,
y viene Dios riendo.

Caminan los libros a la hoguera.
Se levanta el telón: aparece el mar.

(Yo no soy el autor del mar.)

III

Siete caídas sufrió el elote de mi mano
antes de que mi hambre lo encontrara,
siete veces mil veces he muerto
y estoy risueño como en el primer día.
Nadie dirá: no supo de la vida
más que los bueyes, ni menos que las golondrinas.
Yo siempre he sido el hombre, amigo fiel del perro,
hijo de Dios desmemoriado,
hermano del viento.
¡A la chingada las lágrimas!,dije,
y me puse a llorar
como se ponen a parir.
Estoy descalzo, me gusta pisar el agua y las piedras,
las mujeres, el tiempo,
me gusta pisar la yerba que crecerá sobre mi tumba
(si es que tengo una tumba algún día).
Me gusta mi rosal de cera
en el jardín que la noche visita.
Me gustan mis abuelos de Totomoste
y me gustan mis zapatos vacíos
esperándome como el día de mañana.
¡A la chingada la muerte!, dije,
sombra de mi sueño,
perversión de los ángeles,
y me entregué a morir
como una piedra al río,
como un disparo al vuelo de los pájaros.

IV

Vamos a hablar del Príncipe Cáncer,
Señor de los Pulmones, Varón de la Próstata,
que se divierte arrojando dardos
a los ovarios tersos, a las vaginas mustias,
a las ingles multitudinarias.

Mi padre tiene el ganglio más hermoso del cáncer
en la raíz del cuello, sobre la subclavia,
tubérculo del bueno de Dios,
ampolleta de la buena muerte,
y yo mando a la chingada a todos los soles del mundo.
El Señor Cáncer, El Señor Pendejo,
es sólo un instrumento en las manos obscuras
de los dulces personajes que hacen la vida.

En las cuatro gavetas del archivero de madera
guardo los nombres queridos,
la ropa de los fantasmas familiares,
las palabras que rondan
y mis pieles sucesivas.

También están los rostros de algunas mujeres
los ojos amados y solos
y el beso casto del coito.
Y de las gavetas salen mis hijos.
¡Bien haya la sombra del árbol
llegando a la tierra,
porque es la luz que llega!

V

De las nueve de la noche en adelante,
viendo televisión y conversando
estoy esperando la muerte de mi padre.
Desde hace tres meses, esperando.
En el trabajo y en la borrachera,
en la cama sin nadie y en el cuarto de niños,
en su dolor tan lleno y derramado,
su no dormir, su queja y su protesta,
en el tanque de oxígeno y las muelas
del día que amanece, buscando la esperanza.

Mirando su cadáver en los huesos
que es ahora mi padre,
e introduciendo agujas en las escasas venas,
tratando de meterle la vida, de soplarle
en la boca el aire…

(Me avergüenzo de mí hasta los pelos
por tratar de escribir estas cosas.
¡Maldito el que crea que esto es un poema!)

Quiero decir que no soy enfermero,
padrote de la muerte,
orador de panteones, alcahuete,
pinche de Dios, sacerdote de penas.
Quiero decir que a mí me sobre el aire…

VI

Te enterramos ayer.
Ayer te enterramos.
Te echamos tierra ayer.
Quedaste en la tierra ayer.
Estás rodeado de tierra
desde ayer.
Arriba y abajo y a los lados
por tus pies y por tu cabeza
está la tierra desde ayer.
Te metimos en la tierra,
te tapamos con tierra ayer.
Perteneces a la tierra
desde ayer.
Ayer te enterramos
en la tierra, ayer.

VII

Madre generosa
de todos los muertos,
madre tierra, madre,
vagina del frío,
brazos de intemperie,
regazo del viento,
nido de la noche,
madre de la muerte,
recógelo, abrígalo,
desnúdalo, tómalo,
guárdalo, acábalo.

VIII

No podrás morir.
Debajo de la tierra
no podrás morir.
Sin agua y sin aire
no podrás morir.
Sin azúcar, sin leche,
sin frijoles, sin carne,
sin harina, sin higos,
no podrás morir.
Sin mujer y sin hijos
no podrás morir.
Debajo de la vida
no podrás morir.
En tu tanque de tierra
no podrás morir.
En tu caja de muerto
no podrás morir.
En tus venas sin sangre
no podrás morir.
En tu pecho vacío
no podrás morir.
En tu boca sin fuego
no podrás morir.
En tus ojos sin nadie
no podrás morir.
En tu carne sin llanto
no podrás morir.
No podrás morir.
No podrás morir.
No podrás morir.
Enterramos tu traje,
tus zapatos, el cáncer;
no podrás morir.
Tu silencio enterramos.
Tu cuerpo con candados.
Tus canas finas,
tu dolor clausurado.
No podrás morir.

IX

Te fuiste no sé a dónde.
Te espera tu cuarto.
Mi mamá, Juan y Jorge
te estamos esperando.
Nos han dado abrazos
de condolencia, y recibimos
cartas, telegramas, noticias
de que te enterramos,
pero tu nieta más pequeña
te busca en el cuarto,
y todos, sin decirlo,
te estamos esperando.

X

Es un mal sueño largo,
una tonta película de espanto,
un túnel que no acaba
lleno de piedras y de charcos.
¡Qué tiempo éste, maldito,
que revuelve las horas y los años,
el sueño y la conciencia,
el ojo abierto y el morir despacio!

XI

Recién parido en el lecho de la muerte,
criatura de la paz, inmóvil, tierno,
recién niño del sol de rostro negro,
arrullado en la cuna del silencio,
mamando obscuridad, boca vacía,
ojo apagado, corazón desierto.

Pulmón sin aire, niño mío, viejo,
cielo enterrado y manantial aéreo
voy a volverme un llanto subterráneo
para echarte mis ojos en tu pecho.

XII

Morir es retirarse, hacerse a un lado,
ocultarse un momento, estarse quieto,
pasar el aire de una orilla a nado
y estar en todas partes en secreto.

Morir es olvidar, ser olvidado,
refugiarse desnudo en el discreto
calor de Dios, y en su cerrado
puño, crecer igual que un feto.

Morir es encenderse bocabajo
hacia el humo y el hueso y la caliza
y hacerse tierra y tierra con trabajo.

Apagarse es morir, lento y aprisa
tomar la eternidad como a destajo
y repartir el alma en la ceniza.

XIII

Padre mío, señor mío, hermano mío,
amigo de mi alma, tierno y fuerte,
saca tu cuerpo viejo, viejo mío,
saca tu cuerpo de la muerte.

Saca tu corazón igual que un río,
tu frente limpia en que aprendí a quererte,
tu brazo como un árbol en el frío
saca todo tu cuerpo de la muerte.

Amo tus canas, tu mentón austero,
tu boca firme y tu mirada abierta,
tu pecho vasto y sólido y certero.

Estoy llamando, tirándote la puerta.
Parece que yo soy el que me muero:
¡padre mío, despierta!

XIV

No se ha roto ese vaso en que bebiste,
ni la taza, ni el tubo, ni tu plato.
Ni se quemó la cama en que moriste,
ni sacrificamos un gato.

Te sobrevive todo. Todo existe
a pesar de tu muerte y de mi flato.
Parece que la vida nos embiste
igual que el cáncer sobre tu omóplato.

Te enterramos, te lloramos, te morimos,
te estás bien muerto y bien jodido y yermo
mientras pensamos en lo que no hicimos

y queremos tenerte aunque sea enfermo.
Nada de lo que fuiste, fuiste y fuimos
a no ser habitantes de tu infierno.

XV

Papá por treinta o por cuarenta años,
amigo de mi vida todo el tiempo,
protector de mi miedo, brazo mío,
palabra clara, corazón resuelto,

te has muerto cuando menos falta hacías,
cuando más falta me haces, padre, abuelo,
hijo y hermano mío, esponja de mi sangre,
pañuelo de mis ojos, almohada de mi sueño.

Te has muerto y me has matado un poco.
Porque no estás, ya no estaremos nunca
completos, en un sitio, de algún modo.

Algo le falta al mundo, y tú te has puesto
a empobrecerlo más, y a hacer a solas
tus gentes tristes y tu Dios contento.

XVI

(Noviembre 27)

¿Será posible que abras los ojos y nos veas
ahora?
¿Podrás oírnos?
¿Podrás sacar tus manos un momento?

Estamos a tu lado. Es nuestra fiesta,
tu cumpleaños, viejo.
Tu mujer y tus hijos, tus nueras y tus nietos
venimos a abrazarte, todos, viejo.
¡Tienes que estar oyendo!
No vayas a llorar como nosotros
porque tu muerte no es sino un pretexto
para llorar por todos,
por los que están viviendo.
Una pared caída nos separa,
sólo el cuerpo de Dios, sólo su cuerpo.

XVII

Me acostumbré a guardarte, a llevarte lo mismo
que lleva uno su brazo, su cuerpo, su cabeza.
No eras distinto a mí, ni eras lo mismo.
Eras, cuando estoy triste, mi tristeza.

Eras, cuando caía, eras mi abismo,
cuando me levantaba, mi fortaleza.
Eras brisa y sudor y cataclismo,
y eras el pan caliente sobre la mesa.

Amputado de ti, a medias hecho
hombre o sombra de ti, sólo tu hijo,
desmantelada el alma, abierto el pecho,

Ofrezco a tu dolor un crucifijo:
te doy un palo, una piedra, un helecho,
mis hijos y mis días, y me aflijo.

SEGUNDA PARTE

I

Mientras los niños crecen, tú, con todos los muertos,
poco a poco te acabas.
Yo te he ido mirando a través de las noches
por encima del mármol, en tu pequeña casa.
Un día ya sin ojos, sin nariz, sin orejas,
otro día sin garganta,
la piel sobre tu frente agrietándose, hundiéndose,
tronchando obscuramente el trigal de tus canas.
Todo tú sumergido en humedad y gases
haciendo tus desechos, tu desorden, tu alma,
cada vez más igual tu carne que tu traje,
más madera tus huesos y más huesos las tablas.
Tierra mojada donde había tu boca,
aire podrido, luz aniquilada,
el silencio tendido a todo tu tamaño
germinando burbujas bajo las hojas de agua.
(Flores dominicales a dos metros arriba
te quieren pasar besos y no te pasan nada.)

II

Mientras los niños crecen y las horas nos hablan
tú, subterráneamente, lentamente, te apagas.
Lumbre enterrada y sola, pabilo de la sombra,
veta de horror para el que te escarba.

¡Es tan fácil decirte “padre mío”
y es tan difícil encontrarte, larva
de Dios, semilla de esperanza!

Quiero llorar a veces, y no quiero
llorar porque me pasas
como un derrumbe, porque pasas
como un viento tremendo, como un escalofrío
debajo de las sábanas,
como un gusano lento a lo largo del alma.

¡Si sólo se pudiera decir: “papá, cebolla,
polvo, cansancio, nada, nada, nada”
!Si con un trago te tragara!
¡Si con este dolor te apuñalara!
¡Si con este desvelo de memorias
-herida abierta, vómito de sangre-
te agarrara la cara!

Yo sé que tú ni yo,
ni un par de valvas,
ni un becerro de cobre, ni unas alas

sosteniendo la muerte, ni la espuma
en que naufraga el mar, ni -no- las playas,
la arena, la sumisa piedra con viento y agua,
ni el árbol que es abuelo de su sombra,
ni nuestro sol, hijastro de sus ramas,
ni la fruta madura, incandescente,
ni la raíz de perlas y de escamas,
ni tío, ni tu chozno, ni tu hipo,
ni mi locura, y ni tus espaldas,
sabrán del tiempo obscuro que nos corre
desde las venas tibias a las canas.

(Tiempo vacío, ampolla de vinagre,
caracol recordando la resaca.)

He aquí que todo viene, todo pasa,
todo, todo se acaba.
¿Pero tú? ¿pero yo? ¿pero nosotros?
¿para qué levantamos la palabra?
¿de qué sirvió el amor?
¿cuál era la muralla
que detenía la muerte? ¿dónde estaba
el niño negro de tu guarda?

Ángeles degollados puse al pie de tu caja,
y te eché encima tierra, piedras, lágrimas,
para que ya no salgas, para que no salgas.

III

Sigue el mundo su paso, rueda el tiempo
y van y vienen máscaras.
Amanece el dolor un día tras otro,
nos rodeamos de amigos y fantasmas,
parece a veces que un alambre estira
la sangre, que una flor estalla,
que el corazón da frutas, y el cansancio
canta.

Embrocados, bebiendo en la mujer y el trago,
apostando a crecer como las plantas,
fijos, inmóviles, girando
en la invisible llama.
Y mientras tú, el fuerte, el generoso,
el limpio de mentiras y de infamias,
guerrero de la paz, juez de victorias
-cedro del Líbano, robledal de Chiapas-
te ocultas en la tierra, te remontas
a tu raíz obscura y desolada.

IV

Un año o dos o tres,
te da lo mismo.
¿Cuál reloj en la muerte?, ¿qué campana
incesante, silenciosa, llama y llama?
¿qué subterránea voz no pronunciada?
¿qué grito hundido, hundiéndose, infinito
de los dientes atrás, en la garganta
aérea, flotante, pare escamas?

¿Para esto vivir? ¿para sentir prestados
los brazos y las piernas y la cara,
arrendados al hoyo, entretenidos
los jugos en la cáscara?
¿para exprimir los ojos noche
a noche en el temblor obscuro de la cama,
remolino de quietas transparencias,
descendimiento de la náusea?

¿Para esto morir?
¿para inventar el alma,
el vestido de Dios, la eternidad, el agua
del aguacero de la muerte, la esperanza?
¿morir para pescar?
¿para atrapar con su red a la araña?

Estás sobre la playa de algodones
y tu marca de sombras sube y baja.

V

Mi madre sola, en su vejez hundida,
sin dolor y sin lástima,
herida de tu muerte y de tu vida.

Esto dejaste. Su pasión enhiesta,
su celo firme, su labor sombría.
Árbol frutal a un paso de la leña,
su curvo sueño que te resucita.
Esto dejaste. Esto dejaste y no querías.

Pasó el viento. Quedaron de la casa
el pozo abierto y la raíz en ruinas.
Y es en vano llorar. Y si golpeas
las paredes de Dios, y si te arrancas
el pelo o la camisa,
nadie te oye jamás, nadie te mira.
No vuelve nadie, nada. No retorna
el polvo de oro de la vida.

Déjame reposar JAIME SABINES

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TE DESNUDAS IGUAL POR JAIME SABINES

 TE DESNUDAS IGUAL POR JAIME SABINES

TE DESNUDAS IGUAL POR JAIME SABINES

Te desnudas igual que si estuvieras sola
y de pronto descubres que estás conmigo.
¡Cómo te quiero entonces
entre las sábanas y el frío!

Te pones a flirtearme como a un desconocido
y yo te hago la corte ceremonioso y tibio.
Pienso que soy tu esposo
y que me engañas conmigo.

¡Y como nos queremos entonces en la risa
de hallarnos solos en el amor prohibido!
(Después, cuando pasó, te tengo miedo
y siento un escalofrío.)

 

ME DUELES POR JAIME SABINES

ME DUELES POR JAIME SABINES

Mansamente, insoportablemente, me dueles.
Toma mi cabeza. Córtame el cuello.
Nada queda de mí después de este amor.

Entre los escombros de mi alma, búscame,
escúchame.
En algún sitio, mi voz sobreviviente, llama,
pide tu asombro, tu iluminado silencio.

Atravesando muros, atmósferas, edades,
tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto)
viene desde la muerte, desde antes
del primer día que despertara al mundo.

¡Qué claridad de rostro, qué ternura
de luz ensimismada,
qué dibujo de miel sobre hojas de agua!

Amo tus ojos, amo, amo tus ojos.
Soy como el hijo de tus ojos,
como una gota de tus ojos soy.
Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme,
del suelo, de la sombra que pisas,
del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños.
Levántame. Porque he caído de tus manos
y quiero vivir, vivir, vivir.

La Municipalidad de Lima rinde Homenaje Víctor Merino, músico, compositor y pianista peruano.

VÍCTOR TEÓFILO MERINO APONTE

(Lima, 1945-2012)

Perteneció a una emblemática y reconocida familia de artistas, hijo de Celia y de Tulio Merino, inolvidable trompetista piurano.

Víctor, talento musical cuyas innatas virtudes fueran subrayadas en cierta oportunidad por nuestro insigne literato Mario Vargas Llosa, “Posee corazón de niño, alma de poeta y manos que hacen brotar del teclado torrentes de nuevas propuestas musicales”

Víctor Merino músico compositor  peruano
La Gerencia Cultural de la Municipalidad de Lima este martes 9 de Abril 2013 rendirá Homenaje Víctor Merino, músico, compositor y pianista peruano.
Entrada libre.
Víctor Merino, el peruano que musicalizó la obra de los grandes poetas Uno de sus trabajos más renombrados a nivel internacional fue musicalizar libremente los poemas del uruguayo Mario Benedetti "La vida, ese paréntesis". El disco reunía a figuras de la talla de Tania Libertad (a quien acompañó a México) , Joan Manuel Serrat y Willie Colón.
Víctor Merino, el peruano que musicalizó la obra de los grandes poetas
Uno de sus trabajos más renombrados a nivel internacional fue musicalizar libremente los poemas del uruguayo Mario Benedetti “La vida, ese paréntesis”. El disco reunía a figuras de la talla de Tania Libertad (a quien acompañó a México) , Joan Manuel Serrat y Willie Colón.

VÍCTOR TEÓFILO MERINO APONTE

(Lima, 1945-2012)

Nacido en Lima, criado en la Provincia Constitucional del Callao, estuvo casado con la reconocida pintora Pilar Coca con quien tuvo tres hijos: Magaly Joél y Luciana Merino, tuvo dos nietos: Adrián y Abril Abundes Merino.

Estudió su primaria en los colegio “Vírgen del Carmen” y hnos. Marquina del Callao y sus estudios secundarios en la Gran Unidad Escolar “Dos de Mayo” del Callao terminando su educación en 1963 el colegio del Colegio Salesiano Don Bosco del Callao.

Perteneció  a una emblemática y reconocida familia de artistas, hijo de Celia y de Tulio Merino, inolvidable trompetista piurano.

Víctor, talento musical cuyas innatas virtudes fueran subrayadas en cierta oportunidad por nuestro insigne literato Mario Vargas Llosa, “Posee corazón de niño, alma de poeta y manos que hacen brotar del teclado torrentes de nuevas propuestas musicales”.

Su gran merito artístico cultural es el haber iniciado el movimiento de la canción- poema en el Perú, en compañía del recordado poeta Juan Gonzalo Rose, el intérprete Diego Mariscal y el arreglista Jorge Madueño, consolidándose como uno de los principales cultores de la música contemporánea y compositor a nivel continental.

Su impresionante trayectoria tiene el mérito de haber ganado 12 festivales nacionales (4 de ellos en 1 solo año 1982) entre ellos el Festival de la colonia Peruano- Japonesa, donde musicalizó el actual Himno Nikkei, 2 Festivales Internacionales (Bulgaria 1976 y Puerto Rico 1978) y Ganador del Fest. OTI -Perú 1982, autor del “Himno al Cajón Peruano”, convirtiéndolo, quizás, en el arreglista y compositor más premiado del país.

Fue excelente musicalizador de poemas de autores peruanos y extranjeros como César Vallejo (El Poeta Universal), Juan Gonzalo Rose, César Calvo, Mario Benedetti, Jaime Sabines, Rubén Darío, Antonio Cisneros y muchos otros importantes poetas.

Grabó con Tania Libertad el CD “EL MISMO PUERTO” con poemas del poeta Juan Gonzalo Rose, disco que ameritó la producción televisiva de 60´ de duración presentado por Mario Vargas Llosa.

Hizo lo propio con nuestro vate mayor, César Vallejo musicalizando 14 poemas, luego del poeta uruguayo Mario Benedetti para darle vida al CD “LA VIDA ESE PARENTESIS” con 10 poemas en ritmo de tango, salsa, blues y boleros, interpretados por Tania Libertad, Willie Colón y Joan Manuel Serrat, álbum prologado por Don José Saramago, premio Nobel de Literatura, editado por ALFAGUARA y presentado en la Feria del Libro en Guadalajara.

Ha creado piezas para orquestas y coros, conciertos para piano, saxo y trompeta, música para cine y comerciales y bella música para niños.

Su último proyecto “Perú en Fe Mayor”, donde con sus canciones rinde homenaje al Perú y sus héroes, no alcanzó a verlo cristalizado. Ahora sus herederos serán quienes tengan esta loable labor.

Víctor Merino fallece un 27 de diciembre de 2012 rodeado de su querida familia.

Para escuchar la música de Merino hay que asistir con las mejores vestimentas del alma, porque hay que beber de la fuente de la fe que tanto necesita el ser humano hoy en día.

FUENTE: http://www.facebook.com/victormerinopaginaoficial

VICTOR MERINO  COMPOSITOR PERUANO
Esta foto se la tomó su hija menor, Luciana Merino Coca

16.12.11 Víctor Merino el músico con corazón de poeta.

VICTOR MERINO  COMPOSITOR PERUANO

DON VÍCTOR MERINO.

Víctor con su esposa Pilar Coca, su hija mayor Magaly y su hijo Joél. Luciana, su última hija nació al poco tiempo.

Víctor con su esposa Pilar Coca, su hija mayor Magaly y su hijo Joél. Luciana, su última hija nació al poco tiempo.

ADIOS VICTOR MERINO

Víctor Merino (Callao, 2 de enero de 1943 - íbidem, 27 de diciembre de 2012) fue un reconocido compositor y músico peruano
Víctor Merino (Callao, 2 de enero de 1943 – íbidem, 27 de diciembre de 2012) fue un reconocido compositor y músico peruano

Víctor Merino en el Royal Caribbean fué contratado con  su quinteto para que tocaran música internacional ,   con la versatilidad que lo caracterizaba tocaba  música internacional . Le renovaron muchas veces el contrato , pero él decía: el barco es un hotel 5 estrellas “es como estar en una jaula de oro”, tengo todo, pero me hace falta mi familia”.

Pilar Coca escribe : Víctor musicalizó mas de 14 poemas de nuestro poeta mayor César Vallejo. Lo hizo con una entrega y dedicación extraordinaria, le tomó algunos años hacerlo, pero logró algo maravilloso . Su primera canción fué "El poeta a su amada" y la compuso en el año 1975 cuando radicaba en Toronto (Canadá), a esta le siguieron "Masa", "Dios", "Mentira", Las Piedras", etc., etc.
Pilar Coca escribe : Víctor musicalizó mas de 14 poemas de nuestro poeta mayor César Vallejo. Lo hizo con una entrega y dedicación extraordinaria, le tomó algunos años hacerlo, pero logró algo maravilloso . Su primera canción fué “El poeta a su amada” y la compuso en el año 1975 cuando radicaba en Toronto (Canadá), a esta le siguieron “Masa”, “Dios”, “Mentira”, Las Piedras”, etc., etc.

Victor Merino – PADRE NUESTRO

“PADRE NUESTRO” Arreglo Coral de Víctor Merino. Interpretado por el Coro Mixto “ARPEGIO” dirigido por Mónica Gastelumendi. Grabado en vivo por Ivan Raffo. Teatro “Mario Vargas Llosa”, Biblioteca Nacional del Perú. Mayo 26 de 2009.

Víctor Merino invitado en el programa televisivo "El poder del canto" que dirigía el periodista Mario Campos . Aquí con Chabuca Granda y el poeta Juan Gonzalo Rose.
Víctor Merino invitado en el programa televisivo “El poder del canto” que dirigía el periodista Mario Campos . Aquí con Chabuca Granda y el poeta Juan Gonzalo Rose.

Victor Merino y Bartola: Prestame tu guitarra

Víctor Merino compartiendo con el cantante Diego "El Cigala" cuando vino a Lima. Se hicieron amigos y Víctor le mostró algunos temas con aires negros (landó, zamacueca) de su autoría y se quedó encantado.
Víctor Merino compartiendo con el cantante Diego “El Cigala” cuando vino a Lima. Se hicieron amigos y Víctor le mostró algunos temas con aires negros (landó, zamacueca) de su autoría y se quedó encantado.

Marisel, Tania Libertad

Tema perteneciente al disco “El mismo puerto”. Contiene poemas de Juan Gonzalo Rose musicalizado por Víctor Merino y la hermosa voz de Tania Libertad.

VICTOR MERINO  COMPOSITOR PERUANO 665
Merino ha musicalizado poemas de Cesar Vallejo, Cesar Calvo, Rubén Dario, Jaime Sabines y Cesar Lebano. Además, fue el acompañante de Tania Libertad, Joan Manuel Serrat y Willie Colón, dejando un legado musical reconocido gracias a la musicalización de los poemas “La vida, ese paréntesis” de Mario Benedetti

TANIA LIBERTAD “PIERNAS”

Tania Libertad canta “Piernas” de Mario Benedetti, musica de  Victor Merino del disco La Vida Ese Parentesis

Renombrados artistas y compositores latinoamericanos de la talla de Armando Manzanero, Mercedes Sosa, Héctor Lavoe, Chico Buarque e Irakere entre otros, trabajaron al lado del piano de Merino durante sus más de 50 años de trayectoria artística.
Renombrados artistas y compositores latinoamericanos de la talla de Armando Manzanero, Mercedes Sosa, Héctor Lavoe, Chico Buarque e Irakere entre otros, trabajaron al lado del piano de Merino durante sus más de 50 años de trayectoria artística.

JOAN MANUEL SERRAT & TANIA LIBERTAD MUSICALIZADO POR VICTOR MERINO

Tania Libertad invita a Víctor Merino  a Méjico para que musicalice integramente el poemario “La vida ese paréntesis” del poeta uruguayo Mario Benedetti. Aquí uno de sus hemosos temas “Papel Mojado” donde se invitó a Joan Manuel Serrat a hacer un dúo con Tania Libertad.

Victor en sus inicios de musicalización de poemas conoció al reconocido poeta Juan Gonzalo Rose. El mar era una fuente de inspiración para él y un día Victor le enseño a Juan Gonzalo que desde el mar de la Punta en el Callao, se podía ver Chorrillos (lugar de nacimiento de Juan Gonzalo), de alli compusieron una canción sobre José Olaya llamada "Pescador de Luz" la cual fue la ganadora del Festival de la cancion de Trujillo, esto Victor un día lo reconoció como una de las experiencias mas lindas de su vida.
Victor en sus inicios de musicalización de poemas conoció al reconocido poeta Juan Gonzalo Rose. El mar era una fuente de inspiración para él y un día Victor le enseño a Juan Gonzalo que desde el mar de la Punta en el Callao, se podía ver Chorrillos (lugar de nacimiento de Juan Gonzalo), de alli compusieron una canción sobre José Olaya llamada “Pescador de Luz” la cual fue la ganadora del Festival de la cancion de Trujillo, esto Victor un día lo reconoció como una de las experiencias mas lindas de su vida.

TANIA LIBERTAD & NIÑOS Y NIÑOS

Tania Libertad canta Niños y Niños de Mario Benedetti, musica de Victor Merino, del disco La Vida es Parentesis

 Víctor Merino el músico peruano con corazón de poeta.
Víctor Merino el músico peruano con corazón de poeta.
Víctor era un hmbre muy ameno, siempre sacaba algo bueno de cada conversación con una filosofía muy propia. Contaba anécdotas graciosas y era un gran contador de chistes. Le gustaba llamar a sus amigas y amigos sólo para contarles el "último chiste", el calientito nomás, le encantaba que la gente se ría. También tenía momentos terribles donde se sumergía en los insondables abismos de su alma. Al salir de esos trances, ya a flote, se sentaba al piano y con renovado espíritu, tocaba melodías que yo que nunca había escuchado antes, era como si le pusieran una inyección de vida nueva. Un día me confesó "si no tuviera tanta música dentro de mí ya me hubiera suicidado...la música me salva." Pilar Coca
Víctor era un hmbre muy ameno, siempre sacaba algo bueno de cada conversación con una filosofía muy propia.
Contaba anécdotas graciosas y era un gran contador de chistes.
Le gustaba llamar a sus amigas y amigos sólo para contarles el “último chiste”, el calientito nomás, le encantaba que la gente se ría.
También tenía momentos terribles donde se sumergía en los insondables abismos de su alma. Al salir de esos trances, ya a flote, se sentaba al piano y con renovado espíritu, tocaba melodías que yo que nunca había escuchado antes, era como si le pusieran una inyección de vida nueva.
Un día me confesó “si no tuviera tanta música dentro de mí ya me hubiera suicidado…la música me salva.”
Pilar Coca

OFRENDA MAESTRA-SI UN ROSAL SE MUERE VICTOR MERINO AL PIANO

Victor Merino con su hija Luciana Merino Coca
Victor Merino con su hija Luciana Merino Coca

Su impresionante trayectoria tiene el mérito de haber ganado 12 festivales nacionales (4 de ellos en 1 solo año 1982) entre ellos el Festival de la colonia Peruano- Japonesa, donde musicalizó el actual Himno Nikkei, 2 Festivales Internacionales (Bulgaria 1976 y Puerto Rico 1978) y Ganador del Fest. OTI -Perú 1982,autor del “Himno al Cajón Peruano”, convirtiéndolo, quizás, en el arreglista y compositor más premiado del país.

Víctor Merino en el Crucero Nordic Empress de la Royal Caribbean(1993-1996) escribió :"...es como estar en una jaula de oro , tengo todo, pero me hace falta mi familia...".
Víctor Merino en el Crucero Nordic Empress de la Royal Caribbean(1993-1996) escribió :”…es como estar en una jaula de oro , tengo todo, pero me hace falta mi familia…”.

RECUERDOS DEL COMPOSITOR MERINO FOTOS VARIAS

FOTOGRAFÍAS DEL HOMENAJE EN EL TEATRO MUNICIPAL

HAIKUS A VÍCTOR MERINO


Tú hija mía/
Eres como febrero/
Tibio abrazo/

Dejas de tocar /
Y los campos mueren/
Sobre las aguas/

Amada mía/
Tomados de las manos/
Cantan las olas/

Amado mío/
Tomados de las manos/
Cantan las olas/

Parecen gatos/
Como nosotros papá/
Cien tercos nudos/

Sobre las teclas/
Lloran tristes las rosas/
Lágrimas negras/

JEM WONG
12-04-2013

Descansa  en paz

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POETAS ETERNOS

Cada poema es único. en cada obra late, con mayor o menor grado, toda la poesía. cada lector busca algo en el poema. y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro.

autor: Octavio Paz

Cada poema es único. en cada obra late, con mayor o menor grado, toda la poesía. cada lector busca algo en el poema. y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro.

CONTADORWAP

REGALOS DEL CAZADOR DE VERSOS JUNIO 2011

Quiero que lo que amo siga vivo
y a ti te amé y canté sobre todas las cosas,
por eso sigue tú floreciendo, florida,

para que alcances todo lo que mi amor te ordena,
para que se pasee mi sombra por tu pelo,
para que así conozcan la razón de mi canto.

NERUDA



Tu cuerpo está a mi lado

Tu cuerpo está a mi lado
Fácil, dulce, callado.
Tu cabeza en mi pecho se arrepiente
Con los ojos cerrados
Y yo te miro y fumo
Y acaricio tu pelo, enamorado.
Esta mortal ternura con que callo
Te está abrazando a ti mientras yo tengo
Inmóviles mis brazos.
Miro mi cuerpo, el muslo
En que descansa tu cansancio,
Tu blando seno oculto y apretado
Y el bajo y suave respirar de tu vientre
Sin mis labios.
Te digo a media voz
Cosas que invento a cada rato
Y me pongo de veras triste y solo
Y te beso como si fueras tu retrato.
Tú, sin hablar, me miras
Y te aprietas a mí y haces tu llanto
Sin lágrimas, sin ojos, sin espanto.
Y yo vuelvo a fumar, mientras las cosas
Se ponen a escuchar lo que no hablamos

 

Jaime Sabines

LA GRAN MISERIA HUMANA

Una noche de misterio,estando el mundo dormido

buscando un amor perdido,

pasé por el cementerio Desde su azul hemisferio,

la luna su luz ponía,

sobre la Gran Muralla fría,

de la Necrópolis Santa,

en donde a los muertos canta,

el búho su triste elegía.

La luna sus limpideces,

a las tumbas ofrecía,

y pulsaba el áura umbría,

el arpa de los cipreses

Y aquellas lobregueces,

de mi corazón hermanas,

me inspiraron y con ganas

de interrogar a la Parca

entré a la Glacial Comarca

de las Miserias Humanas

Acompañado de un cierzo

los difuntos visité

y en cada tumba dejé

una lágrima y un verso

¿Estaba allí de perverso,

entre seres no ofensivos?

¿Fuí a perturbar los cautivos,

en sus sepulcros desiertos?

Pues no, fuí a visitar a los muertos,

por tener miedo a los vivos.

La noche estaba muy bella,

y el aire muy sonoro,

y una dalia de oro,

semejaba cada estrella

Sentí vacilar mis pies,

en tan lúgubre mansión,

me senté en un panteón,

con la lira en una mano,

y como un revuelto oceáno

temblaba mi corazón

Bajo de un ciprés sombrío,

y verde cual la esperanza

con su fúnebre acechanza

estaba un cráneo vacío,

Y sentí pavor y frío,

al mirar la calavera,

pareciéndome en su esfera,

que se reía de mí,

y yo de ella me reía,

al verla calva y tan fiera.

Dime hermana calavera,

¿que hiciste la carne aquélla,

que te dio hermosura bella,

cual lirio de primavera?

¿Que se hizo tu cabellera,

tan frágil y tan liviana,

dorada cual la mañana,

de la aurora al nacimiento?

dime, ¿que se hizo tu pensamiento?

Responde, Miseria Humana

Calavera sin antojos,

dime ¿ que hiciste tus ojos,

con que mataste de hinojos,

a idílicos corazones?

aquí donde no hay tropel,     

cCalavera sin resabios,

dime ¿que se hicieron tus labios,

tan rojos como el clavel?

Y dulces como la miel,

de la Campiña Romana,

esos tus labios de grana,

llenos de pasión medida,

¿que se hicieron en la vida?
Responde, Miseria Humana.

Calavera a quien feliz,

                        besa la luna de plata,

¿porque te encuentras ñata,

si era larga tu nariz?

¿Dónde está la masa gris,

de tu cerebro pensante?

donde en bello semblante,

y mejilla sonrojada,

a veces en noche helada,

quiso robarse un amante.

Aquí donde todo es calma,

contesta, cráneo vacío,

¿que se hizo tu poderío,

y el placer de tu alma?

 

¿Qué fue de tu aurina palma,

que te dio el amor un dia,

tu altivez, tu bisarria,

tus sonrisas que mintieron

dime – dime que se hicieron?

Oh, calavera sombría

A mis interrogaciones

el cráneo blanco callaba,

mientras la luna alumbraba

sarcófagos y panteones

Y dije sin aflicciones,

si eres el cráneo de aquélla

que en la vida sin querella

me despreció con desdén,

despréciame ahora también,

eclipsa otra vez mi estrella

Aquí en esta soledad,

donde solo cruza el cocuyo,

¿qué se hizo tu orgullo,

tu amor y tu vanidad?

¿Que se hizo tu potestad,

de persona soberana,

tan débil y tan galana?

Responde, Miseria Humana

                  Y de pronto dijo la calavera:

Vanidad de vanidades

solamente son tus galas,

Oh, mariposa sin alas,

llorad a tus liviandades

Las éticas realidades,

realidades que te circundan,

con profundo marasmo,

donde infecundo es el amor,

aquí es donde terminan

las vanidades del mundo

Aquí en este Camposanto

se terminan los amores,

el poderío y el encanto,

las alegrías y los dolores,

secan los ojos el llanto,

y el mundo vivo suspira

Aquí no llega la ira,

                        de la muchedumbre inquieta,

aquí se termina el poeta,

y se enmudece la lira