DESCRIPCIÓN DE HORACIO POR MARCO MARTOS

Las ramas verdecidas de los olmos,
belleza de la rosa en primavera,
el pasar de los días tan hermosos,
la sensación de vida que es eterna,
las dejó en las líneas más perfectas
del latín pronunciado por romanos.

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DESCRIPCIÓN DE HORACIO POR MARCO MARTOS

DESCRIPCIÓN DE HORACIO POR MARCO MARTOS

Don Quinto Horacio Flaco era pequeño, obeso,
tenía la frente comba, amplia, despejada,
sus cabellos eran cortos, con remolinos en el centro.
Gustaba como loco de las mujeres,
tenaz gozador de su soltería,
solía colocar espejos en la alcoba
para verse besando a las muchachas
en los amaneceres de su Roma.
Las ramas verdecidas de los olmos,
belleza de la rosa en primavera,
el pasar de los días tan hermosos,
la sensación de vida que es eterna,
las dejó en las líneas más perfectas
del latín pronunciado por romanos.

BASES ERGUIDAS POR FANNY JEM WONG

-Total, Claudio por ahora solo se conforma con ver.
-Fuera ahijados: Venid a mi Petina, traigan también
a la ardiente Paulina quiero danzar con vosotras
-Hoy tengo hambre, luz y ganas de reír esta noche
-Prepárenme para Claudio dejémoslo se atragante
y termine de comer sus setas y beba de este vino.

BASES ERGUIDAS POR FANNY JEM WONG

Por FANNY JEM WONG – 15 de Febrero, 2011, 6:17, Categoría: POEMAS APASIONADOS, ERÓTICOS Y SENSUALES




BASES ERGUIDAS POR FANNY JEM WONG

Existe el amor compartido en la propia ilusión.
Nadie alcanza el alma del niño, del leal amigo
todos los dioses: cuidan su juguete preferido
con obsesión de tiranos que enjaulan y raptan,
al amor que envilece la condición del amante
quién entiende el alma y es el abrigo del bebé.

Desean los reyes se les ame, con el amor libre
apoyando la triste condición del tirano invisible
Que enjaula, tortura, somete y entristece
a las núbiles princesas callándole el privilegio
de versar de muñecas, de fantasear y ser ellas
las que regalen sonrisas en las horas inciertas.

Gritan cantando en la Roma de las Siete Colinas
Allí Mesalina flamante lucía sus cinco abrigos
con Claudio, alegre testigo en el Vicus coronado.
Mesalina comía y bebía con sus cinco ahijados
mientras iban y venían los feos Patricios cornados
Ella se lavaba la boca de la lejía del útil amado.

Seguía en un carro al vencedor; los demás al oro
del ornamento, revestidos con la roja pretexta.
Ella, montaba a caballo con traje de dos palmas,
la Patricia abastecía el incendio de toda ínsula,
sin poder contenerse en las Noches De Los Fuegos,
abrumaba a los ahijados con húmedas caricias.

Parada en un curul ,alcanzaba los muros romanos
mientras que por Roma a otros dos ella acariciaba
Los reemplazos; aprestos y enhiestos aguardaban
en la roja sensualidad del palacio; sus manos
se iban excitando y entraban en el lindero de ellos
hasta lo más hondo, sus delicadas manos les araba
Haciendo vibrar sus cimientos y las bases erguidas

En el cielo los labios de Roma entera de sed ardían
enloquecida la bella Patricia bebía a todos
hasta dejar mustios los pozos secos
danzando incansable sus manos cambian de camino
y ella sonríe sola.
Al mirarlos la tierra vibra desesperada ¡Reclama!
Estar sedienta y se echa sobre un altar de rosas

Jóvenes cuerpos se alborotan tocando su mano
Le recorren recreando todas las formar de amar
La van libando una y cinco lenguas, no hablan
Solo dibujan sobre la piel sus ropas de las cien figuras.
Ella fantasea, gime, araña pide más… todo siente.
Revisa que las colmenas sean colmadas de miel

Es dulce y amado el tibio licor que le inunda la piel.
Danzan los ahijados cual abejas libadoras, rotan,
se arropan, todos comen de los panales del César.
Ella esta sedienta desea una copa,
beber elixires de embrujos, reclamándoles:
Tomarlos uno a uno o todos a la vez.
– Total , estoy de fiesta pónganme al revés,
tomen con fuerza, cójanlo todo, sírvanse,
nada dejen hasta quedarse vacíos y embriagados

-Total, Claudio por ahora solo se conforma con ver.
-Fuera ahijados: Venid a mi Petina, traigan también
a la ardiente Paulina quiero danzar con vosotras
-Hoy tengo hambre, luz y ganas de reír esta noche
-Prepárenme para Claudio dejémoslo se atragante
y termine de comer sus setas y beba de este vino.

Espantaré sus desconfianzas recorran cada lugar
aunque muchos lo hayan hecho antes, ¡Embárrense!
Coman los manjares y pieles de bestias hambrientas
al derecho, al revés hasta que la luna se nos ponga
muy alta y refleje todas mis ansias de fiera mujer,
De placer ábranme completa que Claudio se incite.

Que el César ingrese en el Capitolio, que esta noche
será un esclavo a mis pies; total yo al él lo tomo
desde la pared alta del edificio hasta las plantas,
Sacrificándolo a los dioses en asamblea silenciosa
jugando a los juegos que nadie ha visto, ni hecho
aunque todos lo sepan Mesalina era solo su mujer.

Y el coliseo lo sabía… y aplaudían todos de pie.

JEM WONG
23.03.05

(Jemwong)
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