JAIME SABINES -ALGO SOBRE LA MUERTE DEL MAYOR SABINES

Algo sobre la muerte del mayor Jaime Sabines

PRIMERA PARTE

I

Déjame reposar,
aflojar los músculos del corazón
y poner a dormitar el alma
para poder hablar,
para poder recordar estos días,
los más largos del tiempo.

Convalecemos de la angustia apenas
y estamos débiles, asustadizos,
despertando dos o tres veces de nuestro escaso sueño
para verte en la noche y saber que respiras.
Necesitamos despertar para estar más despiertos
en esta pesadilla llena de gentes y de ruidos.

Tú eres el tronco invulnerable y nosotros las ramas,
por eso es que este hachazo nos sacude.
Nunca frente a tu muerte nos paramos
a pensar en la muerte,
ni te hemos visto nunca sino como la fuerza y la
alegría.
No lo sabemos bien, pero de pronto llega
un incesante aviso,
una escapada espada de la boca de Dios
que cae y cae y cae lentamente.
Y he aquí que temblamos de miedo,
que nos ahoga el llanto contenido,
que nos aprieta la garganta el miedo.

Nos echamos a andar y no paramos
de andar jamás, después de medianoche,
en ese pasillo del sanatorio silencioso
donde hay una enfermera despierta de ángel.
Esperar que murieras era morir despacio,
estar goteando del tubo de la muerte,
morir poco, a pedazos.

No ha habido hora más larga que cuando no
dormías,
ni túnel más espeso de horror y de miseria
que el que llenaban tus lamentos,
tu pobre cuerpo herido.

II

Del mar, también del mar,
de la tela del mar que nos envuelve,
de los golpes del mar y de su boca,
de su vagina obscura,
de su vómito,
de su pureza tétrica y profunda,
vienen la muerte, Dios, el aguacero
golpeando las persianas,
la noche, el viento.

De la tierra también,
de las raíces agudas de las casas,
del pie desnudo y sangrante de los árboles,
de algunas rocas viejas que no pueden moverse,
de lamentables charcos, ataúdes del agua,
de troncos derribados en que ahora duerme el rayo,
y de la yerba, que es la sombra de las ramas del cielo,
viene Dios, el manco de cien manos,
ciego de tantos ojos,
dulcísimo, impotente.
(Omniausente, lleno de amor,
el viejo sordo, sin hijos,
derrama su corazón en la copa de su vientre.)

De los huesos también,
de la sal más entera de la sangre,
del ácido más fiel,
del alma más profunda y verdadera,
del alimento más entusiasmado,
del hígado y del llanto,
viene el oleaje tenso de la muerte,
el frío sudor de la esperanza,
y viene Dios riendo.

Caminan los libros a la hoguera.
Se levanta el telón: aparece el mar.

(Yo no soy el autor del mar.)

III

Siete caídas sufrió el elote de mi mano
antes de que mi hambre lo encontrara,
siete veces mil veces he muerto
y estoy risueño como en el primer día.
Nadie dirá: no supo de la vida
más que los bueyes, ni menos que las golondrinas.
Yo siempre he sido el hombre, amigo fiel del perro,
hijo de Dios desmemoriado,
hermano del viento.
¡A la chingada las lágrimas!,dije,
y me puse a llorar
como se ponen a parir.
Estoy descalzo, me gusta pisar el agua y las piedras,
las mujeres, el tiempo,
me gusta pisar la yerba que crecerá sobre mi tumba
(si es que tengo una tumba algún día).
Me gusta mi rosal de cera
en el jardín que la noche visita.
Me gustan mis abuelos de Totomoste
y me gustan mis zapatos vacíos
esperándome como el día de mañana.
¡A la chingada la muerte!, dije,
sombra de mi sueño,
perversión de los ángeles,
y me entregué a morir
como una piedra al río,
como un disparo al vuelo de los pájaros.

IV

Vamos a hablar del Príncipe Cáncer,
Señor de los Pulmones, Varón de la Próstata,
que se divierte arrojando dardos
a los ovarios tersos, a las vaginas mustias,
a las ingles multitudinarias.

Mi padre tiene el ganglio más hermoso del cáncer
en la raíz del cuello, sobre la subclavia,
tubérculo del bueno de Dios,
ampolleta de la buena muerte,
y yo mando a la chingada a todos los soles del mundo.
El Señor Cáncer, El Señor Pendejo,
es sólo un instrumento en las manos obscuras
de los dulces personajes que hacen la vida.

En las cuatro gavetas del archivero de madera
guardo los nombres queridos,
la ropa de los fantasmas familiares,
las palabras que rondan
y mis pieles sucesivas.

También están los rostros de algunas mujeres
los ojos amados y solos
y el beso casto del coito.
Y de las gavetas salen mis hijos.
¡Bien haya la sombra del árbol
llegando a la tierra,
porque es la luz que llega!

V

De las nueve de la noche en adelante,
viendo televisión y conversando
estoy esperando la muerte de mi padre.
Desde hace tres meses, esperando.
En el trabajo y en la borrachera,
en la cama sin nadie y en el cuarto de niños,
en su dolor tan lleno y derramado,
su no dormir, su queja y su protesta,
en el tanque de oxígeno y las muelas
del día que amanece, buscando la esperanza.

Mirando su cadáver en los huesos
que es ahora mi padre,
e introduciendo agujas en las escasas venas,
tratando de meterle la vida, de soplarle
en la boca el aire…

(Me avergüenzo de mí hasta los pelos
por tratar de escribir estas cosas.
¡Maldito el que crea que esto es un poema!)

Quiero decir que no soy enfermero,
padrote de la muerte,
orador de panteones, alcahuete,
pinche de Dios, sacerdote de penas.
Quiero decir que a mí me sobre el aire…

VI

Te enterramos ayer.
Ayer te enterramos.
Te echamos tierra ayer.
Quedaste en la tierra ayer.
Estás rodeado de tierra
desde ayer.
Arriba y abajo y a los lados
por tus pies y por tu cabeza
está la tierra desde ayer.
Te metimos en la tierra,
te tapamos con tierra ayer.
Perteneces a la tierra
desde ayer.
Ayer te enterramos
en la tierra, ayer.

VII

Madre generosa
de todos los muertos,
madre tierra, madre,
vagina del frío,
brazos de intemperie,
regazo del viento,
nido de la noche,
madre de la muerte,
recógelo, abrígalo,
desnúdalo, tómalo,
guárdalo, acábalo.

VIII

No podrás morir.
Debajo de la tierra
no podrás morir.
Sin agua y sin aire
no podrás morir.
Sin azúcar, sin leche,
sin frijoles, sin carne,
sin harina, sin higos,
no podrás morir.
Sin mujer y sin hijos
no podrás morir.
Debajo de la vida
no podrás morir.
En tu tanque de tierra
no podrás morir.
En tu caja de muerto
no podrás morir.
En tus venas sin sangre
no podrás morir.
En tu pecho vacío
no podrás morir.
En tu boca sin fuego
no podrás morir.
En tus ojos sin nadie
no podrás morir.
En tu carne sin llanto
no podrás morir.
No podrás morir.
No podrás morir.
No podrás morir.
Enterramos tu traje,
tus zapatos, el cáncer;
no podrás morir.
Tu silencio enterramos.
Tu cuerpo con candados.
Tus canas finas,
tu dolor clausurado.
No podrás morir.

IX

Te fuiste no sé a dónde.
Te espera tu cuarto.
Mi mamá, Juan y Jorge
te estamos esperando.
Nos han dado abrazos
de condolencia, y recibimos
cartas, telegramas, noticias
de que te enterramos,
pero tu nieta más pequeña
te busca en el cuarto,
y todos, sin decirlo,
te estamos esperando.

X

Es un mal sueño largo,
una tonta película de espanto,
un túnel que no acaba
lleno de piedras y de charcos.
¡Qué tiempo éste, maldito,
que revuelve las horas y los años,
el sueño y la conciencia,
el ojo abierto y el morir despacio!

XI

Recién parido en el lecho de la muerte,
criatura de la paz, inmóvil, tierno,
recién niño del sol de rostro negro,
arrullado en la cuna del silencio,
mamando obscuridad, boca vacía,
ojo apagado, corazón desierto.

Pulmón sin aire, niño mío, viejo,
cielo enterrado y manantial aéreo
voy a volverme un llanto subterráneo
para echarte mis ojos en tu pecho.

XII

Morir es retirarse, hacerse a un lado,
ocultarse un momento, estarse quieto,
pasar el aire de una orilla a nado
y estar en todas partes en secreto.

Morir es olvidar, ser olvidado,
refugiarse desnudo en el discreto
calor de Dios, y en su cerrado
puño, crecer igual que un feto.

Morir es encenderse bocabajo
hacia el humo y el hueso y la caliza
y hacerse tierra y tierra con trabajo.

Apagarse es morir, lento y aprisa
tomar la eternidad como a destajo
y repartir el alma en la ceniza.

XIII

Padre mío, señor mío, hermano mío,
amigo de mi alma, tierno y fuerte,
saca tu cuerpo viejo, viejo mío,
saca tu cuerpo de la muerte.

Saca tu corazón igual que un río,
tu frente limpia en que aprendí a quererte,
tu brazo como un árbol en el frío
saca todo tu cuerpo de la muerte.

Amo tus canas, tu mentón austero,
tu boca firme y tu mirada abierta,
tu pecho vasto y sólido y certero.

Estoy llamando, tirándote la puerta.
Parece que yo soy el que me muero:
¡padre mío, despierta!

XIV

No se ha roto ese vaso en que bebiste,
ni la taza, ni el tubo, ni tu plato.
Ni se quemó la cama en que moriste,
ni sacrificamos un gato.

Te sobrevive todo. Todo existe
a pesar de tu muerte y de mi flato.
Parece que la vida nos embiste
igual que el cáncer sobre tu omóplato.

Te enterramos, te lloramos, te morimos,
te estás bien muerto y bien jodido y yermo
mientras pensamos en lo que no hicimos

y queremos tenerte aunque sea enfermo.
Nada de lo que fuiste, fuiste y fuimos
a no ser habitantes de tu infierno.

XV

Papá por treinta o por cuarenta años,
amigo de mi vida todo el tiempo,
protector de mi miedo, brazo mío,
palabra clara, corazón resuelto,

te has muerto cuando menos falta hacías,
cuando más falta me haces, padre, abuelo,
hijo y hermano mío, esponja de mi sangre,
pañuelo de mis ojos, almohada de mi sueño.

Te has muerto y me has matado un poco.
Porque no estás, ya no estaremos nunca
completos, en un sitio, de algún modo.

Algo le falta al mundo, y tú te has puesto
a empobrecerlo más, y a hacer a solas
tus gentes tristes y tu Dios contento.

XVI

(Noviembre 27)

¿Será posible que abras los ojos y nos veas
ahora?
¿Podrás oírnos?
¿Podrás sacar tus manos un momento?

Estamos a tu lado. Es nuestra fiesta,
tu cumpleaños, viejo.
Tu mujer y tus hijos, tus nueras y tus nietos
venimos a abrazarte, todos, viejo.
¡Tienes que estar oyendo!
No vayas a llorar como nosotros
porque tu muerte no es sino un pretexto
para llorar por todos,
por los que están viviendo.
Una pared caída nos separa,
sólo el cuerpo de Dios, sólo su cuerpo.

XVII

Me acostumbré a guardarte, a llevarte lo mismo
que lleva uno su brazo, su cuerpo, su cabeza.
No eras distinto a mí, ni eras lo mismo.
Eras, cuando estoy triste, mi tristeza.

Eras, cuando caía, eras mi abismo,
cuando me levantaba, mi fortaleza.
Eras brisa y sudor y cataclismo,
y eras el pan caliente sobre la mesa.

Amputado de ti, a medias hecho
hombre o sombra de ti, sólo tu hijo,
desmantelada el alma, abierto el pecho,

Ofrezco a tu dolor un crucifijo:
te doy un palo, una piedra, un helecho,
mis hijos y mis días, y me aflijo.

SEGUNDA PARTE

I

Mientras los niños crecen, tú, con todos los muertos,
poco a poco te acabas.
Yo te he ido mirando a través de las noches
por encima del mármol, en tu pequeña casa.
Un día ya sin ojos, sin nariz, sin orejas,
otro día sin garganta,
la piel sobre tu frente agrietándose, hundiéndose,
tronchando obscuramente el trigal de tus canas.
Todo tú sumergido en humedad y gases
haciendo tus desechos, tu desorden, tu alma,
cada vez más igual tu carne que tu traje,
más madera tus huesos y más huesos las tablas.
Tierra mojada donde había tu boca,
aire podrido, luz aniquilada,
el silencio tendido a todo tu tamaño
germinando burbujas bajo las hojas de agua.
(Flores dominicales a dos metros arriba
te quieren pasar besos y no te pasan nada.)

II

Mientras los niños crecen y las horas nos hablan
tú, subterráneamente, lentamente, te apagas.
Lumbre enterrada y sola, pabilo de la sombra,
veta de horror para el que te escarba.

¡Es tan fácil decirte “padre mío”
y es tan difícil encontrarte, larva
de Dios, semilla de esperanza!

Quiero llorar a veces, y no quiero
llorar porque me pasas
como un derrumbe, porque pasas
como un viento tremendo, como un escalofrío
debajo de las sábanas,
como un gusano lento a lo largo del alma.

¡Si sólo se pudiera decir: “papá, cebolla,
polvo, cansancio, nada, nada, nada”
!Si con un trago te tragara!
¡Si con este dolor te apuñalara!
¡Si con este desvelo de memorias
-herida abierta, vómito de sangre-
te agarrara la cara!

Yo sé que tú ni yo,
ni un par de valvas,
ni un becerro de cobre, ni unas alas

sosteniendo la muerte, ni la espuma
en que naufraga el mar, ni -no- las playas,
la arena, la sumisa piedra con viento y agua,
ni el árbol que es abuelo de su sombra,
ni nuestro sol, hijastro de sus ramas,
ni la fruta madura, incandescente,
ni la raíz de perlas y de escamas,
ni tío, ni tu chozno, ni tu hipo,
ni mi locura, y ni tus espaldas,
sabrán del tiempo obscuro que nos corre
desde las venas tibias a las canas.

(Tiempo vacío, ampolla de vinagre,
caracol recordando la resaca.)

He aquí que todo viene, todo pasa,
todo, todo se acaba.
¿Pero tú? ¿pero yo? ¿pero nosotros?
¿para qué levantamos la palabra?
¿de qué sirvió el amor?
¿cuál era la muralla
que detenía la muerte? ¿dónde estaba
el niño negro de tu guarda?

Ángeles degollados puse al pie de tu caja,
y te eché encima tierra, piedras, lágrimas,
para que ya no salgas, para que no salgas.

III

Sigue el mundo su paso, rueda el tiempo
y van y vienen máscaras.
Amanece el dolor un día tras otro,
nos rodeamos de amigos y fantasmas,
parece a veces que un alambre estira
la sangre, que una flor estalla,
que el corazón da frutas, y el cansancio
canta.

Embrocados, bebiendo en la mujer y el trago,
apostando a crecer como las plantas,
fijos, inmóviles, girando
en la invisible llama.
Y mientras tú, el fuerte, el generoso,
el limpio de mentiras y de infamias,
guerrero de la paz, juez de victorias
-cedro del Líbano, robledal de Chiapas-
te ocultas en la tierra, te remontas
a tu raíz obscura y desolada.

IV

Un año o dos o tres,
te da lo mismo.
¿Cuál reloj en la muerte?, ¿qué campana
incesante, silenciosa, llama y llama?
¿qué subterránea voz no pronunciada?
¿qué grito hundido, hundiéndose, infinito
de los dientes atrás, en la garganta
aérea, flotante, pare escamas?

¿Para esto vivir? ¿para sentir prestados
los brazos y las piernas y la cara,
arrendados al hoyo, entretenidos
los jugos en la cáscara?
¿para exprimir los ojos noche
a noche en el temblor obscuro de la cama,
remolino de quietas transparencias,
descendimiento de la náusea?

¿Para esto morir?
¿para inventar el alma,
el vestido de Dios, la eternidad, el agua
del aguacero de la muerte, la esperanza?
¿morir para pescar?
¿para atrapar con su red a la araña?

Estás sobre la playa de algodones
y tu marca de sombras sube y baja.

V

Mi madre sola, en su vejez hundida,
sin dolor y sin lástima,
herida de tu muerte y de tu vida.

Esto dejaste. Su pasión enhiesta,
su celo firme, su labor sombría.
Árbol frutal a un paso de la leña,
su curvo sueño que te resucita.
Esto dejaste. Esto dejaste y no querías.

Pasó el viento. Quedaron de la casa
el pozo abierto y la raíz en ruinas.
Y es en vano llorar. Y si golpeas
las paredes de Dios, y si te arrancas
el pelo o la camisa,
nadie te oye jamás, nadie te mira.
No vuelve nadie, nada. No retorna
el polvo de oro de la vida.

Déjame reposar JAIME SABINES

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SE NECESITA SER UN HUMANO VALIOSO PARA…

SE BUSCA HUMANOS POR FANNY JEM WONG (1)

SE NECESITA SER UN HUMANO VALIOSO PARA…
Para reconocer lo que realmente somos y no lo que pretendemos ser.
Para acompañar a nuestros enfermos sin priorizar nuestras necesidades emocionales.
Para honrar nuestras deudas morales, económicas y espirituales sin abusar y calumniar a las personas de las que nos hemos servido.
Para decir NO a lo intrascendente y pasarnos las noches en casa leyendo, estudiando, trabajando, tratando de aprender y de ser mejores cada día.
Para no traicionar a nuestros amigos o amigas por ninguna razón, circunstancia o atenuante, porque el infierno está lleno de buenas intenciones.
Para defender a una persona ausente a quien se critica abusivamente.
Para ver en las ruinas y en los ladrillos que nos tiran los elementos de un futuro mejor.
Para ser agradecido y recordar que hay cosas que debemos a los demás, que no se pueden pagar porque no tienen precio.
Para aceptar que somos imperfectos, sin responsabilizar a los otros de nuestros fracasos, frustraciones y complejos.
Para no victimizarnos cuando nuestras malas decisiones nos llevaron solo de fracaso en fracaso.
Para entender que un año más de vida significa experiencia de vida y no vejez.
Para aferrarnos a nuestras ideas, a pesar de parecer extraños, excéntricos, singulares o dementes.
Para tratar a los hijos de los demás con responsabilidad, límites y respeto como si fueran nuestros, sin olvidar que sus padres confiaron en nosotros.
Para guardar silencio en ocasiones en que unas pocas palabras nos limpiaría de todo lo malo que se dice de nosotros.
Para vestirnos según nuestros gustos y negarnos a dejarnos llevar por las marcas o desear tener lo que otros pueden adquirir, por tener mayores ingresos.
Para aceptar que los otros no tienen la obligación de soportar nuestros arrebatos y berrinches resultado de la suma de complejos, envidias y celos acumulados a lo largo de nuestras vidas.
Para vivir lo que nos tocó vivir y asumirlo con valentía.

JEM WONG
25-07-2014

¿QUIEREN CONOCER A UN VERDADERO PADRE?- COACHING PARA LA VIDA POR VICTOR HUGO VISVAL

Hoy la tarea de un padre es mas compleja, en un mundo donde la gente busca el facilismo…hay que enseñarles a ganar y triunfar en base al esfuerzo y la perseverancia, que hay que saber ganar pero sobre todo saber perder. Que hay que alegrarse con el triunfo…pero que debemos asumirla responsabilidad de nuestras derrotas y aprender siempre de ellas y que por encima de cualquier cosa, debe imponerse el amor por nuestros hijos, para que ellos sientan que se les valora como sujetos y como personas y que haremos lo posible por ellos para hacerlos mejores personas y mejores seres humanos.

¿Quieren conocer a un verdadero Padre?
Una relación con un Padre no es una relación ni de sangre, ni de carne,…muy por el contrario es una profunda conexión espiritual, una comunicación de corazón a corazón y de mente a mente.

A veces nos puede parecer que la vida es injusta, algunos niños naces con otras capacidades, son diferentes…pero el amor de un padre o de una madre pueden producir milagros.
VIVIMOS EN UN MUNDO DONDE SER PADRES ES UNA TAREA DIFÍCIL, en una sociedad donde hay injusticia, donde los hombres se alejan mas los unos de los otros, donde los intereses egoístas separan a las personas.,. pero donde hay también hombres justos y padres entregados a sus hijos.
Hoy la tarea de un padre es mas compleja, en un mundo donde la gente busca el facilismo…hay que enseñarles a ganar y triunfar en base al esfuerzo y la perseverancia, que hay que saber ganar pero sobre todo saber perder. Que hay que alegrarse con el triunfo…pero que debemos asumirla responsabilidad de nuestras derrotas y aprender siempre de ellas y que por encima de cualquier cosa, debe imponerse el amor por nuestros hijos, para que ellos sientan que se les valora como sujetos y como personas y que haremos lo posible por ellos para hacerlos mejores personas y mejores seres humanos.
El padre que vemos a continuación es un ejemplo de resiliencia y resistencia emocional y es una evidencia del poder del amor sobre las contingencias mas difíciles…es el amor capaz de encontrar y desarrollar el potencial de nuestros hijos. Esa es nuestra tarea… una tarea para toda la vida…salvo mejor parecer

Víctor H. VisVal
Koach InterConexionista 3.0

COACHING : Programa Internacional de Certificacion Integral WDKA LIMA PERU 2014 

Este programa es el resultado de investigaciones, experiencias en formación y desarrollo de Capital Humano, Liderazgo, Koaching y una práctica profesional como formadores y Koaches por más de 25 años y 7,500 horas de praxis. Se han evaluado a nivel empresarial e individual necesidades de desarrollo personal, directivo, organizacional que ha determinado una estructura integrativa, coherente y holística que desarrolla competencias y agregan valor al desempeño profesional del koach.

Fechas y horarios
El programa inicia en el mes de Octubre 2014 y finaliza en Marzo del 2015.
Los módulos se desarrollarán de la siguiente manera:
Octubre 2014     : 4, 11, 18, 24, 25
Noviembre 2014 : 8, 22, 28, 29
Diciembre 2014  : 6, 12, 13
Enero 2015        : 9, 10, 17, 24,30,31
Febrero 2015     : 6, 7, 14, 21, 28
Marzo 2015       : 7, 14, 20, 21

Informes:
infokoaching@gmail.com
Telf: (511) 6393836

PIDO PERDÓN POR FANNY JEM WONG

FANNY JEM WONG 2013 SET 20 (3)

PIDO PERDÓN POR FANNY JEM WONG

Pido perdón, por  romper  reglas que  en   ocasiones me parecen estúpidas. El arte de vivir  no tiene porque regirse en reglas que no siempre resultan universales y generalizables.

Pido perdón,  por hablar alto, no siempre  modulo mi voz, además soy medio sorda  y  es bueno que sepan que procuro   no decir nada de lo que me pueda arrepentir.

Pido perdón, por  pararme sobre las carpetas, hacer esto  físicamente en ocasiones   me permite  ver el mundo desde otra óptica. Si pudiera ponerme  de cabeza seguramente lo haría, el cielo quizás desde  ese ángulo sería más azul.

Pido perdón, por ser boca sucia cuando me impaciento y dejar de lado las exquisiteces del lenguaje academicista  y alturado que supuestamente debiera conservar siempre…

Pido perdón, por hacer mil cosas a la vez como un pulpo maniaco,  solo canalizo mis energías a través de lo que me gusta, para que cuando  no tenga ganas de hacer nada,  pueda darme la pausa necesaria de meterme en mi caparazón.

Pido perdón, por todas las veces que me expulsaron de las bibliotecas por ser ruidosa. La verdad es  que  no todos podemos estudiar o leer en silencios de cementerios. El cerebro literalmente me hace corto circuito ante  tanta aparente tranquilidad. Sinceramente me sentiría mejor acompañada por  Mozart, Beethoven, Paganini y tantos otros y es más creo que las bibliotecas deberían tener jardines y fuentes.

Pido perdón, por  NO CALLARME  ante las cosas que no son  muy claras o que  me parecen injustas. El silencio solo me convertiría en cómplice y por lo tanto más culpable.

Pido perdón, por no tener alma de esclava como el 99.00% de la gente a la que se le considera “normal”. Prefiero hacer las cosas que amo y disfruto, en el momento exacto y con el tiempo necesario para gozar de ellas  y no hacerlas solo  por cumplir o por obligación.

Pido perdón, por las veces que expreso mis sentimientos  hacia las personas con la efusividad de un “TE AMOOOOOOOOOOOOO AMIGA/O “, y también por las veces en que callo  y solo  dejo una carita feliz  para que sepan que los leí.

Pido perdón, por  todas las veces que mis jefes  se desorientan  ante mis actitudes  excéntricas  para ellos, no para mí, porque nunca dejo de ser “YO”  a diferencia de muchos. Creo firmemente  que quién no es leal con sus ideas, no puede ser leal con los demás.

Pido perdón, por no ser la esposa  y la mamá más perfecta,  pero si, la que les ama más que nadie en todo el universo. Y esto no son solo palabras al viento si Uds. están en mi mundo es porque fue mi elección y no una imposición.

Pido perdón, por creerme poeta, cuando solo  escribo garabatos que conservan cierto orden para expresar  mis  complejos  y disparatados mundos internos. Además el que quiere ser escritor  lo aprende haciendo y quizás algún día lo consiga.

Pido perdón,  por pretender que todos mis alumnos puedan superarme y  por repetirles que si estoy en las aulas es porque  me gusta  lo que hago,  que todos ellos serán mis pigmaliones.

Pido perdón, por ser una soñadora  y creer que puedo cambiar un poquito  este mundo, con las cosas que he hecho a lo largo de mi vida. No deseo vivir una vida sin sueños, sin sombras, sin ficciones porque quien vive así ya  esta  muerto.

Pido perdón, por mis locuras, por mis alucinaciones, por mis pesadillas, por mis sueños,  por  mis muertes, por resurrecciones,   por hablar con mis otros yoes en voz alta tratando de buscar lo bueno de mi imperfecta humanidad.

FINALMENTE ME DOY CUENTA QUE JAMÁS PEDIRÉ PERDÓN POR  SER YO

FANNY JEM WONG

05-10-2013

 FRASES CITAS POEMAS  (1)FANNY JEM WONG  (48)FANNY JEM WONG  (34)FANNY JEM WONG  (1) FANNY JEM WONG  (20) FANNY JEM WONG 2013 JULIO   (1) FANNY JEM WONG 2013 JULIO   (9) FANNY JEM WONG 2013 JULIO   (34)VERSOS FRASES CITAS PENSAMIENTOS JEM WONG - (2) VERSOS FRASES CITAS PENSAMIENTOS JEM WONG - (3) VERSOS FRASES CITAS PENSAMIENTOS JEM WONG - (4) VERSOS FRASES CITAS PENSAMIENTOS JEM WONG - (5)FANNY JEM WONG 2013 JULIO   (16)

ROMANCE PARA AQUEL HIJO QUE NO TUVE CONTIGO POR RAFAEL DE LEÓN

“¡Cuando tengamos un hijo!…”
Y en esas tardes de lluvia,
cuando mueves los bolillos,
y yo paso por tu calle
con mi pena y con mi libro
dices, temblando, entre dientes,
arropada en los visillos:
“¡Ay, si yo con ese hombre
hubiera tenido un hijo!…”

Giorgio Giussepi  (7)

ROMANCE PARA AQUEL HIJO QUE NO TUVE CONTIGO POR  RAFAEL DE LEÓN

Hubiera podido ser
hermoso como un jacinto
con tus ojos y tu boca
y tu piel color de trigo,
pero con un corazón
grande y loco como el mío.
Hubiera podido ir,
las tardes de los domingos,
de mi mano y de la tuya,
con su traje de marino,
luciendo un ancla en el brazo
y en la gorra un nombre antiguo.
Hubiera salido a ti
en lo dulce y en lo vivo,
en lo abierto de la risa
y en lo claro del instinto,
y a mí… tal vez que saliera
en lo triste y en lo lírico,
y en esta torpe manera
de verlo todo distinto.
¡Ay, qué cuarto con juguetes,
amor, hubiera tenido!
Tres caballos, dos espadas,
un carro verde de pino,
un tren con cuatro estaciones,
un barco, un pájaro, un nido,
y cien soldados de plomo,
de plata y oro vestidos.
¡Ay, qué cuarto con juguetes,
amor, hubiera tenido!
¿Te acuerdas de aquella tarde,
bajo el verde de los pinos,
que me dijiste: — ¡Qué gloria
cuando tengamos un hijo!?
Y temblaba tu cintura
como un palomo cautivo,
y nueve lunas de sombra
brillaban en tu delirio.
Yo te escuchaba, distante,
entre mis versos perdidos,
pero sentí por la espalda
correr un escalofrío…
Y repetí como un eco:
“¡Cuando tengamos un hijo!…”
Tú, entre sueños, ya cantabas
nanas de sierra y tomillo,
e ibas lavando pañales
por las orillas de un río.
Yo, arquitecto de ilusiones
levantaba en equilibrio
una torre de esperanzas
con un balcón de suspiros.
¡Ay, qué gloria, amor, qué gloria
cuando tengamos un hijo!
En tu cómoda de cedro
nuestro ajuar se quedó frío,
entre azucena y manzana,
entre romero y membrillo.
¡Qué pálidos los encajes,
qué sin gracia los vestidos,
qué sin olor los pañuelos
y qué sin sangre el cariño!
Tu velo blanco de novia,
por tu olvido y por mi olvido,
fue un camino de Santiago,
doloroso y amarillo.
Tú te has casado con otro,
yo con otra hice lo mismo;
juramentos y palabras
están secos y marchitos
en un antiguo almanaque
sin sábados ni domingos.
Ahora bajas al paseo,
rodeada de tus hijos,
dando el brazo a… la levita
que se pone tu marido.
Te llaman doña Manuela,
llevas guantes y abanico,
y tres papadas te cortan
en la garganta el suspiro.
Nos saludamos de lejos,
como dos desconocidos;
tu marido sube y baja
la chistera; yo me inclino,
y tú sonríes sin gana,
de un modo triste y ridículo.
Pero yo no me doy cuenta
de que hemos envejecido,
porque te sigo queriendo
igual o más que al principio.
Y te veo como entonces,
con tu cintura de lirio,
un jazmín entre los dientes,
de color como el del trigo
y aquella voz que decía:
“¡Cuando tengamos un hijo!…”
Y en esas tardes de lluvia,
cuando mueves los bolillos,
y yo paso por tu calle
con mi pena y con mi libro
dices, temblando, entre dientes,
arropada en los visillos:
“¡Ay, si yo con ese hombre
hubiera tenido un hijo!…”

“BASTA YA” – Un Billón de Pie Perú por la NO violencia contra la Mujer

DILE ¡NO! A LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

¿POR QUÉ BAILAR?
“La música es una experiencia de carácter no verbal, absolutamente inaccesible por medios puramente literarios o eruditos. Un fenómeno arraigado en el hombre desde sus orígenes, el hecho musical nunca conoció límites ni fronteras, colores o credos, épocas o lenguajes, y ha impregnado con sus ecos todas las zonas del accionar humano.

Hablar de música es hablar sobre arte, sobre filosofía de la naturaleza, estética, psicología, psicoterapia, lógica, ciencia, semántica, ecología, sistemas y teorías de la comunicación y ocultismo. Los seres humanos desde siempre nos encontramos sumergidos en un vasto y fascinante océano sonoro por lo tanto, nuestros cuerpos influenciados por sus vibraciones.
La música es un elemento capaz de desarrollar la intuición, dar rienda suelta a la imaginación y a la creatividad. La música impulsa a los grandes visionarios, a los profetas y maestros, gracias a sus vibraciones en los planos trascendentes.

Se utiliza en la actualidad científicamente como terapia en pacientes con trastornos conductuales, en esquizofrénicos y en adictos gracias a que se pueden realizar comparaciones entre los umbrales de respuestas.

La música participa en las leyes del equilibrio y de la armonía del universo entero. No está limitada al espacio físico pues, transciende a través de los diversos planos de existencias conocidos en forma infinita para crear la trama cósmica de un futuro en donde reine el poder de la conciencia…”

Fragmento de: “La Música Una Magia Inagotable”

Por Fanny Jem Wong

¡BASTA YA¡ PONTE DE PIE TÚ TAMBIÉN!! ¡DESPIERTA! ¡LEVÁNTATE! y ¡BAILA!

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FELIZ NAVIDAD PARA EL MUNDO