REGALOS DEL CAZADOR DE VERSOS

Quiero que lo que amo siga vivo
y a ti te amé y canté sobre todas las cosas,
por eso sigue tú floreciendo, florida,

para que alcances todo lo que mi amor te ordena,
para que se pasee mi sombra por tu pelo,
para que así conozcan la razón de mi canto.

NERUDA



Tu cuerpo está a mi lado

Tu cuerpo está a mi lado
Fácil, dulce, callado.
Tu cabeza en mi pecho se arrepiente
Con los ojos cerrados
Y yo te miro y fumo
Y acaricio tu pelo, enamorado.
Esta mortal ternura con que callo
Te está abrazando a ti mientras yo tengo
Inmóviles mis brazos.
Miro mi cuerpo, el muslo
En que descansa tu cansancio,
Tu blando seno oculto y apretado
Y el bajo y suave respirar de tu vientre
Sin mis labios.
Te digo a media voz
Cosas que invento a cada rato
Y me pongo de veras triste y solo
Y te beso como si fueras tu retrato.
Tú, sin hablar, me miras
Y te aprietas a mí y haces tu llanto
Sin lágrimas, sin ojos, sin espanto.
Y yo vuelvo a fumar, mientras las cosas
Se ponen a escuchar lo que no hablamos

Jaime Sabines

LA GRAN MISERIA HUMANA

Una noche de misterio,estando el mundo dormido

buscando un amor perdido,

pasé por el cementerio Desde su azul hemisferio,

la luna su luz ponía,

sobre la Gran Muralla fría,

de la Necrópolis Santa,

en donde a los muertos canta,

el búho su triste elegía.

La luna sus limpideces,

a las tumbas ofrecía,

y pulsaba el áura umbría,

el arpa de los cipreses

Y aquellas lobregueces,

de mi corazón hermanas,

me inspiraron y con ganas

de interrogar a la Parca

entré a la Glacial Comarca

de las Miserias Humanas

Acompañado de un cierzo

los difuntos visité

y en cada tumba dejé

una lágrima y un verso

¿Estaba allí de perverso,

entre seres no ofensivos?

¿Fuí a perturbar los cautivos,

en sus sepulcros desiertos?

Pues no, fuí a visitar a los muertos,

por tener miedo a los vivos.

La noche estaba muy bella,

y el aire muy sonoro,

y una dalia de oro,

semejaba cada estrella

Sentí vacilar mis pies,

en tan lúgubre mansión,

me senté en un panteón,

con la lira en una mano,

y como un revuelto oceáno

temblaba mi corazón

Bajo de un ciprés sombrío,

y verde cual la esperanza

con su fúnebre acechanza

estaba un cráneo vacío,

Y sentí pavor y frío,

al mirar la calavera,

pareciéndome en su esfera,

que se reía de mí,

y yo de ella me reía,

al verla calva y tan fiera.

Dime hermana calavera,

¿que hiciste la carne aquélla,

que te dio hermosura bella,

cual lirio de primavera?

¿Que se hizo tu cabellera,

tan frágil y tan liviana,

dorada cual la mañana,

de la aurora al nacimiento?

dime, ¿que se hizo tu pensamiento?

Responde, Miseria Humana

Calavera sin antojos,

dime ¿ que hiciste tus ojos,

con que mataste de hinojos,

a idílicos corazones?

aquí donde no hay tropel,     

cCalavera sin resabios,

dime ¿que se hicieron tus labios,

tan rojos como el clavel?

Y dulces como la miel,

de la Campiña Romana,

esos tus labios de grana,

llenos de pasión medida,

¿que se hicieron en la vida?
Responde, Miseria Humana.

Calavera a quien feliz,

¿porque te encuentras ñata,

si era larga tu nariz?

¿Dónde está la masa gris,

de tu cerebro pensante?

donde en bello semblante,

y mejilla sonrojada,

a veces en noche helada,

quiso robarse un amante.

Aquí donde todo es calma,

contesta, cráneo vacío,

¿que se hizo tu poderío,

y el placer de tu alma?

¿Qué fue de tu aurina palma,

que te dio el amor un dia,

tu altivez, tu bisarria,

tus sonrisas que mintieron

dime – dime que se hicieron?

Oh, calavera sombría

A mis interrogaciones

el cráneo blanco callaba,

mientras la luna alumbraba

sarcófagos y panteones

Y dije sin aflicciones,

si eres el cráneo de aquélla

que en la vida sin querella

me despreció con desdén,

despréciame ahora también,

eclipsa otra vez mi estrella

Aquí en esta soledad,

donde solo cruza el cocuyo,

¿qué se hizo tu orgullo,

tu amor y tu vanidad?

¿Que se hizo tu potestad,

de persona soberana,

tan débil y tan galana?

Responde, Miseria Humana

Y de pronto dijo la calavera:

Vanidad de vanidades

solamente son tus galas,

Oh, mariposa sin alas,

llorad a tus liviandades

Las éticas realidades,

realidades que te circundan,

con profundo marasmo,

donde infecundo es el amor,

aquí es donde terminan

las vanidades del mundo

Aquí en este Camposanto

se terminan los amores,

el poderío y el encanto,

las alegrías y los dolores,

secan los ojos el llanto,

y el mundo vivo suspira

Aquí no llega la ira,

aquí se termina el poeta,

y se enmudece la lira

En este mundo idealista,

de egoísmo y de censura,

tan sólo la sepultura,

es la que no es egoísta

Ella recibe humanista,

al santo y al condenado,

al pobre, al acaudalado,

al perverso, al bueno,

al caco y al honrado,

al bruto y al ilustrado

Al rodad el ataúd,

y abrirse la sepultura,

se igualan en linea oscura,

el crimen y la virtud

Y en eterna laxitud

queda todo movimiento

lanza quejidos el viento,

y la soledad aterra,

y ruedan sobre la tierra

cráneos sin pensamiento

Aquí en este Camposanto,

termina del vate el canto,

del músico su sonido,

y el cerebro se consume

Aquí quedó el sofoco,

y sólo queda el recuerdo,

aquí tanto vale un cuerdo

como lo que vale un loco.

Todo corazón se aterra

al llegar a esta Mansión,

viendo cavar el cajón,

que se comerá la tierra

Cuando una tumba se cierra,

el alma gime asustada,

y esta humana bandada,

que a otros vienen a enterrar,

mañana en este lugar,

serán polvo y serán nada

En esta Mansión Glacial,

donde el fatuo refleja,

se pudre la carne vieja,

como la carne jovial,

Aquí el necio se hace igual

al urbano de ilustrada

sociedad civilizada

y aquí la Diosa Riqueza,

es igual a la pobreza,

todo aquí es polvo y es nada

Y decía la calavera:

Aquí en este erial,

donde sucumbir es ley,

el esqueleto de un Rey,

al de un esclavo es igual

Aquí con este toque funeral,

de la sonora campana,

queda la cabeza cana,

como la de un negro pelo,

y ñata donde recelosa,

es la Calavera Humana

Tan sólo el dolor es fuerte,

la vida es vano capullo,

yo vi acobardarse mi orgullo,

bajo el peso de la muerte

Llorar en estos desiertos,

es una cosa muy vaga,

porque el llanto nada paga,

ni resucita a los muertos

Que de paños recubiertos,

está la loza fría,

aquí en un tétrico día,

cae el que peca y el que no peca,

así haciendo horrible mueca,

la calavera decía

Aqui esta la gran verdad,

que sobre el orgullo pesa,

aquí la gentil belleza,

es igual a la fealdad

Aquí acaba la maldad,

y acaba también la bondad

apreciada aquí la mujer casada,

es igual a la soltera,

me decía la calavera,

con su voz apagada

Como la primera estrella,

o la flor del Tulipán,

a quien las auroras dan,

el rocío que se delie,

Aquí el que de mi se ríe,

de el mañana se reirán

Yo escuché aquella cosa

y todo lleno de espanto

salí de aquel Camposanto

como veloz mariposa

La luna pura y radiosa

vertía su lumbre fugaz

y la calavera audaz

dijo al mirarme correr

“Aquí tienes que volver,

y calavera serás”

Ante razón tan sentida,

sentí por el cuerpo mío

un extraño escalofrío

casi perdiendo la vida

Llegué a mi celda cristiana

meditando que mañana,

por firme ley de la parca

debo habitar la comarca

de la Gran Miseria Humana.

GABRIEL ESCORCIA GRAVINI

 
Cuando yo muera quiero tus manos en mis ojos:
quiero la luz y el trigo de tus manos amadas
pasar una vez más sobre mí su frescura:
sentir la suavidad que cambió mi destino.

Quiero que vivas mientras yo, dormido, te espero,

quiero que tus oídos sigan oyendo el viento,
que huelas el aroma del mar que amamos juntos
y que sigas pisando la arena que pisamos.

Quiero que lo que amo siga vivo
y a ti te amé y canté sobre todas las cosas,
por eso sigue tú floreciendo, florida,

para que alcances todo lo que mi amor te ordena,
para que se pasee mi sombra por tu pelo,
para que así conozcan la razón de mi canto.

NERUDA

Misterio


Si tu alma pura es un broche
Que para abrirse a la vida
Quiere la calma adormecida
De las sombras de la noche;
Si buscas como un abrigo
Lo más tranquilo y espeso,
Para que tu alma y tu beso
Se encuentren sólo conmigo;
Y si temiendo en tus huellas
Testigos de tus amores,
No quieres ver más que flores,
Más que montañas y estrellas;
Yo sé muchas grutas, y una
Donde podrás en tu anhelo,
Ver un pedazo de cielo
Cuando aparezca la luna.
Donde a tu tímido oído
No llegarán otros sones
Que las tranquilas canciones
De algún ruiseñor perdido.
Donde a tu mágico acento
Y estremecido y de hinojos,
Veré abrirse ante mis ojos
Los mundos del sentimiento.
Y donde tu alma y la mía,
Como una sola estrechadas,
Se adormirán embriagdas
De amor y melancolía.
Ven a esta gruta y en ella
Yo te daré mis desvelos,
Hasta que se hunda en los cielos
La luz de la última estrella.
Y antes que el ave temprana
Su alegre vuelo levante
Y entre los álamos cante
La vuelta de la mañana.
Yo te volveré al abrigo
De tu estancia encantadora,
Donde el recuerdo de esa hora
Vendrás a soñar conmigo…
Mientras que yo en el exceso
De la pasión que me inspiras
Iré a soñar que me miras,
E iré a soñar que te beso

Manuel Acuña

REGALOS DEL CAZADOR DE VERSOS

¡Ah, qué nidada de caricias salvajes descubrí!
Guardadas en tu bosque, desde el alba del mundo,
esperaban la mano que llegara a arrancarlas,
la mirada que las volcara sobre tus venas todas,
el temblor que iniciara tu espasmo y tu locura.
Vaivén en tus pupilas despertadas,
ojos que danzan al ritmo de los hombros,
larga piel en su raíz estremecida,
la ansiosa estalactita del deseo,
caracol que se incrusta en las orejas;
tus ojos súbitos, terribles. ¡Ah tus ojos!
Y locura, embeleso y más locura.
Pantera que se escapa, cervatilla rendida,
la sierpe envolvente de tus brazos,
abrazo de mil lianas zapadoras,
largo césped donde los senos nacen,
ensenada candente de los muslos,
playa con la blanca tersura de tu vientre.

DESPUES DE TODO

Después de todo -pero después de todo-
sólo se trata de acostarse juntos,
se trata de la carne,
de los cuerpos desnudos,
lámpara de la muerte en el mundo. Gloria degollada, sobreviviente
del tiempo sordomudo,
mezquina paga de los que mueren juntos. A la miseria del placer, eternidad,
condenaste la búsqueda, al injusto
fracaso encadenaste sed,
clavaste el corazón a un muro.  

Se trata de mi cuerpo al que bendigo,
contra el que lucho,
el que ha de darme todo
en un silencio robusto
y el que se muere y mata a menudo.

Soledad, márcame con tu pie desnudo,
aprieta mi corazón como las uvas
y lléname la boca con su licor maduro.

Poemas de Jaime Sabines



AGUA SEXUAL

Rodando a goterones solos,

a gotas como dientes,
a espesos goterones de mermelada y sangre,
rodando a goterones
cae el agua,
como una espada en gotas,
como un desgarrador río de vidrio,
cae mordiendo,
golpeando el eje de la simetría,
pegando en las costuras del alma,

rompiendo cosas abandonadas,
empapando lo oscuro.
Solamente es un soplo,
más húmedo que el llanto,

un líquido, un sudor, un aceite sin nombre,
un movimiento agudo,
haciéndose, espesándose,
cae el agua,
a goterones lentos,
hacia su mar, hacia su seco océano,
hacia su ola sin agua. 

Veo el verano extenso,
y un estertor saliendo de un granero,

bodegas, cigarras,
poblaciones, estímulos,
habitaciones, niñas
durmiendo con las manos en el corazón,
soñando con bandidos, con incendios,
veo barcos,
veo árboles de médula
erizados como gatos rabiosos,
veo sangre, puñales y medias de mujer,
y pelos de hombre,
veo camas, veo corredores donde grita una virgen,
veo frazadas y órganos y hoteles.

Veo los sueños sigilosos,
admito los postreros días,
y también los orígenes, y también los recuerdos,
como un párpado atrozmente levantado a la fuerza
estoy mirando.

Y entonces hay este sonido:
un ruido rojo de huesos,
un pegarse de carne,
y piernas amarillas como espigas juntándose.
Yo escucho entre el disparo de los besos,
escucho, sacudido entre respiraciones y sollozos.

Estoy mirando, oyendo,
con la mitad del alma en el mar y la mitad del alma en la tierra,
y con las dos mitades del alma miro el mundo.

Y aunque cierre los ojos y me cubra el corazón enteramente,
veo caer un agua sorda,
a goterones sordos.

Es como un huracán de gelatina,
como una catarata de espermas y medusas.
Veo correr un arco iris turbio.
Veo pasar sus aguas a través de los huesos.


Boca a boca, Delmira Agustini (1886-1914)

Copa de vino donde quiero y sueño
beber la muerte con fruición sombría,
surco de fuego donde logra Ensueño
fuertes semillas de melancolía.

Boca que besas a distancia y llamas
en silencio, pastilla de locura,
color de sed y húmeda de llamas…
¡Verja de abismos es tu dentadura!

Sexo de un alma triste de gloriosa;
el placer unges de dolor; tu beso,
puñal de fuego en vaina de embeleso,
me come en sueños como un cáncer rosa…

Joya de sangre y luna, vaso pleno
de rosas de silencio y de armonía,
nectario de su miel y su veneno,
vampiro vuelto mariposa al día.

Tijera ardiente de glaciales lirios,
panal de besos, ánfora viviente
donde brindan delicias y delirios
fresas de aurora en vino de poniente…

Estuche de encendidos terciopelos
en que su voz es fúlgida presea,
alas del verbo amenazando vuelos,
cáliz en donde el corazón flamea.

Pico rojo del buitre del deseo
que hubiste sangre y alma entre mi boca,
de tu largo y sonante picoteo
brotó una llaga como flor de roca.

Inaccesible… Si otra vez mi vida
cruzas, dando a la tierra removida
siembra de oro tu verbo fecundo,
tú curarás la misteriosa herida:
lirio de muerte, cóndor de vida,
¡flor de tu beso que perfuma al mundo!

Delmira Agustini (1886-1914)

AMOR SALVAJE

¡Ah, qué nidada de caricias salvajes descubrí!
Guardadas en tu bosque, desde el alba del mundo,
esperaban la mano que llegara a arrancarlas,
la mirada que las volcara sobre tus venas todas,
el temblor que iniciara tu espasmo y tu locura.
Vaivén en tus pupilas despertadas,
ojos que danzan al ritmo de los hombros,
larga piel en su raíz estremecida,
la ansiosa estalactita del deseo,
caracol que se incrusta en las orejas;
tus ojos súbitos, terribles. ¡Ah tus ojos!
Y locura, embeleso y más locura.
Pantera que se escapa, cervatilla rendida,
la sierpe envolvente de tus brazos,
abrazo de mil lianas zapadoras,
largo césped donde los senos nacen,
ensenada candente de los muslos,
playa con la blanca tersura de tu vientre.
Y locura, ternura y más locura.
Cadencia resonante de músicas selváticas,
tambor noctambulario suena sobre tu espalda,
la flauta imperceptible del suspiro,
largos gemidos de destrozados labios,
y el grito sempiterno, tan guardado,
al fin la noche rompe en agudos pedazos.
Y locura, cadencia y más locura.
Cavernas, grutas, lagos, musgos leves;
hongos colgantes, zarzas en tu boca;
frutos ignotos, zumos descubiertos;
mieses en la alborada, sed que ya se apaga;
venas que se rebelan, sangre libertada;
yegua ululante, jinete que espolea.
Y locura, locura y más locura.
¡Ah qué nidada de caricias salvajes descubrí!
¡Y qué voces intactas en tus prístinos fondos!
¡Y qué flores que se abren al tacto de mis manosl
Salvaje mía: ¡ámame así, envuélveme en tu brumal
¡Y bebamos del manantial de esta locura primitiva!
Luis Zalamea Borda


A la Espera de la Oscuridad.
Alejandra Pizarnik.

Ese instante que no se olvida,
Tan vacío devuelto por las sombras,
Tan vacío rechazado por los relojes,
Ese pobre instante adoptado por mi ternura,
Desnudo desnudo de sangre de alas,
Sin ojos para recordar angustias de antaño,
Sin labios para recoger el zumo de las violencias
perdidas en el canto de los helados campanarios.

Ampáralo niña ciega de alma,
Ponle tus cabellos escarchados por el fuego;
Abrázalo pequeña estatua de terror.
Señálale el mundo convulsionado a tus pies,
A tus pies donde mueren las golondrinas
Tiritantes de pavor frente al futuro.
Dile que los suspiros del mar
Humedecen las únicas palabras
Por las que vale vivir.

Pero ese instante sudoroso de nada,
Acurrucado en la cueva del destino
Sin manos para decir nunca,
Sin manos para regalar mariposas
A los niños muertos.

En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
y tu color y forma son como yo los quiero.
Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces,
y viven en tu vida mis infinitos sueños.

Pablo Neruda, 1924


¡Canción del macho y de la hembra!

Canción del macho y de la hembra!
La fruta de los siglos
exprimiendo su jugo
en nuestras venas.

Mi alma derramándose en tu carne extendida
para salir de ti más buena,
el corazón desparramándose,
estirándose como una pantera,
y mi vida, hecha astillas, ¡anudándose
a ti como la luz a las estrellas!

Me recibes
como al viento la vela.
Te recibo
como el surco a la siembra.

Duérmete sobre mis dolores
si mis dolores no te queman,
amárrate a mis alas,
acaso mis alas te llevan,
endereza mis deseos,
acaso te lastima su pelea.

Tú eres lo único que tengo
desde que perdí mi tristeza!
Desgárrame como una espada
o táctame como una antena!

Bésame,
muérdeme,
incéndiame,
que yo vengo a la tierra
sólo por el naufragio de mis ojos de macho
en el agua infinita de tus ojos de hembra!

En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
y tu color y forma son como yo los quiero.
Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces,
y viven en tu vida mis infinitos sueños.


Soneto II ( Pablo Neruda.)

II
Pablo Neruda.

Años tuyos que yo debí sentir
crecer cerca de mí como racimos
hasta que hubieras visto cómo el sol y la tierra
a mis manos de piedra te hubieran destinado,
hasta que uva con uva hubieras hecho
cantar en mis venas el vino.
El viento o el caballo
desviándose pudieron
hacer que yo pasara por tu infancia,
el mismo cielo has visto cada día,
el mismo barro del invierno oscuro,
la enramada sin fin de los ciruelos
y su dulzura de color morado.
Sólo algunos kilómetros de noche,
las distancias mojadas
de la aurora campestre,
un puñado de tierra nos separó, los muros
transparentes
que no cruzamos, para que la vida,
después, pusiera todos
los mares y la tierra
entre nosotros, y nos acercáramos
a pesar del espacio,
paso a paso buscándonos,
de un océano a otro,
hasta que vi que el cielo se incendiaba
y volaba en la luz tu cabellera
y llegaste a mis besos con el fuego
de un desencadenado meteoro
y al fundirte en mi sangre, la dulzura
del ciruelo salvaje
de nuestra infancia recibí en mi boca,
y te apreté a mi pecho como
si la tierra y la vida recobrara

REGALOS DEL CAZADOR DE VERSOS

Te quiero desde el poste de la esquina,
desde la alfombra de ese cuarto a solas,
en las sábanas tibias de tu cuerpo
donde se duerme un agua de amapolas.

Cabellera del aire desvelado,
río de noche, platanar oscuro,
colmena ciega, amor desenterrado,

voy a seguir tus pasos hacia arriba,
de tus pies a tu muslo y tu costado.

JAIME SABINES

Poema Tu Cuerpo Está a Mi Lado de Jaime Sabines

Tu cuerpo está a mi lado
fácil, dulce, callado.
Tu cabeza en mi pecho se arrepiente
con los ojos cerrados
y yo te miro y fumo
y acaricio tu pelo enamorado.
Esta mortal ternura con que callo
te está abrazando a ti mientras yo tengo
inmóviles mis brazos.
Miro mi cuerpo, el muslo
en que descansa tu cansancio,
tu blando seno oculto y apretado
y el bajo y suave respirar de tu vientre
sin mis labios.
Te digo a media voz
cosas que invento a cada rato
y me pongo de veras triste y solo
y te beso como si fueras tu retrato.
Tú, sin hablar, me miras
y te aprietas a mí y haces tu llanto
sin lágrimas, sin ojos, sin espanto.
Y yo vuelvo a fumar, mientras las cosas
se ponen a escuchar lo que no hablamos.


Amor mío, mi amor, amor hallado…

Amor mío, mi amor, amor hallado
de pronto en la ostra de la muerte.
Quiero comer contigo, estar, amar contigo,
quiero tocarte, verte.

Me lo digo, lo dicen en mi cuerpo
los hilos de mi sangre acostumbrada,
lo dice este dolor y mis zapatos
y mi boca y mi almohada.

Te quiero, amor, amor absurdamente,
tontamente, perdido, iluminado,
soñando rosas e inventando estrellas
y diciéndote adiós yendo a tu lado.

Te quiero desde el poste de la esquina,
desde la alfombra de ese cuarto a solas,
en las sábanas tibias de tu cuerpo
donde se duerme  un agua de amapolas.

Cabellera del aire desvelado,
río de noche, platanar oscuro,
colmena ciega, amor desenterrado,

voy a seguir tus pasos hacia arriba,
de tus pies a tu muslo y tu costado.

JAIME SABINES



He aquí que tú estás sola y que estoy solo…

He aquí que tú estás sola  y que estoy solo.
Haces tus cosas diariamente y piensas
y  yo pienso y recuerdo y estoy solo.
A la misma hora nos recordamos algo
y nos sufrimos. Como una droga mía y tuya
somos, y una locura celular nos recorre
y una sangre rebelde y sin cansancio.
Se me va a hacer llagas este cuerpo solo,
se me caerá la carne trozo a trozo.
Esto es lejía y muerte.
El corrosivo estar, el malestar
muriendo es nuestra muerte.

Ya no sé dónde estás. Yo ya he olvidado
quién eres, dónde estás, cómo te llamas.
Yo soy sólo una parte, sólo un brazo,
una mitad apenas, sólo un brazo.
Te recuerdo en mi boca y en mis manos.
Con mi lengua y mis ojos y mis manos
te sé, sabes a amor, a dulce amor, a carne,
a siembra , a flor, hueles a amor, a ti,
hueles a sal, sabes a sal, amor y a mí.
En mis labios te sé, te reconozco,
y giras y eres y miras incansable
y toda tú me suenas
dentro del corazón como mi sangre.
Te digo que estoy solo y que me faltas.
Nos faltamos, amor, y nos morimos
y nada haremos ya sino morirnos.
Esto lo sé, amor, esto sabemos.
Hoy y mañana, así, y cuando estemos
en nuestros brazos simples y cansados,
me faltarás, amor, nos faltaremos.

JAIME SABINES


Ante ti

Ante ti no encuentro quien anda en mí,
Buscando al hombre que debo,
Que se extingue en tu mirada,
Y se colma en tu belleza,
Que domina el mundo.
Ante ti no soy capaz de conseguir,
Tu misterio oculto,
La irrealidad de tu presencia,
Y tu convenio con el cielo,
Para hacerte más dichosa.
Ante ti se mueve el ángel,
Que aprisiona nuestras bocas,
En un instante de amor,
Desenfrenado y ciego,
Que justifica una vida.
Ante ti mi tierra arde,
Con taquicardias arrítmicas,
Que impulsan mi corazón,
En tu cuerpo y en tu mente,
Y asi alcanzar el destino que pisas,
Con arrogancia ingenua.
Ante ti cuelgo mis pasos,
Que se atan al presente,
De tus besos encarnados,
Conformando eternidad.
Ante ti la poesía,
Enmudece de abrigo,
Y las palabras se hielan,
Anhelando aparentar que te definen colmadas,
Anhelando descubrir quien eres,
Tan fuera de lo inventado.

 

La Flor del Amor.
Flower of Love, Oscar Wilde.

Amor, no te culpo, pues mía ha sido la culpa, al no ser creado por la arcilla común
Escalé la mayor de las alturas, inalcanzable; ví el aire pleno, el día más grande.
Desde lo salvaje de mi desperdiciada pasión fui asaltado por una mejor, más clara canción.
Encendí una ligera luz de abnegada libertad, luché contra la envilecida cabeza de Hidra.
 

Han sido mis labios barridos hacia la música por tus besos, y han sangrado,
Y tu has caminado junto a los ángeles en aquella planicie verde y esmaltada.

He andado por el camino donde Dante contempló los soles brillando sobre siete círculos,
¡Ah! Tal vez observó a los cielos expandiéndose, como si se abriesen sobre Florencia.

Y las naciones poderosas que me han coronado, a mí, que sin corona yazgo sin nombre,
Y algún crepúsculo oriental me ha encontrado de rodillas sobre el umbral de la Fama.

Me he sentado en el círculo de mármol donde el viejo bardo es igual al joven,
Donde la pipa siempre gotea su miel, y las cuerdas de la lira siempre vibran.

Keats levantó los rizos de su himeneo desde el vino de las amapolas,
Con su boca de ambrosía besó mi frente, envolviendo el amor noble que hay en mí.

Y en la primavera, cuando las flores del manzano tiñen el seno de las palomas,
En la hierba yacen dos amantes que ha leído la historia de nuestro amor.

Han leído la leyenda de mi pasión, y conocido el secreto amargo de mi corazón,
Besándose como nosotros nos hemos besado, pero nunca lejos como nosotros lo estamos.

Pues la flor carmesí de nuestra vida es devorada por el gusano de la verdad,
Y ninguna mano recogerá los marchitos pétalos de la rosa de la juventud.

Sin embargo, no me arrepiento de amarte, ¿qué otra cosa puede hacer un muchacho?
Los ávidos dientes del tiempo corroen, persiguiendo las silenciosas huellas de los años.

El timón nos balancea en la tempestad, y cuando la tormenta de la juventud haya pasado,
Sin liras, sin laúd y sin coro, la tranquila muerte del navegante finalmente llega.

Y dentro de la tumba no hay placer, el ciego gusano consume las raíces,
Y el Deseo se estremece en cenizas, y el árbol de la pasión no da frutos.

¿Qué otra cosa puedo hacer sino amarte? La propia madre de Dios me es menos querida,
Y menos aún la dulce Afrodita elevándose como un lirio plateado sobre el mar.

He tomado mi decisión, he vivido mis poemas y, aunque la juventud se haya perdido en indolentes días;
He descubierto que la corona de mirto del amante es mejor que la del laurel sobre el poeta.

REGALOS DEL CAZADOR DE VERSOS

Te conocí en el lecho mineral del planeta,
mientras tú apaciguabas la luz en la montaña…
Cósmicamente mía… Norte, Sur, Este, Oeste,
nupciales, cuatro vientos te velaban el sueño.

AUTOR :ADRIANO DEL VALLE ( España, 1895 – 1957 )

REGALOS DEL CAZADOR DE VERSOS

Cesare Pavese

1.-

No me hace falta respirar,
porque respiro tu aire
no necesito soñar,
porque tú eres mi sueño,
no preciso hablar,
porque mis palabras te pertenecen,
no necesito vivir,
porque tu amor es mi vida.

2.-

Recibe este beso,
como señal de pasiones,
como testigo de sueños
y presente de locura.
Recibe mi alma,
pues ya es tuya,
como tuyo es mi amor.

3.-

Cada día te quiero,
un día te respeto,
otro te admiro,
otro te sueño
pero siempre te quiero,
porque amanecer es quererte,
y estar sin ti, mi muerte.

AUTOR ANÓNIMO

vallejo965

Poema Nervazón de Angustia de César Vallejo

Dulce hebrea, desclava mi tránsito de arcilla;
desclava mi tensión nerviosa y mi dolor…
Desclava, amada eterna, mi largo afán y los
dos clavos de mis alas y el clavo de mi amor!

Regreso del desierto donde he caído mucho;
retira la cicuta y obséquiame tus vinos:
espanta con un llanto de amor a mis sicarios,
cuyos gestos son férreas cegueras de Longinos!

Desclávame mis clavos ¡oh nueva madre mía!
¡Sinfonía de olivos, escancia tu llorar!
Y has de esperar, sentada junto a mi carne muerta,
cuál cede la amenaza, y la alondra se va!

Pasas… vuelves… Tus lutos trenzan mi gran cilicio
con gotas de curare, filos de humanidad,
la dignidad roquera que hay en tu castidad,
y el judithesco azogue de tu miel interior.

Son las ocho de una mañana en crema brujo…
Hay frío… Un perro pasa royendo el hueso de otro
perro que se fue… Y empieza a llorar en mis nervios
un fósforo que en cápsulas de silencio apagué!

Y en mi alma hereje canta su dulce fiesta asiática
un dionisíaco hastío de café…!

Suave

El hombre es caliente
Como siete pulgadas del sol del mediodía
Te escucho susurrar y las palabras se funden con todos
Pero tu quedas tan bien
Mi muñequita, mi española Mona Lisa de Harlem
Tu eres mi razón para la razón, el paso en mi ranura

Y si dijiste que esta vida no es lo suficientemente buena
Yo daría mi mundo para levantarte
Yo podría cambiar mi vida para satisfacer tu humor
Porque tu eres tan suave

Y es como el océano bajo la luna
Bien es lo mismo como la emoción que tengo de ti
Tu tienes la clase de amor que podría ser tan suave
Dame tu corazón, hazlo real, o también olvídate de eso

Bien te diré una cosa
Si te fueras sería muy lamentable
En cada respiro y cada palabra
Escucho tu nombre llamándome
Fuera del barrio, escuchas mi ritmo en la radio
Sientes el mundo volverse tan suave y lento
Volviéndose hacia ti mas y mas

Y es como el océano bajo la luna
Bien es lo mismo como la emoción que tengo de ti
Tu tienes la clase de amor que podría ser tan suave
Dame tu corazón, hazlo real, o también olvídate de eso

enamorados

Cielo y tierra

AUTOR : Efraín Bartolomé

Y las aguas de Arriba amaron a las de Abajo
y eran las aguas de Abajo femeninas
y las de Arriba masculinas

¿Has oído, amada?

Tú eres la Tierra y yo soy el Cielo
Tú eres el lecho de los ríos y el asiento del mar
y el continente de las aguas dulces
y el origen de las plantas
y de los tiernos o duros o feroces animales
de pluma o pelo o sin pluma ni pelo

Yo soy la lluvia que te fertiliza

En ti se cuecen las flores y los frutos
y en mi el poder de fecundar

¿Has oído, amada?

Nuestro lecho es el Universo que nos contiene

¿Has oído bien?

Tú eres la Tierra y yo soy el Cielo
Y mi amor se derrama sobre ti como la lluvia
o como una cascada que cae del sol
rompiendo entre nubes como entre peñascos
y entre los colores del arco iris y entre las alas de los ángeles
como entre las ramas espesas de una vegetación inverosímil

Tú eres la Tierra y yo soy el Cielo

¿No lo escuchas?

Y aunque digas que sí
tal parece que no porque ahora Tierra
cabalgas sobre mí (en el lecho que es el Universo)
y eres tú el Cielo y tu amor se derrama sobre el mío
como una lluvia fina

Y yo era la Tierra hasta hace unos instantes pero ya no lo sé
porque hemos girado y descansamos sobre nuestro costado
y los dos somos Tierra durante unos minutos deleitosos

Y ahora estoy de pie con los pies en la tierra y los ojos en el cielo
y tú no eres ni Tierra ni Cielo porque te hago girar
con los muslos unidos ferozmente a mi cintura
y eres el ecuador o yo soy el planeta Saturno
y tú eres los anillos que aprendimos en la escuela
y giras

Y ahora somos Cielo los dos y volamos
elevándonos más allá del Universo

Y en lo más alto del vuelo algo estalla en nosotros y caemos
vencidos por la fuerza de nuestro propio ecuador que se ha quebrado
Pero seguimos siendo Cielo aunque yazgamos en tierra

Derrumbados en tierra pero Cielo

Tierra revuelta y dulce pero Cielo

Cielo vencido cielo revolcado pero Tierra

Adriano Del Valle,   España, 1895

embarazada-con-flor-en-la-mano

El secreto

A orillas de la fábula, secretamente mía,
desde el árbol de sangre donde nace el latido
que se asoma a tu pulso, tu lengua, flor mojada,
era un sésamo oculto para el paisaje mórbido
de tu floral desnudo, desgajado en pudores
y amorosas laderas silvestres, en la sombra
de tus senos en vilo, colmenas del enjambre
cuyo vuelo guiaba el beso más antiguo.

Sempiternas colinas con pétalos y zumos,
el sí y el no acertaban, dudoso de tu aroma;
áureo botín de besos, acosadas axilas,
fugacísima imagen traída en tus relámpagos,
abriéndome entre lirios palomas y moluscos.

Y tú, ya casi un claro de luna en tus pestañas,
arcángel sin edad eras sencillamente.
Y acueducto sin lluvia, la luz del arco iris
nos volcaba el secreto flamígero del beso,
la soledad abriendo a nuestras almas juntas
donde las aves urden sus alcobas de trinos.

¡Oh amada mía! Siempre tu inaccesible cumbre;
y ya en ti, me despeño virgíneamente tuyo,
cuando el aire y el río te huelen desde cerca
el tatuaje invisible de la piel de tu aroma.

Y entonces, voy bajando por la rampa del grito,
del fulgor y la piedra, del viento y de la nieve;
ave soy rubricando con el vuelo las cumbres;
Ángel Caído soy recluido en tus ojos,

mordiendo en tu cabello sus pendulares frutos,
desplegando en mi torso su funeral bandera,
tu ardiente cordillera midiendo con mis brazos…
Con mi equinoccio envuelvo tus claros hemisferios
de antípodas caricias, cuando exploran mis besos
la tibia sangre nómada de tus venas azules.

La luna era el ex-libris del éxtasis nocturno,
tallo de flor nacido de tu propia semilla,
soledad sin los árboles que sostienen el cielo,
la delicia ignorando de beber en tu lengua,
como la piedra ignora el lenguaje del pájaro.

Si el beso no era un símbolo creado en tu homenaje,
su corola en tu hálito tuvo pétalos dulces
para impregnar la tierra con mieles suficientes
cuyo dulzor brotaba de la raíz del mundo.

Te conocí en el lecho mineral del planeta,
mientras tú apaciguabas la luz en la montaña…
Cósmicamente mía… Norte, Sur, Este, Oeste,
nupciales, cuatro vientos te velaban el sueño.

AUTOR :ADRIANO DEL VALLE ( España, 1895 – 1957 )

REGALOS DEL CAZADOR DE VERSOS

REGALOS DEL CAZADOR DE VERSOS

Para la vida de nuestro hijo

CUALQUIER HOMBRE CANTA SU HIJO PRESENTIDO

Para la vida de nuestro hijo

bella medida es tu cintura,
y bello el ritmo de tu pulso
para la sangre de nuestro hijo
En tu nostalgia atardecida
cabe el sollozo de nuestro niño,
y cabe el llanto de sus ojos
entre la red de tus pestañas.
Red que se llena de luceros
cuando la tiras en el agua.

Guarda el reposo de tus párpados
que allí está el sueño de nuestro infante,
y no te canses de mirarme
que nuestro pequeño está mirando
con esa luz de tu mirada.
Enhebra el hilo de tu canto
para sentir que está cantando
la voz de nuestro hijo entre tu voz,
como burbuja de los peces
entre los círculos del agua.

Cuando caminas me parece
que nuestro hijo avanza con tus pasos,
y si te quedas detenida,
entonces pienso que es nuestro hijo
el que se para con tus plantas.
Si vas en busca de los soles
del mediodía delirante,
pienso que nuestro hijo del alma
se está acercando lentamente
a la candela de una lámpara.

Tú eres la rama que sostiene
el alto fruto de mi carne,
y eres la vena que da música
al corazón de nuestro pequeño
que está siempre cercano.
Las golondrinas que tú sueñas
rayan el cielo de nuestro infante,
y vas cantando por la tierra
mientras nuestro hijo va cantando
por los caminos de tu sangre.

AUTOR: Carlos Castro Saavedra

FUENTE :http://www.vivir-poesia.com/cualquier-hombre-canta-su-hijo-presentido/

Niña Pastori : Cai


Caí por la madrugá
como me huele a sal mi Caí
Caí, que se despierta por la mañana
me llena el cielo de gaditanas, ay Caí

Caí por la madrugá
como me huele a sal mi Caí
Caí, que se despierta por la mañana
me llena el cielo de gaditanas
las niñas bailan envueltas en lunas
con sus vestidos bordaos de espuma, ay Caí

Cuando podré regresar a encerrarme
contigo en un patio
dejar que el viento entre las macetas
silbe por tangos
por fin veré a mi gente
por fin te veré
Caí del mentidero
muero por él, yo quiero volver

Caí por la madrugá
como me huele a sal mi Caí
y pa nosotros dos
tengo a mi Caí, con perdón
ay de los que preguntan
qué es lo que tiene ese rincón
Niña

Caí se bebe el sol
Caí es la brisa marinera
que remienda tu corazón
con la sonrisa más morena

Caí, cuando tú no estas
de qué me vale amar el mar, mi Caí
Caí, cuando anochece
que tú me duermes, que yo te miro
y a ti te pierde, ay Caí

Cuando podré regresar a encerrarme
contigo en un patio
dejar que el viento entre las macetas
silbe por tangos
por fin veré a mi gente
por fin te veré
Caí del mentidero
muero por él, yo quiero volver

Caí por la madrugá
como me huele a sal mi Caí
y pa nosotros dos
tengo a mi Caí, con perdón
ay de los que preguntan
qué es lo que tiene ese rincón
Niña

Caí se bebe el sol
Caí es la brisa marinera
que remienda tu corazón
con la sonrisa más morena.

¿Cómo pensar que no te extraño, si eres todo lo que tengo?
no te alejas de mi mente, aunque estés físicamente ausente
extraño tu censura y tu malicia, tu andar sereno y preciso
que complementan mis vicios, mis caprichos, mis excesos
extraño mucho tus besos y tu sexo sano y seguro.

No importa si yo me apuro, en recordarte que te quiero
para calmar tus desvelos, que siempre te han preocupado
extraño tus advertencias, tus llamadas de atención
tus caricias, tu devoción, tus críticas y tu empeño
en hasta observar mi sueño, cuando aparentemente dormido
no escatimas las medidas, para saciar mis deseos.

una vez más lo repito
¿Cómo no te voy a extrañar?

Extraño tus  excesos, tus visiones
los masajes, tus mimos y tus manías
y los matices que das a tus deducciones
extraño tu mal dormir, tus virajes,  extraño tu alevosía
en ponerte tan bonita y en hacer cada cosita
que ilusionaba el placer, de sentir que la mujer
que tengo es la más bella y sensual deseable, amorosa y confiable,
espiritualmente adorable que jamás haya tenido.

Extraño tu pulcritud, tu afán de limpieza diario
siento celos, envidia, de los que comparten contigo
tu sonrisa, tu modestia y tu entrega desmedida
es como si me robaran una parte de mi vida que tenías para vivirla conmigo.

Te extraño en el vacío, que  casa ha quedado
te miro y  te veo, te sueño y me desespero
cuando toco y me volteo y veo mi casa vacía.

Falta tu compañía, para darme su calor
tus caricias y el amor, que son toda la dicha mía.
Preguntabas si te extraño, sin cesar lo repetías
te extraña mi corazón, mis labios, mi cuerpo todo
te lo juro sin alardes mi tesoro yo te extraño y te quiero, con el alma vida mía.

En cada hora y lugar siempre has estado presente
y no dejas de estar en mi corazón latiendo
a distancia siempre .

Paso el tiempo mi amor y el retorno llegö
con convicción tendrás, a la vuelta de estos años
de separación forzada en vez de debilitado
nuestro amor puro y sagrado se alzará rejuvenecido
y aunque te extrañe y me extrañes, mi amor no perderás
yo siempre estaré contigo.

THE PLATTERS “Only you” (Subtítulos en español)

ONLY YOU CAN MAKE THIS WORLD SEEM RIGHT
ONLY YOU CAN MAKE THE DARKNESS BRIGHT.
ONLY YOU AND YOU ALONE
CAN THRILL ME LIKE YOU DO
AND FILL MY HEART WITH LOVE FOR ONLY YOU.

ONLY YOU CAN MAKE THIS CHANGE IN ME,
FOR IT´S TRUE, YOU ARE MY DESTINY.
WHEN YOU HOLD MY HAND,
I UNDERSTAND THE MAGIC THAT YOU DO.

Letras4U.com » letras traducidas al español
YOU´RE MY DREAM COME TRUE,
MY ONE AND ONLY YOU.

ONLY YOU CAN MAKE THIS CHANGE IN ME,
FOR IT´S TRUE, YOU ARE MY DESTINY.
WHEN YOU HOLD MY HAND,
I UNDERSTAND THE MAGIC THAT YOU DO.

YOU´RE MY DREAM COME TRUE,
MY ONE AND ONLY YOU.

ONE AND ONLY YOU.

EN ESPAÑOL

SOLO TU PUEDES HACER QUE ESTE MUNDO PAREZCA BUENO
SOLO TU PUEDES HACER LA OBSCURIDAD BRILLANTE.
SOLO TU Y TU SOLA
PUEDES EMOCIONARME COMO LO HACES
Y LLENAR MI CORAZÓN CON AMOR PARA TI SOLAMENTE.

SOLO TU PUEDES HACER ESTE CAMBIO EN MÍ,
ES VERDAD, ERES MI DESTINO.
CUANDO TOMAS MI MANO,
ENTIENDO LA MAGIA QUE HACES

Letras4U.com » letras traducidas al español
TU ERES MI SUEÑO HECHO REALIDAD,
LA ÚNICA Y SOLO TU

SOLO TU PUEDES HACER ESTE CAMBIO EN MÍ,
ES VERDAD, ERES MI DESTINO.
CUANDO TOMAS MI MANO,
ENTIENDO LA MAGIA QUE HACES

TU ERES MI SUEÑO HECHO REALIDAD,
LA ÚNICA Y SOLO TU.

ÚNICA Y SOLO TU


EL QUE GUSTEN

La poesía está ligada tanto al amor como a la desdicha: el poeta sólo nos sugiere un vehículo por donde transitar. Los versos son suyos, pero el amor y el dolor son nuestra propiedad, ya que para sentir placer con la lectura de la mejor poesía debemos aportar algo fundamental: la experiencia. Y así podremos sufrir, amar y odiar a través de un poema, sólo si hemos sufrido, amado y odiado en nuestra propia vida. La felicidad completa anula a la poesía, tanto como a cualquier otra expresión del arte; y hasta puede afirmarse que, sin desdicha, no habría poesía; y más aún, no habría vida. Dejemos entonces que los poetas canten nuestro sufrimiento, que nos relaten las formas de nuestro amor y nuestra pena; que usen nuestros recuerdos para devolvernos una tristeza más pura, menos terrenal, despojada de las miserias cotidianas; una tristeza que justifique nuestras lágrimas aquellas pálidas tardes que la poesía nos ha regalado.

elespejogotico@gmail.com

9 Ene

11 Ene

http://www.youtube.com/watch?v=eu6wMZ89w9o
LETRA ‘ ME VA A EXTRAÑAR ‘

Cada mañana el sol nos dio,
en la cara al despertar.
Cada palabra que le pronuncié
la hacía soñar.

No era raro verla en el jardín
corriendo tras de mí,
y yo dejándome alcanzar,
sin duda, era feliz.

Era una buena idea
cada cosa sugerida,
ver la novela en la televisión,
contarnos todo.

Jugar eternamente
el juego limpio de la seducción.
Y las peleas terminarlas
siempre en el sillón.

Me va a extrañar, al despertar.
En sus paseos por el jardín,
cuando la tarde llegue a su fin.

Me va a extrañar, al suspirar.
Porque el suspiro será por mí,
porque el vacío la hará sufrir.

Me va a extrañar, y sentirá,
que no habrá vida después de mí,
que no se puede vivir así.

Me va a extrañar,
cuando tenga ganas de
dormir y acariciar.

Al mediodía era una aventura en la cocina,
se divertía con mis ocurrencias, y reía.
Cada caricia le avivaba el fuego a nuestra chimenea,
era sencillo pasar el invierno en compañía.

Me va a extrañar, al despertar.
En sus paseos por el jardín,
cuando la tarde llegue a su fin.

Me va a extrañar, al suspirar.
Porque el suspiro será por mí,
porque el vacío la hará sufrir.

Me va a extrañar, y sentirá,
que no habrá vida después de mí,
que no se puede vivir así.

Me va a extrañar,
cuando tenga ganas de
dormir y acariciar.

Me va a extrañar, y sentirá,
que no habrá vida después de mí,
que no se puede vivir así.

Cuando el dia llege a su fin
cuando tenga ganas de dormir
me va a extrañar.

Fuente: musica.com

Ricardo Montaner

GUÁRDAME DE LOS VIENTOS

No me dejes partir, no me abandones,
átame a tu cintura con tus brazos,
y aléjame los buques de la cara
con tus suspiros y tus aletazos.

Rodéame de ti, de tu ternura,
de tus palomas y de tus espinos,
para que no me llamen los países,
para que no me escriban los caminos.

Tengo toda la noche de tu pelo
para embarcarme en ella, tristemente,
y alejarme un momento, con las manos,
de las orillas de tu continente.

Puedo andar por mi frente, por la tuya,
con gestos numerosos y mundiales,
y me siento más hondo en tus entrañas
que en los naufragios y en los funerales.

Quiero quedarme en ti, quiero que me ames
y que me arrojes besos como escalas,
siempre que me desprenda de tus labios
y me crezcan los viajes y las alas.

AUTOR: Carlos Castro Saavedra

FUENTE :http://www.vivir-poesia.com/cualquier-hombre-canta-su-hijo-presentido/

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