HIJAS DEL VIENTO POR ALEJANDRA PIZARNIK.

Han venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencia,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto. ALEJANDRA PIZARNIK.

HIJAS DEL VIENTO POR ALEJANDRA PIZARNIK 2

Han venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencia,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.

HIJAS DEL VIENTO POR ALEJANDRA PIZARNIK 02
ALEJANDRA PIZARNIK.

Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma
porque no hay nadie.

HIJAS DEL VIENTO POR ALEJANDRA PIZARNIK 03
ALEJANDRA PIZARNIK.

Tú lloras debajo de tu llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.

Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.

SIEMPRE TE ESCUCHO ALEJANDRA

Originalmente publicado en Hablo de mí:
(A 45 años de la muerte de Alejandra Pizarnik) ¿ADÓNDE FUE LA OBRERA ENAMORADA? la alucinada con su “maleta de piel de pájaro” huye de sí misma con un cuchillo en la memoria. ¿FUE AL AIRE LA OBRERA ENAMORADA? el aire me castiga el ser detrás del aire hay…

FUE AL AIRE LA OBRERA ENAMORADA ALEJANDRA PIZARNIK 5
Despedida

Mata su luz un fuego abandonado.
Sube su canto un pájaro enamorado.
Tantas criaturas ávidas en mi silencio
y esta pequeña lluvia que me acompaña

ALEJANDRA PIZARNIK

Fue una de las grandes voces de la generación del sesenta. Considerada como una de las poetas surrealistas más importantes de Argentina y América Latina. 

Nada

El viento muere en mi herida.
La noche mendiga mi sangre.

maleta de piel de pájaro ALEJANDRA PIZARNIK 3
Madrugada

Desnudo soñando una noche solar.
He yacido días animales.
El viento y la lluvia me borraron
como a un fuego, como a un poema
escrito en un muro.

El miedo

En el eco de mis muertes
aún hay miedo.
¿Sabes tú del miedo?
Sé del miedo cuando digo mi nombre.
Es el miedo,
el miedo con sombrero negro
escondiendo ratas en mi sangre,
o el miedo con labio muertos
bebiendo mis deseos.
Sí. En el eco de mis muertes
aún hay miedo.

HIJAS DEL VIENTO POR ALEJANDRA PIZARNIK 03
Sólo un nombre

alejandra alejandra
debajo estoy yo
alejandra

DÍAS CONTRA EL ENSUEÑO

No querer blancos rodando
en planta movible.
No querer voces robando
semillosas arqueada aéreas.
No querer vivir mil oxígenos
nimias cruzadas al cielo.
No querer trasladar mi curva
sin encerar la hoja actual.
No querer vencer al imán
la alpargata se deshilacha.
No querer tocar abstractos
llegar a mi último pelo marrón.
No querer vencer colas blandas
los árboles sitúan las hojas.
No querer traer sin caos
portátiles vocablos.

explicar con palabras de este mundo
que partió de mí un barco llevándome ALEJANDRA PIZARNIK
explicar con palabras de este mundo
que partió de mí un barco llevándome

La carencia

Yo no sé de pájaros,
no conozco la historia del fuego.
Pero creo que mi soledad debería tener alas.

ALEJANDRA PIZARNIK
15

Extraño desacostumbrarme
de la hora en que nací.
Extraño no ejercer más
oficio de recién llegada.

12

no más las dulces metamorfosis de una niña de seda
sonámbula ahora en la cornisa de niebla
su despertar de mano respirando
de flor que se abre al viento

ALEJANDRA PIZARNIK
La palabra que sana

Esperando que un mundo sea desenterrado por el lenguaje, alguien canta el lugar en que se forma el silencio. Luego comprobará que no porque se muestre furioso existe el mar, ni tampoco el mundo. Por eso cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa.

ALEJANDRA PIZARNIK
ALEJANDRA PIZARNIK

La última inocencia

Partir
en cuerpo y alma
partir.

Partir
deshacerse de las miradas
piedras opresoras
que duermen en la garganta.

He de partir
no más inercia bajo el sol
no más sangre anonadada
no más formar fila para morir.

He de partir

Pero arremete, ¡viajera!

Cenizas

La noche se astilló de estrellas
mirándome alucinada
el aire arroja odio
embellecido su rostro
con música.

Pronto nos iremos

Arcano sueño
antepasado de mi sonrisa
el mundo está demacrado
y hay candado pero no llaves
y hay pavor pero no lágrimas.

¿Qué haré conmigo?

Porque a Ti te debo lo que soy

Pero no tengo mañana

Porque a Ti te…

La noche sufre.

Cuarto solo

Si te atreves a sorprender
la verdad de esta vieja pared;
y sus fisuras, desgarraduras,
formando rostros, esfinges,
manos, clepsidras,
seguramente vendrá
una presencia para tu sed,
probablemente partirá
esta ausencia que te bebe.
Cenizas
La noche se astilló de estrellas
mirándome alucinada
el aire arroja odio
embellecido su rostro
con música.
Pronto nos iremos
Arcano sueño
antepasado de mi sonrisa
el mundo está demacrado
y hay candado pero no llaves
y hay pavor pero no lágrimas.
¿Qué haré conmigo?
Porque a Ti te debo lo que soy
Pero no tengo mañana
Porque a Ti te…
La noche sufre.
Cuarto solo
Si te atreves a sorprender
la verdad de esta vieja pared;
y sus fisuras, desgarraduras,
formando rostros, esfinges,
manos, clepsidras,
seguramente vendrá
una presencia para tu sed,
probablemente partirá
esta ausencia que te bebe.

Exilio
A Raúl Gustavo Aguirre
Esta manía de saberme ángel,
sin edad,
sin muerte en qué vivirme,
sin piedad por mi nombre
ni por mis huesos que lloran vagando.
¿Y quién no tiene un amor?
¿Y quién no goza entre amapolas?
¿Y quién no posee un fuego, una muerte,
un miedo, algo horrible,
aunque fuere con plumas,
aunque fuere con sonrisas?
Siniestro delirio amar a una sombra.
La sombra no muere.
Y mi amor
sólo abraza a lo que fluye
como lava del infierno:
una logia callada,
fantasmas en dulce erección,
sacerdotes de espuma,
y sobre todo ángeles,
ángeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza.

Hija del viento

Han venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencias,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.

Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma
porque no hay nadie.

Tú lloras debajo del llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.

Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.

Hablo de mí

(A 45 años de la muerte de Alejandra Pizarnik)

¿ADÓNDE FUE LA OBRERA ENAMORADA?
la alucinada con su “maleta de piel de pájaro” huye de sí misma con un cuchillo en la memoria.

¿FUE AL AIRE LA OBRERA ENAMORADA?
el aire me castiga el ser
detrás del aire hay monstruos
que beben de mi sangre.

LA OBRERA DE LA PALABRA MURIÓ
la sombra no muere.

¿POR QUÉ CAMINITO SE FUE?
he dado el salto de mí al alba

¿SE FUE POR EL CAMINO QUE LOS DÍAS OSCUROS TEJEN / COMO HORMIGAS DESESPERADAS IGUALES?
sólo buscaba un lugar más o menos propicio para vivir, quiero decir un sitio pequeño donde cantar y poder llorar tranquila a veces.

¿COMO VAIVÉN DE PASES CIEGOS EN UN CUARTO?
la pequeña viajera
moría explicando su muerte

¿TENDRÍA LA OBRERA POCA LUZ?
la luz es demasiado grande
para mi infancia

¿Y QUIÉN LE QUITÓ LA LUZ…

Ver la entrada original 299 palabras más

EPITAFIO POR FANNY JEM WONG

Me ahogo en mis penas,
desolado veneno amargo
que crece y me mata de a pocos.
El concierto de lamentos
rompe los cristales,
mis azules pensamientos
golpean tu puerta
y las ventanas se empañan
sudando sangre negra.

DETRAS DEL MURO OSCURIDAD-DOLOR (470)

EPITAFIO POR  FANNY JEM WONG

Suenan tétricas las notas
de la vieja arpa
La luna muestra lo que encierra
en su lado más oscuro.
Visto de negro
y el Dios de los vientos
mece enfurecido mis cabellos.

1 Fragmento de Epitafio Por Fanny Jem Wong
EPITAFIO POR  FANNY JEM WONG

Se escuchan “In crescendo”
desazón y penas,
notas oscuras,
sangran miserias,
cierro los dedos,
no tienen fuerzas.

2 Fragmento de Epitafio Por Fanny Jem Wong
EPITAFIO POR  FANNY JEM WONG

Velas negras encendidas
alrededor de mi lecho,
un cirio rojo quemándome
las entrañas y los sesos.
Sensaciones funestas,
pecho abierto,
dagas de fuego
apretadas contra el alma.

3 Fragmento de Epitafio Por Fanny Jem Wong
EPITAFIO POR  FANNY JEM WONG

Ritual necrofílico en el que invoco
destrozar carnes y huesos,
todas las estrellas de mi universo ,
maldita noche dantesca.
El corazón amordazado
grita silencioso, desangrándose
partiéndose en miles de fragmentos
acosado, sin remedio.

4 Fragmento de Epitafio Por Fanny Jem Wong
EPITAFIO POR  FANNY JEM WONG

Muera esta noche
el absurdo símbolo del amor
Adormecida la mente
se ofusca, se estrecha.
El dolor denso avanza
hacia la conciencia,
se desbarata toda luz ,
el cuerpo se hace pesado.

5 Fragmento de Epitafio Por Fanny Jem Wong
EPITAFIO POR  FANNY JEM WONG

No hay calidez en tus brazos,
no quieres existir.
Ni intimidad para lágrimas y sollozos,
nada se respeta,
todo es profanado ,burlado …

6 Fragmento de Epitafio Por Fanny Jem Wong
EPITAFIO POR  FANNY JEM WONG

Mis lunas desorbitadas
saltan de sus orbitas  inflamadas.
Un bello ángel cree tener las respuestas
o quizás la llave de oro que abra la jaula.
No puede ver que el colibrí
agoniza entre sus manos.

7 Fragmento de Epitafio Por Fanny Jem Wong
EPITAFIO POR  FANNY JEM WONG

Pobre y tierno ángel
solo puede mirar al ave destrozarse
o abrir la ventana
e imaginar que la libero.
Enredada estoy,
maleza putrefacta y oscura,
ni siquiera asfixias , ni asqueas.
El antiguo concierto
sigue su ancestral partitura.
El cuerpo se va separando
en pedazos de carnes y huesos.

8 Fragmento de Epitafio Por Fanny Jem Wong
EPITAFIO POR  FANNY JEM WONG

Concierto espeluznante,
noche de muerte sin resurrección
La preciosa copa yace colmada
de sangre coagulada,
cenizas cubriéndome
de los pies a la cabeza,
fría habitación oscura ,
vacía en actitud de olvido.

9 Fragmento de Epitafio Por Fanny Jem Wong
EPITAFIO POR  FANNY JEM WONG

Cuerdas de tripa humana
gritan su desventura
Hermosas melodías
de marchas fúnebres
parecieran decir:
-No digas amor más nada
Todo debe acabar de prisa
no es tiempo de trinos.
¡Duerme, duerme que ya nada existe!

10 Fragmento de Epitafio Por Fanny Jem Wong
EPITAFIO POR  FANNY JEM WONG

Me tienes muerta atada a un tiempo
que dejo de ser mío.
Hoy solo sé que a pesar
de mil grilletes
me alejaré hacia la cortinas de flores
que a lo lejos llaman.
La caja negra retumba,
escucho y veo gentes
Rostros que ni conozco , dicen:
-Ven de prisa
-No escuches más conciertos de mentiras.

11 Fragmento de Epitafio Por Fanny Jem Wong
EPITAFIO POR  FANNY JEM WONG

El pánico pugna por brotar
en grandes borbotones
Estoy vacía de tanto haberte amado
príncipe oscuro.
Ni siquiera tu rostro
he visto en mis sueños,
Ni tu voz me es familiar
cuando el sol se apaga.
Solo imágenes amorfas
dicen que fuiste mi amor.

12 Fragmento de Epitafio Por Fanny Jem Wong
EPITAFIO POR  FANNY JEM WONG

Tú , sueño oscuro
me empujas hacia precipicios.
Tú , me abandonas
en medio de la oscuridad
sin comprender nada,
como si fuese yo un feto.

13 Fragmento de Epitafio Por Fanny Jem Wong
EPITAFIO POR  FANNY JEM WONG

No pretendo ser tu dueña,
tampoco tu esclava
Sueños de amaneceres,
inquietantes imágenes
recree en tu mente
hasta incendiar tus cimientes,
hasta reventarte de placeres descontrolados
en donde las prácticas sexuales
resultaban consuelos.

14 Fragmento de Epitafio Por Fanny Jem Wong
EPITAFIO POR  FANNY JEM WONG

Días de risas y otros de angustias desmedidas,
de esperas inútiles
en donde se marchitaban
las yemas de los dedos
mientras mi alma se escogía.
La maleza ensucia de mentiras lo que oculta
y me hunde cual pantano
en fango ponzoñoso.

15 Fragmento de Epitafio Por Fanny Jem Wong
EPITAFIO POR  FANNY JEM WONG

Mi alma canta moribunda
sin que me crean
Hoy es noche de concierto
– Vida mía, no luzco de gala
Ni los rizos que tanto amaste
están dorados,
se vuelven blancos
y mi piel morada, muy morada.

16 Fragmento de Epitafio Por Fanny Jem Wong
EPITAFIO POR  FANNY JEM WONG

Me ahogo en mis penas,
desolado veneno amargo
que crece y me mata de a pocos.
El concierto de lamentos
rompe los cristales,
mis azules pensamientos
golpean tu puerta
y las ventanas se empañan
sudando sangre negra.

17 Fragmento de Epitafio Por Fanny Jem Wong
Tengo amores por miles,
caricias todas
pero nada me alcanza ,
solo tu amor nefasto,
odiosa fealdad que me hace
prisionera de mis verdades.

18 Fragmento de Epitafio Por Fanny Jem Wong
EPITAFIO POR  FANNY JEM WONG

La sangre fluye rabiosa
sobre la estola de las ausencias
Llevo los zapatos gastados
por las rocas del viejo camino.
Ni siquiera tengo el consuelo
de mis antiguos laberintos,
una fuerte roca partió hace mucho
todos mis espejos,
solo una manta repleta
de azules penas cubren del frío.

19 Fragmento de Epitafio Por Fanny Jem Wong
¡Oh, malditos dioses duermen sobre sus glorias!
Mis huesos crispan,
se destrozan hasta el mismo tuétano
Malditos dioses que retozan
sobre sus nubes y no miran.
¡Mírenme beber mi propia sangre!
y morderme las entrañas….
Rían jubilosos ante mi degradación,
miren mis ojos perdidos
miren mi fealdad, tembloroso mi pecho,
muerte tangible acercándose al cuerpo.

20 Fragmento de Epitafio Por Fanny Jem Wong
EPITAFIO POR  FANNY JEM WONG

No necesito la protección
de quienes nunca me amaron.
Ni proyectar mi rabia contra nadie,
que no sea yo misma.
Hasta que pueda descansar
sobre la tierra húmeda.

21 Fragmento de Epitafio Por Fanny Jem Wong
EPITAFIO POR  FANNY JEM WONG

Hoy solo quiero dejar de ser cobarde
y partir amor
porque solo se muere una vez
y no será contigo…no será contigo…
Jem Wong
26.07.05
(Jemwong)
Reeditado en el 2010

MARCHA FUNEBRE POR FANNY JEM WONG

Horribles serpientes pugnan

por morderme los talones,

quizás detenga mi camino

me harte de correr, estoy cansada.

Fanny Jem Wong

558774_481373118582461_227057181_n

MARCHA FUNEBRE

 La muerte danza  en la habitación

madrugada  gritos  y copas

todos sacan de sus bolsillos 

escandalosas carcajadas.

No solo despiertan al  cadáver

también a mí  para que escriba,

quizás hoy  vio más muerto que dormido-

y penetro en la verdad ,liberándose  del dolor.

Lo siento por Ud. que despertó tarde,

la muerte no cambia los hechos,

el no decir ¡Basta! Le hizo cómplice

Descanse en paz, nada me debe…

Los dominios del corazón

poseen caminos realmente extraños.

Márchese tranquilo, más allá de los opuestos,

mi padre  lo espera ,frente al estanque de lotos.

Aquí quedo  yo  rodeada de necios,

conocidos y extraños,  a fin de cuentas

la sangre no  hermana a los ciegos

cuando la envidia y el egoísmo crecen.

Horribles serpientes pugnan

por morderme los talones,

quizás detenga  mi camino

me harte de correr,  estoy cansada.

Fanny Jem Wong

21-04-2013

A HELENA POR EDGARD ALLAN POE

EDGAR ALLAN POE

A HELENA POR

Te vi a punto.
Era una noche de julio,
Noche tibia y perfumada,
Noche diáfana…

De la luna plena límpida,
Límpida como tu alma,
Descendían
Sobre el parque adormecido
Gráciles velos de plata.

Ni una ráfaga
El infinito silencio
Y la quietud perturbaban
En el parque…

Evaporaban las rosas
Los perfumes de sus almas
Para que los recogieras
En aquella noche mágica;
Para que tú los gozases
Su último aliento exhalaban
Como en una muerte dulce,
Como en una muerte lánguida,
Y era una selva encantada,
Y era una noche divina
Llena de místicos sueños
Y claridades fantásticas.

Toda de blanco vestida,
Toda blanca,
Sobre un ramo de violetas
Reclinada
Te veía
Y a las rosas moribundas
Y a ti, una luz tenue y diáfana
Muy suavemente
Alumbraba,
Luz de perla diluida
En un éter de suspiros
Y de evaporadas lágrimas.

¿Qué hado extraño
(¿Fue ventura? ¿Fue desgracia?)
Me condujo aquella noche
Hasta el parque de las rosas
Que exhalaban
Los suspiros perfumados
De sus almas?

Ni una hoja
Susurraba;
No se oía
Una pisada;
Todo mudo,
Todo en sueños,
Menos tú y yo
-¡Cuál me agito
Al unir las dos palabras! –
Menos tú y yo… De repente
Todo cambia.
¡Oh, el parque de los misterios!
¡Oh, la región encantada!

Todo, todo,
Todo cambia.
De la luna la luz límpida
La luz de perla se apaga.
El perfume de las rosas
Muere en las dormidas auras.
Los senderos se oscurecen.
Expiran las violas castas.
Menos tú y yo, todo huye,
Todo muere,
Todo pasa…
Todo se apaga y extingue
Menos tus hondas miradas.

¡Tus dos ojos donde arde tu alma!
Y sólo veo entre sombras
Aquellos ojos brillantes,
¡Oh mi amada! Todo, todo,
Todo cambia.

De la luna la luz límpida
La luz de perla se apaga.
El perfume de las rosas
Muere en las dormidas auras.
Los senderos se oscurecen.
Expiran las violas castas.
Menos tú y yo, todo huye,
Todo muere,
Todo pasa…

Todo se apaga y extingue
Menos tus hondas miradas.
¡Tus dos ojos donde arde tu alma!
Y sólo veo entre sombras
Aquellos ojos brillantes,
¡Oh mi amada!

¿Qué tristezas irreales,
Qué tristezas extrahumanas!
La luz tibia de esos ojos
Leyendas de amor relata.
¡Qué misteriosos dolores,
Qué sublimes esperanzas,
Qué mudas renunciaciones
Expresan aquellos ojos
que en la sombra
Fijan en mí su mirada!

Noche oscura. Ya Diana
Entre turbios nubarrones,
Lentamente,
Hundió la faz plateada,
Y tú sola
En medio de la avenida,
Te deslizas
Irreal, mística y blanca,
Te deslizas y te alejas incorpórea
Cual fantasma.
Sólo flotan tus miradas.
¡Sólo tus ojos perennes,
Tus ojos de honda mirada
Fijos quedan en mi alma!

A través de los espacios y los tiempos,
Marcan,
Marcan mi sendero
Y no me dejan
Cual me dejó la esperanza.
Van siguiéndome, siguiéndome
Como dos estrellas cándidas;
Cual fijas estrellas dobles
En los cielos apareadas
En la noche solitaria.

Ellos solos purifican
Mi alma toda con sus rayos
Y mi corazón abrasan,
Y me prosterno ante ellos
Con adoración extática,
Y en el día
No se ocultan
Cual se ocultó mi esperanza.

De todas partes me siguen
Mirándome fijamente
Con sus místicas miradas.
Misteriosas, divinales
Me persiguen sus miradas
Como dos estrellas fijas,
Como dos estrellas tristes,
¡Como dos estrellas blancas!

EL POEMA LO ESCRIBIRÁS TÚ POR FANNY JEM WONG

No habrá nadie
que escuche tu voz.

No habrá más quién
en tus noches te aguarde.

Solo seré el frío abrazo
que te sobresalte.

EL POEMA LO ESCRIBIRÁS TÚ

Mañana amor,
no digas que tu alma
no encuentra consuelo.

Hay cosas que cuando parten
nunca regresan.

No habrá nadie
que escuche tu voz.

No habrá más quién
en tus noches te aguarde.

Solo seré el frío abrazo
que te sobresalte.

09.03.05

FANNY JEM WONG
23.06.05

Posted by FANNY JEM WONG

RIMBAUD

RIMBAUD
RIMBAUD

Reseña biográfica

El ángel y el niño

El nuevo año ha consumido ya la luz del primer día;

luz tan agradable para los niños, tanto tiempo esperada y tan pronto olvidada,

y, envuelto en sueño y risa, el niño adormecido se ha callado…

Está acostado en su cuna de plumas; y el sonajero ruidoso calla, junto a él, en el suelo.

Lo recuerda y tiene un sueño feliz:

tras los regalos de su madre, recibe los de los habitantes del cielo.

Su boca se entreabre, sonriente, y parece que sus labios entornados invocan a Dios.

Junto a su cabeza, un ángel aparece inclinado:

espía los susurros de un corazón inocente y, como colgado de su propia imagen,

contempla esta cara celestial: admira sus mejillas, su frente serena, los gozos de su alma,

esta flor que no ha tocado el Mediodía :

«¡Niño que a mí te pareces, vente al cielo conmigo! Entra en la morada divina;

habita el palacio que has visto en tu sueño;

¡eres digno! ¡Que la tierra no se quede ya con un hijo del cielo!

Aquí abajo, no podemos fiamos de nadie; los mortales no acarician nunca con dicha sincera;

incluso del olor de la flor brota un algo amargo;

y los corazones agitados sólo gozan de alegrías tristes;

nunca la alegría reconforta sin nubes y una lágrima luce en la risa que duda.

¿Acaso tu frente pura tiene que ajarse en esta vida amarga, las preocupaciones turbar

los llantos de tus ojos color cielo y la sombra del ciprés dispersar las rosas de tu cara?

¡No ocurrirá! te llevaré conmigo a las tierras celestes,

para que unas tu voz al concierto de los habitantes del cielo.

Velarás por los hombres que se han quedado aquí abajo.

¡Vamos! Una Divinidad rompe los lazos que te atan a la vida.

¡Y que tu madre no se vele con lúgubre luto;

que no mire tu féretro con ojos diferentes de los que miraban tu cuna;

que abandone el entrecejo triste y que tus funerales no entristezcan su cara,

sino que lance azucenas a brazadas,

pues para un ser puro su último día es el más bello!»

De pronto acerca, leve, su ala a la boca rosada…

y lo siega, sin que se entere, acogiendo en sus alas azul cielo el alma del niño,

llevándolo a las altas regiones, con un blando aleteo.

Ahora, el lecho guarda sólo unos miembros empalidecidos, en los que aún hay belleza,

pero ya no hay un hálito que los alimente y les dé vida.

Murió… Mas en sus labios, que los besos perfuman aún, se muere la risa,

y ronda el nombre de su madre;

y según se muere, se acuerda de los regalos del año que nace.

Se diría que sus ojos se cierran, pesados, con un sueño tranquilo.

Pero este sueño, más que nuevo honor de un mortal,

rodea su frente de una luz celeste desconocida,

atestiguando que ya no es hijo de la tierra, sino criatura del Cielo.

¡Oh! con qué lágrimas la madre llora a su muerto

¡cómo inunda el querido sepulcro con el llanto que mana!

Mas, cada vez que cierra los ojos para un dulce sueño,

le aparece, en el umbral rosa del cielo, un ángel pequeñito que disfruta

llamando a la dulce madre que sonríe al que sonríe.

De pronto, resbalando en el aire, en tomo a la madre extrañada,

revolotea con sus alas de nieve

y a sus labios delicados une sus labios divinos.