Mario Benedetti. Los espejos, las sombras

No podrás ignorarlos
Egos le ignorarán
No lograrás desprestigiar su piel
Porque será de estreno y maravilla
Ni siquiera podrá vituperar mi rostro
Porque ya estaré fuera de tu alcance
Diciéndole a otra luna de impersonal herrumbre
Lo que una vez te dije con jactancia y recelo.

He venido con todos mis enigmas
He venido con todos mis fantasmas
He venido con todos mis amores.

 

Mario Benedetti.
Los espejos, las sombras

Y las sombras que cruzan los espejos.
Vicente Huidobro

Es tan fácil nacer en sitios que no existen
Y sin embargo fueron brumosos y reales
Por ejemplo mi sitio, mi marmita de vida
Mi suelta de palomas conservaba
Una niebla capaz de confundir las brújulas
Y atravesar de tarde los postigos
Todo en el territorio de aquella infancia breve
Con la casa en la loma cuyo dueño
Cara un tal Valentín del Escobar
Y el nombre era sonoro me atraían
Las paredes tan blancas y rugosas
Ahí descubrí el lápiz como Colón su América
Sin saber que era lápiz y mientras lo empuñaba
Alguien hacía muecas al costado de un biombo
Para que yo comiera pero yo no comía.

Después es la estación y es el ferrocarril
Me envuelven en la manta de viaje y de calor
Y había unas mangueras largas ágiles
Que lavaban la noche en los andenes.

Las imágenes quedan como en un incunable
Que sólo yo podría descifrar
Puesto que soy el único especialista en mí
Y sin embargo cuando regresé
Apenas treinta y dos años más tarde
No había andén ni manta ni paredes rugosas
Ya nadie recordaba la casa en la lomita
Tampoco a Valentín del Escobar
Quizá sea por eso que no puedo creer
En pueblo tan ceñido tan variable
Sin bruma que atraviese los postigos
Y confunda las brújulas
Un paso de los toros enmendado
Que no tiene ni biombo ni mangueras.

El espejo tampoco sabe nada
Con torpeza y herrumbre ese necio repite
Mi pescuezo mi nuez y mis arrugas
Debe haber pocas cosas en el mundo
Con menos osadía que un espejo.

En mis ojos amén de cataratas
Y lentes de contacto con su neblina propia
Hay rehenes y brujas
Espesas telarañas sin arañas
Hay fiscales y jueces
Disculpen me quedé sin defensores
Hay fiscales que tiemblan frente a los acusados
Y jueces majaderos como tías
O deshumanizados como atentos verdugos
Hay rostros arduos y fugaces
Otros triviales pero permanentes
Hay criaturas y perros y gorriones
Que van garúa arriba ensimismados
Y un sosías de dios que pone cielos
Sobre nuestra mejor abolladura
Y tampoco el espejo sabe nada
De por qué lo contemplo sin rencor y aburrido.

Y así de noche en noche
Así de nacimiento en nacimiento
De espanto en espantajo
Van o vamos o voy con las uñas partidas
De arañar y arañar la infinita corteza.

Más allá del orgullo los árboles quedaron
Quedaron los presagios las fogatas
Allá atrás allá atrás
Quién es tan memorioso
Ah pero la inocencia ese búfalo herido
Interrumpe o reanuda
La fuga o cacería
De oscuro desenlace.

Todos mis domicilios me abandonan
Y el botín que he ganado con esas deserciones
Es un largo monólogo en hiladas
Turbado peregrino garrafal
Contrito y al final desmesurado
Para mi humilde aguante

Me desquito clavándole mi agüero
Me vengo espolvoreándolo de culpas
Pero la soledad
Esa guitarra
Esa botella al mar
Esa pancarta sin muchedumbrita
Esa efemérides para el olvido
Oasis que ha perdido su desierto
Flojo tormento en espiral
Cúpula rota y que se llueve
Ese engendro del prójimo que soy
Tierno rebuzno de la angustia
Farola miope.

Tímpano
Ceniza
Nido de águila para torcazas
Escobajo sin uvas
Borde de algo importante que se ignora
Esa insignificante libertad de gemir
Ese carnal vacío
Ese naipe sin mazo
Ese adiós a ninguna
Esa espiga de suerte
Ese hueco en la almohada
Esa impericia
Ese sabor grisáceo
Esa tapa sin libro
Ese ombligo inservible
La soledad en fm
Esa guitarra
De pronto un día suena repentina y llamante
Inventa prójimas de mi costilla
Y hasta asombra la sombra
Que me cuentan.

En verdad en verdad os digo que
Nada existe en el mundo como la soledad
Para buscarnos tierna compañía
Cohorte escolta gente caravana

Y el espejo ese apático supone
Que uno está solo sólo porque rumia
En cambio una mujer cuando nos mira sabe
Que uno nunca está solo aunque lo crea
Ah por eso hijos míos si debéis elegir
Entre una muchacha y un espejo
Elegid la muchacha.

Cómo cambian los tiempos y el azogue
Los espejos ahora vienen antinarcisos
Hace cuarenta años la gente los compraba
Para sentirse hermosa para saberse joven
Eran lindos testigos ovalados
Hoy en cambio son duros enemigos
Cuadrados de rencor bruñidos por la inquina
Nos agravian mortifican zahieren
Y como si tal cosa pronuncian su chispazo
Mencionan lustros y colesterol
Pero no las silvestres bondades de estraperlo
La lenta madurez esa sabiduría
La colección completa de delirios
Nada de eso solamente exhuman
Las averías del pellejo añejo
El desconsuelo y sus ojeras verde
La calvicie que empieza o que concluye
Los párpados vencidos siniestrados
Las orejas mollejas la chatura nasal
Las vacantes molares las islas del eczema.

Pero no hay que huir despavorido
Ni llevarle el apunte a ese reflejo
Nadie mejor que yo
Para saber que miente.

No caben en su estanque vertical
Los que fui los que soy los que seré
Siempre soy varios en parejos rumbos
El que quiere asomarse al precipicio
El que quiere vibrar inmóvil como un trompo
El que quiere respirar simplemente.

Será que nada de eso está en mis ojos
Nadie sale a pedir el vistobueno
De los otros que acaso y sin acaso
También son otros y en diversos rumbos
El que aspira a encontrarse con su euforia
El que intenta ser flecha sin el arco
El que quiere respirar simplemente
Será que nada de eso está en mi ceño
En mis hombros mi boca mis orejas
Será que ya no exporto dudas ni minerales
No genera divisas mi conducta
Tiene desequilibrios mi balanza de pagos
La caridad me cobra intereses leoninos
Y acaparo dolor para el mercado interno.

Será que nada de eso llega al prójimo
Pero yo estoy hablando del y con el espejo
Y en su luna no hay prójima y si hay
Será tina entrometida que mira sobre mi hombro.

Los prójimos y prójimas no están el el luciente
Sencillamente son habitantes de mí
Y bueno se establecen en mí como pamperos
Como arroyos o como burbujas.

Por ejemplo las dudas no están en el espejo
Las dudas que son meras preconfianzas
Por ejemplo los miércoles no están
Ya que el espejo es un profesional
De noches sabatinas y tardes domingueras
Los miércoles de miércoles quien se le va a arrimar
Pedestre o jadeante
Inhumano y cansado
Con la semana a medio resolver
Las tardes gordas de preocupaciones
El ómnibus oliendo a axila de campeón.

Los insomnios no caben por ejemplo
No son frecuentes pero sí poblados
De canciones a trozos
De miradas que no eran para uno
Y alguna que otra bronco no del todo prevista
De ésas que consumen la bilis del trimestre.

Tampoco aquellos tangos en los que uno sujeta
En suave diagonal la humanidad contigua
Y un magnetismo cálido y a la vez transitorio
Consterna los gametos sus ene cromosomas
Y entre corte y cortina se esparcen monosílabos
Y tanto las pavadas aleluya
Como las intuiciones aleluya aleluya
Derriban las fronteras ideológicas.

Verbigracia qué puede rescatar el espejo
De una ausencia tajante
Una de esas ausencias que concurren
Que numeran sus cartas
Y escriben besos, ay, de amor remoto.

Qué puede qué podría reconocer carajo
De las vidas y vidas que ya se me murieron
Esos acribillados esos acriborrados
Del abrazo y el mapa y los boliches
O los que obedecieron a su corazonada
Hasta que el corazón les explotó en la mano
Sea en el supermarket de la mala noticia
O en algún pobre rancho de un paisaje sin chau.

Poco puede conocer de los rostros
Que no fueron mi rostro y sin embargo
Siguen estando en mí
Y menos todavía
De los desesperantes terraplenes
Que traté de subir o de bajar
Esos riesgos minúsculos que parecen montañas
Y los otros los graves que salvé como un sordo
Así hasta que la vida quedó sin intervalos
Y la muerte quedó sin vacaciones
Y mi piel se quedó sin otras pieles
Y mis brazos vacíos como mangas
Declamaron socorro para el mundo.

En la esquina del triste no hay espejo
Y lo que es
Más austero
No hay auxilio
Por qué será que cunden las alarmas
Y no hay manera ya de descundirlas.

El país tiene heridas grandes como provincias
Y hay que aprender a andar sobre sus bordes
Sin vomitar en ellas ni caer como bolos
Ni volverse suicida o miserable
Ni decir no va más
Porque está yendo
Y exportamos los huérfanos y viudas
Como antes la lana o el tasajo.

En el muelle del pobre no hay espejo
Y lo que es
Más sencillo
No hay adioses.

Los tratemos que estaban en el límite
Las muchachas que estaban en los poemas
Asaltaron de pronto el minuto perdido
Y se desparramaron como tinta escarlata
Sobre las ínfulas y los sobornos
Metieron sus urgencias que eran gatos
En bolsas de arpillera
Y cuando las abrieron aquello fue un escándalo
La fiesta prematura
Igual que si se abre una alcancía.

Hacía tanto que éramos comedidos y cuerdos
Que no nos vino mal este asedio a la suerte.

Los obreros en cambio no estaban en los poemas
Estaban en sus manos nada más
Que animan estructuras telas fibras
Y cuidan de su máquina oh madre inoxidable
Y velan su garganta buje a buje
Y le toman el pulso
Y le vigilan la temperatura
Y le controlan la respiración
Y aquí atornillan y desatornillan
Y allí mitigan ayes y chirridos y ecos
O escuchar sus maltrechas confidencias
Y por fin cuando suena el pito de las cinco
La atienden la consuelan y la apagan.

Los obreros no estaban en los poemas
Pero a menudo estaban en las calles
Con su rojo proyecto y con su puño
Sus alpargatas y su humor de lija
Y su beligerancia su paz y su paciencia
Sus cojones de clase
Qué clase de cojones
Sus olas populares
Su modestia y su orgullo
Que son casi lo mismo.

Las muchachas que estaban en los poemas
Los obreros que estaban en las mulos
Hoy están duros en la cárcel, firmes
Como las cuatro barras que interrumpen el cielo.

Pero habrá otro tiempo
Es claro que habrá otro
Habrá otro tiempo porque el tiempo vuela
No importa que ellas y ellos no estén en el espejo
El tiempo volará
No como el cóndor
Ni como el buitre ni como el albatros
Ni como el churrinche ni como el venteveo
El tiempo volará como la historia
Esa ave migratoria de atlas fuertes
Que cuando Ilega es para quedarse.

Y por fin las muchachas estarán en las mulos
Y por fin los obreros estarán en los poemas
Ay espejo ignorás tanta vida posible
Tenés mi soledad
Vaya conquista
En qué mago atolón te obligaste a varar
Hay un mundo de amor que te es ajeno
Así no te quedes mirando más mirada
La modorra no escucha campanas ni promesas
Tras de mí sigue habiendo un pedazo de historia
Y yo tengo la llave de ese cobre barato
Pero atrás, más atrás
O adelante, mucho más adelante
Hay una historia plena
Una patria en andamios con banderas posibles
Y todo sin oráculo y sin ritos
Y sin cofre y sin llave
Simplemente una patria.

Ay espejo las sombras que te cruzan
Son mucho más corpóreas que mi cuerpo depósito
El tiempo inagotable hace sus propios cálculos
Y yo tengo pulmones y recuerdos y nuca
Y otras abreviaturas de lo frágil
Quizá una vez te quiebres
Dicen que es mala suerte
Pero ningún espejo pudo con el destino
O yo mismo me rompa sin que vos te destruyas
Y sea así otra sombra que te cruce.

Pero espejo, ya tuve como dieciocho camas
En los tres años últimos de este gran desparramo
Como todas las sombras pasadas o futuras
Soy nómada y testigo y mirasol
Dentro de tres semanas tal vez me vaya y duerma
En mi cama vacía número diecinueve
No estarás para verlo
No estaré para verte,

En otro cuarto neutro mengano y transitorio
También habrá un espejo que empezará a
Escrutarme
Tan desprolijamente como vos
Y aquí en este rincón duramente tranquilo
Se instalará otro huésped temporal como yo
O acaso dos amantes recién homologados
Absortos en su canje de vergüenzas
Con fragores de anule e isócronos vaivenes.

No podrás ignorarlos
Egos le ignorarán
No lograrás desprestigiar su piel
Porque será de estreno y maravilla
Ni siquiera podrá vituperar mi rostro
Porque ya estaré fuera de tu alcance
Diciéndole a otra luna de impersonal herrumbre
Lo que una vez te dije con jactancia y recelo.

He venido con todos mis enigmas
He venido con todos mis fantasmas
He venido con todos mis amores.

Y antes de que me mire
Como vos me miraste
Con ojos que eran sello parodia de mis ojos
Soltaré de una vez el desafío.

Ay espejo cuadrado
Nuevo espejo de hotel y lejanía
Aquí estoy
Ya podés
Empezar a ignorarme.

 

POR SIEMPRE BENEDETTI

En su obra poética se vieron igualmente reflejadas las circunstancias políticas y vivenciales del exilio uruguayo y el regreso a casa: La casa y el ladrillo, 1977; Vientos del exilio, 1982; Geografías, 1984; Las soledades de Babel, 1991. En teatro denunció la institución de la tortura con Pedro y el capitán (1979), y en el ensayo ha hecho comentarios de literatura contemporánea en libros como Crítica cómplice (1988). Reflexionó sobre problemas culturales y políticos en El desexilio y otras conjeturas (1984), libro que recoge su labor periodística desplegada en Madrid.

Mario Benedetti

(Paso de los Toros, 1920 – Montevideo, 2009) Escritor uruguayo. Mario Benedetti fue un destacado poeta, novelista, dramaturgo, cuentista y crítico, y, junto con Juan Carlos Onetti, la figura más relevante de la literatura uruguaya de la segunda mitad del siglo XX. En marzo de 2001 recibió el Premio Iberoamericano José Martí en reconocimiento a toda su obra. Fue Director del Departamento de Literatura Hispanoamericana de la Facultad de Humanidades y Director del Centro de Investigación Literaria en La Habana.

En la obra de Mario Benedetti pueden diferenciarse al menos dos periodos marcados por sus circunstancias vitales, así como por los cambios sociales y políticos de Uruguay y el resto de América Latina. En el primero, Benedetti desarrolló una literatura realista de escasa experimentación formal, sobre el tema de la burocracia pública, a la cual él mismo pertenecía, y el espíritu pequeño-burgués que la anima.


Mario Benedetti

Realizó varios trabajos antes de 1945, año en que inició su oficio de periodista en La Mañana, El Diario y Tribuna Popular, entre otros. El gran éxito de sus libros poéticos y narrativos, desde Poemas de la oficina, 1956 y Montevideanos, 1959, se debió al reconocimiento de los lectores en el retrato social y en la crítica, en gran medida de índole ética, que el escritor formulaba. Esta actitud tuvo como resultado un ensayo ácido y polémico: El país de la cola de paja (1960), y su consolidación literaria en dos novelas importantes: La tregua (1960), historia amorosa de fin trágico entre dos oficinistas, y Gracias por el fuego (1965), que constituye una crítica más amplia de la sociedad nacional, con la denuncia de la corrupción del periodismo como aparato de poder.

En el segundo periodo de este autor, sus obras se hicieron eco de la angustia y la esperanza de amplios sectores sociales por encontrar salidas socialistas a una América Latina subyugada por represiones militares. Durante más de diez años, Mario Benedetti vivió en Cuba, Perú y España como consecuencia de esta represión. Su literatura se hizo formalmente más audaz. Escribió una novela en verso: El cumpleaños de Juan Ángel (1971), así como cuentos fantásticos: La muerte y otras sorpresas (1968). Trató el tema del exilio en la novela Primavera con una esquina rota (1982).

En su obra poética se vieron igualmente reflejadas las circunstancias políticas y vivenciales del exilio uruguayo y el regreso a casa: La casa y el ladrillo, 1977; Vientos del exilio, 1982; Geografías, 1984; Las soledades de Babel, 1991. En teatro denunció la institución de la tortura con Pedro y el capitán (1979), y en el ensayo ha hecho comentarios de literatura contemporánea en libros como Crítica cómplice (1988). Reflexionó sobre problemas culturales y políticos en El desexilio y otras conjeturas (1984), libro que recoge su labor periodística desplegada en Madrid.

En 1997 publicó la novela Andamios, de marcado signo autobiográfico, en la que da cuenta de las impresiones que siente un escritor uruguayo cuando, tras muchos años de exilio, regresa a su país. En 1998 regresó a la poesía con La vida, ese paréntesis y en el mes de mayo del año siguiente obtuvo el VIII Premio de Poesía Iberoamericana Reina Sofía. En 1999 publicó el séptimo de sus libros de relatos, Buzón de tiempo, integrado por treinta textos. Ese mismo año vio la luz su Rincón de haikus, clara muestra de su dominio de este género poético japonés de signo minimalista tras entrar en contacto con él años atrás gracias a Cortázar.

En 2003 Mario Benedetti presentó un nuevo libro de relatos: El porvenir de mi pasado. Al año siguiente publicó Memoria y esperanza, una recopilación de poemas, reflexiones y fotografías que resumen las cavilaciones del autor sobre la juventud. También en 2004 se publicó en Argentina el libro de poemas Defensa propia. Ese mismo año fue investido doctor “honoris causa” por la Universidad de la República del Uruguay. Durante la ceremonia de investidura recibió un calurosísimo homenaje de sus compatriotas.

FUENTE

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/benedetti.htm

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REGALOS DEL CAZADOR DE VERSOS

Duérmete sobre mis dolores
si mis dolores no te queman,
amárrate a mis alas,
acaso mis alas te llevan,
endereza mis deseos,
acaso te lastima su pelea.

Tú eres lo único que tengo
desde que perdí mi tristeza!
Desgárrame como una espada
o táctame como una antena!

Bésame,

Solo el camino tu has escogido.
Un camino agitado,
ninguna vuelta.
Un día, el que tu encontrarás,
tu encenderas tu luz otra vez.
No lo sabes.
No dejes escapar la oportunidad.
Sigue a tu corazón.
Deja ventaja de amor por la oscuridad.
Deja detrás un lugar que tu una vez conociste. Creo, creo, creo en ti.
Sigue tus sueños.
Contigo se encuentra un ángel de bondad.
No hay nada que tu no puedas hacer.
Creo, creo, creo en ti
Completamente solo te iras,
completamente solo.
Con el corazón abierto al universo
prosigue tu búsqueda
sin mirar hacia atras.
No esperes que el día se levante.
Soy tu estrella,
voy hasta donde tus sueños te lleven.
Un día lo tocarás si crees, si crees,
si crees en ti.
Soy tu luz
No apagues la llama que llevas en el fondo de ti acuérdate que creo, que creo, que creo en ti
Un día te encontraré Un día tu me encontrarás también
Y cuando te tengo cerca, sé que esto es cierto
http://www.youtube.com/watch?v=RSkdHMApJG4
Cada noche, en mis sueños,
Te veo, te siento.
De esa manera sé que sigues.
Lejos, más allá de la distancia
Y espacio entre nosotros,
Has venido para mostrar que sigues.
 
Cerca, lejos, dondequiera que estés,
Creo que tu corazón aún sigue.
Una vez más, abriste la puerta
Y estás aquí, en mi corazón.
Y mi corazón seguirá y seguirá.

El amor puede tocarnos una vez,
Y durar toda una vida.
Y nunca cesar hasta que ya no estemos.
El amor era cuando te amaba,
Una verdadera oportunidad para guardar.
En mi vida, siempre seguiremos.

Cerca, lejos, dondequiera que estés,
Creo que tu corazón aún sigue.
Una vez más, abriste la puerta
Y estás aquí, en mi corazón.
Y mi corazón seguirá y seguirá.

Estás aquí, no hay nada que temer.
Y sé que mi corazón seguirá.
Permaneceremos así para siempre.
Estás seguro en mi corazón.
Y mi corazón seguirá y seguirá.

http://www.youtube.com/watch?v=WNIPqafd4As

IL CUORE DA LA MIA DONNA

La perdí al caer la noche,
entre tibios destellos de plata
las estrellas incipientes me llamaban,
vaticiniaban la llegada del Alba.
 
La vi alejarse entre la penumbra,
de la incertidumbre
una separación anunciada,
Pasé mil lunas anhelándola
con mi mente impidiendo recordarla.

Quisiera recordar¿quién fue ella?¿Qué fue de mi dama?
Qué abrupto sueño me separó de ella
cuando mi sueño era permanecer a su vera

Pasé mil lunas tratando de recordarla
sintiéndola en mi pecho aún sin poder tocarla
Dejé a un lado que Cupido decidiera jugar sus cartas
cuando mi verdadera carta significaba Esquela

Como tú,ninguna,como la vida que me diste
para permitirme conocer lo que no conocía
Me diste la libertad para conocer,para hacerme sabio
Saber elegir,hoy,tras vivir una vida,decido que te quiero a ti

Nada recuerdo si te pienso, todo lo valgo si te siento
A nada te comparo si te miro, a nada miro si te veo
Ninguna mujer en la tierra es consciente de tu presencia
pero en nuestro pecho siempre vives
Inspiras ese miedo a perder lo que es incierto
Despojas nuestra alma de lo que no es eterno

Por eso te quiero,por eso te amaba aún sin recordarte
Por eso te sentía pese a no verte
Por eso existías,sin que yo supiera por qué
Por eso me reuní contigo al amanecer

Sé que me diste la oportunidad de elegir
Eligiendo viví hasta que todas las opciones
me condujeron hasta ti, eres lo único que no podemos
elegir,sino vivir, lo que me hace distinto a todo cuanto vive

Esque yo te amaba, antes de vivir, de empezar a soñar
y mientras soñaba,soñaba con despertar
y verme de nuevo en tu lecho

Pedro Abad s.XII
Perfume 

Vuelvo a tenerte, amor,
Como si nunca
Te me hubieras ido.
Tus manos me recorren
El rostro suavemente,
Y te oigo la voz en un
Susurro
Que me roza el oído.
Vuelvo a tenerte
Y pienso en el perfume
Que de nuevo me hiere
Aunque el jazmín no exista
 
MEIRA DEL MAR

Arcadia

Y todo se vuelve difícil,
cuando tendría que ser sencillo;
llevar en las palabras prendidas,
racimos de besos en flor,
aullar a la Luna, en su canto,
nuestra canción.
Escribir un camino,
una historia sin comienzo, un cielo…
 
Una ilusión.

No es que muera de amor, muero de ti
Muero de ti, amor, de amor de ti,
De urgencia mía de mi piel de ti,
De mi alma de ti y de mi boca
Y del insoportable que yo soy sin ti.
Muero de ti y de mí, muero de ambos,
De nosotros, de ese,
Desgarrado, partido,
Me muero, te muero, lo morimos.

Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
En mi cama en que faltas,
En la calle donde mi brazo va vacío,
En el cine y los parques, los tranvías,
Los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
Y mi mano tu mano
Y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire
Para que estés fuera de mí,
Y en el lugar en que el aire se acaba
Cuando te echo mi piel encima
Y nos conocemos en nosotros, separados del mundo,
Dichosa, penetrada, y cierto, interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
Entre los dos, ahora, separados,
Del uno al otro, diariamente,
Cayéndonos en múltiples estatuas,
En gestos que no vemos,
En nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor, muero en tu vientre
Que no muerdo ni beso,
En tus muslos dulcísimos y vivos,
En tu carne sin fin, muero de máscaras,
De triángulos obscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
De nuestra muerte, amor, muero, morimos.

En el pozo de amor a todas horas,
Inconsolable, a gritos,
Dentro de mí, quiero decir, te llamo,
Te llaman los que nacen, los que vienen
De atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
Sino morirnos más, hora tras hora,
Y escribirnos y hablarnos y morirnos.
Jaime Sabines
Mujer…


Hay fragancias que llenan los sentidos
como si fueran jazmines, rosas y azucenas,

viajando en el tiempo recuerdo que de ti vengo
Mujer de mirada tierna, serena… y susurros que acarician;
Porque nada detiene tus pasos, tú te vuelves un huracán
cuando de tu alma algo quieren arrancar.

Estás llena de prodigios y virtudes
Mujer… bendecida por Dios,

porque tú puedes dar Vida a la vida.
Hoy… quiero entregarte mi gratitud
porque sabes sanar las heridas del alma,
también calmar esa tempestad que mata;
Mujer… tú que muchas veces no duermes
por ser la guardiana de quienes tú amas.

¡Cuántas veces has llorado en silencio!
Oculta en algún rincón guardando tus lágrimas
en el cofre de tu corazón,
Quiero besar tu frente
tomar tus manos y mimarte como siempre,
acariciar tu rostro para ver tus ojos alegres,
rodearte con mis brazos y así protegerte.

Mujer… mereces todo mi respeto y devoción
porque de una mujer vengo por amor,

Amor que hoy quiero entregarte
porque eres el tesoro mas grande
Que Dios me dio,
con el compromiso de amarte y cuidarte.

Quisiera ser poeta y también cantor,
para regalarte los versos que dicta mi corazón

Y con melodías del alma arrullarte con pasión,
para decirte mujer… eres mi adoración.

ELLA PUEDE SER LA CARA QUE NO CONSIGO OLVIDAR
UN RASTRO DE PLACER O REMORDIMIENTO
PUEDE SER MI TESORO O EL PRECIO QUE TENGO QUE PAGAR
ELLA PUEDE SER LA CANCIÓN QUE CANTA EL VERANO
PUEDE SER EL FRÍO QUE TRAE EL OTOÑO
PUEDE SER CIEN COSAS DIFERENTES
MIENTRAS PASA EL DÍAELLA PUEDE SER LA BELLA O LA BESTIA
PUEDE SER LA CARENCIA O EL BANQUETE
PUEDE CONVERTIR CADA DÍA EN CIELO O EN INFIERNO
ELLA PUEDE SER EL ESPEJO DE MI SUEÑO
UNA SONRISA REFLEJADA EN UN ARROYO
ELLA PUEDE NO SER LO QUE PARECE DENTRO DE SU MÁSCARA
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ELLA QUIEN SIEMPRE PARECE MUY FELIZ DENTRO DE UN GENTÍO
SUS OJOS PUEDEN SER TAN PRIVADOS Y TAN ORGULLOSOS
A NADIE LE PERMITIÓ VERLOS CUANDO LLORAN
ELLA PUEDE SER EL AMOR QUE NO PUEDO ESPERAR QUE TERMINE
PUEDE VENIR A MI DESDE LAS SOMBRAS DEL PASADO
QUE RECORDARÉ HASTA EL DÍA QUE MUERA

ELLA PUEDE SER LA RAZÓN PARA SOBREVIVIR
EL POR QUÉ Y EL DONDE POR LO QUE ESTOY VIVO
A QUIEN YO CUIDARÉ A TRAVÉS DE LOS MUCHOS Y ÁSPEROS AÑOS
YO TOMARÉ SUS RISAS Y SUS LÁGRIMAS
Y CON ELLAS HARÉ TODOS MIS RECUERDOS
POR DONDE ELLA VA YO TENGO QUE ESTAR
EL SIGNIFICADO DE MI VIDA ES ELLA, ELLA, ELLA

¡Ah, qué nidada de caricias salvajes descubrí!
Guardadas en tu bosque, desde el alba del mundo,
esperaban la mano que llegara a arrancarlas,
la mirada que las volcara sobre tus venas todas,
el temblor que iniciara tu espasmo y tu locura.

Vaivén en tus pupilas despertadas,
ojos que danzan al ritmo de los hombros,
larga piel en su raíz estremecida,
la ansiosa estalactita del deseo,
caracol que se incrusta en las orejas;
tus ojos súbitos, terribles. ¡Ah tus ojos!
Y locura, embeleso y más locura.

Pantera que se escapa, cervatilla rendida,
la sierpe envolvente de tus brazos,
abrazo de mil lianas zapadoras,
largo césped donde los senos nacen,
ensenada candente de los muslos,
playa con la blanca tersura de tu vientre.
Y locura, ternura y más locura.

Cadencia resonante de músicas selváticas,
tambor noctambulario suena sobre tu espalda,
la flauta imperceptible del suspiro,
largos gemidos de destrozados labios,
y el grito sempiterno, tan guardado,
al fin la noche rompe en agudos pedazos.
Y locura, cadencia y más locura.

Cavernas, grutas, lagos, musgos leves;
hongos colgantes, zarzas en tu boca;
frutos ignotos, zumos descubiertos;
mieses en la alborada, sed que ya se apaga;
venas que se rebelan, sangre libertada;
yegua ululante, jinete que espolea.
Y locura, locura y más locura.

¡Ah qué nidada de caricias salvajes descubrí!
¡Y qué voces intactas en tus prístinos fondos!
¡Y qué flores que se abren al tacto de mis manosl
Salvaje mía: ¡ámame así, envuélveme en tu brumal
¡Y bebamos del manantial de esta locura primitiva!


Luis Zalamea Borda
Boca a boca.
Boca a boca, Delmira Agustini (1886-1914)
 
Copa de vino donde quiero y sueño
beber la muerte con fruición sombría,
surco de fuego donde logra Ensueño
fuertes semillas de melancolía.

Boca que besas a distancia y llamas
en silencio, pastilla de locura,
color de sed y húmeda de llamas…
¡Verja de abismos es tu dentadura!

Sexo de un alma triste de gloriosa;
el placer unges de dolor; tu beso,
puñal de fuego en vaina de embeleso,
me come en sueños como un cáncer rosa…

Joya de sangre y luna, vaso pleno
de rosas de silencio y de armonía,
nectario de su miel y su veneno,
vampiro vuelto mariposa al día.

Tijera ardiente de glaciales lirios,
panal de besos, ánfora viviente
donde brindan delicias y delirios
fresas de aurora en vino de poniente…

Estuche de encendidos terciopelos
en que su voz es fúlgida presea,
alas del verbo amenazando vuelos,
cáliz en donde el corazón flamea.

Pico rojo del buitre del deseo
que hubiste sangre y alma entre mi boca,
de tu largo y sonante picoteo
brotó una llaga como flor de roca.

Inaccesible… Si otra vez mi vida
cruzas, dando a la tierra removida
siembra de oro tu verbo fecundo,
tú curarás la misteriosa herida:
lirio de muerte, cóndor de vida,
¡flor de tu beso que perfuma al mundo!

AGUA SEXUAL
Rodando a goterones solos,
a gotas como dientes,
a espesos goterones de mermelada y sangre,
rodando a goterones
cae el agua,
como una espada en gotas,
como un desgarrador río de vidrio,
cae mordiendo,
golpeando el eje de la simetría, pegando en las costuras del alma,
rompiendo cosas abandonadas, empapando lo oscuro.Solamente es un soplo, más húmedo que el llanto,
un líquido, un sudor, un aceite sin nombre,
un movimiento agudo,
haciéndose, espesándose,
cae el agua,
a goterones lentos,
hacia su mar, hacia su seco océano,
hacia su ola sin agua.

Veo el verano extenso, y un estertor saliendo de un granero,
bodegas, cigarras,
poblaciones, estímulos,
habitaciones, niñas
durmiendo con las manos en el corazón,
soñando con bandidos, con incendios,
veo barcos,
veo árboles de médula
erizados como gatos rabiosos,
veo sangre, puñales y medias de mujer,
y pelos de hombre,
veo camas, veo corredores donde grita una virgen,
veo frazadas y órganos y hoteles.

Veo los sueños sigilosos,
admito los postreros días,
y también los orígenes, y también los recuerdos,
como un párpado atrozmente levantado a la fuerza
estoy mirando.

Y entonces hay este sonido:
un ruido rojo de huesos,
un pegarse de carne,
y piernas amarillas como espigas juntándose.
Yo escucho entre el disparo de los besos,
escucho, sacudido entre respiraciones y sollozos.

Estoy mirando, oyendo,
con la mitad del alma en el mar y la mitad del alma en la tierra,
y con las dos mitades del alma miro el mundo.

Y aunque cierre los ojos y me cubra el corazón enteramente,
veo caer un agua sorda,
a goterones sordos.

Es como un huracán de gelatina,
como una catarata de espermas y medusas.
Veo correr un arco iris turbio.
Veo pasar sus aguas a través de los huesos.

Pablo Neruda

II
Años tuyos que yo debí sentir
crecer cerca de mí como racimos
hasta que hubieras visto cómo el sol y la tierra
a mis manos de piedra te hubieran destinado,
hasta que uva con uva hubieras hecho
cantar en mis venas el vino.
El viento o el caballo
desviándose pudieron
hacer que yo pasara por tu infancia,
el mismo cielo has visto cada día,
el mismo barro del invierno oscuro,
la enramada sin fin de los ciruelos
y su dulzura de color morado.
Sólo algunos kilómetros de noche,
las distancias mojadas
de la aurora campestre,
un puñado de tierra nos separó, los muros
transparentes
que no cruzamos, para que la vida,
después, pusiera todos
los mares y la tierra
entre nosotros, y nos acercáramos
a pesar del espacio,
paso a paso buscándonos,
de un océano a otro,
hasta que vi que el cielo se incendiaba
y volaba en la luz tu cabellera
y llegaste a mis besos con el fuego
de un desencadenado meteoro
y al fundirte en mi sangre, la dulzura
del ciruelo salvaje
de nuestra infancia recibí en mi boca,
y te apreté a mi pecho como
si la tierra y la vida recobrara.
SONETO XLVIII
Dos amantes dichosos hacen un solo pan,
una sola gota de luna en la hierba,
dejan andando dos sombras que se reúnen,
dejan un solo sol vacío en una cama.
De todas las verdades escogieron el día:
no se ataron con hilos sino con un aroma,
y no despedazaron la paz ni las palabras.
La dicha es una torre transparente.
El aire, el vino van con los dos amantes,
la noche les regala sus pétalos dichosos,
tienen derecho a todos los claveles.

Dos amantes dichosos no tienen fin ni muerte,
nacen y mueren muchas veces mientras viven,
tienen la eternidad de la naturaleza.


Cuando yo muera quiero tus manos en mis ojos:
quiero la luz y el trigo de tus manos amadas
pasar una vez más sobre mí su frescura:
sentir la suavidad que cambió mi destino.

Quiero que vivas mientras yo, dormido, te espero,
quiero que tus oídos sigan oyendo el viento,
que huelas el aroma del mar que amamos juntos
y que sigas pisando la arena que pisamos.

Quiero que lo que amo siga vivo
y a ti te amé y canté sobre todas las cosas,
por eso sigue tú floreciendo, florida,

para que alcances todo lo que mi amor te ordena,
para que se pasee mi sombra por tu pelo,
para que así conozcan la razón de mi canto.

Pablo Neruda, 1959

A la muy querida, a la muy bella
A la muy querida, a la muy bella
Que llena mi corazón de claridad,
Al ángel, al ídolo inmortal,
¡Salud en la inmortalidad!

Ella se extiende en mi vida
Como un aire impregnado de sal,
Y en mi alma no saciada
Derrama el sabor de lo eterno.

Saquito siempre fresco que perfuma
La atmósfera de un reducto querido,
Incensario olvidado que echa humo
En secreto a través de la noche,

¿Cómo -amor incorruptible-
Definirte con acierto?
¡Grano de almizcle que yaces, invisible,
En el fondo de mi eternidad!

A la muy buena, a la muy bella,
Que constituye mi alegría y mi salud,
Al ángel, al ídolo inmortal,
¡Salud en la inmortalidad
!

Charles Baudelaire

TUS MANOS
Mario Benedetti

Tus manos son mi caricia
Mis acordes cotidianos
Te quiero porque tus manos
Trabajan por la justicia
Si te quiero es porque sos
Mi amor, mi cómplice y todo
Y en la calle codo a codo
Somos mucho más que dos
Tus ojos son mi conjuro
Contra la mala jornada
Te quiero por tu mirada
Que mira y siembra futuro
Tu boca que es tuya y mía
Tu boca no se equivoca
Te quiero porque tu boca
Sabe gritar rebeldía
Si te quiero es porque sos
Mi amor, mi cómplice y todo
Y en la calle codo a codo
Somos mucho más que dos
Y por tu rostro sincero
Y tu paso vagabundo
Y tu llanto por el mundo
Porque sos pueblo te quiero
Y porque amor no es aureola
Ni cándida moraleja
Y porque somos pareja
Que sabe que no está sola
Te quiero en mi paraíso
Es decir que en mi país
La gente vive feliz
Aunque no tenga permiso
Si te quiero es porque sos
Mi amor, mi cómplice y todo
Y en la calle codo a codo
Somos mucho más que dos

POEMA 7
Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes
a tus ojos oceánicos.
 
Allí se estira y arde en la más alta hoguera
mi soledad que da vueltas los brazos como un náufrago.

Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes
que olean como el mar a la orilla de un faro.

Sólo guardas tinieblas, hembra distante y mía,
de tu mirada emerge a veces la costa del espanto.

Inclinado en las tardes echo mis tristes redes
a ese mar que sacude tus ojos oceánicos.

Los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas
que centellean como mi alma cuando te amo.

Galopa la noche en su yegua sombría
desparramando espigas azules sobre el campo

.




En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
y tu color y forma son como yo los quiero.
Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces,
y viven en tu vida mis infinitos sueños. 

Pablo Neruda, 1924

Canción Del Amor Prohibido
Solo tu y yo sabemos lo que ignora la gente
al cambiar un saludo ceremonioso y frio,
porque nadie sospecha que es falso tu desvio,
ni cuanto amor esconde mi gesto indiferente.
Solo tu y yo sabemos porque mi boca miente,
relatando la historia de un fugaz amorio;
y tu apenas me escuchas y yo no te sonrio…
y aun nos arde en los labios algun beso reciente.

Solo tu y yo sabemos que existe una simiente
germinando en la sombra de este surco vacio,
porque su flor profunda no se ve, ni se siente.

Y asi dos orillas tu corazon y el mio,
pues, aunque las separa la corriente de un rio,
por debajo del río se unen secretamente

Jose Buesa

En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
y tu color y forma son como yo los quiero.
Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces,
y viven en tu vida mis infinitos sueños. 

Pablo Neruda, 1924

CanciÓn del macho y de la hembra – Poemas de Pablo neruda

Canción del macho y de la hembra!
La fruta de los siglos
exprimiendo su jugo
en nuestras venas.

Mi alma derramándose en tu carne extendida
para salir de ti más buena,
el corazón desparramándose,
estirándose como una pantera,
y mi vida, hecha astillas, ¡anudándose
a ti como la luz a las estrellas!

Me recibes
como al viento la vela.
Te recibo
como el surco a la siembra.

Duérmete sobre mis dolores
si mis dolores no te queman,
amárrate a mis alas,
acaso mis alas te llevan,
endereza mis deseos,
acaso te lastima su pelea.

Tú eres lo único que tengo
desde que perdí mi tristeza!
Desgárrame como una espada
o táctame como una antena!

Bésame,
muérdeme,
incéndiame,
que yo vengo a la tierra
sólo por el naufragio de mis ojos de macho
en el agua infinita de tus ojos de hembra!


En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
y tu color y forma son como yo los quiero.
Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces,
y viven en tu vida mis infinitos sueños.

Poema Amantes de Pablo Garcia Baena

El que todo lo ama con las manos
despierta la caricia de las cítaras,
siente el silencio y su pesada carne
fluyendo como ungüento entre los dedos,
lame la lenta lengua de sus manos
el hueso de la tarde y sus sortijas
se enredan en el ave adormecida
del viento. Labra en mármoles de humo
el cuerpo palpitante del abrazo
extenuado cual cervato agónico,
y con el pico frío de sus uñas
monda la oliva efímera del beso.
El que se ama solo, el que se sueña
bajo el deseo blanco de las sábanas,
el que llora por sí, el que se pierde
tras espejos de lluvia y el que busca
su boca cuando bebe el don del vino,
el que sorbe en la axila de la rosa
la pereza oferente de sus hombros,
el que encuentra los muslos del aljibe
contra sus muslos, como un saurio verde
sobre el mármol desnudo e inviolado,
ese que pisa, sombra, desdeñoso
el pavimento de las madrugadas.
El que ama un instante, peregrino
voluble, de flauta hasta los labios,
de la trenza al citiso, de los cisnes
a la garganta, de la perla al párpado,
de la cintura al ágata, del paje
a la calandria y tras él, silente
va talando el olvido de las mieses altas,
tirso áureos de espigas, leves brotes,
todo un bosque confuso de recuerdos,
y él va cantando, ruiseñor nocturno,
capricho y galanía, bajo la luna.
Y el que besa llorando y el que sólo
sabe ofrecer y aquel que cubre el pecho,
para no amar, de oscuro arnés, sonrisa
y un gerifalte lleva silencioso
devorando su corazón de gules.
Todos, la noche maga con su rezo
los enloquece, clava en sus pupilas
el helor de su vaga nieve negra,
les da a beber rencor entre sus manos,
los hurta en el arzón de sus corceles,
los trae y los lleva como mar en cólera,
coronadas las olas de sollozos,
de cabelleras náufragas, de sangre,
y los devuelve dulces, poseídos,
hasta la playa bruna y solitaria.

 
 Cuando yo muera quiero tus manos en mis ojos:
quiero la luz y el trigo de tus manos amadas
pasar una vez más sobre mí su frescura:
sentir la suavidad que cambió mi destino.
Quiero que vivas mientras yo, dormido, te espero,
quiero que tus oídos sigan oyendo el viento,
que huelas el aroma del mar que amamos juntos
y que sigas pisando la arena que pisamos.
Quiero que lo que amo siga vivo
y a ti te amé y canté sobre todas las cosas,
por eso sigue tú floreciendo, florida,
para que alcances todo lo que mi amor te ordena,
para que se pasee mi sombra por tu pelo,
para que así conozcan la razón de mi canto.

NERUDA

AQUELLOS

Sobre sauces de sangre van ignotos
sueños locos, hieráticos ardores
como azogues purpúreos de unos besos,
aquellos besos tuyos que me inmolan.

Otelo convulsivo de mis celos
que embuido del metal y sus fulgores
no dejas ni cartílago ni huesos
huir de aquellos relámpagos que inmolan.

Maricruz Díaz
05.02.2011

Solo el camino tu has escogido.
Un camino agitado,
ninguna vuelta.
Un día, el que tu encontrarás,
tu encenderas tu luz otra vez.
No lo sabes.
No dejes escapar la oportunidad.
Sigue a tu corazón.
Deja ventaja de amor por la oscuridad.
Deja detrás un lugar que tu una vez conociste. Creo, creo, creo en ti.
Sigue tus sueños.
Contigo se encuentra un ángel de bondad.
No hay nada que tu no puedas hacer.
Creo, creo, creo en ti
Completamente solo te iras,
completamente solo.
Con el corazón abierto al universo
prosigue tu búsqueda
sin mirar hacia atras.
No esperes que el día se levante.
Soy tu estrella,
voy hasta donde tus sueños te lleven.
Un día lo tocarás si crees, si crees,
si crees en ti.
Soy tu luz
No apagues la llama que llevas en el fondo de ti acuérdate que creo, que creo, que creo en ti
Un día te encontraré Un día tu me encontrarás también
Y cuando te tengo cerca, sé que esto es cierto
http://www.youtube.com/watch?v=RSkdHMApJG4

IL CUORE DA LA MIA DONNA

La perdí al caer la noche,
entre tibios destellos de plata
las estrellas incipientes me llamaban,
vaticiniaban la llegada del Alba.

La vi alejarse entre la penumbra,
de la incertidumbre
una separación anunciada,
Pasé mil lunas anhelándola
con mi mente impidiendo recordarla.

Quisiera recordar¿quién fue ella?¿Qué fue de mi dama?
Qué abrupto sueño me separó de ella
cuando mi sueño era permanecer a su vera

Pasé mil lunas tratando de recordarla
sintiéndola en mi pecho aún sin poder tocarla
Dejé a un lado que Cupido decidiera jugar sus cartas
cuando mi verdadera carta significaba Esquela

Como tú,ninguna,como la vida que me diste
para permitirme conocer lo que no conocía
Me diste la libertad para conocer,para hacerme sabio
Saber elegir,hoy,tras vivir una vida,decido que te quiero a ti

Nada recuerdo si te pienso, todo lo valgo si te siento
A nada te comparo si te miro, a nada miro si te veo
Ninguna mujer en la tierra es consciente de tu presencia
pero en nuestro pecho siempre vives
Inspiras ese miedo a perder lo que es incierto
Despojas nuestra alma de lo que no es eterno

Por eso te quiero,por eso te amaba aún sin recordarte
Por eso te sentía pese a no verte
Por eso existías,sin que yo supiera por qué
Por eso me reuní contigo al amanecer

Sé que me diste la oportunidad de elegir
Eligiendo viví hasta que todas las opciones
me condujeron hasta ti, eres lo único que no podemos
elegir,sino vivir, lo que me hace distinto a todo cuanto vive

Esque yo te amaba, antes de vivir, de empezar a soñar
y mientras soñaba,soñaba con despertar
y verme de nuevo en tu lecho

Pedro Abad s.XII

 

Perfume

Vuelvo a tenerte, amor,
Como si nunca
Te me hubieras ido.
Tus manos me recorren
El rostro suavemente,
Y te oigo la voz en un
Susurro
Que me roza el oído.
Vuelvo a tenerte
Y pienso en el perfume
Que de nuevo me hiere
Aunque el jazmín no exista

MEIRA DEL MAR

No es que muera de amor, muero de ti


Muero de ti, amor, de amor de ti,
De urgencia mía de mi piel de ti,
De mi alma de ti y de mi boca
Y del insoportable que yo soy sin ti.
Muero de ti y de mí, muero de ambos,
De nosotros, de ese,
Desgarrado, partido,
Me muero, te muero, lo morimos.

Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
En mi cama en que faltas,
En la calle donde mi brazo va vacío,
En el cine y los parques, los tranvías,
Los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
Y mi mano tu mano
Y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire
Para que estés fuera de mí,
Y en el lugar en que el aire se acaba
Cuando te echo mi piel encima
Y nos conocemos en nosotros, separados del mundo,
Dichosa, penetrada, y cierto, interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
Entre los dos, ahora, separados,
Del uno al otro, diariamente,
Cayéndonos en múltiples estatuas,
En gestos que no vemos,
En nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor, muero en tu vientre
Que no muerdo ni beso,
En tus muslos dulcísimos y vivos,
En tu carne sin fin, muero de máscaras,
De triángulos obscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
De nuestra muerte, amor, muero, morimos.

En el pozo de amor a todas horas,
Inconsolable, a gritos,
Dentro de mí, quiero decir, te llamo,
Te llaman los que nacen, los que vienen
De atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
Sino morirnos más, hora tras hora,
Y escribirnos y hablarnos y morirnos.
Jaime Sabines

Mujer…


Hay fragancias que llenan los sentidos
como si fueran jazmines, rosas y azucenas,

viajando en el tiempo recuerdo que de ti vengo
Mujer de mirada tierna, serena… y susurros que acarician;
Porque nada detiene tus pasos, tú te vuelves un huracán
cuando de tu alma algo quieren arrancar.

Estás llena de prodigios y virtudes
Mujer… bendecida por Dios,

porque tú puedes dar Vida a la vida.
Hoy… quiero entregarte mi gratitud
porque sabes sanar las heridas del alma,
también calmar esa tempestad que mata;
Mujer… tú que muchas veces no duermes
por ser la guardiana de quienes tú amas.

¡Cuántas veces has llorado en silencio!
Oculta en algún rincón guardando tus lágrimas
en el cofre de tu corazón,
Quiero besar tu frente
tomar tus manos y mimarte como siempre,
acariciar tu rostro para ver tus ojos alegres,
rodearte con mis brazos y así protegerte.

Mujer… mereces todo mi respeto y devoción
porque de una mujer vengo por amor,

Amor que hoy quiero entregarte
porque eres el tesoro mas grande
Que Dios me dio,
con el compromiso de amarte y cuidarte.

Quisiera ser poeta y también cantor,
para regalarte los versos que dicta mi corazón

Y con melodías del alma arrullarte con pasión,
para decirte mujer… eres mi adoración.

Autor: Delfín Dorado

SONETO LXXXIX

Cuando yo muera quiero tus manos en mis ojos:
quiero la luz y el trigo de tus manos amadas
pasar una vez más sobre mí su frescura:
sentir la suavidad que cambió mi destino.

Quiero que vivas mientras yo, dormido, te espero,
quiero que tus oídos sigan oyendo el viento,
que huelas el aroma del mar que amamos juntos
y que sigas pisando la arena que pisamos.

Quiero que lo que amo siga vivo
y a ti te amé y canté sobre todas las cosas,
por eso sigue tú floreciendo, florida,

para que alcances todo lo que mi amor te ordena,
para que se pasee mi sombra por tu pelo,
para que así conozcan la razón de mi canto.

Pablo Neruda, 1959

INCLINADO EN LAS TARDES TIRO MIS TRISTES REDES (7)
                    Pablo Neruda

Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes
a tus ojos oceánicos.

Allí se estira y arde en la más alta hoguera
mi soledad que da vueltas los brazos como un náufrago.

Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes
que olean como el mar a la orilla de un faro.

Sólo guardas tinieblas, hembra distante y mía,
de tu mirada emerge a veces la costa del espanto.

Inclinado en las tardes echo mis tristes redes
a ese mar que sacude tus ojos oceánicos.

Los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas
que centellean como mi alma cuando te amo.

Galopa la noche en su yegua sombría
desparramando espigas azules sobre el campo
.

 Con tu encuentro
se apagaron las noches de invierno
tu calor, rozando tímido
mi cuerpo
me traslada hasta las noches estrelladas
que brotan de los candiles
de tu mirada.
Me deslizo por el tobogán de las dichas
en un ir venir sin salir de ti,
me desboco como el potrillo
por primera vez cabalgado
siento el fuerte abrazo
de tus muslos de amazona
sujetando mi ardoroso galope
entre los cauces húmedos
de tus ingles.
Dómame hasta caer rendido
como el poyuelo recién nacido
acurrucado entre los murmullos
insondables de tu éxtasis.
Atrapa esta rebeldía de adolescente
que has despertado en mi cuerpo
hazla tuya, entre enternecedores mimos
y apasionadas contracciones,
quiero marear mi inocencia
entre los espasmo profundos de tu vientre
quiero romperme en mil pedazos
gritar de desconsuelo
cuando mi vuelo
anide
en lo más profundo de tu sentimiento

Esta noche te soñaré entre mis sábanas

Esta noche te soñaré entre mis sábanas
sueños húmedos donde se bañan mis soledades
sueños mecidos entre suspiros
al ritmo lento de tus ternuras.

Soñaré ser tu almohada
donde reposa tu cabeza,
soñaré ser tu colchón
donde reposa tu cuerpo
y soñaré ser tu cuna
donde se mecen tus deseos.

Y soñaré que te hago mío
que penetras en mi
resbalando entres las mucosas
de la caverna donde escondo mi tesoro,
navegaras hasta el infinito fondo
donde se encrespan los espasmos
y a coro cantaremos
entre gemidos y suspiros
los gozos que el uno al otro
nos regalamos.

http://elhadayelarcoiris.blogspot.com/2010/04/esta-noche-te-sonare-entre-mis-sabanas.html?zx=2cfdc3a87b5a21a

DESPUES DE TODO

Después de todo
Sólo se trata de acostarse juntos,
se trata de la carne,
de los cuerpos desnudos,
lámpara de muerte en el mundo.

Gloría degollada, sobreviviente
del tiempo sordomudo,
mezquina paga de los que mueren juntos.

A la miseria del placer, eternidad,
condenaste la búsqueda, al injusto
fracaso encadénate sed,
clavaste el corazón a un muro.

Se trata de mi cuerpo al que bendigo,
contra el que lucho.
el que ha de darme todo
en un silencio rotundo
y el que se muere y mata a menudo.

Soledad, márcame con tu pie desnudo,
aprieta mi corazón como las uvas
y lléname la boca con su licor maduro.

FUENTE

http://es.netlog.com/alcon36

A la Espera de la Oscuridad.
Alejandra Pizarnik.

Ese instante que no se olvida,
Tan vacío devuelto por las sombras,
Tan vacío rechazado por los relojes,
Ese pobre instante adoptado por mi ternura,
Desnudo desnudo de sangre de alas,
Sin ojos para recordar angustias de antaño,
Sin labios para recoger el zumo de las violencias
perdidas en el canto de los helados campanarios.

Ampáralo niña ciega de alma,
Ponle tus cabellos escarchados por el fuego;
Abrázalo pequeña estatua de terror.
Señálale el mundo convulsionado a tus pies,
A tus pies donde mueren las golondrinas
Tiritantes de pavor frente al futuro.
Dile que los suspiros del mar
Humedecen las únicas palabras
Por las que vale vivir.

Pero ese instante sudoroso de nada,
Acurrucado en la cueva del destino
Sin manos para decir nunca,
Sin manos para regalar mariposas
A los niños muertos.