Alejandra Pizarnik poemas ilustrados

Originalmente publicado en Hablo de mí:
Comparto la información que ha sido publicada en facebook. Se vienen las “JORNADAS ALEJANDRA PIZARNIK” en Octubre 2016. ILH- FFyL-Bellas Artes-Malba

YO SOY…

Mis alas?
dos pétalos podridos
mi razón?
copitas de vino agrio
mi vida?
vacío bien pensado
mi cuerpo?
un tajo en la silla
mi vaivén?
un gong infantil
mi rostro?
un cero disimulado
mis ojos?
ah! trozos de infinito

https://revista.poemame.com/2019/02/21/8-poemas-de-alejandra-pizarnik-un-ave-de-las-emociones/

SÓLO UN AMOR

Mi amor se amplía.
Es un paracaídas perfecto.
Es un clic que se exhala y
su pecho se hace inmenso.
Mi amor no ruge
no clama
no ruega
no ríe.
Su cuerpo es un ojo.
Su piel es un mapamundi.
Mis palabras perforan
la última señal de su nombre.
Mis besos son anguilas que él
se ufana en dejar resbalar.
Mis caricias un chorro reminiscente
de música sobre fuentes de Roma.
Nadie pudo huir aún de su territorio anímico.
No hay rutas ni pliegues ni insectos.
Todo es tan terso
que mis lágrimas se sublevan.
Mi creación es una mojigatería
junto a su rubio carromato.
En estos momentos el tintero alza vuelo
y enfila hacia linderos inacabables
de mosquitos haciendo el amor.
Suena el fatídico sonido.
Ya no vuelo.
Es mi amor que se amplía.

MÁS ALLÁ DEL OLVIDO

Alguna vez de un costado de la luna
verás caer los besos que brillan en mí
las sombras sonreirán altivas
luciendo el secreto que gime vagando
vendrán las hojas impávidas
que algún día fueron
lo que mis ojos
vendrán las mustias fragancias
que innatas descendieron del alado son
vendrán las rojas alegrías
que burbujean intensas
en el sol que redondea las armonías equidistantes
en el humo danzante
de la pipa de mi amor.

EXILIO (a Raúl Gustavo Aguirre)

Esta manía de saberme ángel,
sin edad,
sin muerte en que vivirme,
sin piedad por mi nombre
ni por mis huesos que lloran vagando.
¿Y quién no tiene un amor?
¿Y quién no goza entre amapolas?
¿Y quién no posee un fuego, una muerte,
un miedo, algo horrible,
aunque fuere con plumas,
aunque fuere con sonrisas?
Siniestro delirio amar a una sombra.
La sombra no muere.
Y mi amor
sólo abraza a lo que fluye
como lava del infierno:
una logia callada,
fantasmas en dulce erección,
sacerdotes de espuma,
y sobre todo ángeles,
ángeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza.

LA JAULA

Afuera hay sol.
No es más que un sol
Pero los hombres lo miran
y después cantan.
Yo no sé del sol.
Yo sé la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento.
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.
Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche
y sedientos de realidad
bailan conmigo
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.
Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.

CENIZAS

Hemos dicho palabras,
palabras para despertar muertos,
palabras para hacer un fuego,
palabras donde poder sentarnos
y sonreír.
Hemos creado el sermón
del pájaro y del mar,
el sermón del agua,
el sermón del amor.
Nos hemos arrodillado
y adorado frases extensas
como el suspiro de la estrella,
frases como olas,
frases con alas.
Hemos inventado nuevos nombres
para el vino y para la risa,
para las miradas y sus terribles
caminos.
Yo ahora estoy sola
-como la avara delirante
sobre su montaña de oro-
arrojando palabras hacia el cielo,
pero yo estoy sola
y no puedo decirle a mi amado
aquellas palabras por las que vivo.

LA NOCHE

Poco sé de la noche
pero la noche parece saber de mí,
y más aún, me asiste como si me quisiera,
me cubre la conciencia con sus estrellas.
Tal vez la noche sea la vida y el sol la muerte.
Tal vez la noche es nada
y las conjeturas sobre ella nada
y los seres que la viven nada.
Tal vez las palabras sean lo único que existe
en el enorme vacío de los siglos
que nos arañan el alma con sus recuerdos.
Pero la noche ha de conocer la miseria
que bebe de nuestra sangre y de nuestras ideas.
Ella ha de arrojar odio a nuestras miradas
sabiéndolas llenas de intereses, de desencuentros.
Pero sucede que oigo a la noche llorar en mis huesos.
Su lágrima inmensa delira
y grita que algo se fue para siempre.
Alguna vez volveremos a ser.

EXTRACCIÓN DE LA PIEDRA DE LOCURA (FRAGMENTO)

No me hables del sol porque me moriría. Llévame como a una princesita ciega, como cuando lenta y cuidadosamente se hace el otoño en un jardín.
Vendrás a mí con tu voz apenas coloreada por un acento que me hará evocar una puerta abierta, con la sombra de un pájaro de bello nombre, con lo que esa sombra deja en la memoria, con lo que permanece cuando avientan las cenizas de una joven muerta, con los trazos que duran en la hoja después de haber borrado un dibujo que representaba una casa, un árbol, el sol y un animal.
[…]
¿Y yo? ¿A cuántos he salvado yo?
El haberme prosternado ante el sufrimiento de los demás, el haberme acallado en honor de los demás.
Retrocedía mi roja violencia elemental. El sexo a flor de corazón, la vía del éxtasis entre las piernas. Mi violencia de vientos rojos y de vientos negros. Las verdaderas fiestas tienen lugar en el cuerpo y en los sueños.

Puertas del corazón, perro apaleado, veo un templo, tiemblo, ¿qué pasa? No pasa. Yo presentía una escritura total. El animal palpitaba en mis brazos con rumores de órganos vivos, calor, corazón, respiración, todo musical y silencioso al mismo tiempo. ¿Qué significa traducirse en palabras? Y los proyectos del perfección a largo plazo; medir cada día la probable elevación de mi espíritu, la desaparición de mis faltas gramaticales. Mi sueño es un sueño sin alternativas y quiero morir al pie de la letra del lugar común que asegura que morir es soñar. La luz, el vino prohibido, los vértigos, ¿para quién escribes? Ruinas de un templo olvidado. Si celebrar fuera posible.
[…]

https://revista.poemame.com/2019/02/21/8-poemas-de-alejandra-pizarnik-un-ave-de-las-emociones/

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MURIENDO EN EL OLVIDO POR FANNY JEM WONG

MURIENDO EN EL OLVIDO

“Cae el telón de las ausencias
y acabará impía otra larga noche.”

MURIENDO EN EL OLVIDO

“Cae el telón de las ausencias
y acabará impía otra larga noche.”

El sol anunciará hipócrita un nuevo día
con el sueña el lado oscuro de la luna.
Le revelará con risa, su dorada llegada.
Mientras el cantar de la triste alondra
Pende sola en el desvencijado árbol
va soltando las plumas, el pico y el alma.
Y los trovadores al contemplarle,
van derramándose las lágrimas.
A través, de la celeste ventana del alma
abre el alba un melodioso trino.
Ascienden signos de la trémula mano,
le palpitan las estrelladas ansias,
que lloran a un corazón herido.
Gotea un sonido ajado, viejo y conmovedor
lesiones purulentas, de llagas hondas.
Gritan las heridas , se muere pobre de amor.
Recuerda la melodía del alma
que entrega todo y nada guarda.


La alondra se bate, loca, con desespero
pero no consigue alegrarse ni arrebatarse
sumida en el más profundo de los sueños.


¿Cómo lograr calmar su dolor?
Tonto corazón partido, perdido, mustió
entre encuentros de amor desasido
la alondra se entrega al viento del olvido.


Diana desnuda a la conquista de un brillante
el más duro y frío, sin pasión, como la roca,
que con su filuda y gran arista le corte
cuerpo, alma y las arterias del corazón.


Esqueleto de armadura, de piel y acero
que vuela, nada, y no se compromete.
Deja solo trozos… pedazos de amor
queda un alma triste, y mancillada
herida en la niebla de la desilusión.
Mueres, te asfixias en cruel aflicción
nadie quiere escuchar, ni tus cantos,
ni tus gritos… chamuscados de dolor.


¿Dio tanto…? que a su amor asusto?
Va sola pudriéndose, agoniza de dolor.
Amor ¿Dónde vive?
Nadie lo recuerda…
La roca ebria de fe, templanza, y caridad
la abrió cruzándola en un sucio abrazo
Y con sus besos de Judas la condenó
congojada de miseria y olvido,
Pobre queda su corazón herido!


¿Pensaste alondra que tu pobre canto
podría alimentarle y saciarle la sed?
¿Soñaste acaso ser la ola para el mar?
¿Ser las flores que pintan el bosque?
¿La ardiente lava que enciende al volcán?
¿Quizás ser el río de los sueños?
¿La reminiscencia de todo lo anhelado?


Nunca al amor encontraste viejo corazón,
y otro, ya te está enterrando en el olvido
Tus arroyos son coágulos obstruidos,
tus lesiones lacerantes, borbotean plasma.


La risa esquiva, escupe sangre negra
no recuerda los rituales de Dionisio.
sola va muriendo en el abandono,
en el abismo de la indiferencia…
En el silencio de los pasos perdidos.


El sol anunciará placido, un nuevo día
a su llegada asoma el cantar de las aves
por la jaula de oro el trigo, apenas aparece.
Colgada de muerte en un hilo invisible
esta la alondra herida, que necia la suerte
la partió en trozos. Roto va el corazón triste.


Enredado entre las ramas , la avecica yace,
están muriendo de sed sus ralas venas
atizan el hambre y el frío de la desilusión.
La alondra ha perdido el brillo de sus plumas
y su corazón de ave, se desborda en el río.


Emite amarilla alondra, ya tu último canto
con arpegios del más hermoso sonido.
Que no se muera tu canto, en el olvido.
Cantas hoy, con voz húmeda a tu amado
pero él ciego, aún permanece dormido.
Pobre ave susurra, su último suspiro
Le dice amor por piedad:
¡Te amo!
¡Cuídate amado mío!
Guarda la lejana voz de este corazón
que se murió por ti de amor en mil suspiros.


Mientras te regalo todos mis espejos,
mételos en otros nidos, entre las ramas.
Como se llevan los latidos de amores perdidos
que a pesar de estar lejos, morirán contigo.


Algún día has de mirarte gorrión en ellos
y recuerdes a esta alondra enamorada y triste
que te regalo su último brillo, el postrer canto
a pesar de estar su amor de pena fallecido.
JEM WONG
25.01.2005


El corazón humano es un instrumento de muchas cuerdas;
el perfecto conocedor de los hombres las sabe hacer vibrar todas, como un buen músico.
Charles Dickens