LA ENTRAÑA DEL LENGUAJE, ESCRIBE MARCO VALERIO PROBO POR MARCO MARTOS

Todo acaba, salvo las palabras que se quedan solas danzando en las estrellas, lejos de los hombres y las mujeres, en sus amores tiernos y sus cóleras sagradas. Nadie las dice y ellas hablan, el universo entero está hecho de palabras

LA ENTRAÑA DEL LENGUAJE ESCRIBE MARCO VALERIO PROBO POR MARCO MARTOS
LA ENTRAÑA DEL LENGUAJE,
ESCRIBE MARCO VALERIO PROBO
POR MARCO MARTOS
¡Balumba de luces! eso son las palabras.
Escribo mis poemas sobre la entraña del lenguaje,
el misterio del vocablo rosa
que no contiene aquello que evoca.
Danzan las palabras solas en el aire,
en los planetas lejanos, en las constelaciones,
lejos de la tierra, y escribo un texto
de significados neutros, zarabanda de lástimas,
quejidos de la aurora, debajo, en los fondos del mar,
se mueven los peces, y el ojo en la superficie
ve fantasmas que pululan y el sol arriba,
como una bola de luz, se hunde
en las cálidas aguas de la noche.
Todo acaba, salvo las palabras
que se quedan solas danzando en las estrellas,
lejos de los hombres y las mujeres,
en sus amores tiernos y sus cóleras sagradas.
Nadie las dice y ellas hablan,
el universo entero está hecho de palabras.
1 EL LENGUAJE, ESCRIBE MARCO VALERIO PROBO por MARCO MARTOS CARRERA

JULIO CÉSAR MEDITA SOBRE EL TIEMPO POR MARCO MARTOS

Algunos sabrán que Cayo Julio César nació en Roma,
que fue pontífice y cónsul varios años,
que venció en la guerra de las Galias,
que derrotó a Pompeyo en la batalla de Farsalia,
otros no sabrán nada de mi historia,
pero todos conocerán desde la época de párvulos

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JULIO CÉSAR MEDITA SOBRE EL TIEMPO POR MARCO MARTOS

JULIO CÉSAR MEDITA SOBRE EL TIEMPO
POR MARCO MARTOS

Para medir el tiempo sin problemas,
acude a los astros y a sus luces,
ingresa en la noche de tinieblas
y distingue la claridad
en el centro de lo oscuro.
Mira cómo los gallos cantan
y acomodan sus cloqueos
en el amanecer del día,
adelantan sus decires en el verano
y esperan la lechosa luz
en el invierno lóbrego.
Sosígenes de Alejandría me ha explicado
que los planetas en un tiempo exacto
giran trescientos sesenticinco días y un cuarto
y que debemos en un recuento
añadir un día cada cuatro años,
y que a ese lapso ligeramente más largo,
habría que llamarlo bisiesto como norma.
Naturalmente acepto lo que el sabio dice,
y así mi nombre quedará ligado
al calendario de todos los humanos.
Algunos sabrán que Cayo Julio César nació en Roma,
que fue pontífice y cónsul varios años,
que venció en la guerra de las Galias,
que derrotó a Pompeyo en la batalla de Farsalia,
otros no sabrán nada de mi historia,
pero todos conocerán desde la época de párvulos
que el calendario que usan día a día,
el que mide el tiempo de su vida
y la llegada silenciosa de la muerte
fue entronizado por Cayo Julio César,
quien descubrió en Egipto a Sosígenes,
astronómo célebre que en las noches del desierto
lee la verdad de astros y planetas,
sus viajes en el espacio sideral,
durante las cuatro estaciones del año
que viven los humanos.