CANCIONES

El viento de otoño sopla en la ventana
Agitando las cortinas de seda.
Elevo mi cabeza hacia la brillante luna
Confiando mis pensamientos a sus rayos:
¡Quizás pueda, dulcemente, llevarlos a mi lejano amor!
– ANÓNIMO.

CANCIONES

 

CANCIONES

I
Anoche no recogí mi cabello;
Mis finas y sedosas guejedas caen sobre mis hombros.
Ellas cubren las piernas de mi amante.
¿Cuál parte es mi cuerpo no es bella?
II
Cuando mi amado esta triste, también me aflijo.
Cuando sonríe, soy feliz.
Como una planta con una sola hoja
Pero diversas raíces.
III
Di a mí amado una túnica de seda,
El me regaló un prendedor de jade.
Quiere asir mi corazón con el broche,
Yo, con la túnica, le envolveré.

IV
En los bosques las flores abren en primavera
Y los pájaros cantan dulcemente.
El viento de primavera perteneces a los amantes
El taladra mi vestido de seda.

V
Cuando el sol se pone salgo de casa
Y mira la distancia
Amo tu cabello de seda y tu bello rostro;
Un delicado perfume sigue tus huellas.

VI
Mi intuición es mi riqueza,
Nunca diría que soy apuesto.
Sin despreciar los humanos deseos
El cielo ha dispuesto nuestro encuentro.

VII
Disfruta de la juventud mientras puedas,
Pronto se marchita y llega la vejez.
Si no crees que así sea,
Mira la yerba seca por la escarcha.

VIII
El viento de otoño sopla en la ventana
Agitando las cortinas de seda.
Elevo mi cabeza hacia la brillante luna
Confiando mis pensamientos a sus rayos:
¡Quizás pueda, dulcemente, llevarlos a mi lejano amor!
– ANÓNIMO.

Publicado por FANNY JEM WONG
 

Poemas a una Mujer: Silencios de Amor (Inocente Pecado)

Íntima cumbre, de palabras de cordel y ligadura,
mística perla que pasaste rodando como un rastro,
a la pena de un poeta le tiraste una moneda,
y su ruido fue explosión en el fondo de su vaso.

Ninfa de aleluya débil, crisma vital de mi sagrario,
la luna se fue despotricando en mis oscuros iris,
en la tardé que perdí… la inocencia del pecado.

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Esta noche, en que hay mas dudas de amor,
por tu grito mudo, absorto, y destrozado.
En que el herrumbre de ébano y madera
el no corresponder a mi amor ha confirmado.
Ésta noche en que mi talla se cincela
con masilla corroída en mis huesos destemplados.
Esta noche, es la noche, en que debo liberar a los esclavos,
que sean cimarrones en los montes de nativos,
perdidos entre brisas del eclipse libertario.

Tu silencio ha sido témpano, páramo de tu sexo,
que a mi alma va impidiendo sus orgasmos,
Lujuria muerta en los lirismos de unos versos
que había dejado reposando entre tus vados.

Censura de mis tiempos de anarquista.
Rebelado guerrillero de los sueños programados,
tu extremada quietud de campana enmudecida,
a mi templo ya vacío, sin dios ha consagrado,
el rezo que calla el rosario de tus huellas,
y las velas que iluminan mi inquietud de enamorado.

Íntima cumbre, de palabras de cordel y ligadura,
mística perla que pasaste rodando como un rastro,
a la pena de un poeta le tiraste una moneda,
y su ruido fue explosión en el fondo de su vaso.

Ninfa de aleluya débil, crisma vital de mi sagrario,
la luna se fue despotricando en mis oscuros iris,
en la tardé que perdí… la inocencia del pecado.

WALTER FAILA