Álvaro de Campos (Fernando Pessoa) / Poemas

Álvaro de Campos (Fernando Pessoa) / Poemas

11-5-1928

EN LA NOCHE terrible, substancia natural de todas las noches,
la noche de insomnio, substancia natural de todas mis noches,
Recuerdo, velando en modorra incómoda,
Recuerdo lo que hice y lo que pude haber hecho en la vida.
Recuerdo, y una angustia
Se difunde completamente por mí como un frío del cuerpo o un miedo.
Lo irreparable de mi pasado —¡ése es el cadáver!
Puede ser que sean ilusión todos los demás cadáveres.
Puede que estén vivos en otra parte todos los muertos.
Puede que existan en otro lugar todos mis propios momentos pasados,
En la ilusión del espacio y del tiempo,
En la falsedad del transcurrir.

Pero lo que yo no fui, lo que no hice, lo que ni siquiera soñé;
Lo que sólo ahora veo que debió hacerse,
Lo que sólo ahora claramente veo que debió haber sido —
Eso que está muerto más allá de todos los Dioses,
Eso —y fue al final lo mejor de mí— pues ni los Dioses hacen vivir…

Si en cierto momento
Me hubiera vuelto hacia la izquierda en lugar de hacia la derecha,
Si en cierto momento
Hubiese dicho sí en lugar de no, o no en lugar de sí;
Si en cierta plática
Hubiera tenido las frases que sólo ahora elaboro en la duermevela—
Si todo ello hubiese sido así,
Hoy sería otro, y tal vez el universo entero
Sería insensiblemente llevado a ser otro también.

Pero no me volví hacia el lado irreparablemente perdido.
No me vuelvo ni pienso en volverme, y sólo ahora lo percibo;
Pero no dije no o no dije sí, y sólo ahora veo lo que no dije;
Pero las frases que hubo que decir en ese momento se parecen todas,
Claras, inevitables, naturales,

La conversación terminada concluyentemente,
El asunto todo resuelto…
Pero sólo ahora, lo que nunca fue ni será hacia atrás, me duele.

En lo que fallé de veras no tiene ninguna esperanza,
En ningún sistema metafísico.
Puede ser que para otro mundo yo pueda llevar lo que soñé,
¿Pero podré llevar a otro mundo lo que me olvidé de soñar?
Esto sí, los sueños por haber, son el cadáver.
Lo entierro en mi corazón para siempre, para todo el tiempo, para todos los universos,

En esta noche en que no duermo y la quietud me cerca
Como una verdad de la que no comparto,
Y allá fuera el luar, como la esperanza que no tengo, es invisible para mí.

pessoa_fernando_01

APLAZAMIENTO

Después de mañana, sí, sólo después de mañana…
Llevaré el día de mañana pensando en después de mañana,
Y sí será posible; pero hoy no…
No, hoy nada; hoy no puedo.
La persistencia confusa de mi subjetividad objetiva,
El sueño de mi vida real, intercalado,
El cansancio anticipado e infinito,
Un cansancio de mundos para tomar un tranvía…
Esta especie de alma…
Sólo después de mañana…
Hoy quiero prepararme,
Quiero prepararme para pensar mañana en el día siguiente…
Es él que es decisivo.
Tengo ya el plano trazado; pero no, hoy no dibujo planos…
Mañana es el día de los planos.
Mañana me sentaré en el escritorio para conquistar el mundo;
Pero sólo conquistaré el mundo después de mañana…
Tengo ganas de llorar,
De repente tengo ganas de llorar mucho, desde dentro…

No, no quieran saber nada más, es secreto, no lo digo.
Sólo después de mañana…
Cuando era niño, el circo del domingo me divertía por toda la semana.
Hoy sólo me divierte el circo del domingo de toda la semana de mi infancia…
Después de mañana seré otro,
Mi vida ha de triunfar,
Todas mis cualidades reales de inteligente, leído y práctico

Serán convocadas por un bando…
Pero por un bando de mañana…
Hoy quiero dormir, redactaré mañana…
Por hoy, ¿cuál es el espectáculo que me repetiría la infancia?
Para comprar incluso los boletos de mañana,
Pues para pasado mañana estará bien el espectáculo…
Antes, no…
Pasado mañana tendré la pose pública que mañana estudiaré.
Pasado mañana seré finalmente el que hoy no puedo nunca ser.
Sólo después de mañana…
Tengo sueño como el frío de un perro vagabundo.
Tengo mucho sueño.
Mañana te diré las palabras, o pasado mañana…
Sí, tal vez sólo después de pasado mañana…

El porvenir…
Sí, el porvenir…

Reloj+de+Arena

APOSTILLA

¡APROVECHAR el tiempo!
Pero qué es el tiempo, ¿para que yo lo aproveche?
¡Aprovechar el tiempo!
Ni un día sin línea…
El trabajo honesto y superior…
El trabajo para Virgilio, para Milton…
¡Pero es tan difícil ser honesto o ser superior!
¡Es tan poco probable ser Milton o ser Virgilio!

¡Aprovechar el tiempo!
Arrancar del alma los pedazos precisos —ni más ni menos—
Para con ellos juntar los cubos ajustados
Que hacen estampas ciertas en la historia
(Y están ciertas también del lado de abajo, que no se ve)…
Poner las sensaciones en castillo de naipes, pobre China de las veladas,
Y los pensamientos en dominó, igual contra igual,
Y la voluntad en carambola difícil…

Imágenes de juegos o de paciencias o de pasatiempos—
Imágenes de vida, imágenes de las vidas, Imagen de la Vida.

Verbalismo…
Sí, verbalismo…
¡Aprovechar el tiempo!
No tener un minuto que desconozca el examen de conciencia..
No tener un acto indefinido ni ficticio…
No tener un movimiento disconforme con propósitos…

Buenas maneras del alma…
Elegancia de persistir…

¡Aprovechar el tiempo!
Mi corazón está cansado como un mendigo verdadero.
Mi cerebro está listo como un bulto colocado en un rincón.
Mi canto (¡verbalismo!) está tal como está y es triste.
¡Aprovechar el tiempo!

Desde que comencé a escribir pasaron cinco minutos.
¿Los aproveché o no?
Si no sé si los aproveché, ¡¿qué sabré de otros minutos?!

(Pasajera que viajas tantas veces en el mismo compartimento conmigo
En el tren suburbano,
¿Llegaste a interesarte en mí?
¿Aproveché el tiempo mirándote?
¿Cuál fue el ritmo de nuestro sosiego en el tren andante?
¿Cuál fue el entendimiento que no llegamos a tener?
¿Cuál fue la vida que hubo en esto? ¿Qué fue esto para la vida?)

¡Aprovechar el tiempo!
¡Ah, déjenme que no aproveche nada!
¡Ni tiempo, ni ser, ni memorias de tiempo o de ser!
Déjenme ser una hoja de árbol, sacudida por la brisa,
La polvareda de un camino, involuntario y solo,
El arroyo casual de las lluvias que se acaban,
El surco que hacen en los caminos las ruedas mientras no vienen otras,
El trompo del muchacho que va a detenerse,
Y oscila, con el mismo movimiento que tiene la tierra,
Y se estremece, con el mismo movimiento que tiene el alma,
Y cae, como caen los dioses, en el suelo del Destino.

Facultades mentales

11-5-1928

EN LA NOCHE terrible, substancia natural de todas las noches,
la noche de insomnio, substancia natural de todas mis noches,
Recuerdo, velando en modorra incómoda,
Recuerdo lo que hice y lo que pude haber hecho en la vida.
Recuerdo, y una angustia
Se difunde completamente por mí como un frío del cuerpo o un miedo.
Lo irreparable de mi pasado —¡ése es el cadáver!
Puede ser que sean ilusión todos los demás cadáveres.
Puede que estén vivos en otra parte todos los muertos.
Puede que existan en otro lugar todos mis propios momentos pasados,
En la ilusión del espacio y del tiempo,
En la falsedad del transcurrir.

Pero lo que yo no fui, lo que no hice, lo que ni siquiera soñé;
Lo que sólo ahora veo que debió hacerse,
Lo que sólo ahora claramente veo que debió haber sido —
Eso que está muerto más allá de todos…

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REGALOS DEL CAZADOR DE VERSOS

¡Un hijo! Tú sabes, tú sientes qué es eso:

Ver nacer la vida del fondo de un beso

Por un inefable milagro de amor.

Un beso que llene la cuna vacía

Y que ingenuamente nos mire y sonría,

¡Un beso hecho flor!

¡Un hijo! Un fragante, fuerte y dulce lazo.

Me parece verlo sobre tu regazo palpitando ya;

Y miro moverse con pueril empeño

Las pequeñas manos de nuestro pequeño,

Como si quisieran sujetar un sueño

El  hijo del ensueño

¡Un hijo! Tú sabes, tú sientes qué es eso:

Ver nacer la vida del fondo de un beso

Por un inefable milagro de amor.

Un beso que llene la cuna vacía

Y que ingenuamente nos mire y sonría,

¡Un beso hecho flor!

¡Un hijo! Un fragante, fuerte y dulce lazo.

Me parece verlo sobre tu regazo palpitando ya;

Y miro moverse con pueril empeño

Las pequeñas manos de nuestro pequeño,

Como si quisieran sujetar un sueño

Que llega y se va.

En el agua fresca de nuestras ternuras

Mojará las alas de sus travesuras

Como una paloma que aprende a volar.

Y será violento, loco y peregrino,

Y amará igualmente la mujer y el vino

Y el cielo y el mar.

Con la sed amarga de la adolescencia

Beberá en la fuente turbia de la ciencia.

¡Mi tierno cantor!

Irá por el mundo con su lira al hombro

Dejando un reguero de rosas de asombro

Y aún áureo fulgor.

Cruzará al galope la árida llanura

Pálido de ensueño, loco de aventura

Y ebrio de ideal.

Y en su desvarío de viajes remotos

Volverá algún día con los remos rotos,

Trayendo en los labios un sabor de sal.

Caminante absurdo, de caminos muertos

Pasará su sombra sobre los desiertos

En una infinita peregrinación,

Y su alucinada pupila inconforme

Verá en su destino grabada

Una enorme interrogación.

Pero será inútil su tenaz andanza

Persiguiendo un sueño que jamás se alcanza.

Y ha de ser así, pues no hallará nunca, como yo,

La meta de todas sus ansias de hombre y poeta,

Porque en las mujeres de su vida inquieta

No hallará ninguna parecida a ti.

Que tú eres la rosa de una sola vida,

La rosa que nadie verá repetida

Porque al deshojarse secará el rosal.

Y como en el mundo ya no habrá esa rosa,

Él irá en su búsqueda infructuosa

En pos de una igual.


José Ángel Buesa

Quiero escribir versos muy reales
y me haces recitar de los románticos
quiero escribir canciones de amor las cuales
entones tú como si fueran cánticos.

No seré egoísta si te pido
que me ames mucho más día tras día
y ten en cuenta que ser celoso es egoísmo 
y no nos hará feliz la vida.

Esta confianza que tenemos, mutua,
nos acerca más y más a los dos,
y nos hace continuar en esta ruta,
caminando de la mano con amor.

Y no puedo ocultar, no oculto,
ni callarme siquiera quisiera,
de que te amo con amor profundo
con mi corazón, con mi vida entera.
 Ruben Sada

Tómame, oh noche eterna

Tómame, oh noche eterna,

En tus brazos y llámame hijo.

Yo soy un rey que voluntariamente

Abandonó su trono de ensueños y cansancios.

Mi espada, pesada en brazos flojos,

A manos viriles y calmas entregué;

Y mi cetro y corona los dejé

En la antecámara, hechos pedazos.

Mi cota de malla, tan inútil,

Mis espuelas, de un tintineo tan fútil,

Las dejé por la fría escalinata.

Desvestí la realeza, cuerpo y alma,

Y regresé a la noche antigua y serena

Como el paisaje al morir el día.


Fernando Pessoa 

Si yo pudiera

Si yo pudiera morder la tierra toda
Y sentirle el sabor
Sería más feliz por un momento.
Pero no siempre quiero ser feliz
Es necesario ser de vez en cuando infeliz
Para poder ser natural.
No todo es días de sol y la lluvia,
Cuando falta mucho, se pide.
Por eso tomo la infelicidad con la felicidad
Naturalmente, como quien no se extraña
De que existan montañas y planicies
De que haya rocas y hierbas.
Lo que es necesario es ser natural y calmado
En la felicidad o en la infelicidad.
Sentir como quien mira
Pensar como quien anda,
Y, cuando se ha de morir,
Recordar que el día muere
Y que el poniente es bello
Y es bella la noche que queda.
Así es y así sea.

Fernando Pessoa 


 
Cuando yo muera quiero tus manos en mis ojos:
quiero la luz y el trigo de tus manos amadas
pasar una vez más sobre mí su frescura:
sentir la suavidad que cambió mi destino.

Quiero que vivas mientras yo, dormido, te espero,

quiero que tus oídos sigan oyendo el viento,
que huelas el aroma del mar que amamos juntos
y que sigas pisando la arena que pisamos.

Quiero que lo que amo siga vivo
y a ti te amé y canté sobre todas las cosas,
por eso sigue tú floreciendo, florida,

para que alcances todo lo que mi amor te ordena,
para que se pasee mi sombra por tu pelo,
para que así conozcan la razón de mi canto.

NERUDA

A veces, y el sueño es triste


A veces, y el sueño es triste,

En mis deseos existe

Lejanamente un país

Donde ser feliz consiste

Solamente en ser feliz

Se vive como se nace

Sin querer y sin saber.

En esa ilusión de ser

El tiempo muere y renace

Sin que se sienta correr.

El sentir y el desear

No existen en esa tierra.

Y no es el amor amar

En el país donde yerra

Mi lejano divagar.

Ni se sueña ni se vive:

Es una infancia sin fin.

Y parece que revive

Ese imposible jardín

Que con suavidad recibe.

Cansa ser, suele sentir

Cansa ser, suele sentir, pensar destruye.

Ajena a nosotros derrúmbase la hora,

Dentro y fuera de nosotros, y todo en ella.

Inútilmente el alma llora.

¿De qué sirve? ¿Qué es lo que debe servir?

Pálido esbozo leve

Del sol de invierno sonríe en mi cama…

Vago susurro breve.

De las vocecitas que despierta la mañana,

De la fútil promesa del día,

Muerta al nacer, en la esperanza absurda y lejana

En la que el alma confía.


Cuando era joven, me decía a mí mismo

Cuando era joven, me decía a mí mismo:

“¡Cómo pasan los días, día a día,

Sin nada conseguido o intentado!”.

Más viejo digo, con el mismo enfado:

“¡Cómo, día tras día, todos son

Sin nada hecho y sin nada en la intención!”.

Así, naturalmente, envejecido,

Diré con igual voz e igual sentido:

“Un día vendrá el día

En el que no diré ya nada”.

Quien nada fue no es ni dirá nada.

Fernando Pessoa