“MÁSCARAS DE ROMA” POR MARCO MARTOS

“MÁSCARAS DE ROMA” POR MARCO MARTOS

Carlos Sotomayor tiene una agradable charla con el maestro Marco Martos acerca de su último poemario Máscaras de Roma (Caja Negra 2015).

JARDÍN DE LIBROS

Carlos Sotomayor tiene una agradable charla con el maestro Marco Martos acerca de su último poemario Máscaras de Roma (Caja Negra 2015).

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LA ENTRAÑA DEL LENGUAJE, ESCRIBE MARCO VALERIO PROBO POR MARCO MARTOS

LA ENTRAÑA DEL LENGUAJE ESCRIBE MARCO VALERIO PROBO POR MARCO MARTOS
LA ENTRAÑA DEL LENGUAJE,
ESCRIBE MARCO VALERIO PROBO
POR MARCO MARTOS
¡Balumba de luces! eso son las palabras.
Escribo mis poemas sobre la entraña del lenguaje,
el misterio del vocablo rosa
que no contiene aquello que evoca.
Danzan las palabras solas en el aire,
en los planetas lejanos, en las constelaciones,
lejos de la tierra, y escribo un texto
de significados neutros, zarabanda de lástimas,
quejidos de la aurora, debajo, en los fondos del mar,
se mueven los peces, y el ojo en la superficie
ve fantasmas que pululan y el sol arriba,
como una bola de luz, se hunde
en las cálidas aguas de la noche.
Todo acaba, salvo las palabras
que se quedan solas danzando en las estrellas,
lejos de los hombres y las mujeres,
en sus amores tiernos y sus cóleras sagradas.
Nadie las dice y ellas hablan,
el universo entero está hecho de palabras

TELÉSFORO LEÓN BAJO LA LUZ DE UNA VELA POR MARCO MARTOS

TELÉSFORO LEÓN BAJO LA LUZ DE UNA VELA  POR MARCO MARTOS
TELÉSFORO LEÓN BAJO LA LUZ DE UNA VELA
POR MARCO MARTOS
En lo más alto del acantilado,
en medio de la noche tan serena,
bajo la luz de una vela jugué
ajedrez con Telésforo León,
en Yacila. Hasta el tablero llegaban
rumorosos mensajes del mar con su garra.
A veces era una lámpara
como una estrella marina
la que ardía sobre nuestras cabezas
y el zumbido del moscardón que apenas
escuchábamos y el acompasado respirar
del mar lamiendo las rocas, abajo.
Pero este era el mundo de afuera,
adentro las fichas cobraban vida propia
y libraban ancestrales batallas,
indiferentes a la luz de la luna,
a la suave quietud del aire marino,
al propio corazón con sus reclamos.
Ese combate no termina, ni acabará
nunca, cristalizado como está
en la memoria. Lo que ha crecido
con el paso del tiempo es mi afecto
por Telésforo León Vilela,
el notario de Piura, con su estudio
repleto de trofeos, de tableros de madera
y de fichas de toda laya.
Todavía estoy yendo a buscarlo,
todavía partimos para Yacila
en una noche encantada,
encendemos las lámparas, todavía
acomodamos las fichas
y todavía siento, en la habitación de al lado,
el respirar del mar como un murmullo
que me ilumina
toda la vida.

EL LENGUAJE, ESCRIBE MARCO VALERIO PROBO POR MARCO MARTOS

EL LENGUAJE ESCRIBE MARCO VALERIO PROBO POR MARCO MARTOS
EL LENGUAJE, ESCRIBE MARCO VALERIO PROBO
POR MARCO MARTOS
El lenguaje es forma, sobre todo es forma,
una red de contrarios y de complementos.
Tiene que haber dos humanos
para que el lenguaje viva,
y deben conocer el mismo código.
Quien dice palabras para sí mismo,
desdeñando las reglas y los vocabularios,
es un insano, está fuera de la órbita del lenguaje,
y más todavía si no tiene gestos.
Las formas puras son matemática o música
o puras abstracciones del ingenio humano.
El lenguaje necesita el verbo
para que lo conozcan.
La única verdad del lenguaje es la hablada,
no hay lenguaje únicamente escrito
y hay numerosos lenguajes solamente usados
en los confines del mundo conocido.
Idolatro al latín de nuestros padres
y al griego de las ciencias
y de los magníficos oradores
que ensalzan a Homero en calles y plazas.
Los etruscos son misteriosos,
su lenguaje está en la noche de Baco y en el Averno.
Pero escribieron poesía, una sutil gramática
y se comunicaron con los muertos
que parecían vivos cuando hablaban.
El lenguaje es vida y es gramática

VALERIA, LA GENTIL, ESCRIBE HORACIO POR MARCO MARTOS

VALERIA  LA GENTIL  ESCRIBE HORACIO POR MARCO MARTOS_副本VALERIA, LA GENTIL, ESCRIBE HORACIO POR MARCO MARTOS

Tú eres Valeria, la gentil,
que con delicados modales
cuidas los dineros del imperio.
Por tus manos pasan los talentos, los sestercios y los ases
que se pagan a los veteranos de Cayo Julio César y de Pompeyo
y los caudales que sirven al emperador Augusto
para convertir a Roma en la ciudad más hermosa
de todo el mundo conocido.
Cada uno de los que dependemos de tus gracias,
te adoramos y nos gustaría que fueses nuestra esposa.
Pero no es por tus habilidades crematísticas que te amo.
Mientras vivía Craso supo acumular dinero
y solo con sus arcas tuvo en vilo a todos los ciudadanos romanos,
y Cayo Julio César, quien debía tanto, acumuló tan ingente fortuna
que murió rico, merced a sus negocios con el trigo
y a los innumerables saqueos que realizó con sus huestes
en Hispania, Lusitania, y en las tierras de la Galia.
Verdad que donó numerosas propiedades al pueblo de Roma,
pero fue un pícaro encumbrado, todos lo sabemos.
Tú manejas con probidad los dineros de Roma,
y por eso, como tantos, también te alabo.
Por la finura de tus altivos gestos,
por el encanto de tu voz en las noches del invierno,
por la belleza de tus pequeños senos, firmes bajo las gasas,
por tus andares de reina, es que te deseo
y quiero permanecer contigo todos los días
que me asignen los dioses.
Mecenas está ensimismado, demasiado ocupado
en sus negocios propios y en darnos comodidad a sus protegidos,
Virgilio apenas mira a las muchachas,
no distingue esa suprema alegría de vivir,
salvo si se trata de Dido, a quien sin conocer,
idolatra con su pluma prodigiosa,
Ovidio, pobre Ovidio tan enamorado, lejos de Roma para siempre.
En este mundo de poetas y de gobernantes,
soy el único que te ha visto
como la suprema belleza de Roma.

EL VERANO DE CINTIA, ESCRIBE PROPERCIO POR MARCO MARTOS

EL VERANO DE CINTIA  ESCRIBE PROPERCIO POR MARCO MARTOS

EL VERANO DE CINTIA, ESCRIBE PROPERCIO
POR MARCO MARTOS

Es la tarde de Roma de un verano despiadado.
Hace muchísimo calor y el cielo es caliginoso.
Detrás de las nubes está el festín de fuego,
el sol con sus odios. Cintia, es verdad que te ahogas
y buscas el agua fresca bajo las sombras.
Pero llega la noche con sus misteriosos olores,
los jazmines se preparan y la lavanda, y tú sonríes.

DESCRIPCIÓN DE HORACIO POR MARCO MARTOS

DESCRIPCIÓN DE HORACIO POR MARCO MARTOSDESCRIPCIÓN DE HORACIO POR MARCO MARTOS
Don Quinto Horacio Flaco era pequeño, obeso,
tenía la frente comba, amplia, despejada,
sus cabellos eran cortos, con remolinos en el centro.
Gustaba como loco de las mujeres,
tenaz gozador de su soltería,
solía colocar espejos en la alcoba
para verse besando a las muchachas
en los amaneceres de su Roma.
Las ramas verdecidas de los olmos,
belleza de la rosa en primavera,
el pasar de los días tan hermosos,
la sensación de vida que es eterna,
las dejó en las líneas más perfectas
del latín pronunciado por romanos.

JULIO CÉSAR MEDITA SOBRE EL TIEMPO POR MARCO MARTOS

JULIO CÉSAR MEDITA SOBRE EL TIEMPO POR MARCO MARTOS_副本JULIO CÉSAR MEDITA SOBRE EL TIEMPO
POR MARCO MARTOS
Para medir el tiempo sin problemas,
acude a los astros y a sus luces,
ingresa en la noche de tinieblas
y distingue la claridad
en el centro de lo oscuro.
Mira cómo los gallos cantan
y acomodan sus cloqueos
en el amanecer del día,
adelantan sus decires en el verano
y esperan la lechosa luz
en el invierno lóbrego.
Sosígenes de Alejandría me ha explicado
que los planetas en un tiempo exacto
giran trescientos sesenticinco días y un cuarto
y que debemos en un recuento
añadir un día cada cuatro años,
y que a ese lapso ligeramente más largo,
habría que llamarlo bisiesto como norma.
Naturalmente acepto lo que el sabio dice,
y así mi nombre quedará ligado
al calendario de todos los humanos.
Algunos sabrán que Cayo Julio César nació en Roma,
que fue pontífice y cónsul varios años,
que venció en la guerra de las Galias,
que derrotó a Pompeyo en la batalla de Farsalia,
otros no sabrán nada de mi historia,
pero todos conocerán desde la época de párvulos
que el calendario que usan día a día,
el que mide el tiempo de su vida
y la llegada silenciosa de la muerte
fue entronizado por Cayo Julio César,
quien descubrió en Egipto a Sosígenes,
astronómo célebre que en las noches del desierto
lee la verdad de astros y planetas,
sus viajes en el espacio sideral,
durante las cuatro estaciones del año
que viven los humanos.

BRINDIS, ESCRIBE HORACIO POR MARCO MARTOS

BRINDIS ESCRIBE HORACIO POR MARCO MARTOS

BRINDIS, ESCRIBE HORACIO
POR MARCO MARTOS
Lejos de las picas y las lanzas, de los plateados puñales,
libamos vino en homenaje a nuestros sagrados dioses
y a nosotros mismos en la cálida noche del verano.
Celebramos la alegría de vivir, a nadie hacemos daño,
indiferentes a la incuria y a la envidia de nuestros semejantes.
Hacemos poesía, la escribimos y editamos,
la lengua habla por nosotros, la entraña del idioma
del que somos oficiantes. Así vivimos, Mecenas,
entusiastas a tu lado, entre las espigas de trigo y las vides,
en los arroyos que aminoran la canícula en la campiña romana.
Bebemos una copa y otra copa, sin cansarnos,
hasta que llega el sueño que anhela cerrar nuestros párpados
y en medio de la noche oscura se escucha cantar a los primeros pájaros.