AGUA ROJA POR MARCO MARTOS

AGUA ROJA POR MARCO MARTOS.jpg

AGUA ROJA

POR MARCO MARTOS

Tomo el agua roja de electrolitos, tomo ese menjunje,

para aliviar la sequedad de mis grandes cavernas,

esa tempestad de náuseas que casi acaba con mi vida.

Mi voluntad de escribir me sostiene,

para sacar de adentro con alguna gracia,

aquello que me deja la lengua con su abrazo,

y ganar algo del afecto que me das,

sin merecerlo, cada día.

Cómo se curaba Homero, dime si lo sabes, cómo se curaba,

si era ciego, cómo llegaba con paso vacilante a la casa del médico,

y duró tanto que pudo escribir todo lo que soñaba,

cómo vivió Virgilio con sus dolores estomacales,

cómo pudo escribir en medio de tantos reiterados sufrimientos.

Y Dante, qué hizo Dante, que hierbas tomaba a salto de mata,

en medio de las batallas y el rencor y la envidia de tantos florentinos,

y Juan de la Cruz, cuando estaba recluido,

qué aguas medicinales bebía, antes de deslizarse por una pared

con una blanca sábana en la noche de luna,

y Leopardi, encerrado en su casa, mirando el mundo

a través de los ojos de la hija del cochero,

la más delicada imaginable, tanto cómo el lucero de la mañana,

qué esperanza de curación tuvo, mientras tristísimo escribía,

y César Vallejo qué sintió cuando salió del hospital,

hecho un guiñapo, un malestar permanente,       

desconocido, que luego acabaría con su vida.

Tuvieron siempre una pluma en su corazón y en su mano,

un ramo de olivo y una sonrisa para toda la gente

y sus nombres se mezclan con la hermosura del día.

 

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ROMANCE PARA AQUEL HIJO QUE NO TUVE CONTIGO POR RAFAEL DE LEÓN

“¡Cuando tengamos un hijo!…”
Y en esas tardes de lluvia,
cuando mueves los bolillos,
y yo paso por tu calle
con mi pena y con mi libro
dices, temblando, entre dientes,
arropada en los visillos:
“¡Ay, si yo con ese hombre
hubiera tenido un hijo!…”

Giorgio Giussepi  (7)

ROMANCE PARA AQUEL HIJO QUE NO TUVE CONTIGO POR  RAFAEL DE LEÓN

Hubiera podido ser
hermoso como un jacinto
con tus ojos y tu boca
y tu piel color de trigo,
pero con un corazón
grande y loco como el mío.
Hubiera podido ir,
las tardes de los domingos,
de mi mano y de la tuya,
con su traje de marino,
luciendo un ancla en el brazo
y en la gorra un nombre antiguo.
Hubiera salido a ti
en lo dulce y en lo vivo,
en lo abierto de la risa
y en lo claro del instinto,
y a mí… tal vez que saliera
en lo triste y en lo lírico,
y en esta torpe manera
de verlo todo distinto.
¡Ay, qué cuarto con juguetes,
amor, hubiera tenido!
Tres caballos, dos espadas,
un carro verde de pino,
un tren con cuatro estaciones,
un barco, un pájaro, un nido,
y cien soldados de plomo,
de plata y oro vestidos.
¡Ay, qué cuarto con juguetes,
amor, hubiera tenido!
¿Te acuerdas de aquella tarde,
bajo el verde de los pinos,
que me dijiste: — ¡Qué gloria
cuando tengamos un hijo!?
Y temblaba tu cintura
como un palomo cautivo,
y nueve lunas de sombra
brillaban en tu delirio.
Yo te escuchaba, distante,
entre mis versos perdidos,
pero sentí por la espalda
correr un escalofrío…
Y repetí como un eco:
“¡Cuando tengamos un hijo!…”
Tú, entre sueños, ya cantabas
nanas de sierra y tomillo,
e ibas lavando pañales
por las orillas de un río.
Yo, arquitecto de ilusiones
levantaba en equilibrio
una torre de esperanzas
con un balcón de suspiros.
¡Ay, qué gloria, amor, qué gloria
cuando tengamos un hijo!
En tu cómoda de cedro
nuestro ajuar se quedó frío,
entre azucena y manzana,
entre romero y membrillo.
¡Qué pálidos los encajes,
qué sin gracia los vestidos,
qué sin olor los pañuelos
y qué sin sangre el cariño!
Tu velo blanco de novia,
por tu olvido y por mi olvido,
fue un camino de Santiago,
doloroso y amarillo.
Tú te has casado con otro,
yo con otra hice lo mismo;
juramentos y palabras
están secos y marchitos
en un antiguo almanaque
sin sábados ni domingos.
Ahora bajas al paseo,
rodeada de tus hijos,
dando el brazo a… la levita
que se pone tu marido.
Te llaman doña Manuela,
llevas guantes y abanico,
y tres papadas te cortan
en la garganta el suspiro.
Nos saludamos de lejos,
como dos desconocidos;
tu marido sube y baja
la chistera; yo me inclino,
y tú sonríes sin gana,
de un modo triste y ridículo.
Pero yo no me doy cuenta
de que hemos envejecido,
porque te sigo queriendo
igual o más que al principio.
Y te veo como entonces,
con tu cintura de lirio,
un jazmín entre los dientes,
de color como el del trigo
y aquella voz que decía:
“¡Cuando tengamos un hijo!…”
Y en esas tardes de lluvia,
cuando mueves los bolillos,
y yo paso por tu calle
con mi pena y con mi libro
dices, temblando, entre dientes,
arropada en los visillos:
“¡Ay, si yo con ese hombre
hubiera tenido un hijo!…”

EL TAÑER DE LAS CAMPANAS POR FANNY JEM WONG

EL TAÑER DE LAS CAMPANAS

Socavar montañas
no fue nada fácil
Señor Oscuro.
no crees que sea tiempo
de detener la marcha,
los abanicos se duermen
sobre los luceros,
son pesadas piedras,
no logran contener
la espesa savia
de los ríos rojos,
ni el tañer de las campanas
del templo.

JEM WONG
01-10-2012

EL TAÑER DE LAS CAMPANAS

 

Socavar  montañas

no fue nada fácil 

Señor Oscuro.

no crees que sea tiempo

de detener la marcha,

los abanicos se duermen

sobre los luceros,

son  pesadas piedras, 

no logran contener  

la espesa savia

de los  ríos rojos,  

ni el tañer de las campanas

del templo.

 

JEM WONG

01-10-2012

MITO DE CRISTAL : I “CASCARON ROTO” POR FANNY JEM WONG

Y selle las hendiduras
de mis todas mis heridas
con oscuras madreselvas.
Me revolqué en el dolor
mientras la muerte
arrancaba uno a uno mis cabellos.

Rompiéndome las memorias
descendí a los infiernos
suspendida hacia abajo
ataviada de sombras
caminando pesadamente
entre torres alineadas
cuyo significado solo yo conocía
buscando no dejar de ser humana…

 

 
MITO DE CRISTAL
 
I
CASCARON ROTO
 
Durante treinta estaciones
los puentes  y senderos
de la vida  nos  separaron
y el viento soplo rabioso
sobre los azules sueños
convirtiéndonos
en entes  insatisfechos.
 
Cubrí todos  los espejos,
levante mi copa, bebí vino verde,
rojo dolor, purpureas penas…
y me arranque  las pieles,
y desangre mi vientre.
 
Marche sin itinerario
ciega, loca, perdida…
Entre mis pequeñas manos
gotas de barro ,
 un cascaron roto
y un abanico de paja…
 
Desfiguré  mis noches
hasta la blanca aurora,
arañando  muros,
sin tregua , sin pausa
creando un mito de cristal
con cada imagen,
con cada verso.
con cada uno de mis rostros.
 
Y selle las hendiduras
de mis todas mis  heridas
con oscuras madreselvas.
Me revolqué en el dolor
mientras la muerte
arrancaba uno a uno mis cabellos.
 
Rompiéndome las  memorias
descendí a los infiernos
suspendida hacia abajo
ataviada de sombras
caminando pesadamente
entre torres alineadas
cuyo significado solo yo conocía
buscando  no dejar de ser humana…
 
FANNY JEM WONG
26-07-2012
 
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MITO DE CRISTAL: II TRAS EL AULLIDO DE LA LOBA POR FANNY JEM WONG

Sorpréndeme hijo mio
alguna de estas noches
cuando la luna se esconda
tras el aullido de la loba.
Desciende del inmenso horizonte
con tus juguetes de ruedas
montado sobre el lomo
de un enorme pájaro celeste
y abrázame , abrázame fuerte
para llegado el momento
arrancarme la piel y vestirte de ella.

 

 II
TRAS EL AULLIDO DE LA LOBA
 
Desde el vacío renacen mis cantos
para llamarte de  entre sombras.
Regreso de mis tumbas
evocando la promesa
de unos ojos  que no conocí
y que imagino entre centenares
de extrañas y azules esferas.
Sorpréndeme hijo mio
alguna  de estas noches
cuando la luna se esconda
tras el aullido de la loba.
Desciende del inmenso horizonte
con tus juguetes de ruedas
montado sobre el lomo
de un enorme  pájaro celeste
y abrázame , abrázame fuerte
para llegado el momento
arrancarme la piel  y vestirte de ella.
FANNY JEM WONG
26-07-2012

MITO DE CRISTAL : III HAIKUS DE INVIERNO POR FANNY JEM WONG

La mariposa
Princesa De Las Nubes
escribe versos.

III
HAIKUS DE INVIERNO
1
Entre dos fuerzas
sutilmente vengado
oscuros sueños.
2
Estacionados
amor de esqueletos
incertidumbres.
3
Caen del cielo
sobre la almohada
lagrimas rojas.
4
Pasan por  miles
golondrinas en vuelo
grises plumajes.
5
Escribo letras
sobre mi  fría tumba
trecientos años.
6
Dame tu mano
esperado  invierno
entre las sombras.
7
La mariposa
Princesa De Las Nubes
escribe versos.
 
FANNY JEM WONG
26-07-2012

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Documento de Identidad de Mahmud Darwish Escribe que soy árabe

Escribe, pues…

Escribe

en el comienzo de la primera página

que no aborrezco a nadie,

ni a nadie robo nada.

Mas, que si tengo hambre,

devoraré la carne de quien a mí me robe.

¡Cuidado, pues!…

¡Cuidado con mi hambre,

y con mi ira!

Escribe

que soy árabe,

y el número de mi carnet es el cincuenta mil;

que tengo ya ocho hijos,

y llegará el noveno al final del verano.

¿Te enfadarás por ello?

Escribe

que soy árabe,

y con mis camaradas de infortunio

trabajo en la cantera.

Para mis ocho hijos

arranco, de las rocas,

el mendrugo de pan,

el vestido y los libros.

No mendigo limosnas a tu puerta

,ni me rebajo

ante tus escalones.

¿Te enfadarás por ello?

Escribe

que soy árabe.

Soy nombre sin apodo.

Espero, con paciencia, en un país

en el que todo lo que hay

existe airadamente.

Mis raíces,

se hundieron antes del nacimiento

de los tiempos,

antes de la apertura de las eras,

del ciprés y el olivo,

antes de la primicia de la hierba.

Mi padre…de la familia del arado,

no de nobles señores.

Mi abuelo era un labriego,

sin títulos ni nombres.

Me mostró el orgullo del sol

antes de enseñarme a leer.

Mi casa es una choza campesina

de cañas y maderos,

¿te complace mi condición?…

Soy nombre sin apodo.

Escribe

que soy árabe,

que tengo el pelo negro

y los ojos castaños;

que, para más detalles,

me cubro la cabeza con un kuffiah;

que son mis palmas duras como la roca

y pinchan al tocarlas.

Y me gusta el aceite y el tomillo.

Que vivo

en una aldea perdida, abandonada,

sin nombres en las calles.

Y cuyos hombres todos

están en la cantera o en el campo…

¿Te enfadarás por ello?

Escribe

que soy árabe;

que robaste las viñas de mi abuelo

y una tierra que araba,

yo, con todos mis hijos.

Que sólo nos dejaste

estas rocas…

¿No va a quitármelas tu gobierno también,

como se dice?…

Escribe, pues…

Escribe

en el comienzo de la primera página

que no aborrezco a nadie,

ni a nadie robo nada.

Mas, que si tengo hambre,

devoraré la carne de quien a mí me robe.

¡Cuidado, pues!…

¡Cuidado con mi hambre,

y con mi ira!

(Versión traducida en Letralia

y con adaptación de la versión inglesa de Palestine

Remembered )

 FUENTE

http://paginasarabes.wordpress.com/2011/09/24/escribe-que-soy-arabe-documento-de-identidad-de-mahmud-darwish/

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