De Fría Porcelana Por Fanny Jem Wong

De Fría Porcelana

Estoy aquí, buscándote en el centro mismo de la noche

Noche funesta que tanto supo de ansiedades y de esperas

Conciencia iluminada por estrellas que dentro de un gran tazón agonizan

Y el rostro pintado cal y cenizas, oblicuas penas desgarrando la sonrisa.

El corazón desnudo, infinito universo, océanos eternos sus espejos

Asfixiantes y neurálgicas noches en las que no sonaron los cascos

¡Malditas bestias! Que alejaron el portentoso carruaje de fuego

Tres estaciones completas, miles de cantos estrellándose sobre la acera.

Intermitentes esperas, laberintos de palabras jamás articuladas

Y pinte el rostro de blanco, llanto revestido de fría porcelana

Y dibuje una sonrisa sobre la horrible mueca de una circunferencia de angustia

Y desnude el alma por inquietud, por insania ¿Quién sabe?

Que lo juzguen los puritanos que a escondidas se desnudan y alistan las piedras.

Y la música que me vistió con sus besos convirtiéramos en espeso humo

Comparsa conocida de pánicos, de esperas en las que faltaron las fuerzas

Revolcándose la mente entre sombras, entre brujas y demonios

 Tratando de armar cada pedazo de un jarrón inexistente,

 De un océano de sueños mutilados.

Torrentes de linfa salada y ácidos coágulos atracando la garganta

Noches de inquietantes pensamientos en que las manos gritaban

Recuerda ¡Te conozco! Sé de tu sed desesperada, de tus embestidas

De la enfermedad que corre por tu sangre, del confesionario

 De tus falsas eucaristías, de tus hazañas, de tus magnificas batallas 

Y por sobre todo de tu extraña filosofía.

Sé del ave herida que guardas entre tus secretas pertenencias

Mole gloriosa, vas sediento, majestuoso fantasma entre tormentas

Cultivas la virtud en los otros mientras, tu egoísmo es eterna condena

Ráfaga azul de parpados dormidos, te tragaste la miel y hasta la colmena.

Y me pinté el rostro de blanco, cerré ventanas, puertas, corrí cerrojos

Condené las carnes al fuego del infierno, latigue mis voces internas

Colgué los vestidos tejidos por tus caricias en un alambre ruinoso

Estoy aquí, tras las heladas cortinas de los silencios de una catástrofe celeste

¡Malditas bestias! Que alejaron el portentoso carruaje de fuego.

Aún…. Aún…. ¡Te amo!

FANNY JEM WONG